Un día sin carne
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Un día sin carne

Por Kiwilimón - November 2015
Con las noticias recientes sobre la carne roja y los embutidos muchos están preocupados del daño que nos puede hacer esta proteína animal. Lo cierto es que todo en exceso nos hace daño, y no está de más pasar un día sin carne para desintoxicar el cuerpo de vez en cuando. Hoy te contamos del movimiento “Un día sin carne” y te damos algunas alternativas vegetarianas. El Día Mundial Sin Carne, o Meat Out Day como se le conoce en inglés ha crecido de una manera extraordinaria desde su primera celebración en 1985. Se trata de la campaña más grande del mundo para educar a las personas sobre los beneficios de comer más vegetales. El Dia Sin Carne es un evento internacional promovido por FARM (Farm Animal Reform Movement), y trata de concientizar de diversas maneras, pero más que nada, hablando de los beneficios de no comer carne por un día, o si lo prefieres, de manera regular. Estos son algunos de los puntos positivos del movimiento:  
  • Reduce el riesgo de ataques cardíacos, cáncer y otras enfermedades degenerativas y crónicas
  • Eleva nuestro nivel energético, disminuye el presupuesto de alimentación y simplifica la preparación y limpieza de los alimentos.
  • Aumenta la cantidad disponible de granos, cereales y legumbres para consumo humano, pues los animales son ineficientes a la hora de convertir energía en proteína.
  • Salva animales de las jaulas, hacinamiento, maltrato, golpes, mutilaciones y una torturante vida y muerte.
  • Preserva el suelo, las aguas subterráneas, los bosques y otras formas de vida salvaje pues no se convierten en sembradíos de forraje para los animales.
  El día mundial sin carne se lleva a cabo cada 20 de marzo, pero por supuesto, si tu coincides con los puntos anteriores y además quieres limpiar un poco tu organismo te recomendamos las siguientes recetas: Lasagna vegetariana Tacos de jamaica Nuggets vegetarianos Chilaquiles vegetarianos Pastor vegetariano  
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Entrar a la alberca después de comer siempre conlleva varias dudas, pues desde que éramos pequeños, hemos escuchado que debemos esperar después de comer para poder nadar. Durante muchísimos años, madres preocupadas por el bienestar de sus pequeños han tenido que lidiar con la impaciencia y la ansiedad de sus hijos para divertirse en el agua. Pero, ¿en realidad es necesario esperar? ¿Qué tan cierto es eso de que te puede dar un calambre después de comer? ¿Es solo un mito o debemos seguir siempre esta recomendación?Te invitamos a seguir leyendo para descubrir si efectivamente hay que dejar pasar tiempo después de comer para poder nadar o si simplemente se trata de una leyenda urbana.La explicación La razón que dan la mayoría de los padres a sus hijos para tener que esperar antes de regresar a la alberca es la digestión. Básicamente, la creencia general es que después de comer, la sangre de todo el cuerpo (incluyendo la de las extremidades) se concentra en el aparato digestivo, lo que hace que los brazos y piernas sean un poco menos ágiles. De igual manera, los calambres y las punzadas son mencionados como motivos para evitar entrar al agua justo después de comer. La explicación es que si una persona comienza a nadar cuando su estómago aún está haciendo digestión, esto le puede provocar un calambre o una punzada severa en las costillas, lo que podría imposibilitarla de nadar, y entonces correr el riesgo de ahogarse. La realidadSi bien es cierto que durante el proceso de digestión la sangre se dirige al estómago para procesar los alimentos, esto no significa que el resto del cuerpo se quede sin sangre o que sea incapaz de funcionar adecuadamente. Pensar que una persona puede sufrir un accidente por entrar a nadar después de comer es, en este caso, simplemente absurdo. Tus piernas y brazos van a funcionar como siempre, aunque tu estómago esté trabajando.En cuanto a los calambres y punzadas hay varias explicaciones. Los calambres son movimientos espasmódicos involuntarios que surgen durante el ejercicio. La mayoría de los casos se deben a la falta de hidratación y electrólitos, o simplemente a la fatiga. En cuanto a las punzadas, que son dolores muy intensos debajo de las costillas, aún no se sabe con exactitud qué puede provocarlas. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que los nadadores son más propensos a sufrir estas molestias que los corredores. Pero ojo, esto solo se ha registrado entre atletas profesionales de alto impacto. La conclusiónNo existe información científica ni estudios que relacionen directamente el consumo de alimentos con el riesgo de sufrir un accidente mientras se nada. Los niños en realidad no tienen que esperar 30 minutos o una hora después de comer para regresar al agua. Solamente hay que tomar en cuenta algunas consideraciones:El ingerir alimentos grasosos puede provocar una sensación de pesadez. Si vas a ir a la alberca con tus hijos, mejor lleva comida ligera, como ensalada o frutas.Es poco recomendable hacer alguna actividad física después de comer demasiado, ya que se pueden experimentar nauseas. Esto aplica tanto para nadar como para correr.Ni la Cruz Roja ni otras asociaciones de salvavidas o pediatras han registrado la pérdida de vidas en niños por nadar después de comer. Así que relájate y disfruta de la alberca con tus pequeños.Estos platillos son ideales para llevarlos a la piscina:Croquetas de papa con jamónRollitos de ensalada de polloMini hamburguesas rellenas de queso Banderillas espirales de salchicha
Aunque a muchos los sorprenda, los regímenes alimenticios altos en grasa son populares entre los nutriólogos y muchas personas quienes quieren mantenerse en línea.  Pero, atención, no estamos hablando de cualquier tipo de grasa, sino de aquellas que se conocen como monoinsaturadas y poliinsaturadas. Conoce los beneficios de llevar una alimentación rica en grasas buenas. 1. Disminuye el nivel del colesterol LDL.  Las grasas poliinsaturadas tienen la capacidad de disminuir el colesterol malo en el cuerpo. Es por eso que las frutas como los Aguacates de México son un buen sustituto para productos altos en grasas saturadas, ya que al consumirlas también añaden beneficios al organismo, como el control de la presión arterial.   2. Comer grasa te hace quemar grasa. Técnicamente la falta de carbohidratos en tu cuerpo impulsa a tu metabolismo a utilizar la grasa como energía. Pero mantente atento al tipo de grasas que estás comiendo: elige fuentes naturales como los Aguacates de México que también contienen fibra que te ayuda a mantenerte satisfecho por mayor tiempo. 3. Las grasas buenas ayudan a absorber mejor los nutrientes. Las grasas buenas, como las de los Aguacates de México, ayudan al cuerpo a absorber las vitaminas liposolubles como la A, D, K y la E. De esta manera, el organismo aprovecha mejor los alimentos sin que esto se refleje en un aumento de los niveles de colesterol malo.  4. Disminuye la presión sanguínea. Cuando los Aguacates de México (ricos en grasas buenas) se usan en lugar de otro tipo de grasas, pueden ser parte del plan de alimentación DASH, el cual puede ayudar a reducir la presión sanguínea enfocándose en una dieta con alimentos que reducen niveles de sodio y que son altos en magnesio, calcio y potasio.  Los Aguacates de México son una buena fuente de potasio que ayuda a combatir los efectos dañinos del sodio en la presión arterial. Un tercio de aguacate mediano contiene 250 mg. de potasio (equivalente al 6% del consumo diario) en tan solo 50 gramos de aguacate.  5. Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Reemplazar grasas saturadas con grasas insaturadas está relacionado con un menor riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular. En el caso de los aguacates, el 75% de su grasa es insaturada.   Disfruta de los beneficios de las grasas buenas incluyendo en tu dieta alimentos ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, como los Aguacates de México.   
Terminaron las dietas donde las grasas estaban prohibidas. Para que tu cuerpo funcione correctamente, es necesario incluir grasas saludables en las comidas. Sin embargo, hay que entender que no todas las grasas son iguales. Sigue leyendo para que sepas qué grasas saludables necesitas incluir en tu dieta. La coagulación sanguínea, el buen funcionamiento del sistema nervioso y la construcción de membranas celulares, son sólo algunos ejemplos de los procesos en los que intervienen las grasas dentro de cada cuerpo. Las grasas están divididas en dos bloques, que pueden ser saturadas o insaturadas, dependiendo de su composición química. Dentro de esta clasificación, hay que poner especial atención en las grasas monoinsaturadas. Estas son grasas que se encuentran en frutas, verduras, granos, frutos secos, semillas y pescado. Las grasas saludables son líquidas a temperatura ambiente, aunque hay algunas excepciones. Puedes obtenerlas de deliciosas comidas como los Aguacates de México. Seguramente te preguntarás, ¿por qué es necesario comerlas? Estas sustancias ayudan a absorber las vitaminas A, D, K y E, lo cual se traduce en tener una mejor nutrición. Esto significa que al comer Aguacates de México tu cuerpo aprovechará más los beneficios de los otros alimentos, ya que las grasas buenas del aguacate te permitirán absorber mejor sus nutrientes. Lo fascinante del aguacate es que es prácticamente la única fruta que contiene grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Más del 75% de sus grasas son consideradas buenas, por lo que su consumo regular puede impactar positivamente el estado de salud de quien lo come. Su alto contenido en grasas buenas y bajos niveles de grasas saturadas, además de la ausencia de colesterol y sodio, hacen del aguacate una fruta ideal para cuidar la salud del corazón. Por otro lado, las grasas saturadas pueden considerarse grasas neutras y son sólidas a temperatura ambiente. Una dieta alta en este tipo de grasa puede aumentar los niveles de colesterol e incluso, en algunos casos, se ha relacionado con enfermedades del corazón. Los nutriólogos sugieren limitar la ingesta de grasas saturadas a no más de 10% de su ingesta calórica total diaria. Finalmente, las menos recomendadas son las grasas trans, también conocidas como grasas hidrogenadas. Estas grasas están relacionadas con enfermedades cardiovasculares y otros padecimientos. Lo mejor es que las evites o reduzcas al mínimo su consumo. Independientemente de los tipos de grasas que consumas o hayas consumido, es importante concentrarse en incluir grasas monoinsaturadas en tu dieta, como las que se encuentran en los Aguacates de México. Más del 75% de las grasas en los aguacates son grasas insaturadas, así que son un buen sustituto para alimentos altos en grasas saturadas. Estas grasas buenas pueden ayudar en la reducción de la presión arterial e incluso el colesterol.
No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
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