¿Por qué la comida de avión sabe tan mal?
Recomendaciones Gastronómicas

¿Por qué la comida de avión sabe tan mal?

Por Kiwilimón - Diciembre 2015
¿Por qué la comida de avión sabe tan mal? Siempre que tomo un vuelo me hago esa misma pregunta, pero cuando te cuente la verdadera razón simplemente NO la vas a creer. Un estudio reciente sugiere que el ruido fuerte, especialmente el de las cabinas de avión,puede alterar significativamente la percepción del sabor, por lo que los alimentos dulces serán menos perceptibles para tus papilas gustativas. El estudio fue publicado en el Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance in March. Se reclutaron a 48 participantes que probaron diversos sabores en una habitación sin ruido y en otra que asemejaba el sonido de un avión. Las investigaciones concluyeron que: “La cabina del avión inhibe la habilidad de las personas de percibir sabores dulces, así como alimentos como salsa de soya, tocino, jugo de tomate y queso parmesano”. La razón El efecto de no percibir este tipo de sabor es probablemente por las interacciones sensoriales entre el ruido y el nervio del oído. ¿Qué te parece? (Yo me quedé sorprendida).
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Este líquido, producido por la fermentación acética de un líquido alcohólico, es uno de los más populares en las cocinas. El vinagre se utiliza para aliñar verduras, para hacer escabeches, marinados, adobos y encurtidos. En México se utilizan, principalmente, vinagres suaves que no alcanzan un alto porcentaje de acidez. Los más populares son los elaborados con sidra, manzana, cerveza de malta y otras frutas. Incluso existen vinagres de pulque, que se obtiene por la fermentación del pulque y el tequesquite, calentado y fermentado durante varios días. Sin embargo, el vinagre no sólo se usa para cocinar. Una de las cosas más maravillosas del vinagre es que es el mejor aliado para la limpieza de tu cocina. A continuación te recomendamos algunas maneras de utilizarlo para que te olvides de las manchas y la suciedad para siempre: 1. Adiós a los malos oloresElimina los malos olores de tus tuppers y otros recipientes de plástico, agregándoles un poco de vinagre y calentándolos por un par de minutos. ¡Quedarán como nuevos!2. Limpia los vegetalesTermina con gran parte de las sustancias tóxicas de tus frutas y vegetales colocándolas en agua con una cucharada de vinagre y otra de bicarbonato. 3. Lavavajillas como nuevaPara tener tu lavavajillas siempre nueva, añade al mes un vaso de vinagre al ciclo de lavado normal y tus filtros se mantendrán perfectos. 4. Esteriliza las esponjas Pon tus esponjas con vinagre y agua al microondas durante cinco minutos y quedarán como nuevas. 5. Limpieza del hornoUtiliza agua caliente con vinagre para una limpieza profunda de tu horno. Sólo rocía el horno con esta mezcla, deja actuar durante 20 minutos y hasta la grasa más adherida se quitará. ¿Tú conoces otras formas de aprovechar el vinagre en la cocina?
El prestigioso cocinero mexicano Gerardo Vásquez Lugo, del restaurante Nicos, en CDMX, reinterpreta dos recetas creación de su mamá, María Elena Lugo Zemeño y su abuela, Catalina, fáciles de preparar en casa, con un maridaje muy especial, como un homenaje a las cocineras que lo inspiraron en su carrera culinaria. Para Gerardo Vázquez Lugo, la cocina tradicional mexicana es una cocina de herencia, una cocina comunitaria, que se hace en equipo, en familia, en la cual cada platillo sabe a casa. Y para rendir homenaje a esa premisa, el internacionalmente reconocido chef celebra el Día de las Madres en familia, reinterpretando un par de platillos que remiten al amor y recuerdos de nuestras madres y abuelas.Para llevar a cabo este festejo de una forma sin igual, el icónico dúo de madre e hijo, Gerardo Vázquez Lugo y Maria Elena Lugo Zermeño, decidieron compartir dos recetas icónicas en su familia, que maridan perfecto con el sake mexicano Nami, en donde cada una cuenta una historia memorable y excepcional.Memorias de la abuelaEl primer plato, “Pepián de la abuela Cata”, es una receta casera de su abuela Catalina, originaria de Aguascalientes y que vivió unos años en Chihuahua. Este plato sencillo y de sabores muy simples, lo preparaba en vigilia y se caracteriza por el uso de pepita de calabaza tostada con todo y su cáscara, pues el secreto está en el interesante sabor que ésta última le brinda, aunque de cualquier modo se cuela para eliminar su excesiva presencia. Para Gerardo, elegir este plato lo remonta a un momento sumamente especial, de compartir la cocina con su madre, María Elena. “Hace aproximadamente 25 años, le preguntamos a Catalina que le gustaría comer de especial para su Santo, y su respuesta fue: mi propia receta de pepián, acompañado con pollo. Esa noche recuerdo haber empezado a cocinar esta pepián junto a Maria Elena hasta la madrugada”, rememora Gerardo.Producto de su consumo durante las décadas de los 30s y 40s en donde los platos eran veganos en su mayoría, este pepián se sirve con papas y vegetales, por ello su popularidad al ser retomado durante periodo de vigilia, retomando a la vez la costumbre de la cocina tradicional mexicana respecto el uso de vegetales de temporada.Esta receta, además, tiene por ingrediente especial el pollo, y para cocinarlo Gerardo pone énfasis en la técnica de masajear y sabotear con un poco de ajo, aceite, sal y pimienta, para penetrar la carne con el condimento -una técnica que su mamá le enseñó, y que volvió a observar cuando estudió en Nueva Delhi, India. De acuerdo con los principios gastronómicos de Gerardo, cada producto, cada vegetal, tiene un tratamiento especial de modo que sea posible sacar lo mejor posible de cada uno: algunos vegetales deben ir asados, otros fritos, y otros simplemente blanqueados; cada vegetal tiene un tratamiento diferente.Las dulces memorias de ElenaLa segunda receta es para los amantes del dulce: “Fresas al Brandy”, una receta de su madre, María Elena. Aunque María Elena describiría sus postres como “rústicos” o “básicos”, Gerardo reconoce que estas recetas tienen una complejidad digna de reconocer, pues vienen de una época en donde el mayor pasatiempo era preparar dulces en casa, dando una vida más larga a la fruta de cada temporada, como en este caso, las fresas con un añadido muy sencillo de licor.Originalmente esta receta lleva una crema a base de yemas cuya preparación suele ser compleja, creación de la Tía Lupe, hermana de la abuela Catalina, quién era propietaria de una sofisticada y fina repostería, cuyas recetas han sido conservadas cariñosamente por María Elena y que ambos siguen incluyendo en el menú de Nicos. Para poder replicarlo en casa, el dúo eligió una receta más simple, mientras que en el restaurante los comensales podrán disfrutarla con una espuma especial la cual, en contrario al vino, marida perfectamente con Nami, por su sabor sutil que le permite adaptarse y mezclarse con varios licores, como si se tratara de un buen cóctel. Aquí te presentamos la receta de fresas al brandy de Elena: FRESAS AL BRANDYINGREDIENTES:500 gr de fresas300 gr de azúcar2 oz de brandyPROCEDIMIENTO:Limpiar y desinfectar las fresas quitándole sus hojasEn un coludo colocamos las fresas limpias, azúcar y un poco de agua y cocinar a fuego bajo sin dejar de mover para evitar que se hagan grumos, retirar del fuego hasta que las fresas estén suaves.Enfriar y después colocar las onzas de brandy.¡Disfruta esta receta en casa o pruébalas en Nicos este fin de semana, si llevas a tu mamá obtendrá una copa de cortesía de Nami, el primer sake hecho en México!
¿Quieres pulirte en tus dotes mezcales?, aquí te cuento cómo arrancar el aprendizaje de cata con este ícono nacional.Dicen los maestros mezcaleros que el mezcal te trata como tú lo tratas, así que la sugerencia es seguir la sabia y tradicional frase: bébelo a besos.Y esta idea no sólo suena bonita, sino que contiene un mensaje profundo relacionado con el tiempo que la bebida lleva en nuestra historia, más de 500 años, y por lo que se tarda en crecer un agave, de 8 a 20 años, para después pasar por su corte, cocimiento, fermentación y destilación. Así que la idea es muy clara, hay que dejar que la llamada planta de las mil maravillas, de la que existen más de 40 variedades para hacer destilados, se exprese.Volviendo al tema de cómo acercarte victoriosamente a este destilado por primera vez, le pregunté a Guillermo Escárcega, creador de la marca Aguas Mansas, un mezcal surgido en Santiago Matatlán, Oaxaca, de la familia Sernas, y estos fueron los consejos que compartió:El mejor comienzo es poner atención a la procedencia del producto, es decir, saber de dónde viene, quién y cómo lo producen. En el caso de la Denominación de Origen Mezcal son nueve estados los que tienen su aval: Oaxaca, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato, Durango, Tamaulipas y Puebla.La graduación alcohólica debe ser de 45 grados, y no hay que tenerle miedo, porque esta característica facilitará que reconozcas más los aromas y sabores de la planta. Si bajas de esa graduación estarías probando una bebida diluida (en agua).Explora las variedades con las que se puede hacer mezcal, recuerda que cada Estado tiene sus plantas endémicas o regionales, por ejemplo, la variedad Salmiana es de San Luis Potosí, Guanajuato y Zacatecas; la variedad Cupreata se reproducen estupendamente en Guerrero y Michoacán. Hablando de Oaxaca, es el Estado que tiene más biodiversidad para hacer mezcales, con opciones que van del Cuishe, el Arroqueño, al Tobalá; además del más común y que se da en el país, el Espadín.Para probarlo busca un recipiente de boca ancha, puede ser una jícara o el vasito veladora, y sirve de una onza a una onza y media. Aprovecha el boom que hay de mezcaleros hechos con cerámica gracias grandiosos artesanos que los están fabricando por todo el país.Ahora vamos a la acción, si de verdad quieres conocer todo lo que ofrece en aromas y sabor un mezcal, vete por los blancos, así conocerás qué le aportó la tierra, si es más floras, herbal, mineral, terroso. Como lees, el mezcal es todo esto y más.Antes de pasar al nivel en boca, haz un ejercicio de preparación: moja tu dedo índice con un poco de mezcal y espárcelo en el dorso de tu otra mano, sacude esa mano e inmediatamente huele donde colocaste el mezcal, lo que debe pasar es que explote el aroma a agave cocido primordialmente, sino es así y encuentras olores a llanta o plástico quemado o muy ahumado algo no anda muy bien con la calidad de tu mezcal, pues tiene un defecto que sucedió en algún momento del proceso de elaboración. Este ejercicio ayuda a que tu sistema sensorial se prepare para ese primer sorbo con el que deberás enjugarte la boca y pasar lentamente el líquido. Seguro dominará un poco el alcohol, pero al segundo sorbo comenzarás a encontrar las referencias olfativas que un mezcal por su origen y variedad te puede dar.Finalmente es indispensable que por cada bebida alcohólica que ingieras te hidrates (tomes agua), esto hará la diferencia, y si puedes no mezcles con otros alcoholes o azúcares para que tu cuerpo no te lo recuerde al día siguiente.El tema de la naranja con sal de gusano lo dejamos a tu decisión, no es una práctica muy común en las zonas mezcaleras. Aún así, lo realmente importante es saber que el mezcal es perfecto como aperitivo, digestivo y para maridar muchos platos. Aquí van dos ejemplos: el Espadín con pescados, mariscos y conchas, y el Tobalá no lo dudes en servir cuando cocines moles, cochinita o carnes muy especiadas.Recuerda que el mezcal es un producto cultural, arraigado a las entrañas de la historia de México que, como su crecimiento y proceso, pide a gritos que lo bebas a besos.Investigación: Wendy Pérez, periodista gastronómica. Fotos: Rober Antillón, fotógrafo gastronómico.Locación de fotos: Salón Candela.  
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