¿Por qué se parte una Rosca el Día de Reyes?
Repostería

¿Por qué se parte una Rosca el Día de Reyes?

Por Kiwilimón - Diciembre 2018

Después de Navidad y Año Nuevo, el Día de Reyes es uno de los festejos más esperados en esta época. El 6 de enero es el día en que tradicionalmente se parte la Rosca de Reyes, las familias se reúnen para tomar chocolate e incluso recibir regalos. Pero en realidad, ¿sabes por qué se parte una Rosca en Día de Reyes?

El origen de la rosca de Reyes

Aunque sea una tradición muy mexicana, la Rosca de Reyes y la tradición de partir una, vienen del otro lado del mundo;desde Italia. Todo comenzó en la época de los romanos, cuando ellos festejaban al dios Saturno en épocas navideñas y tenían la costumbre de esconder un haba dentro de un pan.

Los Reyes Magos

Poco después del año 354, se comenzó a festejar el día 6 de enero en el mundo occidental “La adoración del Día de Reyes”. Sin embargo,a México llegó esta tradición hasta los tiempos de la Conquista. La tradición cuenta que los tres reyes salieron desde Persia (ahora Irán) para adorar al niño Jesús con regalos. Con el tiempo esta costumbre ha ido cambiando, hasta convertirse en el festejo que conocemos hoy en día. Los niños reciben regalos el 6 de enero, ya que representan los regalos que un día llevaron los Reyes Magos a Jesús.

Lo que debes saber de la Rosca de Reyes. 

Todo se remonta hace ya varios años en Francia,donde tenían la tradición pagana de elegir el rey de las fiestas. En esta tradición
se escondía la famosa haba en el pan.En el catolicismo ocultar el haba, en la actualidad el monito de plástico, significa la huida de
José y María para esconder al niño Jesús, ya que el rey Herodes lo buscaba para matarlo. Por su parte, los dulces que hay en la Rosca de Reyes, simbolizan todas las distracciones para que no fuera encontrado.

México no es el único país en donde comemos rosca el 6 de enero. En lugares como Francia, España, Portugal, también tienen una tradición similar, aunque el nombre es distinto, y varía el pan y la decoración.

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Son las doce del día y para el chef de casa podría ser un momento de angustia. ¿Qué voy a cocinar hoy? El dilema no se resuelve lanzando una moneda al aire, sobre todo si la familia pide renovar y, si a la par, hay un reporte qué entregar en el trabajo o una junta a la cual asistir. Las ideas se nos secan. El tiempo nos vigila. El refri espera. No te preocupes y sigue leyendo.Abre tu mente.Inspírate, inspírate, inspírate. Para saber qué cocinar hoy sobrevuela la página de tu súper favorito y entérate cuáles son los ingredientes de la temporada. Ellos te darán ideas sobre lo más fresco disponible. La otra –la infalible– es adentrarse en plataformas de cocina como Kiwilimón para explorar entre recetas y antojos. Nosotros renovamos nuestras sugerencias continuamente para que tu foco culinario permanezca prendido. Ya sabes, lo que no se te ocurre a ti, se le pudo ocurrir a alguien más. Checa tu guarida. Comienza por explorar tu congelador. ¿Todavía guardas el mole de tu tía desde su cumpleaños? ¿Tienes el chicharrón en salsa que te quedó de una comida familiar? Sácalos. Eso sí, no los presentes igual. Compleméntalos o dales una nueva forma para que nadie sospeche su procedencia bajo cero. Procura descongelar en la mañanita, a penas salga el sol. El tema es que si descongelas de golpe algunos alimentos –como el salmón o el pollo– podrían tomar olor a refrigerador y hacerse fibrosos. Si en el congelador no hubo material de inspiración, continúa con el refri. Siempre hay algo al límite de caducar: esa será la señal divina que te hará saber qué cocinarás hoy. ¿Sólo tienes huevos? Todo cuenta. Una tortilla de patatas o una frittata de verduras son una comida entera si las complementas con una ensalada y rebanadas de pan a la parrilla.Lo último para explorar es la alacena. Una proteína –vegetal o animal, enlatada o en conserva– será suficiente. No la prepares desprovista de diversión. ¿Qué tal en un atún a la vizcaína o en unas tostadas de salpicón de atún? No olvides a las leguminosas como los frijoles, las lentejas y los garbanzos: ellas constituyen una fuente ideal de proteínas. Hay mil formas de convertirlas de guarnición a plato fuerte. ¿Nos comemos una hamburguesa de lentejas?Planea tu menú con anticipación. Mi recomendación: no te llenes de pensamientos logísticos el domingo por la noche. El sábado a medio día, con toda calma, planea qué cocinarás. Una buena forma de hacerlo es seguir un modelo de alimentación por días de la semana. Por ejemplo, lunes, platillos sin carne (usando proteínas vegetales); martes, comida tradicional; miércoles, proteína asada y ensaladas; jueves; cocina del mundo; y viernes, comida divertida. Así comenzarás el proceso creativo desde un punto de partida y con un buen balance nutricional. Un producto, mil formasUn ingrediente es un lienzo infinito. Él puede ser tu salvador en los capítulos diarios de “¿Y qué cocino hoy?”. Si tienes pollo y debes descongelar toda la pieza, piensa en las posibilidades de la misma cocción. Por ejemplo, el caldo del pollo te servirá de base para sopas, cremas y salsas. El pollo se puede dividir en tres partes. La primera, picado en cubos para preparar una ensalada cremosa; la segunda, desmenuzado y como relleno de unas enchiladas de chile cascabel; la tercera, como relleno de un chile poblano junto a un caldillo de tomate. A las verduras del caldo, drénalas y añádeles queso manchego y un poco de requesón para gratinarlas o bien, córtalas en cubos para preparar una ensalada con tocino. Si cociste calabacitas, una opción es rellenarlas con rajas y queso, hacerlas lasaña o bien, cortarlas a lo largo y grillearlas para sustituir un huarache de masa.ImprovisaNo te dio tiempo de inspirarte. No te dio tiempo de pasar al súper. No te sientas mal. A todos nos pasa. Aquí viene el tip: saltea todo lo que tengas de verduras en una olla, agrega una proteína y termina con una salsa para pasta. No tienes proteínas, pero tienes huevo. Unas tortitas de vegetales serán tus salvadoras. ¿Tienes pechugas de pollo y verduras? Júntalo todo y haz una nueva versión de discada para taquear. Recuerda que todo –sí, todo– cabe en una olla o en un taquito.
Las recetas con chiles poblanos resultan muy rendidoras y económicas, además de que son muy populares en la gastronomía mexicana, con platillos como rajas con crema o hasta el ilustre y honorable chile en nogada.Su preparación, por general, conlleva a quitar la piel de los chiles porque no se digiere tan bien, aunque algunos aseguran que es un tema de sabor y otros abogan por el tema del capeado, que se hace más sencillo cuando un chile no tiene la piel.La manera más popular de hacerlo es asar los chiles y luego ponerlos a sudar, para que la piel se afloje y sea más fácil desprenderla, pero a veces queremos hacer esto de manera más rápida o fácil, así que nunca están de más unos tips para quitar la piel a los chiles de manera más sencilla. Primero tienes que saber paso a paso cómo se pelan los chiles mediante la técnica de asarlos. El primer paso es limpiarlos bien con un paño o servilleta humedecida en agua. Luego colocas el chile sobre el comal caliente y a temperatura alta. Una vez que la piel esté totalmente negra, cambia de lado el chile y repite hasta que se encuentre negro por completo.Mete los chiles dentro de una bolsa de plástico y ciérrala bien, para que no escape el calor y así, suden. Déjalos ahí por lo menos 20 minutos. Cuando transcurra el tiempo, saca los chiles y comienza a pelarlos, la piel debe retirarse sin problemas.3 formas de pelar chiles poblanos de manera sencilla1. Mételos al refrigeradorUna forma de acortar el tiempo y hacer más fácil el proceso de quitarles la piel a los chiles es introducirlos al refrigerador después de asarlos. Es decir, una vez que estén bien asados, introdúcelos a una bolsa de plástico y mételos al refrigerador para que suden más rápido.2. Usa una servilleta o trapo húmedoSi usas las manos o un cuchillo para pelar los chiles después de que los metiste a sudar, otra opción para hacerlo más fácil es usar una servilleta o un trapo húmedo, así crearás más fricción y desprenderás la piel de manera sencilla.3. Usa aceite calienteEsta es quizá la forma más rápida de quitarle la piel a un chile y consiste en sumergir el chile poblano en aceite caliente durante unos segundos. Usa una ollita profunda y suficiente aceite para que el chile quede cubierto. Ten mucho cuidado con el aceite y usa unas pinzas para introducirlo, voltearlo y sacarlo del aceite. Una vez que lo hayas ‘frito’ por todos lados, sácalo, deja que el exceso de aceite se escurra, mételo en una bolsa de plástico con sal de grano y entonces cubre con un trapo para no quemarte y comienza a frotarlos. La sal de grano hará el trabajo de quitarles la piel.Usa estos tips para para preparar tus chiles rellenos o aprovéchalos para la temporada de chiles en nogada y ahorra mucho tiempo cuando sea el momento de quitarle la piel a los chiles.
Desde finales del 2019, un nuevo tipo de coronavirus comenzó a extenderse hasta pasar de Wuhan, China, a todo el mundo.Desde entonces, las medidas principales para combatir la enfermedad han sido básicas: lavarse las manos, evitar tocarse la cara y evitar multitudes, además de mantener una sana distancia y permanecer en casa el mayor tiempo posible.A más de seis meses de que el covid-19 haya aparecido, aún no una vacuna que nos proteja contra este virus, por lo que la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, en videoconferencia de prensa, anunció que el uso del cubrebocas continuará en la Ciudad de México hasta que exista una.Sheinbaum dijo que la CDMX es donde más pruebas se realizan y, por lo tanto, la que tiene más casos confirmados, mientras que respecto del uso de cubrebocas, señaló: “nuestra labor es seguir insistiendo en el uso de cubrebocas, nos parece que es fundamental, que es un modo de protección y de prevención; la nueva normalidad significa tener cubrebocas permanentemente hasta que no tengamos una vacuna”.Así que el cubrebocas es un accesorio vital en este momento y hay una amplia variedad para elegir uno, incluso existe ya uno transparente, pero los más comunes y prácticos, porque pueden ser reutilizados, son los de tela. Estos cubrebocas, cuando están hechos con varias capas y cubren bien la boca y la nariz, son muy eficientes.Sin embargo, requieren también de cierto mantenimiento, por lo que si eres usuario de un cubrebocas de este tipo, es importante que sepas cómo mantenerlo limpio. No olvides lavarte las manos siempre antes de ponértelo y antes de quitártelo.Puedes lavarlo en lavadora o a mano. Si lo haces en lavadora, hazlo dentro de una bolsa para ropa delicada, así no se maltratará con las demás prendas y simplemente usa un detergente para ropa y agua caliente.Si lo haces a mano, primero remójalo en agua caliente con jabón durante 5 minutos. Una vez que el agua esté tibia, lávalo y enjuágalo. También puedes hervirlo durante 1 minuto después de haberlo lavado.El uso del cubrebocas funciona más como protección hacia los otros que para uno mismo, por lo que es muy importante que todos lo usemos.
Definitivamente, cocinar no es para todos o al menos, no para todos los momentos, porque a cualquiera le llega ese día en el que no tiene ganadas de nada, mucho menos de ponerse a cocer pollo, verduras o carne, aunque mueras de hambre.Pero la comida es tan noble que hasta para esos momentos tiene cosas deliciosas que ofrecerte y, de hecho, puedes crear una comida completa con varios ‘snacks’, porque la diferencia principal entre un snack, tentempié o bocadillo es cultural, más que nutricional.Claro, cabe mencionar que si sólo comes una manzana con un poco de crema de cacahuate, eso sigue siendo un bocadillo. La clave para preparar una comida que te mantenga lleno y con energía durante tres o cuatro horas, como una comida normal, es incluir una variedad de nutrientes y alimentos. Lo más sencillo es combinar al menos cuatro alimentos diferentes, y tres o cuatro grupos de alimentos. Esto te ayudará a garantizar que estás comiendo lo suficiente, así como un buen equilibrio de grasas, proteínas, carbohidratos y fibra.El otro truco para lograr convertir snacks en comida es servirlos juntos en un plato, en lugar de sólo picotear cosas una por una. Ahora, para inspirarte un poco, te dejamos estos ejemplos, pero recuerda que comer balanceado implica conocerte, conocer tu cuerpo y, sobre todo, tener una guía de un profesional cuando quieres realizar cambios en tu dieta.1. BaguetteUn almuerzo sencillo puede estar inspirado en un baguette, con el que puedes aprovechar los distintos estilos y sabores del pan (centeno, ajo, natural) y añadir queso crema, vegetales, como pepino, tomate, pimientos, aceitunas, y finalmente agrega salmón ahumado o un huevo duro. Si llevas una dieta vegana, puedes omitir el salmón y usar queso crema a base de tofu.2. Bowl de yogurtUn bowl de yogurt es ideal para cuando tienes hambre, quieres una comida que no se cocine y tienes antojo de algo dulce. Para hacerlo sólo cubre yogurt natural con una cucharada de crema de nuez (como almendras o cacahuate) un plátano en rodajas, nueces picadas o almendras, avena, semillas y frutas secas, granola, además de un puñado de fruta fresca, si te hace falta un poco de dulce, añade un poco de miel.3. SmoothieSi te detienes a pensarlo, la mayoría de los smoothies son en realidad un montón de snacks diferentes, como frutas, lácteos y nueces, que sólo mezclas en la licuadora.Para convertirlos en un desayuno abundante y energizante, mezclar kéfir con plátano, bayas, granola y crema de nueces. Puede usar cualquier fruta fresca o congelada y no dudes en añadir yogurt, queso cottage o leche para el kéfir; nueces enteras para la crema de nueces; y muesli (o avena natural) para la granola. 4. Plato de cereal aumentadoUn tazón de cereal con leche es delicioso, pero no es del todo una comida completa. Para convertirlo en un desayuno o cena abundante, puedes agregar nueces o semillas (almendras fileteadas, nueces picadas, semillas de girasol tostadas) y frutas frescas o secas (fresas en rodajas, pasas, arándanos secos) a tazones de Cheerios, por ejemplo, con leche reducida en grasa o mejor aún, una leche a base de plantas, como soya o cualquier otra rica en proteínas.
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