Restaurantes de película
Recomendaciones Gastronómicas

Restaurantes de película

Por Kiwilimón - Marzo 2014
¿Alguna vez se te ha antojado un restaurante de una película? Pues hay algunos que de verdad puedes visitar. Aquí va una lista de cinco restaurantes que aún existen y que reconocerás al instante.  

Katz’s Delicatessen, Nueva York

Esta cafetería especializada en masivos sándwiches de charcutería fue el entorno donde Harry y Sally vivieron uno de los mejores momentos de la afamada cinta When Sarry Met Sally. El restaurante lo encuentras en la parte vieja de Manhattan. https://www.youtube.com/watch?v=F-bsf2x-aeE    

Kong, París

Si eres fan de Sex and the City entonces reconocerás este sitio. El el piso más alto de uno de los edificios más impresionantes de la ciudad luz el restaurante sobrevé el río Sena y la mitad de París.   https://www.youtube.com/watch?v=NcCtEX9F7y4    

Nobu, Londres

Esta cadena de restaurantes de lujo tiene presencia de Estados Unidos a México, y por supuesto, Inglaterra. Su versión londinense fue el marco para una escena muy memorable en la romántica Notting Hill. Julia Roberts y Hugh Grant aún lo consideran uno de sus favoritos. https://www.youtube.com/watch?v=oyfrvrrupQE    

New York Bar & Grill, Japón

Esta película de culto llamada Lost in translation está repleta de escenas dentro del espectacular hotel Hyatt Shinjuku. Una joven Scarlett Johansson tiene una relación extraña con el personaje de Bill Murray y una de sus cenas es justo en el más lujoso bar del hotel nipón.   https://www.youtube.com/watch?v=vGvDCmuDKKE    

Café Lalo, Nueva York

Seguro recuerdas a Tom Hanks presente en este restaurante cálido y hogareño. La presencia del sitio en la película You’ve got mail le dio notoriedad internacional y en la actualidad se llena de personas listas para recrear las escenas de amor entre el famoso actor y Meg Ryan. https://www.youtube.com/watch?v=oVkwJuj7FyQ    

Recetas Gourmet

 

 Carne de Res con Vino y Echallots

 Canastitas de durazno y jocoque

 Sopa Vietnamita (Pho Ga)

 Tarta de Frambuesas y Chocolate Blanco

 Pay de Chocolate y Crema

   

"¿Qué restaurante de película te gustaría conocer?"

 
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No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
Saber cuáles son las porciones adecuadas de comida para un niño de cierta edad no es tan complicado como parece.Aunque estamos acostumbrados a ver por todos lados porciones enormes de comida y, a veces, cuando llegamos a casa, la hora de comer se puede convertir en una batalla campal, especialmente con niños pequeños, es posible lograrlo. Como papás, es importante incentivar que los niños asocien la comida con momentos placenteros, de compartir y convivir, no con guerras de poder o sentir que tengan que acabar montañas de comida para estar satisfechos. Los niños deben aprender a escuchar su apetito y una gran manera de lograrlo es servir las porciones adecuadas. También hay que tomar en consideración el nivel de actividad y requerimientos especiales de cada pequeño.En casa podemos realizar el ejercicio de medir qué tanto cabe en los platos que usamos siempre y así comprender que el estómago de un chiquito no tiene la misma capacidad que el nuestro. ¿Has medido cuántas tazas de sopa caben en tus soperos? Te sorprenderás al constatarlo.Por ejemplo, en el caso de las frutas, una porción adecuada para un niño es media manzana, o naranja. Si lo vemos en una taza de medir es entre un cuarto a media taza. Te recomendamos estas Ideas de Lunch para NiñosDe la misma manera, hay que cuidar la porción correcta de jugo, que es media taza. Los vasos comunes tienen capacidad de 1 a 1 ½ tazas, a veces más. No es buena idea servirles vasos enormes de jugo, porque pueden quitarles la capacidad para comer alimentos con mayor concentración de proteínas, vitaminas y minerales, los cuales son más necesarios para su desarrollo.Si se trata de granos o cereales, media rebanada de pan es suficiente para niños de hasta 5 años, y la porción adecuada de pasta, arroz o cereal es media taza. Hay que tener cuidado con los tazones enormes de cereales azucarados que no dejan espacio para mucho más. En total, los niños necesitan 4 a 6 porciones al día de granos y cereales. Un sándwich hecho con una rebanada de pan, media taza de pasta en la comida y una tortilla en la cena completarían sus requerimientos de granos y cereales del día. Como ves, no es tanto.En el caso de las proteínas como carnes, pescado o pollo, para chiquitos de hasta 5 años, 60 gramos es más que suficiente por porción, por ejemplo, un huevo durante el desayuno. Al acercarse a los 10 años puede subir hasta 100 gramos, según la actividad.No olvides incluir nueces, almendras o mantequilla de cacahuate, de la cual dos cucharadas equivalen a una porción adecuada. Considera también leguminosas, como lentejas y frijoles, y media taza de ellas es más que suficiente. En total necesitan entre 3 a 4 porciones de ese tamaño al día.Te recomendamos estos Coditos con Chayote, Kale y Quesito Para complementar su dieta, los lácteos son importantes. Calcula unos 100 g de queso en total para todo el día, o tres cuartos de taza de yogurt. Si toman leche, no necesitan más de media taza por porción. Dos porciones al día son suficientes para su desarrollo.Finalmente, las temidas verduras no tienen que ser motivo de pleito. Procura darles varias opciones y piensa que sus porciones no deben ser las mismas que las tuyas. Por ejemplo, en el caso de chícharos, brócoli y otras verduras cocidas, media taza por porción es suficiente. Si es ensalada, calcula una taza. Donde se complica un poco es con las frutas, pues necesitan en total al menos cinco porciones de frutas y verduras por día; lo mejor es si son más verduras que frutas, así que divídelas entre las tres comidas y lunch para que tengan todo lo que necesitan para crecer sanos.
Llegó tu mejor amiga con mucho que platicar o tus hijos invitaron compañeritos porque tienen un trabajo de la escuela… No importa la ocasión, siempre hay buenas razones para tener galletas caseras recién hechas, pero no siempre hay tiempo para prepararlas.Por eso tu congelador puede ser un gran aliado para estar listo y llenar en unos minutos tu casa con un dulce aroma.Ya que no todas las masas de galleta se congelan de la misma manera, pues no siempre obtienes resultados ideales, aquí te damos unos tips para que la próxima vez que prepares galletas, hagas el doble de masa y la conserves para una de esas tardes especiales.Qué tipos de masa congelarLas mejores masas para congelar son las que tienen mucha mantequilla y no llevan tanto huevo batido, como madeleines, o mucho polvo para hornear. Tampoco es buena idea congelar galletas con base de merengue.Galletas de mantequillaSon las mejores para reservar en el congelador. Generalmente sus ingredientes son mantequilla, harina, azúcar, vainilla o chocolate en polvo, y a veces, huevo o yema. Para guardar esta masa, forma troncos y envuélvelos cuidadosamente, primero con plástico y después con aluminio. Deben quedar herméticos para que no absorban olores o se afecte su textura. Puedes cubrir los troncos con azúcar y canela. Para prepararlas, corta rebanadas de poco menos de un centímetro de grosor y se verán lindas una vez horneadas. Te recomendamos esta receta de PastisetasMasas para cortadoresSi te encanta usar todos esos cortadores de figuritas que has coleccionado, cuando esté lista la masa, forma un rectángulo de unos 4 cm de espesor y envuélvelo igualmente con plástico y aluminio. Cuando vayas a usar la masa, colócala en el refrigerador antes y cuando esté lista, la puedes extender y cortar. Esto es ideal para los muñequitos de jengibre navideños.BolitasLa mayoría de las recetas de galletas de chispas de chocolate requieren porcionar la masa en bolitas o con una cuchara para helado, al igual que los polvoroncitos de nuez, o las galletas de avena. Forma las galletas como acostumbras y congélalas en charolas una media hora o suficiente tiempo para que se sientan firmes. Esta misma técnica es muy útil para las galletas de duya.Una vez que estén listas, empácalas en bolsas, procurando sacar la mayor cantidad de aire posible. Así será más fácil usar sólo la cantidad justa.Te recomendamos estas Galletas Tipo BrownieLista para hornearColoca las bolitas o rebanadas de masa en una charola antiadherente cubierta con papel siliconado o engrasada y enharinada. El tiempo que toma tu horno en llegar a la temperatura adecuada generalmente es lo que necesitas para que estén listas para cocinarse.Calcula un par de minutos más al tiempo habitual ya que partas la masa parcialmente congelada o muy fría.Si prefieres, puedes congelar galletas horneadasDéjalas enfriar completamente y empácalas en un contenedor hermético con papel encerado entre capas. Esto también funciona muy bien para brownies o barritas de galleta cortadas en piezas individuales.En cualquiera de los casos, no es buena idea tener masa o galletas cocidas congeladas por más de tres a cuatro meses. Disfrútalas lo más pronto posible, siempre puedes preparar más.
Todos estamos conscientes del problema de contaminación que vive nuestro planeta, por lo que reciclar en casa es el primer paso para comenzar con acciones concretas.Hay acciones que podemos hacer desde nuestra trinchera para ayudar al medio ambiente, y una de las acciones que más accesibles y que más podemos ayudar es reciclando. El reciclaje es un buen hábito que podemos hacer en casa y que no requiere de gran infraestructura, pero sí de mucha voluntad para hacerlo de manera práctica, responsable y adoptarlo a tu estilo de vida.Para empezar a reciclar en casa, aquí te dejamos estos 10 consejos:Comunícaselo a todos los miembros de la familia. Lo más importante es que todos los miembros de la familia estén en la misma sintonía para que sea más fácil adoptar este hábito. Entre todos será más fácil cumplir con este propósito y apoyarse entre sí.Busquen información y edúquense al respecto. Tener la información necesaria hará que el reciclaje sea más fácil, es necesario saber sobre los distintos materiales, el uso y el reuso que se le puede dar. Instala distintos botes de basura para diferentes tipos de materiales. La separación de residuos es muy importante. Hay que tener cestos diferentes para los distintos materiales y desechos: orgánicos, inorgánicos, cartón y papel, vidrio, pet, electrónicos, etc.Identifica un centro de reciclaje e infórmate cuál es la forma para llevar los distintos materiales. Ya existen distintos centros donde pueden reciclar tus desechos, sin embargo es necesario que lo lleves tal cuál se requiere, hay materiales que necesitan estar lavados y secos, otros que se pueden compactar, etc. Es necesario que sepas cómo se debe entregar todo.Reusa. Otra de las principales formas de reciclar es el reuso, piensa antes de tirar algo si le puedes dar una segunda oportunidad, por ejemplo tus botellas de vidrio pueden servir de floreros, los frascos de mayonesa te pueden servir como contenedores para poner productos a granel, etc.Invierte en productos zero waste. Actualmente hay en el mercado muchos productos que no generan residuos, ya sea que compres productos a granel, artículos sin envolturas etc.Realiza actividades para reciclar de forma original. Si tienes hijos pueden destinar actividades para buscarle un nuevo uso a tus residuos, por ejemplo pueden hacer cochecitos con los cartones del papel sanitario y así darle rienda a la creatividad. No deseches lo que ya no sirve y trata de repararlo. Estamos cada vez más acostumbrados a comprar cosas desechables o que caducan rápido, pasa con tu celular, computadoras portátiles etc. Antes de desecharlo, investiga si se puede reparar y además de ahorrar, reciclarás. Reduce tu consumo. Vivimos en una sociedad cada vez más consumista, realmente no necesitas comprar todo lo que crees. Antes de hacerlo, piensa si realmente lo necesitas. No desistas. El reciclaje es un hábito que requiere paciencia, constancia y disciplina, piensa que es algo que debes implementar en tu vida a largo plazo.
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