Te recomendamos preparar éstas recetas para recibir el otoño
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Te recomendamos preparar éstas recetas para recibir el otoño

Por Kiwilimón - Octubre 2017
¿Añoras el aroma de las especias? ¿Te gustan las bebidas calientes para reconfortante en un día lluvioso? ¿El higo, la calabaza o la berenjena son algunos de tus ingredientes favoritos? Sin duda, eres una verdadera fanática del otoño. Para recibir esta hermosa estación, hemos preparado una selección de las mejores recetas con espíritu otoñal:

Peras al vino tinto 

Elige un vino tinto con cuerpo para preparar este increíble postre. Recuerda que el color de las peras se intensifica entre más tiempo pasen dentro de la mezcla del vino. Te recomendamos dejarlas marinando toda la noche para obtener un mejor resultado. Dulce de camote Esta receta tiene la ventaja de ser muy sencilla y requerir solo dos ingredientes: camote y azúcar. Si quieres probar este postre en una versión más light, puedes usar alternativas al azúcar tradicional. Pay de calabaza con especias Ningún otro postre representa mejor el otoño que el tradicional pay de calabaza. Procura que las especias que uses estén frescas para que el sabor sea más intenso. Para darle el toque final puedes agregar un poco de crema batida o una bola de nieve. Quiche de espinacas light Para esas mañanas frescas en las que necesitas más energía para empezar el día, te sugerimos probar esta exquisita receta. Además de tener todos los beneficios de las espinacas, es una gran opción light para el desayuno. Ensalada de betabel con queso de cabra Si nunca has probado la combinación del queso de cabra con betabel, ¡tienes que hacer esta receta ya! Tip: en caso de que no tengas horno, puedes cocinar los betabeles en una olla a presión. Rollitos de jamón serrano con higo y queso Este es el aperitivo que estará en boca de todos (literal) este otoño. Puedes optar por un sabor más dulce cambiando el jugo y la ralladura de limón por una mezcla de vinagre balsámico con miel. Fácil, delicioso y simplemente espectacular. Pay de granada y chocolate Uno de los ingredientes típicos del otoño se mezcla con uno de nuestros favoritos en este riquísimo postre. ¿Problemas para desgranar la fruta? No te preocupes. Saca la granada sin ensuciarte con estos sencillos tips. Pavlova con frutos rojos Fresas, arándanos, frambuesas, moras: todos los frutos rojos que quieras están en este postre. En caso de que vayas a servir la pavlova a chicos y grandes, te sugerimos sustituir el brandy por esencia natural de vainilla. Berenjenas fritas Esta es la receta ideal para acompañar cortes de carne o estofados. Es importante que antes de poner las rodajas de berenjena a freír, las dejes reposando por lo menos 15 minutos con sal de grano hasta que escurran el exceso de líquido. Fettuccine con queso y flor de calabaza Realmente esta pasta está llena de ingredientes tan sabrosos que, incluso, podrías prescindir del chile. Cuida que la pasta quede al dente para que no se bata al verter la salsa. Sopa de cebolla Queso gruyere, cebolla y vino blanco, ¿qué más puede pedir para una inolvidable tarde otoñal? Tal vez te tome más tiempo que preparar un sándwich, pero te aseguramos que vale la pena consentirse con este tipo de platillos.

Y tú, ¿cómo recibes el otoño? Compártenos tus recetas imprescindibles para esta estación.

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¿Quién no ha disfrutado, e incluso revivido, con una rica birria? Ya sea en caldo o en taco, es uno de los platillos mexicanos más populares y sabrosos que ha conquistado a quienes la prueban. La birria es representativa del estado de Jalisco, en donde se preparaba originalmente con la técnica de la barbacoa, como bien explica el chef Ricardo Muñoz Zurita en el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana: la carne (principalmente de borrego o chivo) se sala y se unta con la salsa de chiles; se deja reposar 12 horas; se envuelve en hojas de maguey, junto con la marinada, y se introduce en una olla tapada y sellada con masa de maíz durante cuatro horas, o hasta que la carne se separe del hueso. Después se separa la carne del jugo, el cual se guisa con jitomate para después servirse en un rico caldo con la carne, cebolla y orégano al gusto.Actualmente la birria casi no se prepara en hojas de maguey, sino que se cuece al vapor, en horno o en olla de presión. El tipo de carne también varía dependiendo la región. Además del borrego y el chivo, se utiliza carne de cerdo, carnero y ternera (como en Jalisco), pescado y pollo (Michoacán) o hasta cabrito (Colima) y res (Tijuana). También se combina más de un tipo de carne. Su regla es, sea cual sea su carne, es que se deja cocinar hasta que esté en su punto, así como su condimento especial con chiles y especias que le dan un sabor único. Birria de res estilo Tijuana La birria es emblemática de Jalisco pero la birria de res de Tijuana ha conquistado los paladares de Norteamérica, desde Los Ángeles hasta Nueva York.  Visitar una birreria en Tijuana, ya sea en en puesto, carrito o establecimiento es olvidar las nacionalidades en la mesa. Los birrieros te despachan en español e inglés por igual. Te la sirven en caldo, taco o incluso en quesabirrias (tacos de birria con queso),  todos con sus salsas de casa y complementos obligados: cebolla, limón y cilantro. En una reciente publicación de Bill Esparza para Eater, destaca que la birria llegó a Tijuana desde Coatzingo, Puebla, y que para mediados de los años 80 ganó popularidad en Tijuana, misma que permeó en Estados Unidos hasta traducirse en camiones de birria en Los Ángeles y, más recientemente, en la oferta de este rico platillo en Nueva York. Y como afirma el dicho: para muestras falta un botón. Los Tacos de Birria del Río, en Tijuana, que se encuentran frente al mercado Hidalgo venden a diario 500 kilos de birria en cada jornada (de la 1 am a la 1 pm). Visitarlos es garantía de placer culinario y todo un espectáculo orquestado por grandes birrieros que despachan con maestría y velocidad media tonelada de birria en tan solo doce horas. 
La dieta keto tiene muchos beneficios más allá de bajar de peso, pues hay evidencia de que también puede mejorar tu salud respecto a enfermedades como la diabetes, por ejemplo, pero también es un apoyo para tratar enfermedades neurológicas.Aunque aún faltan más estudios concluyentes, investigaciones científicas han demostrado que esta dieta puede tener beneficios para una amplia variedad de condiciones de salud diferentes:Cardiopatías. La dieta cetogénica puede ayudar a mejorar los factores de riesgo como la grasa corporal, los niveles de colesterol HDL (bueno), la presión arterial y el azúcar en la sangre.Enfermedad de Alzheimer. La dieta cetogénica puede ayudar a reducir los síntomas de la enfermedad de Alzheimer y ralentizar su progresión.Epilepsia. La investigación ha demostrado que la dieta cetogénica puede causar reducciones significativas en las convulsiones en los niños epilépticos.La dieta cetogénica, o keto, es una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos que generalmente contiene productos de origen animal como carne, pescado y aves, pero ¿qué pasa si la quieres integrar a tu estilo de vida vegetariano? La buena noticia es que es posible adaptarla a una dieta vegetariana.¿Cómo es una dieta keto-vegetariana?Una dieta cetogénica vegetariana consiste en un plan de alimentación que combina aspectos del vegetarianismo y la dieta cetogénica, con el fin de evitar la carne y el pescado, pero conservar el consumo alto en grasas y limitada la ingesta de carbohidratos a 20-50 gramos por día, para así provocar la cetosis, un estado metabólico en el que el cuerpo comienza a quemar grasa como combustible en lugar de glucosa.En una dieta cetogénica tradicional, alrededor de 70% de las calorías diarias totales deben provenir de grasas, cuyas fuentes pueden ser aceites, carne, pescado y productos lácteos enteros, pero la dieta cetogénica vegetariana elimina la carne y el pescado y se basa en grasas saludables, como el aceite de coco, los huevos, los aguacates, las nueces y las semillas.Ideas de comidas keto-vegetarianasUna dieta keto-vegetariana es posible, así que podrás combinarlas sin problema con platillos que incluyan huevo, nueces y semillas, como los que te proponemos a continuación.Coliflor rostizada con huevo y aguacateEste platillo puede funcionar muy bien como desayuno en una dieta keto-vegetariana y tiene una preparación sencilla. La coliflor se rostiza 15 minutos en el horno con un poco de aceite de oliva y para sazonarla, usa una pizca de ajo en polvo, sal y pimienta. Coloca encima unas rebanadas de aguacate, un huevo estrellado hecho con acete en aerosol y así tendrás un platillo con alrededor de 179.5 calorías.Chips de kale El kale es uno de los vegetales de hoja verde más nutritivos que puedes encontrar y una forma de incluirlo en tu dieta es como chips. Simplemente coloca las hojas de kale en una charola para hornear con aceite de oliva, sal y chile en polvo; hornea por 25 minutos o hasta que estén crujientes y no olvides voltearlas de vez en cuando. Para tener un snack delicioso, acompáñalas con un poco de guacamole.Espagueti de calabazaEsta receta es perfecta para la cena libre de carbohidratos, pero llena de grasas saludables, pues se trata de unos fideos de calabaza con una salsa hecha con crema de aguacate. Para hacerla, licúa o procesa 2 aguacates con 1/4 de taza de cilantro, una cucharada de jugo de limón, sazona con sal, pimienta, cebolla en polvo y un diente de ajo. Cocina los fideos y simplemente añade la salsa de aguacate para tener la cena lista.Encuentra algunas otras ideas de comidas para seguir una dieta keto y empezar el año con una alimentación balanceada en nuestro reto keto.
Si en estos días de quedarte en casa uno de tus planes fue plantar algún vegetal o fruta, no fuiste el único, pues también en la estación espacial internacional se dieron a la tarea de hacer crecer su propia comida y en específico, este mes obtuvieron sus primeros rábanos.Pero los rábanos no son lo único que se ha cosechado en el espacio, pues de acuerdo con una hoja de datos de la NASA, ya se han completado 11 experimentos de cultivo de verduras para el consumo humano como parte de un programa. La primera cosecha se hizo 2015 y fue una lechuga romana roja y antes de los rábanos, en 2019, se cosechó mostaza Mizuna.La NASA eligió los rábanos este año porque maduran en menos de un mes y tienen una “formación de bulbo sensible” que permite el análisis de los efectos del CO2, y la adquisición y distribución de minerales. Nicole Dufour, responsable del programa, contó que cosechar una variedad de cultivos les “ayuda a determinar qué plantas prosperan en microgravedad y ofrecen la mejor variedad y el mejor equilibrio nutricional para los astronautas en misiones de larga duración”.Fue la astronauta Kate Rubins quien cortó los rábanos este lunes 7 de diciembre y en el canal de YouTube de la NASA se puede ver en 10 segundos los 27 días de crecimiento en el Advanced Plant Habitat (APH), dentro de la Estación Espacial Internacional.Además, estos rábanos espaciales no serán los únicos, pues la NASA dice que se plantará y cosechará una segunda ronda de este vegetal antes de que mandar ambas tandas a la Tierra, para compararlos con un tercer conjunto de "rábanos de control", pero cultivados en tierra firme.Lo que se espera de estos cultivos en el espacio es que ayuden a la NASA a lograr su “exploración sostenible” de la Luna para el final de la década, y así poder alcanzar mayores extensiones del espacio desde allí. A continuación puedes ver cómo crecen los rábanos en el espacio y si después de leer esto se te antojaron, también te dejamos unas recetas para comerlos.Snack con rábano y pepinosBotana de rábanos
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
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