Conoce la gran variedad de quelites mexicanos
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Conoce la gran variedad de quelites mexicanos

Por Eloísa Carmona - Agosto 2020
En México, existen varios tipos de quelites entre los cuales podemos mencionar el pápalo, el huauzontle o los berros, entre muchos otros tipos de estas hierbas comestibles y muy nutritivas.

Seguro que conoces unos quelites, receta de tu mamá o tu abuelita, en la que los preparan con carne de cerdo, es decir, las verdolagas, porque son un platillo típico de la gastronomía mexicana. Su nombre viene del náhuatl ‘quilitl’, palabra que significa verdura o planta tierna comestible y hay muchísimas especies de quelites.

¿Qué son los quelites mexicanos?

Los quelites son hierbas comestibles, pero también ciertas hojas, tallos y flores, como la flor de calabaza. Son un alimento consumido en México desde la época prehispánica y existen más de 350 tipos de quelites, de acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

Muchas veces, como en el caso de la flor de calabaza, pueden ser el ingrediente principal de una receta, pero los quelites se usan también para condimentar, gracias a su sabor y su aroma. Estas hierbas, tallos, flores y hojas se comen en todo el territorio nacional y se usan sobre todo en la cocina tradicional; aunque hay algunos muy populares, otros aún son poco usados y valorados por el desconocimiento que existe sobre ellos.



¿Cuáles son los quelites más comunes?

En la cocina mexicana, los quelites más comunes son el pápalo, la verdolaga, el quintonil (especie de quintonil de donde viene el amaranto), el romerito (sí, como los que comemos en diciembre), el quelite cenizo, el huazontle, los alaches, el epazote (con el que condimentas los chilaquiles), la chaya, la hoja santa y los chepiles.

Gran parte de los tipos de quelites son alimentos de temporada y se pueden comer tanto crudos como cocidos. Por ejemplo, algunas recetas con quelites son las cemitas poblanas con pápalo, el agua de limón con chaya o las tortitas de huazontle.

Beneficios de los quelites mexicanos

Los nutrientes que aportan los quelites son muchos y dependen del tipo de quelite del que se trate, pero principalmente aportan fibra, minerales como hierro y calcio, vitamina A y C, antioxidantes y ácidos grasos como el omega-3 y omega-6.

Los antioxidantes que poseen los quelites son llamados polifenoles, los cuales además funcionan como antiinflamatorios y promueven la salud cardiovascular, pues evitan la obstrucción de arterias.

En usos concretos, un estudio realizado por la UNAM ha señalado que los quelites inhiben la bacteria que provoca la gastritis, en específico, se analizaron tres especies que pueden ser potencialmente buenas en el tratamiento contra la enfermedad: el alache, el chepil y la chaya.

Por otra parte, el té de aceitilla o mozote blanco también cuenta con propiedades medicinales y es utilizado como remedio casero para reducir el colesterol y los triglicéridos, de acuerdo con una investigación realizada por una estudiante del IPN.

Entre más conozcas sobre los tipos de quelites, más podrás aprovechar sus beneficios apoyar a la agricultura netamente mexicana. Así que búscalos en tu mercado favorito y prepáralos con estas recetas de quelites:

Quesadillas de Romeritos

Pescado en Hoja Santa

Entomatado con Verdolagas

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Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
El plato del buen comer es una guía propuesta para que todos sepamos cómo deberían estar compuestas nuestras comidas del día, es decir, qué deben llevar de entre los 3 grupos de alimentos que engloba.Cereales, frutas y verduras y leguminosas y alimentos de origen animal son los tres grupos que se muestran en el plato del buen comer y a partir de ellos puedes hacer varias combinaciones deliciosas y muy nutritivas para ti y toda tu familia.Para saber cómo hacer combinaciones del plato del buen comer, lo mejor es guiarte por los colores que usan para señalar qué debes consumir en mayor o menor porción. Por ejemplo, las frutas y verduras se encuentran representadas en la zona verde, la cual indica que las debes incluir y consumir en mayor porción.En color amarillo se clasifican los cereales y tubérculos, y estos deben ser comidos en una porción menor, de acuerdo con el plato del buen comer, deben abarcar un cuarto de un plato y lo mejor es que incluyas cereales integrales combinados con leguminosas.Finalmente, el plato del buen comer resalta en color naranja las leguminosas y en rojo, los alimentos de origen animal. Este grupo completa el plato y debe abarcar el otro cuarto para así conformar la mitad de frutas y verduras, mientras que la otra mitad debe ir compuesta por una porción de cereal combinada con leguminosas y una porción de origen animal.Ya que conoces la cantidad aproximada de la porción, estas son algunas opciones de la comida que puedes incluir en cada grupo. Primero, dentro de frutas y verduras, aprovecha las de temporada e incluye las siguientes:FrutasDurazno o melocotónFresaGuayabaJícamaLimónMangoManzana o peraMelón o sandíaNaranja o mandarinaPapayaPiñaPlátanoToronjaUvasVerdurasAguacateBrócoli o coliflorCalabacitaCebollaChayoteChile poblanoChiles secos como el morita o pasillaColEjotesEloteHojas verdes (acelgas, espinacas, quelites)JitomateLechugaNopalesPepinoVerduras congeladas como chícharo, zanahoria, brócoli, coliflor, ejotesVerduras envasadas como chícharo, zanahoria, champiñones y ejotesZanahoriaDentro del grupo de cereales y tubérculos se encuentran la tortilla, que está compuesta por maíz, la pasta, que se hace con trigo, el arroz, el amaranto, la avena, y entre los tubérculos están la yuca, la papa y el camote, por ejemplo.Por último, las leguminosas son los frijoles (no importa si los preparas de la olla o refritos), las lentejas, el garbanzo, las habas amarillas o las alubias; mientras que en los alimentos de origen animal entran las carnes, ya sea de pollo, de res o de cerdo, por ejemplo, el pescado, pero también los lácteos, como el yogurt, el queso y la leche, además de el huevo y los embutidos.Así, una buena combinación del plato del buen comer se formaría llenando la mitad de tu plato con una ensalada que incluya frutas y verduras en abundancia, por ejemplo, una ensalada de jícama con zanahorias, pepino y piña.Como guarnición, podrías incluir un puré de papa o de papa o de camote, el cual podrías mezclar e incluir dentro del plato fuerte, como un pastel de carne, por ejemplo. Y como entrada, frijoles de la olla o una sopa de habas, así no sólo tendrías una comida de dos o tres tiempos, sino que sería una buena combinación del plato del buen comer.Otra combinación siguendo el plato del buen podría ser preparar fajitas de pollo acompañadas de una ensalda de nopales tatemados, que incluye frijoles y más verduras.No olvides hidratarte con agua simple, principalmente, y una vez que conozcas qué alimentos puedes incluir, hacer tus propias combinaciones siguiendo el plato del buen comer será fácil y tendrás como resultado comidas completas y nutritivas.
La comida mexicana es patrimonio gracias a todas las joyas de esquina que tenemos en el país. Por esos lugares que han roto paradigmas y fronteras por el simple hecho de querer compartir el mejor producto, técnica y cariño a aquél que los visite. Tal vez no están en el top de recomendaciones para listas internacionales, pero te aseguramos que son las recomendaciones de quienes son locales, expertos y amantes de la comida mexicana. Por eso en Kiwilimón decidimos compartirte los rinconcitos en donde hay que echar un taco, una tostada o un antojito digno para recordarse.En esta primera entrega, empezaremos con 3 de nuestros estados consentidos de México: Oaxaca, Mazatlán y Mexicali. ¡Acompáñanos cada fin de semana en esta aventura!El Lechoncito de Oro, Oaxaca Dicen que Oaxaca es la tierra en la que se aprende cultura y se pierde la cintura. Lo he comprobado cada vez que la visito. Y para esta primera entrega de rinconcitos imperdibles de comida en México, Arcadio Alcazar Fuentes, cocinero oaxaqueño de 38 años al frente del Asador Vasco recomienda un clásico de la capital. Se trata de El Lechoncito de Oro, donde encontrarás unos deliciosos tacos de lechón con chicharrón. Son la parada perfecta si amas los tacos y si te gusta la fiesta (empiezan servicio a las 8:00 pm y ¡hasta que se les acaben!). Tienen unas salsas picantes espectaculares. Cuando llegues a la calle de Libres, esquina con Independencia, pregunta por la Güera, quien te atenderá con toda la actitud mexicana. FB: ElLechoncitodeORO Mariscos El Cuchupetas, Mazatlán A tan sólo 10 minutos del aeropuerto de Mazatlán, Manuel Sánchez, te recibe en su hogar y en uno de los mejores secretos mazatlecos desde 1987. Es una marisquería que Don Manuel ha ido adaptando de casa a restaurante (de acuerdo a su expansión fue sumando cuartos y propiedades, por lo que parece un laberinto), para recibir a todo aquél que decida comerse unos ricos camarones de la casa o unos frescos callos de hacha. Su prestigio es tan extendido en México que en tu visita encontrarás cuadros de todas las celebridades que lo han visitado, incluyendo ex presidentes mexicanos. Esta joya de esquina es la favorita de Teresa Delgado, sommelier y tragona profesional, quien recomienda que clausures tu visita con un corico, galleta típica de Mazatlán, que venden a las afueras de El Chupetas.FB: MariscosElCuchupetas Tacos de La Meche, MexicaliEn el Norte de México, frente al monumento Benito Juárez, la cachanilla y reconocida repostera Bianca CastroCerio recomienda los Tacos de la Meche. Aquí la especialidad son los tacos de camarón o tripa en tortilla de harina. Ella decidió pedirlos un día combinados con camarón y tripa (doradita como chicharrón) y se quedó como clásico de la casa. Todos tus tacos te los sirven con mucho aguacate, salsa y cebollita encurtida. ¡Una delicia!FB: @Lamechemxli 
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