Top 5 alternativas veganas
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Top 5 alternativas veganas

Por Kiwilimón - Abril 2015
Para comer saludable hay muchas opciones y dietas, una de las más famosas en estos momentos es la del régimen vegano. En pocas palabras, se trata de no comer nada proveniente de origen animal, y esto inlcuye leche, huevos, queso, etc. Ya que las personas que siguen esta dieta no pueden comer proteína o derivados animales hoy les queremos dejar cinco diferentes opciones de las que pueden escoger para su día a día. Este es nuestro top 5: alternativas veganas.

Hot cakes con blueberries

Puede ser complicado imaginar cómo cocinar este clásico desayuno sin ingredientes de origen animal como huevos o mantequilla, pero con usar leche de almendra y miel de maple puedes lograr la misma textura y hasta un sabor más dulce y rico. Cuando los hot cakes estén listos puedes acompañarlos de más frutas como fresas y frambuesas para darle un toque acidito que contraste con lo dulce. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/receta/desayunos/hot-cakes-con-blueberries

Fettuccine Alfredo sin lácteos

Originalmente esta pasta se basa en una salsa blanca hecha con mantequilla y queso pero en este caso usamos pasta miso asiática con jugo de limón, nuez de la india y ajo para darle esa textura suave y sedosa pero con un sabor más ligero. La receta es ideal para veganos y también para aquellos que sean intolerantes a la lactosa pues el fettuccine es integral. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/receta/pastas/fetuccine-alfredo-sin-lacteos

Pastel de plátano con chispas de chocolate

Es un error pensar que los veganos deben sacrificar postres y pasteles que usualmente llevan leche o huevos, hay muchas alternativas como este rico pastel de plátano. Lo que lleva esta receta es leche de coco que va muy bien con el puré de plátano y todas las especias como la canela y la vainilla. El resultado es un pastel esponjoso, húmedo y además de todo, saludable. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/pasteles/pastel-de-platano-con-chispas-de-chocolate

Pudín de chía de tres ingredientes

Esta receta es nutritiva, deliciosa, baja en azúcar e ideal para personas diabéticas, veganas y vegetarianas. La chía es conocida como un súper ingrediente pues tiene elementos nutritivos importantes para el cuerpo, ayuda a la piel y a la prevención de enfermedades. Lo interesante de esta dulce receta es que se hace con tan solo tres ingredientes: leche de coco o almendra, chía y plátanos maduros. Puedes prepararla un día antes para que tome sabor y servirla como desayuno o postre durante la comida. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/postres-sencillos/pudin-de-chia-de-3-ingredientes

Mayonesa para veganos

Este receta es muy sencilla, pero también es muy sabrosa. Cubre todos los requerimentos para ser una preparación vegana pero sabe igual o mejor que la mayonesa original. Se prepara a partir de leche de soya, mostaza de grano, limón, ajo y vinagre. Puedes untarla en cualquier sándwich o baguette, e incluso utilizarla para preparar ensalada de atún y pollo. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/receta/salsas/aderezos/mayonesa-para-veganos
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Si te gustan las arepas, tienes que conocer los mejores ingredientes para rellenar este platillo típico venezolano. Por eso te presentamos 7 formas que seguramente no vas a resistir con los mejores rellenos para arepas. Arepa de queso amarillo Sin duda un relleno sencillo pero delicioso es el de esta increíble arepa también conocida como “La Silfrina”, rellena con pollo, aguacate y abundante queso amarillo rallado. Arepa de carne mechada Gracias a la carne deshebrada que da la sensación de una cabellera suelta, en Venezuela conocen a esta deliciosa arepa con carne sazonada en jitomate como la arepa “pelúa”. Un relleno clásico y muy popular para arepas. Arepa con huevo Las arepas rellenas de huevo con cebolla, tomate y sal son una preparación muy tradicional y generalmente se consumen como desayuno completo. ¡No te pierdas este rico relleno! Arepa con plátano frito y frijoles Uno de los rellenos más extravagantes y exquisitos para las arepas venezolanas, es el de plátano frito, acompañado con frijoles y queso. Esta combinación ganadora se trata de un plato típico conocido como pabellón criollo que también lleva arroz blanco. Arepa rellena de carne En Venezuela existe una arepa conocida como “La Llanera”, la cual puede replicarse con tiritas de carne cortada finamente, jitomate en rodajas, aguacate y queso. ¡Está para chuparse los dedos! Arepa gringa ¿Habías pensado que puedes preparar una hamburguesa como arepa? A este rico platillo se le conoce como “arepa gringa”, ya que prácticamente se hace con los ingredientes de hamburguesa, pero dentro de una arepa. Arepa con camarones Para aquellos que disfrutan de comer mariscos, existe una arepa rellena de pulpo, calamar, ostras y camarones aderezada con vinagreta y verduras. ¿Se te antoja? Ahora que conoces un poco más de los rellenos típicos para arepas en Venezuela, cuéntanos cuál se te antoja más o si te han inspirado a probar tu propio relleno.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
La gastritis es una de las enfermedades más comunes entre los padecimientos del sistema digestivo, pero ¿sabías que además aumenta en diciembre, debido a las comidas navideñas con mayor contenido calórico, irritante y condimentado?De acuerdo con información de la Secretaría de Salud, “las personas pueden subir hasta 5 kilos en temporada navideña y de fin de año”, y quienes ya padecen de enfermedades gastrointestinales, como la gastritis, pueden presentar síntomas más graves.El término gastritis se refiere a cualquier afección que implique inflamación del revestimiento del estómago. Comer ciertos alimentos y evitar otros puede ayudar a las personas a controlar sus síntomas de gastritis, como la indigestión, el dolor abdominal, las náuseas y la sensación de saciedad.Alimentos a evitar cuando tienes gastritisLa dieta es un factor muy importante en la salud digestiva y la salud en general. Llevar una dieta amigable con la gastritis puede ser de gran ayuda para aliviar los síntomas y ayudarlo a sentirse mejor. Así como ya te dijimos qué alimentos evitar cuando tienes colitis, se recomienda evitar los siguientes alimentos irritantes que puedan empeorar la gastritis:alcoholcafétomates y algunas frutas ácidasjugos de frutaalimentos grasoscomida fritabebidas carbonatadascomida picanteLos alimentos con alto contenido de grasa pueden empeorar la inflamación en el revestimiento del estómago. Por otra parte, algunas formas de gastritis son causadas por beber alcohol con demasiada frecuencia o beber demasiado en un periodo corto.Así, en Navidad lo mejor será medirte con las bebidas alcohólicas, con las grasas y con los refrescos; si ya tienes además identificadas ciertas comidas que te provocan o empeoran los síntomas, evítalas también.En cuanto a lo que sí debes comer cuando padeces gastritis, algunos alimentos pueden ayudar a controlarla y disminuir los síntomas, por ejemplo:alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, frutas, verduras y frijolesalimentos bajos en grasa, como pescado, carnes magras y verdurasalimentos con baja acidez, incluidos vegetales y frijolesbebidas no carbonatadasbebidas sin cafeínaRecuerda que además de cuidar tu dieta, consultar con un doctor especialista siempre será lo mejor cuando padeces gastritis o cualquier otra enfermedad.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
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