Top: 5 platillos exóticos con Knorr® Caldo de Pollo
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Top: 5 platillos exóticos con Knorr® Caldo de Pollo

Por Kiwilimón - Abril 2014
A veces es divertido salirse de la cotidianeidad y buscar nuevos sabores para darle un twist a la cocina. Estos platillos exóticos que te recomendamos son ideales por su fácil preparación y por su ingrediente estrella: Knorr® Caldo de Pollo.

Cuscús

 

El cuscús es en realidad una forma de pasta de trigo (conocida como la sémola) servido tradicionalmente como un acompañante en forma de “cama” para diversos guisos. Normalmente el cuscús ha sido pre-cocido al vapor y secado, lo que significa que toma sólo unos minutos para prepararse. Puedes hacer este platillo más sabroso y con una mejor textura incluyendo en el agua un cubo de Knorr® Caldo de Pollo . Hierve 1 ½ tazas de agua con su respectivo Knorr® Caldo de Pollo, agrega 1 taza de cuscús, tapa y retira del fuego después de media hora.

Curry

 

Este típico platillo de la India se refiere a una mezcla de especias y hierbas. Ahora, puedes preparar una versión seca, pero la más común y buscada es la alternativa caldosa y una de las mejores formas de darle un golpe de sabor es prepararlo con Knorr® Caldo de Pollo. Todo lo que debes hacer es incluir un cubo de Knorr® Caldo de Pollo  a la mezcla de especias, a partir de ahí puedes agregar todas las especias requeridas como comino, pimienta, pimentón, sal, anís, etc. El curry amarillo va mejor con pollo o cerdo.  

Sopa agridulce

 

La sopa agridulce, ese brebaje que es al mismo tiempo salado, dulce y picante. Es un fijo en cualquier restaurante chino y es uno de los platillos más pedidos en estos establecimientos. Es ligero y una entrada perfecta para después disfrutar de una comida abundante. Usa Knorr® Caldo de Pollo como fortificante de sabor para esta curiosa preparación y el resultado será delicioso, sólo debes incluir un cubo dentro del agua y aceite utilizados como base. Esta receta de sopa lleva brotes de bambú, que se venden generalmente en conserva en el pasillo de comida étnica en tu tienda de local, pero puedes sustituirlos con espárragos. También son ideales los fideos de arroz y los brotes de soya.

Gazpacho

 

Ahora que la primavera está sobre nosotros, podemos empezar a preparar algunos platillos que no tienen por qué ser calientes. Por lo tanto, el gazpacho, la afamada sopa fría de tomate tan española es una alternativa diferente y deliciosa. La receta muchas veces lleva sólo agua o caldo de verduras pero un poco de Knorr® Caldo de Pollo le da una dimensión de sabor mucho más profunda. La receta lleva un kilo de tomates maduros, 1 pimiento verde, 1 diente de ajo, 3 cucharaditas de aceite de oliva y vinagre de vino blanco al gusto. A esto sólo debes agregar medio cubo de Knorr® Caldo de Pollo y notarás la diferencia.  

Salsa Velouté

 

Esta salsa típica francesa se puede usar para cubrir pescado, pollo o carne y aunque su base es muy simple, añadirle Knorr® Caldo de Pollo la convierte en un favorito de toda la familia. Hacer velouté comienza con una mezcla básica de harina y mantequilla en partes iguales que luego se espesa con caldo de pollo, eso es todo.  Así que lo único que debes hacer es mezclar un par de tazas de agua con un cubo de Knorr® Caldo de Pollo y una vez hecho esto, puedes probar cualquier número de variaciones, incluyendo la adición de vino blanco, puré de tomate, o vinagre para adaptarse a tu gusto.    

Recetas de platillos exóticos con Knorr® 

 

"¿Qué otros platillos exóticos preparas con Knorr® Caldo de Pollo?"

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La cena de Navidad es toda una experiencia de sabores y olores, los cuales impregnarán tu casa con risas y alegría. El toque mágico y dulce de esta velada sin duda se encuentra al final de la cena y no nos referimos al intercambio, sino al bendito postre, que al igual que los platillos de las fechas, sólemos comer sólo en diciembre.Luego de comer las delicias que se acostumbran en la velada navideña como el pavo, romeritos, bacalao, ensaladas y guarniciones, aunque seguramente no nos quedará un hueco, siempre podemos hacer espacio para una rebanada de pastel, pay o gelatina para poner el toque final de la cena y seguir con el ambiente que se vive dentro de nuestros hogares.Pero entre los postres postres más tradicionales para estas celebraciones, los buñuelos de piloncillo no pueden faltar, acompañados de un buen ponche o atole. Estos buñuelos se preparan con huevo, azúcar, aceite, harina blanca, sal, canela. Ya que la masa está lista, se deberán freír con aceite. Una vez que salgan del caso se espolvorean con azúcar y canela y se bañan con miel de piloncillo.Por otra parte, aunque no es precisamente navideño, el pastel es uno de los postres más comunes y puede ser de diferentes sabores. El que más se acostumbra a comer en Navidad es el tronco navideño, un bizcocho con relleno cremoso y una deliciosa cubierta de chocolate, el cual se decora con cerezas rojas.Para los que prefieran algo más sencillo, la gelatina mosaico (mezcla de fresa, limón, mango) bañanada con una mezcla de leche y leche condensada, con cerezas es infalible. Un postre sencillo, cumplidor y muy rendidor. Esta versión de Gelatina Mosaico de Ponche de Frutas funcionará bien en tu mesa navideña.Si hablamos de postres sencillos, unas fresas con crema se pueden preparar en menos de cinco minutos; sólo necesitas un kilo de fresas, dos tazas de crema, una lata de leche condensada y una cucharada de vainilla. Además de fresas, puedes preparar este platillo dulce con cualquier otra fruta, como uvas o duraznos.Intenta con estas Fresas Navideñas como postre para tu reunión o cena.Un toque lindo y un dulce detalle suelen ser las galletas de mantequilla, las cuales puedes decorar con betún de colores navideños (verde, rojo y dorado) o con alguna figura representativa de la época como Santa Claus, renos, arbolitos, bastoncillos...Lo más importante de una cena es con quién la compartes, aunque también lo es el postre, así que esperamos que estas ideas te hayan inspirado y que puedas hacer tus propias y dulces creaciones.
La pasta es uno de los alimentos más ricos, versátiles y variados: espagueti, macarrones, tallarines, fusilli y otras formas de pasta son parte de la dieta cotidiana de muchos hogares alrededor del mundo. Este producto básico de la dieta mediterránea se puede combinar con una gran cantidad de salsas, así como también suele ser gran acompañante de ensaladas y carnes. Se trata de un alimento que se ha incorporado a la dieta de la mayoría de países del mundo.Debido a sus numerosas variables, existen varios trucos, así como también varios mitos para prepararla, y aunque no existe una manera incorrecta de cocinar la pasta, aquí te vamos a dar unos excelentes tips para que te quede perfecta. Cantidad de aguaLa pasta se debe cocer en abundante agua, la relación debe ser el peso de la pasta multiplicado por 10. Por ejemplo: si vas a cocer 100 g de pasta, entonces lo ideal será usar un litro de agua como mínimo. El agua es primordil porque durante su cocción, la pasta pierde almidón y el que esté bien hidratada evitará que se se pegue. Aceite, ¿sí o no?Uno de los errores más comunes es echarle aceite o mantequilla, sin embargo hacerlo es algo que debes evitar, pues no añade sabor y el aceite provocará que la pasta adquiera una capa que la hará escurridiza. Si no quieres que se pegue, lo único que hay que hacer es calcular bien la cantidad de agua a utilizar para la cocción.Sal, ¿en qué momento se le añade?La sal la debes echar después que el agua haya empezado a hervir, porque si lo haces antes retrasarías la ebullición. Para saber cuánta sal es la correcta, ten en cuenta esta regla: la proporción de sal y agua debe ser de aproximadamente una cucharada sopera de sal por litro de agua, puede sonar demasiado pero la mayoría de la sal se quedará en el agua cuando la escurras. Otro de los consejos que te podemos dar es que uses sal de grano en lugar de sal fina, ya que la sal de grano es más fácil de dosificar. PastaLa pasta se debe agregar al agua una vez que haya hervido y después de la sal; manten el fuego lo suficientemente alto como para garantizar que el agua no deje de hervir en ningún momento. No es necesario tapar la olla ni tampoco remover más de una vez la pasta, pues si pusiste agua abundante, el movimiento de las burbujas será suficiente para mantener la pasta en movimiento sin necesidad de remover.Tiempo de cocciónEl tiempo de cocción depende del tipo de pasta, la temperatura del agua, el tipo de pasta, pero de manera general se recomienda de 5 a 7 minutos. Si vas a mezclarla con salsa y cocinarla un poco más, basta con 5 minutos. Si en el paquete de la pasta se recomienda cocer por 10 minutos, de 5 a 7 ya estará al dente. En caso de usar la pasta para una ensalada, lo recomendable es cocerla de 6 a 7 minutos y enfriarla para cortar la cocción. SalsaUn par de minutos antes que finalice la cocción, calienta la salsa en una olla o sartén. Si tú preparaste la salsa, puede ser en el mismo recipiente de la preparación, en caso de salsas calientes.Pasos finalesEscurre la pasta en un colador y viértela en la sartén o la olla con la salsa previamente calentada. Saltea la pasta a fuego vivo durante unos 30 segundos, removiendo continuamente para garantizar una distribución uniforme de salsa. Si notas que la pasta está un poco seca, puedes agregar unas cucharadas de agua. Quita del fuego la sartén pasados los 30 segundos para evitar que la pasta se pase.Si sigues estos consejos, te garantizamos que tendrás una pasta perfecta, aunque a la hora de cocinar en gustos se rompen géneros y la creatividad será tu mejor aliada.
Los caldos son un platillo muy común en las cocinas mexicanas, no importa si hace frío o calor, un caldito no sólo nos alimenta y nos apapacha el alma, también le brinda beneficios increíbles a nuestro organismo.A pesar de su popularidad, los pros de comer caldos no son muy conocidos, por eso te los vamos a explicar:No es casualidad que nuestras abuelas y mamás nos preparaban un caldito cuando teníamos un mal día o estábamos enfermas, ya que tomarlo caliente proporciona bienestar y confort, le dará calor a nuestro cuerpo y también a nuestra mente, proporcionándonos una inmensa sensación reparadora.Los caldos, por lo general tienen muy pocas calorías y son ricos en proteínas, además por tener una base de agua, mantiene la hidratación en el cuerpo para el correcto funcionamiento de todos tus órganos. Además, dependiendo de los ingredientes que se hagan para prepararlos, otorgan diferentes nutrientes. Estos son algunos de los caldos más populares:Verduras: Este caldo además de saludable y delicioso, es una manera muy práctica de aprovechar los restos de los vegetales que usas normalmente en tu cocina y así no desperdiciar nada. El caldo de verduras lo puedes preparar con cualquier cáscara y restos de vegetales que tengas, usualmente se usan cáscaras de zanahorias, de papa, de chayote, los extremos de la calabaza, los tallos del brócoli y hasta las capas externas de la cebolla. Los que no son tan recomendables son los que puedan cambiar cambiar el color del caldo como el betabel o los que lo puedan fermentarlo como el jitomate o los tomates. Los ingredientes del caldo de verduras son ricos en fibra y agua; aportan vitamina A , en el caso de la zanahoria y, de acuerdo con la Fundación Española de la Nutrición, carotenoides que ayudan a la visión y al cuidado de la piel. Si le pones papa y brócoli del caldo, se puede fortalecer el sistema nervioso y el muscular; ya que aporta al cuerpo potasio.Pollo: Este tipo de caldo es uno de los más comunes y más deliciosos. Puedes servirlo solo con la pieza de pollo o también le puedes agregar verduras, arroz o hasta garbanzos.Con el pollo, el caldo adquiere vitamina B que ayuda al sistema nervioso. Además de aportar fósforo que ayuda a la formación de huesos y dientes.Res: Las carnes rojas son una rica fuente de proteínas, vitaminas y minerales. Comer carne aporta hierro, zinc y selenio, así como vitaminas del grupo B, que en combinación con otras verduras aumentará el valor nutrimental del caldo, pues se le añadirá fibra que ayude a mejorar la digestión.Pescado: El pescado es uno de los alimentos que más nutrientes aportan, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación FAO este alimento contiene proteínas, vitaminas y minerales. Algunas de las vitaminas que contiene son la A y la D; además de minerales como fósforo magnesio, selenio y yodo.Algunas regiones de México tienen sus propios caldos característicos.Caldo de papa y queso: Este platillo es una receta tradicional hecha con Queso Chiapas, que le da un toque ácido y el sabor picante del chile chilaca.Caldo de haba: Su textura espesa y su particular sabor lo hacen un plato delicioso y lleno de nutrientes. Caldo de hongos con epazote: muy tradicional mexicana de hongos y setas, aromatizada con epazote fresco. Es ideal para empezar una buena comida, servida con queso panela y cubitos de aguacateOtros usos del caldoNo sólo como platillo los caldos son nuestra salvación, también son un gran auxiliar en la cocina. Puedes usarlos como base de arroz para que quede con más sabor, también puedes usarlo para poner a cocer carne o diluir una salsa que ha quedado muy espesa.Como ves, los caldos son todo menos básicos, están llenos de beneficios, son prácticos, siempre caen bien y son tus aliados en la cocina. Prepara el que mejor se adapte a lo que necesitas y disfruta.
¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
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