5 platillos típicos de la cocina árabe
Recomendaciones Gastronómicas

5 platillos típicos de la cocina árabe

Por Kiwilimón - Junio 2021
Aunque no existe una sola cocina árabe, pues hay muchas variantes de acuerdo con las regiones, una de sus características principales es que cumple las normas islámicas en cuanto a alimentos lícitos e ilícitos, como la carne de cerdo o las bebidas alcohólicas, por mencionar unos.

Entre sus ingredientes básicos, el garbanzo, los panes planos, freekeh (trigo verde), trigo hervido, tahini, pistaches y especias como el za’atar o el cardamomo. Por encima de todo, la cocina árabe se trata de compartir alimentos y momentos preciosos con amigos y familiares.

Con colores vibrante y mucha fragancia, estos son algunos de los platillos típicos de la cocina árabe que tienes que animarte a probar cuando tengas la oportunidad.

Hummus
El hummus es una pasta para untar hecha con garbanzos, que se puede comer desde en el tradicional pan de pita caliente, hasta en una hamburguesa o una papa al horno. Puedes prepararlo en casa con esta receta de hummus cremoso y terso

Mankush
Esta es como una pizza árabe, pues es un pan redondo espolvoreado con queso, carne molida o hierbas, que suele prepararse para desayunar o almorzar. Puede ser preparada tanto en elegantes restaurantes levantinos como con vendedores ambulantes.

Ful medames
Este es un platillo tradicional egipcio hecho con habas, aceite de oliva, perejil, cebolla, ajo y limón, y en un recipiente de cobre, para lograr el sabor adecuado. Aunque este plato no tiene la presentación más apetitosa, el sabor lo compensa todo.

Falafel
Este platillo es bien conocido y parece una botanita de garbanzos fritos con hierbas simplemente, pero también se puede comer como relleno de pan pita.

Tabuleh
El tabbouleh es un plato típico de la comida libanesa, el cual se prepara a base de trigo quebrado, o bulgur, y se complementa con hierbas y vegetales como jitomate, cebolla, perejil, hierbabuena, un toque de aceite de olvida y limón para darle acidez. Esta ensalada también es uno de los platillos de la cocina árabe más famoso.

Baba ghanoush 
Esta pasta hecha a base de puré de berenjena se acompaña con pan pita y también es conocida como mutabal.
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El estrés y la ansiedad se han convertido en padecimientos muy comunes entre la población, ya que suelen presentarse cuando nos enfrentamos al estrés laboral, problemas familiares o de pareja, problemas económicos, entre otras situaciones estresantes. Aquí te damos algunas recomendaciones de cómo deshacerse del estrés y la ansiedad con la ayuda de fáciles remedios naturales. ¿Qué es el estrés?Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU., el estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Estos sentimientos aparecen cuando nos enfrentamos a situaciones que nos molestan, frustran o nos ponen nerviosos. Aunque el estrés es una forma en la que nuestro cuerpo reacciona ante cierta situación, cuando este estado se prolonga por mucho tiempo, puede ser dañino para la salud. Es importante que identifiques qué tipo de estrés padeces: estrés agudo o estrés crónico. Por un lado, el estrés agudo dura poco tiempo y suele desaparecer rápidamente. Por su parte, el estrés crónico dura un largo período de tiempo, puede llegar a durar meses. Los síntomas del estrés pueden ser físicos o mentales y pueden incluir diarrea, estreñimiento, problemas de memoria, dolor de cabeza, falta de energía, mala concentración, mandíbula rígida, cansancio, problemas a la hora de dormir, dolor de estómago, aumento o pérdida de peso, entre otros. ¿Qué es la ansiedad?De acuerdo con los expertos, la ansiedad es un sentimiento de miedo, temor, preocupación o inquietud. Cabe mencionar que la ansiedad está ligada al estrés, pues es una reacción normal del cuerpo humano ante situaciones estresantes. Aunque este padecimiento es normal hasta cierto punto, la ansiedad puede llegar a afectar tu salud si no se controla a tiempo. Los síntomas de la ansiedad pueden incluir pensamientos estresantes e inquietantes, aumento en la presión arterial, dolor, mareo, dificultad para respirar y cambios en el comportamiento habitual de las personas. Remedios naturales para reducir la ansiedad y el estrésAunque la ansiedad y el estrés son sentimientos normales hasta cierto punto, a los cuales nos enfrentamos cuando atravesamos por problemas familiares o laborales, estos pueden llegar a dañar la salud, por lo que es importante encontrar maneras fáciles y rápidas de relajarnos, pero en caso de que los síntomas empeoren, los mejor es acudir con un profesional de la salud. Hierbas para el estrés y la ansiedadExisten un gran número de hierbas que puedes utilizar para preparar tés que te ayudarán a reducir tus niveles de estrés y ansiedad. Prueba la hoja de limón, también conocida como toronjil, y la pasiflora. ¡Seguro te sentirás menos estresado después de un rico té de estas hierbas! Dile no al caféSi presentas síntomas de ansiedad y estrés, lo más recomendable es evitar el café, pues esta bebida puede incrementar la ansiedad. AromaterapiaHay varios estudios científicos que han demostrado que la aromaterapia es una poderosa herramienta para relajarte, mejorar el estado del ánimo y dormir mejor. Compra un difusor y escoge el aroma que más te guste. EjercicioEl ejercicio es uno de los remedios más fáciles para reducir los niveles de estrés y ansiedad, pues cuando te ejercitas tu cuerpo segrega endorfinas, las hormonas que te ayudan a mejorar tu estado de ánimo. Dile no a los cigarrosAunque muchas personas fuman para relajarse, diferentes estudios muestran que fumar aumenta los niveles de ansiedad. Por otro lado, cabe recordar que fumar es causa de cáncer y otros padecimientos. Té de manzanillaPrepárate un delicioso y caliento té de manzanilla, te relajarás de inmediato. De acuerdo con un estudio, la manzanilla tiene un componente que ayudan a aliviar los síntomas de la ansiedad. MeditaciónLos expertos indican que la meditación es una práctica que ayuda a aliviar los síntomas del estrés y la ansiedad, pues te ayuda a olvidarte de los pensamientos negativos. Relájate y medita un par de minutos al día. LavandaLa lavanda es una maravillosa y aromática planta con grandes beneficios para la salud. Diferentes estudios han demostrado que la lavanda ayuda a disminuir la ansiedad y el estrés, por lo tanto, es recomendable que compres una planta de lavanda, uses aceite esencial de esta planta o consumas miel con esta flor. Ejercicios de respiraciónDebido a la que la ansiedad y el estrés pueden causar problemas para respirar, realizar ejercicios de respiración es una manera muy fácil y rápida de relajarse. Dile no al alcoholEl alcohol no es una buena opción si estás atravesando por una crisis de ansiedad, pues, aunque parezca que ayuda a calmar los nervios, la ingesta de alcohol puede convertirse en un problema a largo plazo. En caso de que los síntomas de la ansiedad y estrés no mejoren, lo mejor es acudir con un profesional de la salud.
Ramen: la menos delicada y la más aguda de las sopas. Grasosa, salada, cremosita, profunda, explosiva, llena de umami y de calorías, el ramen es una sopa curativa, pero hardcore. Es ideal para esos deliciosos momentos en los que nada nos importa y simplemente nos damos el gusto. Comerlo es fácil: tomar los fideos con los palillos, acercarlos con la cuchara y aspirarlos; luego sorber el caldo hirviente, morderle al puerco, romper el huevito y dejar que la yema suavice todo. Detenerse unos segundos para apreciar las capas de sabor y texturas que forman ese gestalt precioso (como dicen en Tampopo). Hay sabor a océano, a pollo, a puerco, a vegetales, a tierra, a umami, quizá a algo fermentado y vivo. Sorber, aspirar, beber, masticar, todo rapidito antes de que se enfríe. Por último, tomar el tazón con ambas manos y no soltarlo hasta que la última gotita haya entrado al cuerpo. En pocos minutos la panza, la boca, la garganta y hasta el alma —si es que existe— quedan calientes y satisfechas. Los labios pegajosos por la grasa y el colágeno del caldo cárnico, la barbilla mojada por las gotas derramadas, la panza inflada y la mente relajada. Igual y hasta cabe un eructito aquí.Si se come, el ramen es cómodo, fácil, accesible y apapachador; pero si se cocina, el ramen es caótico, complejo, inasible y enajenante.Cocinarlo es más difícil de lo que parece: hay que lograr un caldo transparente y puro, unos fideos suaves pero con gran cuerpo, un tare poderoso y sápido. Aguanten, falta comprender primero la estructura básica del ramen: el tare, el caldo, los fideos y los toppings. El tare (o kaeshi) es una reducción salada que se sirve antes del caldo y que determina el sabor del ramen: de soya (shôyu), de sal (shio), de miso (miso) o de puerco (tonkotsu). El caldo es, por lo general, una mezcla de huesos de cerdo, pollo, pescado y vegetales, aunque cada quien tiene su propia receta. En los fideos hay que cuidar el tipo de agua (su mineralidad), las harinas, el amasado, el tiempo de reposo y la cocción al momento. Y con los toppings hay que fijarse en que el cerdo esté en lonchas finas (unos 3 mm), el huevo tierno, los brotes de bambú crujientes y, sobre todo, que cada elemento sume a la umamidad del ramen.La umamidad, o sea: la cualidad de umami, el sabor que está en las comidas más sabrosas del mundo, ha sido explorado y entendido en la cocina japonesa desde hace más de un siglo, pero las personas occidentales apenas podemos describirlo. El umami es esa intensidad profunda que invade desde la garganta y crea una sensación de cubrir la boca, de plenitud, de satisfacción, de saciedad. Es esa deliciosidad que quién sabe de dónde viene. El umami es casi un sabor emocional y es la mera esencia del ramen.El reto es encontrar umami en todas sus capas. El problema es que es un sabor sutil y resbaladizo. Lo fácil es usar glutamato monosódico en polvo, pero lo divertido está en buscar ingredientes que aporten ese sabor de manera natural. Está en los hongos, en los tomates, en la carne y en las algas, por ejemplo. Ivan Orkin, pionero de las ramen shops en Estados Unidos, se hizo famoso en Tokio y en Nueva York por lograr una copulación de sus raíces judías neoyorquinas con la receta tradicional japonesa. Invirtió 20 años en Japón para lograr ese ramen que es suyo. Tiene jitomate rostizado y todo Internet cuenta que es delicioso.Hacer un buen ramen como el de Orkin, con dimensión de sabor y una historia personal, requiere maestría y, por eso, necesita la entera dedicación de quien cocina. Kazuo Yamagishi, quien inventó el ramen en los 50, le dedicó más de la mitad de su vida. Entrenó a cientos de cocineros (sí, la gran mayoría fueron hombres), quienes heredaron sus técnicas, pero construyeron sus propias recetas. Así inició la vocación del ramen. Tampopo (1985) lo explica así: para conseguir el más esplendoroso plato de ramen, quien cocina debe, primero, dominarse y llenarse de vida y de agallas. No es por algún tipo de pensamiento mágico, sino para tener la fuerza emocional para nunca conformarse y enfocarse a una sola misión: perfeccionar su oficio y su platillo. Dedicarse, pues, como Picasso a su genialidad cubista o Mozart a su requiem.Lo hermoso es que el ramen no es categórico, así que hay mucho espacio para la creatividad. Contrario a la naturaleza de la cocina japonesa, el ramen es libre y se estira hasta donde el ingenio humano alcance.En México, donde todavía caben más opciones, tenemos el de curry y berenjena tatemada de Koku, el picante con kimchi y queso americano de Send Ramen, el birriamen de Caldos Ánimo y hasta el mexican ramen de camarón de Gori Gori. Habrá quien dude de que estos dos últimos sean ramen y no caldos mexicanos con fideos, pero ante eso digo que quizá el ramen es como el taco: ya no es un platillo, es una forma de comer. Además, el ramen no es japonés de sangre limpia, así que no podemos exigirle que se estacione en un solo país. Los fideos (la mein) son chinos. Japón construyó su propia narrativa con ellos, así que quienquiera puede hacer lo mismo con el ramen, pues su canon —como todos los cánones— es vulnerable al cambio.El título de este texto promete un secreto y aquí va: para conseguir el ramen perfecto es necesario comprender su estructura y dominar las técnicas, pero es imperativo volcar atención e intención en el proceso y sobre todo, narrarse en él, pues el ramen es personal.Pónganse chingonas y chingones, compren un montón de huesos de puerco (patitas, sobre todo), pollo, vegetales, dashi, mirin, sake, miso, jengibre, ajo, nori y lo que se les antoje del súper japonés y del mercado mexicano. Exploren sin miedo. Si les sirve de inspiración, esta es mi receta (que está lejísimos de ser la perfecta):Tare: shio, una reducción de caldo de hongos (de varios, los que haya, en época de lluvias se pone buena la selección) y un sofrito de cebolla, ajo y jengibre con bastante mantequilla y grasa de puerco. A la hora de servir le pongo tantito dashi.Caldo: de puerco (con huesos, codillo, cabeza y vegetales varios).Fideos: nunca los he hecho, pero compro los frescos de Mikasa.Toppings: muchos hongos sazonados, lonchas delgaditas de pancita de puerco, espinacas frescas, ajonjolí, cebollín y unas gotitas de aceite de ajo y chiles rojos.Maridaje: mezcal o sake mientras se cocina y un vino rosado seco para comer.Para cocinarlo hay que planear y bloquear al menos un día completo de su agenda, así que por ahora, por lo que más quieran, provoquen un momento para dejarlo todo y vayan por un ramen ya.
Gracias a las redes sociales no sólo podemos entretenernos por mucho tiempo, sino que también sacar dos o tres trucos para la cocina. El más reciente son los panes tostados con requesón para el desayuno o ricotta toast.Los panes tostados son versátiles y desde que las tostadas de aguacate cobraron popularidad, las variedades que se pueden hacer con ellos se volvieron infinitas, es por eso que la ricotta toast, o pan tostado con requesón, es perfecta para desayunar variado y nutritivo.El requesón es una buena fuente de proteína y de calcio, además de que su contenido graso es menor que el de la mayoría de los quesos y solamente aporta 4 g grasa por cada 100, lo que lo convierte en un alimento apropiado para incluir en una dieta de control de peso o de grasas, así como en la alimentación de personas con estómago delicado, por es un alimento de fácil digestión.Para hacerlo, sólo necesitas una rebanada de pan, cubrirlo con una capa de requesón y poner encima una amplia gama de opciones de aderezo, que puede ser dulce o salado. Aquí te dejamos varias ideas y tips para que te queden perfectas.Tuesta el panPrimero tuesta tu rebanada de pan ya sea en una tostadora o en un horno tostador, o en tu comal favorito en la estufa. Puedes usar pan de caja o baguette fresco.Capa de requesónYa sea que uses requesón o queso ricotta, asegúrate de aplicar una capa gruesa, para que sepa delicioso.¿Qué le pongo encima?Puede ponerle lo que se te antoje: prueba combinaciones simples, como jitomate y pepino, con sal, pimienta y aceite de oliva o simplemente aguacate. También puedes saltear unos jitomates Cherry y ponerlos sobre la capa de requesón.Si lo tuyo son las frutas, prueba añadir fresas en rodajas, bañar con miel y espolvorear con pimienta negra. Otra opción y combinación clásica dulce es poner rebanar un plátano y cubrirlo con Nutella. Para una tostada más sustancial, prueba exprimirle un poco de jugo de limón al requesón y poner encima un huevo frito y sazonar con hojuelas de chile y sal.Cualquiera de estas combinaciones te va a encantar y lo mejor de todo es que puedes probar las propias, con las frutas y verduras que tengas en casa.
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