Todo sobre el ceviche
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Todo sobre el ceviche

Por Kiwilimón - Julio 2015

Aunque haya días que no lo parezca, estamos en verano, y ésta es la mejor época para comer ceviche. Sin duda esta especialidad latinoamericana ha recorrido todo el mundo por su sabor y frescura y hoy queremos contarte qué ingredientes debe incluir, cómo se debe preparar y los errores más comunes que ocurren al momento de prepararla. Esto es todo lo que debes saber sobre el ceviche.

Definición

Un ceviche es un producto de mar como pez o camarón que se cocina en el jugo de alguna fruta cítrica, normalmente limón. Ésta es la base, y de aquí se desprenden variantes distintas dependiendo de la región dónde se prepara. Lo que es cierto es que, aunque el ceviche sea fácil de preparar, es un platillo extremadamente complejo en cuanto a balance de sabores y texturas.

 

Tipos

Peruano

Es el platillo insignia de este país sudamericano. Ahí lo preparan con pescado blanco, normalmente corbina, y lo cocen en jugo de limón. Se acompaña de lechuga, maíz crudo, maíz tostado, camote y yuca hervida. Además se decora con ají rojo y amarillo y cebolla morada encurtida.

Mexicano

En México lo preparamos en copas de coctel o encima de una tostada. Utilizamos camarón, pulpo y varios pescados. La versión coctelera en salsa roja hecha a base catsup y Tabasco es típicamente mexicana y difícilmente se ve en otros países.

Panameño

Éste es muy parecido al peruano, pero se incluye sal gruesa de mar, chiles habaneros y apio para jugar con lo picante y lo fresco. Además de usar pescado y pulpo también lo hacen a partir de calamar.

Cubano

En Cuba el ceviche se hace, normalmente, con mahi-mahi, sepia o atún. Se sirve, como los demás, con jugo de limón además de cebolla, cilantro y pimiento verde para darle textura y color.

Ecuatoriano

En Ecuador prefieren su ceviche de camarón y lo sirven con una salsa de tomate para darle un sabor más amargo. Uno de los más populares se hace con limón, sal, pimienta y el mismo jugo que desprenden los camarones frescos.

Errores comunes al preparar ceviche

Usar pescado o mariscos congelados Este es el mayor crimen, un ceviche es sinónimo de frescura y nunca, jamás, se debe preparar con productos congelados que matan el sabor.

Usar exprimidor

Trata de exprimir el limón con las manos, así sólo obtendrás el jugo. Si usas exprimidor también soltará un poco de la resina que hará que tu ceviche sea amargo.

Dejarlo marinar

El limón es el último ingrediente que debe tocar el platillo. Si dejas el ceviche cociéndose en el cítrico por mucho tiempo la carne se hará dura. Ponle el limón, revuelve por un minuto y sirve al instante.

Exagerar con muchos ingredientes

Para los expertos el ceviche sólo tiene cinco ingredientes: pescado, limón, cebolla, chile y sal. Este es un platillo donde menos es más.

Guardar

El ceviche se come fresco, no se refrigera ni se guarda. Trata de no hacer demasiado para que no sobre.  

Recetas

Para terminar te dejamos tres recetas deliciosas para que hagas tu propio ceviche en casa: Ceviche de lenguado peruano http://www.kiwilimon.com/receta/pescados-y-mariscos/cebiche-de-lenguado-peruano Ceviche de huachinango con pimiento http://www.kiwilimon.com/receta/pescados-y-mariscos/ceviche-de-huachinango-con-pimientos Ceviche de calamar y pulpo http://www.kiwilimon.com/receta/pescados-y-mariscos/ceviches/ceviche-de-calamar-y-pulpo
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Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
Aunque su nombre refiere que los productos horneados son su forma principal de usarse, el polvo para hornear es útil en muchos otros sentidos cuando cocinas.Claro que cuando haces un panqué o un pastel lo usas para que te quede esponjoso y con la textura perfecta, pero quizá te estás perdiendo de su toque mágico en platillos que no necesariamente van al horno, como unos chiles rellenos de queso capeado, por ejemplo.El polvo para hornear es un agente leudante químico seco, es decir, es una mezcla de bicarbonato y un ácido débil que se utiliza para aumentar el volumen y aligerar la textura de tus recetas, por lo que también es perfecto para empanizar o capear.Quizá no te imaginabas que puedes obtener el rebozado perfecto para un pescado o el capeado ligero y consistente que siempre habías deseado si usas un poco de polvo para hornear, así que sigue leyendo para descubrir estos usos y sacarle todo el provecho a este ingrediente más allá de hornear.Para lograr el rebozado perfectoEl rebozado es una fritura que se aplica a carnes, pescado o verduras con la que podemos conservar el interior jugoso del alimento, pero con una textura crujiente en el exterior.Por ejemplo, para hacer unos ricos tacos de pescado rebozado perfectos, prueba hacer tu mezcla con harina, un poco de ajo en polvo y sal para darle sabor, y añade una cucharada de REXAL polvo para hornear. Luego de que agregues el líquido que prefieras, ya sea cerveza, refresco o agua mineral, notarás que tu mezcla luce espesa pero ligera y cubrirá perfectamente tu pescado, para mejores resultados, recuerda que el líquido debe estar lo más frío posible.Para capearSimilar a la técnica del rebozado, el capeado es una capa exterior crujiente que se le da a ciertos alimentos, pero esta se logra con huevo.Para que el capeado te quede muy esponjoso y cubra bien los alimentos, además de batir primero y por separado las claras de huevo, añádeles una cucharada de REXAL polvo para hornear antes de agregar una a una las yemas y te quedará más esponjoso que nunca y cubrirá a la perfección tus chiles rellenos, por ejemplo.Para freírEl polvo para hornear le da la mejor textura a platillos fritos, como unas quesadillas o unas tortitas de plátano macho. Con solo añadir una cucharadita a la masa de tus quesadillas fritas te quedarán extra crujientes y con una cucharada, tus tortitas lograrán mantener una consistencia esponjosita.También puedes aprovechar el polvo para hornear en tus recetas de pasteles al sartén, en tus hot cakes, en la masa para pizza, en la de tamales o para hacer tortillas de harina. Elige REXAL para esponjar tus platillos, un polvo para hornear que cumple 90 años en las cocinas mexicanas, lleno de historia y recetas, además de que puedes comprarlo en varios tamaños y confiar en que te dará la textura y consistencia más increíbles que puedas imaginar.
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