¿Sabes cuáles son los ingredientes mexicanos más saludables?
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¿Sabes cuáles son los ingredientes mexicanos más saludables?

Por Kiwilimón - Agosto 2015
Es cierto que la comida mexicana tiene una reputación de además de rica, engordadora y grasosa. Aunque esto puede tener un poco de verdad cuando hablamos de la comida callejera, la realidad es que muchos de nuestros ingredientes insignia son mucho más sanos de lo que parecen y por eso hoy queremos contarte sobre los más saludables que deberías aumentar en tu dieta diaria.

Frijoles

Éste ingrediente es parte de la trilogía base de toda la gastronomía azteca: frijoles, maíz, chile. No aumentan el colesterol, regulan la digestión, son excelentes para la salud mental y se ha encontrado que incluso ayudan a batallar contra ciertos tipos de cáncer. Además, los frijoles bayos ayudan a fortalecer los huesos gracias a su alto contenido de magnesio, calcio y vitamina K.

Salsa

Puede que vaya encima de otros platillos no tan saludables, pero en sí la salsa es una combinación de vegetales, cítricos y hierbas extremadamente saludable. Incluso las propiedades de los chiles ayudan al sistema circulatorio además de tener una infinidad de antioxidantes. Las salsas con mucho limón y chile tienen mucha vitamina C que te ayuda a mantener las defensas arriba.

Aguacate

No hay mejor fuente de vitamina E en el mundo que el aguacate. Además, por contener grasas no saturadas es excelente para asistir a la circualción y el sistema cardiovascular en general. También se ha descubierto que ayuda en la lucha contra el cáncer de mama por lo que siempre hay que decirle que sí a un rico guacamole o a un aguacate relleno.

Cilantro

En México usamos el cilantro para todo y eso es muy bueno. Esta hierba tan rica y aromática viene cargada de diversas vitaminas, minerales y antioxidantes en cualquiera de sus formas. Eso sí, al consumirlo en crudo sacarás lo mejor de todos sus beneficios como la prevención de enfermedades respiratorias y digestivas.

Maíz

Puede que sus variables fritas como la tortilla o la tostada no sean el mejor ejemplo pero en sí el maíz, como el que comemos en los esquites, es extremadamente nutritivo. Es un ingrediente lleno de fibra que ayuda al sistema digestivo mientras que te hace sentir satisfecho con pocas cantidades. También tiene minerales y vitaminas que funcionan mejor cuando se consume hervido.  
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Existen muchas teorías sobre la etiología de la depresión y la ansiedad. Algo que se sabe es que son padecimientos influenciados por factores sociales, ambientales, psicológicos, genéticos, hormonales, inmunológicos, bioquímicos y neurodegenerativos.Mientras muchos de estos factores son inmutables, algunos otros pueden modificarse y proveer la base para prácticas e intervenciones para la ansiedad y depresión. Específicamente, las variables influenciadas por el estilo de vida, como los cambios en la alimentación.Por ello, en #KiwiTeCuida lanzamos el #RetoContraLaAlimentaciónYAnsiedad, en el que te enseñaremos el próximo lunes 18 de octubre a cocinar recetas que pueden ayudarte a controlar estos padecimientos, de la mano de la chef Colibrí Jiménez, y el próximo 25 de octubre, Shadia Asencio, directora editorial, y Mayte Martín del Campo, nutrióloga con 23 años de experiencia, te compartirán los fundamentos básicos para alimentarte de una forma idónea si padeces de depresión o ansiedad. Sigue el reto completo en nuestro Instagram oficial, la cita es cada lunes a las 18 horas.¿Qué comer si tengo depresión y ansiedad?Se ha encontrado que las personas con alto consumo de frutas y vegetales presentan menos síntomas de ansiedad y depresión. Así, una dieta alta en vegetales y frutas, así como leguminosas, granos enteros, pescados o aceite de oliva, se relaciona con niveles bajo de marcadores inflamatorios.Otros factores que se ha comprobado que contribuyen a los trastornos del estado de ánimo son el Omega 3, los folatos, el magnesio y el zinc. Si se tiene deficiencia de ácidos grasos, como el Omega 3, puede incrementar el riesgo de padecer trastornos del estado de ánimo. Consumir folatos en la dieta cotidiana ayuda a mantenerse estable anímicamente, algunas fuentes de folato son las verduras de hojas verdes, las legumbres (frijoles, habichuelas, alubias, judías), algunas frutas y las verduras. Del mismo modo, tener una microbiota saludable y una dieta rica en minerales, como el magnesio y el zinc, ayudan a bajar el riesgo de padecer depresión y comportamientos con ansiedad. Estos últimos parecen estar estrechamente vinculados con altos índices de masa corporal (IMC), por lo que dietas altas en grasas y azúcares sí están asociadas a la depresión y la ansiedad. Recuerda que una alimentación balanceada te ayuda a evitar padecimientos físicos y mentales y tú construyes tus hábitos alimenticios. ¡Únete al #RetoContraLaAlimentaciónYAnsiedad con #KiwiTeCuida!
Empezar tu huerto en casa es fácil, actualmente existen cursos en línea como los de La Aldea Avándaro y otras instituciones que te llevan de la mano con especialistas en agricultura ecológica para que inicies de cero, en una maceta, en una terraza o en un jardín. Es momento de transformar de una manera sustentable esas extensiones de jardín cubiertas con pasto, o esa terraza, o balcón, en áreas de cultivo donde cada temporada podrás cosechar vegetales y frutas, así como hierbas aromáticas y leguminosas para tu cocina. Qué considerar para el cultivo de tu huerto en casa Es importante para cultivar tus propios alimentos, además de un espacio con horas de sol y aire natural, un suelo vivo y agua. Ubicación del huerto De suma importancia es el espacio disponible que tengas en casa. Si tu huerto será interior puedes usar macetas, huacales, tubos de PVC o cualquier recipiente resistente. Si estará en el jardín, delimita el área y toma en cuenta la orientación del sol. Ubica el huerto en un lugar donde la mayor parte del día esté soleado, de preferencia por las mañanas. Evita instalar el huerto donde tengan acceso mascotas o donde haya corrientes de aire. Si construyes el huerto en el patio es importante contar con una toma de agua cerca. Para el éxito del huerto es indispensable saber qué sembrar. Por ejemplo, plantas con fruto como el jitomate, la calabaza, el chayote, el chile o la fresa requieren contar con 6 horas de sol al día. Para sembrar plantas de hojas como la lechuga, la acelga, la espinaca o el cilantro se requieren 3 horas al día de sol. Diseño Para el diseño del huerto hay que tomar en cuenta si el espacio es cerrado como una habitación o es abierto como un patio, balcón, terraza, azotea o jardín. Hay dos formas para confeccionar un huerto: cultivando directamente en el suelo o en recipientes como botes, cubetas, huacales, macetas o botellas. Herramientas Las herramientas básicas que debes tener para iniciar tu huerto en casa son pala, bieldo y tijeras. Semillas En el mercado hay variedad de semillas orgánicas o agroecológicas, pequeñas o grandes, dependiendo de su tamaño se siembran a diferentes profundidades. Para garantizar la germinación de tus semillas debes tener en cuenta los siguientes factores: Humedad: controlar la cantidad de agua que se aplica, ya que al penetrar activa las semillas y comienza el proceso de germinación. Temperatura: para que una semilla germine es necesario mantener la temperatura en un rango promedio de entre 20º C a 30º C. Oxígeno: al sembrar la semilla aumenta su respiración, por lo que es importante la profundidad a la que debe sembrarse. Cuando siembres, debes tener cuidado de no aplastar o empujar con fuerza la semilla porque se puede lastimar. Suelo vivo El suelo o la tierra son elementos indispensables para el buen resultado de un huerto orgánico o agroecológico en casa, ya que alimenta las plantas y ayuda a mantener el equilibrio de nutrientes necesarios para evitar plagas y enfermedades.  La composta es un tipo de tierra hecha con base en desechos orgánicos a partir del proceso de compostaje, donde microorganismos descomponen la materia orgánica hasta generar un tipo de abono que contribuye a mejorar el ambiente y enriquecer los cultivos. Materia orgánica  Materia verde: vegetación verde, las plantas verdes que cortamos o que podemos sembrar para este propósito como las leguminosas y las hojas verdes de algunos árboles, entre otras. También se incluyen los desperdicios de alimentos. Materia seca: vegetación seca, las plantas secas como paja, que puede ser de maíz, pasto seco y paja de los cereales como el trigo, por ejemplo. Lombricomposta: tierra con cierto tipo de lombrices que se añade a la pila tradicional de composta. Este proceso de añadir lombrices rojas de California o Eisenia foetida y transformar la composta en lombricomposta consigue un hummus de mayor calidad. Microorganismos: estos pequeños ayudantes son los encargados de dar estabilidad al suelo, formar agregados, mejorar su aireación, combatir silenciosamente enfermedades y optimizar la disponibilidad de todos los nutrientes. Fuente de Nitrógeno: todos los componentes orgánicos (construidos con base en carbono) del suelo tienen nitrógeno. Desde los más estables y lentamente mineralizables como el hummus de lombrices, como los más degradables como la materia vegetal o los animales en descomposición, están compuestos de nitrógeno que en algún momento será mineralizado y absorbido por la planta. Fuente de Fósforo: en general los abonos y compostas son buenas fuentes de fósforo, con alta disponibilidad para las plantas.  Fuentes de Potasio: Abonos y compostas son materiales variables en su composición, por lo que contienen concentraciones diferentes de potasio. El potasio en estas fuentes está ampliamente disponible para las plantas. Las aplicaciones repetidas en grandes cantidades de abonos resultan en la acumulación de potasio en el suelo. Es necesario conocer el origen de los materiales, ya que el compostaje o la digestión animal producen nutrientes. Cobertura: en climas cálidos y secos es conveniente mantener el suelo cubierto para evitar pérdidas de humedad por evaporación. Las aguas de desecho de la casa o de establos pueden ser usadas para regar en las épocas secas.  Agua: cerca del 90% del peso de una planta proviene del agua. Los cultivos producen una buena cosecha cuando reciben una correcta cantidad de este líquido en el momento oportuno. La planta toma la mayor parte de agua que necesita a través de sus raíces; por lo que es necesario que el suelo retenga una suficiente cantidad de humedad para promover el crecimiento de los cultivos. Ningún suelo es completamente compacto, tiene pequeños orificios denominados poros, que permiten la respiración de las raíces y el movimiento del agua.Sustratos Los sustratos orgánicos son materiales sólidos que se usan para cultivar plantas en contenedores, los cuales permiten que la raíz se sujete de ellos. Busca aquellos que resultan después de una serie de procesos biológicos naturales para poderlos utilizar, tales como: Turba Composta o lombricomposta Tierra de monte Fibra de coco Cascarilla de arroz Bagazo de caña de azúcar Peat moss (sustrato de materia orgánica) Paja de cerealesLos sustratos inorgánicos de origen natural se obtienen a través de procesos de manufactura incorporados con calor, como: Lana de roca Vermiculita Perlita Agrolita Tierra volcánica Tezontle Se recomienda mezclar los sustratos para que las raíces tengan mejor retención de agua, filtración y buen drenaje, así se evita la compactación del suelo. ¿Qué sembrar? Te recomiendo empezar con hortalizas o plantas medicinales (hierbas aromáticas), ya que son fáciles de cultivar y son más resistentes; el tiempo de crecimiento y maduración para cosechar los alimentos es corto. Entre las hortalizas están espinacas, acelgas, lechuga, arúgula, cilantro, entre otras. Las plantas medicinales como romero, ruda, epazote, tomillo, menta, hierbabuena, albahaca, hoja santa, hinojo, lavanda, cedrón, cebollín, toronjil, entre muchas otras que podrás utilizar para la elaboración de tus platillos, imprimiendo sabores de temporada y fortaleciendo tu organismo. Puedes continuar con cultivos sencillos como rábanos y betabeles. Calendario de siembra Es indispensable la planeación para el éxito de tu huerto, así que un calendario de siembra permite saber cuál es el momento ideal para plantar especies como frutas, verduras, hortalizas y flores. En junio, julio y agosto es cuando se siembra maíz, calabaza, alcachofas, coliflor, brócoli, fresas, entre otras.  Te recomiendo empezar con semillas orgánicas –criollas de preferencia–, o plantas de proveedores que no hayan usado químicos para su cultivo.  Importancia del huerto en casa agroecológico En esta época de pandemia, descubrimos el valor de cocinar y de cultivar de forma natural los alimentos que llevamos a la mesa. Hemos disfrutado los sabores de ingredientes de temporada cultivados de una forma limpia y responsable, prefiriendo lo orgánico o agro ecológico, dejando de lado productos químicos, que tanto han erosionado nuestra Tierra y nuestro sistema digestivo. Es hora de conectar con los alimentos que consumimos, sembrar y cultivar con una guía, descubriendo de dónde vienen, los cuidados y tiempo que requiere una col o repollo, una zanahoria, las espinacas, el ajo, los chiles o un jitomate, antes de ser cosechados.  Uno de los privilegios que nos regala la tierra es el sabor de los ingredientes cosechados en tu propio huerto agroecológico. Imagina cada semana planear tu menú de acuerdo con la cosecha de temporada. Aquí una receta fácil, nutritiva y deliciosa para una botana de kale o col rizada. El kale o col rizada es una planta de la familia de la Brassica oleracea, tiene hojas carnosas de color verde. A esta familia también pertenecen la coliflor, la col, el repollo, el brócoli y las coles de Bruselas. Se cultiva en cualquier tipo de huerto, incluidos los urbanos. El kale alcanza los 40 centímetros de altura y su recolección es sencilla. Sus hojas crecen rodeando el tronco y se cosecha hoja por hoja. Es una planta que necesita frío y humedad, y no soporta altas temperaturas ni sequías. Se cosecha entre noviembre y marzo, cuando mejor sabor tiene debido a que hace frío.  Chips de Kale Prepara esta botana para comer entre comidas, es muy saludable y está confeccionada con un súper food. Ingredientes: 2 manojos de kale o berza Sal al gusto   Aceite de oliva al gusto   Preparación: Lava el kale (es importante dejar secar muy bien). Con muy poco aceite, frota las hojas. Si le pones demasiado quedarán aguadas. Agrega sal. En una charola para horno, coloca las hojas de kale untadas con aceite a modo que no se empalme una con otra. Hornea aproximadamente 10 minutos a 175 °C. Retira del horno una vez que estén crujientes. Ten cuidado de que no se tornen color café porque amargan. Sirve como botana.
Difícilmente olvidaré ese día. A lo largo y ancho de la hacienda de la familia Maza, los tambores y los acordeones marcaban el paso de los danzantes tradicionales. Alrededor, cocineras de toda la región mostraban su oficio a través de moles de todos los colores, adobos espesos y caldos picantes. El mezcal se abría paso entre las mesas. Tal escenario sólo podría significar una cosa: celebración. Unos minutos antes se había realizado el sacrificio de chivos en La Tradicional Matanza, Huajuapan de León, en el marco del festival Cofradía Mixteca. Con esta primera verbena se dio también por inaugurada la temporada de mole de caderas, tradición de las regiones mixtecas de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Los organizadores –Alejandro Ruiz (chef de Casa Oaxaca y presidente de la CANIRAC en Oaxaca), Rodolfo Castellanos (chef de Origen), José Manuel Baños (chef de Pitiona) e Israel Loyola (chef de Restaurante Sin Nombre)–, por segundo año consecutivo, dieron cita en Oaxaca a cocineras tradicionales y a chefs de los restaurantes más emblemáticos de México. Durante los cuatro días que duró el festival fuimos invitados a un desfile de saberes y cultura volcada al plato con el fin de probar una de las siete gastronomías oaxaqueñas más relevantes: la mixteca. En el restaurante de Doña Chonita recibimos el sol con una taza de atole blanco en la mano y su desayuno mixteco. En el restaurante Obispo nos paseamos por un menú degustación con paradas de barbacoa, maíz quebrado y menudencias. Una de las noches brindamos con los mezcales de trazabilidad de Archivo Maguey y comimos tetelas rellenas de amarillito en Maguey y Maíz. Pero quizás la cumbre sucedió en el cierre, el domingo. Los treinta y cinco cocineros invitados hicieron uso de los ingredientes, las técnicas y los guisos de la región para inspirar sus propias sazones. Comimos toda suerte de delicias oaxaqueñas y otras más con toques del mundo: mole con curry (de Oscar Torres), estofado de chivo no nato (de Chuy Villarreal), el mole de luto (de Celia Florián), jocoque con setas (de Alfredo Villanueva), pepián de hoja Santa y coliflor (de Daniel Nates).Y es que se necesitan muchos días y decenas de manos para exhibir la gastronomía mixteca como se merece. La región resalta por la pobreza de sus suelos sobre las que crecen pocos ingredientes; en cambio, la creatividad de las comunidades es la que ha dado múltiples frutos. (Si cada familia tiene una forma de cocinar cierto guiso, la variable de platillos es infinita.) En la lista de tradiciones gastronómicas locales se encuentra la crianza del chivo –actividad relevante desde la llegada de los españoles–, el uso del guaje y el chile costeño, así como el cultivo de diversas especies de maíz.El mole de caderasLa chef Olga Cabrera Oropeza es mixteca. Ella aprendió todo lo que sabe de cocina de su abuela –Doña Chonita–, de su madre y su suegra. En el restaurante Tierra del Sol, instalado en la capital oaxaqueña, recupera los sabores de su comunidad en un contexto idílico.Para ella, “el mole de caderas es uno de los platillos con más identidad puesto que está preparado con ingredientes locales, como el chile costeño, que le da picor a toda nuestra cocina mixteca. Y luego también tiene guaje. Es tan importante que, de hecho, Huajuapan significa ‘guajes junto al río’”. Las cabras además son cebadas de manera natural con hierbas, como la pepicha, que crecen únicamente en la región. Esto le otorga un sabor único y penetrante al mole de caderas. Cuando la temporada termina, la fiesta continúa. Los locales preparan un mole de barbacoa, de sabor similiar, que se realiza a partir de los huesos del chivo.Los otros guisos mixtecosOlga me explicó que la cocina mixteca tiene cinco estandartes culinarios: el chileajo, el pozole mixteco, el huachimole, el mole de fiesta y los otros moles hechos con semilla de guaje. De chileajos los más comunes son el rojo y el amarillo. Y como su nombre lo indica, se prepara con ajos asados, clavos de olor, chiles costeños amarillos y ajonjolí.Confieso que nunca había probado el pozole mixteco. Bajo el cuidado de Doña Chonita y de Olga, difícilmente lo olvidaré. A diferencia de otros, se prepara con un maíz nativo, más duro que el pozolero, por lo que hay que estar atizando el fuego de la leña durante toda la noche. El caldo, hecho con hoja Santa, tiene un color neutro. Cuando se le añade un mole especiado, con fuerte sabor a clavos, es que adquiere ese color rojizo particular. Además del mixteco, en la temporada de pozole en el mes de septiembre se prepara un pozole verde y el pozole de la costa.El mole de fiesta mixteco es considerado negro, aunque su color apunta más hacia el colorado. Es ligeramente dulce. Picante, sólo lo suficiente. “El mole de fiesta mixteco es un mole espesado con muchas semillas: mucha almendra, ajonjolí; las semillas del chile no las quemamos. Solamente pasan por un tostado. Los chiles deben de quedar crujientes, pero no deben de quemarse porque este no es un mole amargo”, confirma Olga.En la cocina mixteca se pueden encontrar panes con fermentación de pulque que generalmente se cuecen a nivel de piso en hornos de piedra. “Tenemos dulces de calabaza, panes rellenos de calabaza, encaladas o regañadas”. Las encaladas son unas tortillas dulces, elaboradas a partir de harina de trigo, y cubiertas por una capa blanquecina que se asemeja al betún. Lo adornan salpicones de color rosa. Por su parte las regañadas son una suerte de galletas con el sabor de la manteca de cerdo y revolcadas con azúcar y canela.Hay mucho más. En cinco días probé todo cuanto pude pero las recetas se me escapaban entre los dedos. Faltaría sentarse a la mesa de cada casa y descubrir preparaciones únicas como la que la cocinera tradicional y dueña de Obispo, Uveira Cruz me dio a probar el primer día: un estofado hecho con aceitunas y pollo que me aseguró, no probaría en otro lugar. No se me va de la cabeza. Así es la mixteca. Cada familia es un libro de historias y herencias y, cada guiso, un lenguaje tan único como la propia sazón. 
Difícilmente olvidaré ese día. A lo largo y ancho de la hacienda de la familia Maza, los tambores y los acordeones marcaban el paso de los danzantes tradicionales. Alrededor, cocineras de toda la región mostraban su oficio a través de moles de todos los colores, adobos espesos y caldos picantes. El mezcal se abría paso entre las mesas. Tal escenario sólo podría significar una cosa: celebración. Unos minutos antes se había realizado el sacrificio de chivos en La Tradicional Matanza, Huajuapan de León, en el marco del festival Cofradía Mixteca. Con esta primera verbena se dio también por inaugurada la temporada de mole de caderas, tradición de las regiones mixtecas de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Los organizadores –Alejandro Ruiz (chef de Casa Oaxaca y presidente de la CANIRAC en Oaxaca), Rodolfo Castellanos (chef de Origen), José Manuel Baños (chef de Pitiona) e Israel Loyola (chef de Restaurante Sin Nombre)–, por segundo año consecutivo, dieron cita en Oaxaca a cocineras tradicionales y a chefs de los restaurantes más emblemáticos de México. Durante los cuatro días que duró el festival fuimos invitados a un desfile de saberes y cultura volcada al plato con el fin de probar una de las siete gastronomías oaxaqueñas más relevantes: la mixteca. En el restaurante de Doña Chonita recibimos el sol con una taza de atole blanco en la mano y su desayuno mixteco. En el restaurante Obispo nos paseamos por un menú degustación con paradas de barbacoa, maíz quebrado y menudencias. Una de las noches brindamos con los mezcales de trazabilidad de Archivo Maguey y comimos tetelas rellenas de amarillito en Maguey y Maíz. Pero quizás la cumbre sucedió en el cierre, el domingo. Los treinta y cinco cocineros invitados hicieron uso de los ingredientes, las técnicas y los guisos de la región para inspirar sus propias sazones. Comimos toda suerte de delicias oaxaqueñas y otras más con toques del mundo: mole con curry (de Oscar Torres), estofado de chivo no nato (de Chuy Villarreal), el mole de luto (de Celia Florián), jocoque con setas (de Alfredo Villanueva), pepián de hoja Santa y coliflor (de Daniel Nates).Y es que se necesitan muchos días y decenas de manos para exhibir la gastronomía mixteca como se merece. La región resalta por la pobreza de sus suelos sobre las que crecen pocos ingredientes; en cambio, la creatividad de las comunidades es la que ha dado múltiples frutos. (Si cada familia tiene una forma de cocinar cierto guiso, la variable de platillos es infinita.) En la lista de tradiciones gastronómicas locales se encuentra la crianza del chivo –actividad relevante desde la llegada de los españoles–, el uso del guaje y el chile costeño, así como el cultivo de diversas especies de maíz.El mole de caderasLa chef Olga Cabrera Oropeza es mixteca. Ella aprendió todo lo que sabe de cocina de su abuela –Doña Chonita–, de su madre y su suegra. En el restaurante Tierra del Sol, instalado en la capital oaxaqueña, recupera los sabores de su comunidad en un contexto idílico.Para ella, “el mole de caderas es uno de los platillos con más identidad puesto que está preparado con ingredientes locales, como el chile costeño, que le da picor a toda nuestra cocina mixteca. Y luego también tiene guaje. Es tan importante que, de hecho, Huajuapan significa ‘guajes junto al río’”. Las cabras además son cebadas de manera natural con hierbas, como la pepicha, que crecen únicamente en la región. Esto le otorga un sabor único y penetrante al mole de caderas. Cuando la temporada termina, la fiesta continúa. Los locales preparan un mole de barbacoa, de sabor similiar, que se realiza a partir de los huesos del chivo.Los otros guisos mixtecosOlga me explicó que la cocina mixteca tiene cinco estandartes culinarios: el chileajo, el pozole mixteco, el huachimole, el mole de fiesta y los otros moles hechos con semilla de guaje. De chileajos los más comunes son el rojo y el amarillo. Y como su nombre lo indica, se prepara con ajos asados, clavos de olor, chiles costeños amarillos y ajonjolí.Confieso que nunca había probado el pozole mixteco. Bajo el cuidado de Doña Chonita y de Olga, difícilmente lo olvidaré. A diferencia de otros, se prepara con un maíz nativo, más duro que el pozolero, por lo que hay que estar atizando el fuego de la leña durante toda la noche. El caldo, hecho con hoja Santa, tiene un color neutro. Cuando se le añade un mole especiado, con fuerte sabor a clavos, es que adquiere ese color rojizo particular. Además del mixteco, en la temporada de pozole en el mes de septiembre se prepara un pozole verde y el pozole de la costa.El mole de fiesta mixteco es considerado negro, aunque su color apunta más hacia el colorado. Es ligeramente dulce. Picante, sólo lo suficiente. “El mole de fiesta mixteco es un mole espesado con muchas semillas: mucha almendra, ajonjolí; las semillas del chile no las quemamos. Solamente pasan por un tostado. Los chiles deben de quedar crujientes, pero no deben de quemarse porque este no es un mole amargo”, confirma Olga.En la cocina mixteca se pueden encontrar panes con fermentación de pulque que generalmente se cuecen a nivel de piso en hornos de piedra. “Tenemos dulces de calabaza, panes rellenos de calabaza, encaladas o regañadas”. Las encaladas son unas tortillas dulces, elaboradas a partir de harina de trigo, y cubiertas por una capa blanquecina que se asemeja al betún. Lo adornan salpicones de color rosa. Por su parte las regañadas son una suerte de galletas con el sabor de la manteca de cerdo y revolcadas con azúcar y canela.Hay mucho más. En cinco días probé todo cuanto pude pero las recetas se me escapaban entre los dedos. Faltaría sentarse a la mesa de cada casa y descubrir preparaciones únicas como la que la cocinera tradicional y dueña de Obispo, Uveira Cruz me dio a probar el primer día: un estofado hecho con aceitunas y pollo que me aseguró, no probaría en otro lugar. No se me va de la cabeza. Así es la mixteca. Cada familia es un libro de historias y herencias y, cada guiso, un lenguaje tan único como la propia sazón. 
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