Top 5: platillos revolucionarios

Por Kiwilimón - Noviembre 2014
El puente nos hace muy bien y podemos aprovechar el tiempo libre para practicar algunas recetas con las cuales celebrar el próximo jueves 20 de noviembre, Día de la Revolución. Los platillos que hoy te presentamos son típicos mexicanos y la mayoría nacieron o se hicieron famosos durante el periodo revolucionario. Aquí te dejamos nuestro top 5: platillos revolucionarios. Mole poblano. El mole siempre ha sido muy querido entre los mexicanos pero no fue hasta la revolución que este platillo de verdad tomó notoriedad en el país. Se suponía que con esta receta se rendía tributo y homenaje a la comida del pueblo. Sea como fuere, hoy te dejamos esta clásica receta para que prepares este platillo revolucionario en casa. mole poblano casero Burritos. Hay varias leyendas de cómo nació el burrito, hay quienes dicen que es un platillo guanajuatense, pero la historia más contada es que salió de un vendedor que le daba de comer a los ejércitos del norte estas preparaciones. El punto es que él viaja acompañado de su fiel burro, el que cargaba enrollados de tortilla rellenos de carne, arroz y frijoles. burritos de arrachera Albóndigas. Los revolucionarios no tenían cómo ni dónde cocinar platillos demasiado elaborados, así que tenían que guisar con lo que hubiera disponible. En el caso de este platillo tan afamado sólo era necesario conseguir carne y preparar un caldillo de jitomate y chipotle, fue así que se hizo natural comer albóndigas con sus respectivas tortillas para mantener fuerza durante las batallas. albondigas con salsa chipotle Tacos de guisado. De la mano del platillo anterior, los tacos tomaron notoriedad al hacerse el platillo del pueblo por su fácil preparación y aún más simple forma de comerse. Que se pudieran consumir con las manos los hacía ideales para aquellos que viajaban por México y dependían fundamentalmente del maíz. tacos de barbacoa Enchiladas. Se dice que el general revolucionario Pancho Villa gustaba mucho de este platillo. Lo pedía en sus cenas cuando fue gobernador de Chihuahua y también cuando viajaba por el país. En aquel entonces se acostumbraba usar la carne de guajolote, aunque hoy es mucho más común encontrar las enchiladas verdes o rojas, rellenas de pollo o simplemente de queso. enchiladas potosinas
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Aprender a comer es una aventura en la que puede haber callejones sin salida. Como parte de una política pública, los gobiernos son los principales interesados en que lo hagamos cada vez mejor. Así es como surge el plato del bien comer, una estrategia que educa a la población de forma sencilla a alcanzar una dieta correcta. A pesar de que tiene más de diez años de su lanzamiento, el tema sigue siendo tendencia. La pregunta actual es ¿realmente sirve? ¿Es igual para los niños? Como no me quise quedar con la duda, le pregunté a dos nutriólogas.El plato del bien comer surgió como parte de la Norma Oficial Mexicana (NOM) para guiar a la población a alimentarse saludablemente a través de una herramienta gráfica que mostrara cómo se debe verse nuestra comida al llegar frente a nosotros. El punto es respetar las cantidades en cada grupo de alimentos, según lo que nos cuenta Mayte Martín del Campo, nutrióloga experta en fitness y deporte.El plato está dividido en tres secciones: una porción de tres a uno de frutas y verduras; otra tercera parte de proteínas integradas por leguminosas y productos de origen animal y, finalmente, cereales o carbohidratos. Para Mayte Martín del Campo, “la idea es respetar las proporciones en la alimentación de todo un día”. Pero si esto nos causa dudas, ella prefiere hablar de porcentajes: una mitad de hidratos de carbono, treinta por ciento de grasa y veinte por ciento de proteína. El plato del bien comer se usa indistintamente para hombres, mujeres y niños por lo que expertos como la nutrióloga Jennifer Asencio, especialista en alimentación de pacientes con enfermedades clínicas, indica usar este parámetro con la población sana, pero puede haber excepciones de acuerdo con el sexo, edad, estatura, tipo de personas y sus requerimientos, sobre todo con personas que padecen enfermedades como diabetes. “Hay que tener cuidado con el consumo de frutas, por ejemplo, en una persona con los triglicéridos altos”. Además, también aconseja velar por la calidad de los cereales y las combinaciones: “Tomar agua de frutas, comer mucho puré de papas y tan sólo un poco de carne no es una dieta saludable”. Ella recomienda tener en mente que en una buena alimentación hay “una buena cantidad de vegetales, suficientes cereales –y de calidad- y poca proteína”. Por su parte Mayte complementa que existen tres aspectos importantes que no están previstos en el plato del bien comer: “El primero es que le falta la recomendación de grasas (buenas), es decir, aceites, y toda la familia de oleaginosas como almendras, ajonjolí, chía, nueces. La segunda es la cantidad de azúcar recomendada para la población, que es de 25 g de azúcar al día, y que generalmente se debe de obtener de frutas. Con 2 porciones al día se cubriría”. En este caso los postres quedarían fuera al ser una suma de carbohidratos, grasas y azúcares. Aunque muchos no lo saben, el tema se complementa con la jarra del buen tomar, una guía que alerta a la población sobre las bebidas. Principalmente aconseja no tomar agua de sabor ni refrescos, y a penas medio vaso de jugo de frutas o leche entera. Esto debido al alto índice de azúcar y calorías en ellos. Bebidas como café, té o bebidas con edulcorantes artificiales están indicados con 0 a 2 vasos por día. Lo que más recomienda es consumir simplemente de 6 a 8 vasos de agua purificada. Aunado al plato del bien comer y a la jarra del buen beber, la nutrióloga Mayte recomienda no saltarse las verduras en cada alimento, cuidar las porciones de origen animal (sólo una quinta parte de tu plato en cada comida) y entender que cada persona es única. Jennifer por su parte dice que para comprender ampliamente cómo alimentar mejor a nuestros hijos y conocer si tienen requerimientos especiales en cuanto a vitaminas y minerales, lo mejor es acercarse a un nutriólogo o un experto en alimentación.
La comida de Michoacán, es sin duda, una de las que más destacan por su maravilloso sabor en todo México y tan es así, que en 2010 la cocina michoacana fue nombrada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO. ¡Por eso te traemos 7 deliciosos de Michoacán para celebrar el 15 de septiembre! Pozole estilo Michoacán El pozole nunca puede faltar en las fiestas patrias, pero ¿has probado el pozole michoacano? Éste se prepara con carne y cabeza de cerdo que le da un sabor totalmente diferente. Carnitas michoacanas ¡Las carnitas michoacanas son una fiesta de sabor! Por eso, son el platillo ideal para celebrar estas fiestas de orgullo nacional. Si no las has probado, ahora es el momento indicado para hacerlo.Corundas Las corundas son ese platillo legendario que se originó desde tiempos prehispánicos y no pueden faltarte para dar el Grito de Independencia. Se trata de unos tamalitos michoacanos triangulares, rellenas de queso, chilacas, carne de cerdo, vegetales o legumbres. Uchepos A diferencia de las corundas, los uchepos son tamales hechos a base de maíz con un toque de leche y de sabor dulce que no pueden faltar casi en ninguna celebración de Michoacán. Sopa tarasca La sopa tarasca es uno de los platillos más populares en la gastronomía de Michoacán, ya que cuenta con una salsita de frijoles difícil de resistir. ¡Es la receta perfecta para celebrar el 15 de septiembre! Enchiladas michoacanas Las enchiladas placeras michoacanas están hechas con salsa de chile guajillo, chile ancho y van acompañadas por cubitos de papa y zanahoria que les brindan un sabor increíble. ¡Te encantarán! Chongos zamoranos ¿Qué es una buena fiesta sin el postre? Y para postres mexicanos, no hay como los chongos zamoranos de Michoacán, un dulce hecho con leche, azúcar y canela. Son sumamente deliciosos. ¿Cuál de estos platillos de la comida michoacana prepaparás para celebrar las fiestas patrias?
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
La comida mexicana es patrimonio gracias a todas las joyas de esquina que tenemos en el país. Por esos lugares que han roto paradigmas y fronteras por el simple hecho de querer compartir el mejor producto, técnica y cariño a aquél que los visite. Tal vez no están en el top de recomendaciones para listas internacionales, pero te aseguramos que son las recomendaciones de quienes son locales, expertos y amantes de la comida mexicana. Por eso en Kiwilimón decidimos compartirte los rinconcitos en donde hay que echar un taco, una tostada o un antojito digno para recordarse.En esta primera entrega, empezaremos con 3 de nuestros lugares consentidos de México: Oaxaca, Mazatlán y Mexicali. ¡Acompáñanos cada fin de semana en esta aventura!El Lechoncito de Oro, Oaxaca Dicen que Oaxaca es la tierra en la que se aprende cultura y se pierde la cintura. Lo he comprobado cada vez que la visito. Y para esta primera entrega de rinconcitos imperdibles de comida en México, Arcadio Alcazar Fuentes, cocinero oaxaqueño de 38 años al frente del Asador Vasco recomienda un clásico de la capital. Se trata de El Lechoncito de Oro, donde encontrarás unos deliciosos tacos de lechón con chicharrón. Son la parada perfecta si amas los tacos y si te gusta la fiesta (empiezan servicio a las 8:00 pm y ¡hasta que se les acaben!). Tienen unas salsas picantes espectaculares. Cuando llegues a la calle de Libres, esquina con Independencia, pregunta por la Güera, quien te atenderá con toda la actitud mexicana. FB: ElLechoncitodeORO Mariscos El Cuchupetas, Mazatlán A tan sólo 10 minutos del aeropuerto de Mazatlán, Manuel Sánchez, te recibe en su hogar y en uno de los mejores secretos mazatlecos desde 1987. Es una marisquería que Don Manuel ha ido adaptando de casa a restaurante (de acuerdo a su expansión fue sumando cuartos y propiedades, por lo que parece un laberinto), para recibir a todo aquél que decida comerse unos ricos camarones de la casa o unos frescos callos de hacha. Su prestigio es tan extendido en México que en tu visita encontrarás cuadros de todas las celebridades que lo han visitado, incluyendo ex presidentes mexicanos. Esta joya de esquina es la favorita de Teresa Delgado, sommelier y tragona profesional, quien recomienda que clausures tu visita con un corico, galleta típica de Mazatlán, que venden a las afueras de El Cuchupetas.FB: MariscosElCuchupetas Tacos de La Meche, MexicaliEn el Norte de México, frente al monumento Benito Juárez, la cachanilla y reconocida repostera Bianca CastroCerio recomienda los Tacos de la Meche. Aquí la especialidad son los tacos de camarón o tripa en tortilla de harina. Ella decidió pedirlos un día combinados con camarón y tripa (doradita como chicharrón) y se quedó como clásico de la casa. Todos tus tacos te los sirven con mucho aguacate, salsa y cebollita encurtida. ¡Una delicia!FB: @Lamechemxli 
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