6 alimentos que provocan depresión

Por Kiwilimón - December 2014
La depresión es la enfermedad del siglo XX que afecta a más de 350 millones de personas en el mundo y se estima que para el 2020, sea la segunda causa de discapacidad, solo después de las enfermedades cardiovasculares, asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este padecimiento se manifiesta por un cambio en el estado de ánimo, tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa, falta de autoestima, sensación de cansancio, falta de concentración, así como trastornos de sueño o apetito. La depresión llega a afectar el desempeño laboral, escolar, así como las relaciones familiares y sociales. Cuando es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando es considerada moderada o grave se necesita terapia profesional y medicamentos. Dado que las presiones económicas, sociales o el estrés son factores que favorecen el desarrollo de este trastorno, es posible prevenirlo de diversas maneras, a través del ejercicio, realizar actividades que te gusten, tener un trabajo satisfactorio, así como amigos y una alimentación saludable. Puesto que la dieta influye en la manera en que te sientes, Salud180 te presenta una lista de 7 alimentos que hacen que te deprimas. tips de salud Evítalos porque te enferman Hay estudios científicos que aseguran que estos alimentos provocan respuestas adictivas en el cerebro, tal como sucede cuando se consumen drogas y tabaco, debido a que contienen saborizantes, conservadores y aditivos con efectos nocivos para la salud. Endulzantes artificiales. Especialistas en Estados Unidos determinaron que todos los endulzantes artificiales producen depresión del sistema nervioso. Asimismo, Rachel Fiske, consultora certificada de nutrición en San Francisco, afirma que el aspartame (endulzante) frena la producción de serotonina y dopamina, lo cual podría ser causa de depresión y ataques de ansiedad.
  1. Alimentos procesados. Investigadores de Gran Bretaña publicaron en la revista Británica de Psiquiatría que este tipo de comida aumenta el riesgo de desarrollar depresión, ya que contienen sustancias químicas nocivas que favorecen la aparición de enfermedades cardiovasculares e inflamación. Entre ellos están las carnes, embutidos, chocolate y postres azucarados.
  2. Comida frita. Stephanie Fulton, del Hospital Universitario de Montreal, los alimentos ricos en grasa saturada contribuyen a desarrollar conductas depresivas, por las reacciones químicas que se producen en el cerebro. Universidad Navarra confirma que este tipo de alimentos propician este trastorno, ya que en exceso aumentan la producción de determinadas moléculas como la citonina, la cual puede reducir la producción de serotonina, encargada de generar un estado de bienestar.
  3. Cereales refinados. El consumo de estos alimentos, así como las harinas refinadas aumentan las probabilidades de sufrir depresión, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Londres.
  4. Lácteos altos en grasa. Las universidades de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria, España, relacionado el consumo de grasas trans y saturadas con el desarrollo de depresión, mismas que se encuentran en los lácteos.
  5. Refrescos. Un estudio del Instituto Nacional de la Salud afirma que consumir más de un litro de estas bebidas al día provoca depresión y si éstas son dietéticas y de sabores las probabilidades aumentan.
  6. Alcohol. Su abuso por un tiempo prolongado desencadena depresión, ya que interfiere en receptores del sistema nervioso, aunque aún no se determinan los mecanismos asociados a esta reacción, confirma un estudio publicado en la revista Archives of General Psychiatry.
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¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
La moringa es una de las plantas más consumidas en México y es que además de su rico sabor como especia, resulta que también tiene numerosos beneficios para la vida diaria. Por eso, si aún no tienes este importante elemento en tu cocina, es necesario que conozcas los usos más comunes de la moringa. La planta de moringa es proveniente de Asia y destaca por su alto contenido nutrimental, tal como explica el doctor Mark Olson, del Instituto de Biología de la UNAM, quien detalla que las hojas de moringa poseen altas cantidades de proteínas, antioxidantes, vitamina A, vitamina C y como si eso fuera poco, tiene efectos antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios, por eso no debe sorprenderte para todo lo que lo usan las personas. Té de moringa El té o infusión de moringa es uno de los remedios más eficaces contra para aliviar el dolor crónico en articulaciones, malestares estomacales, dolores de cabeza y fiebre. También ayuda a equilibrar los niveles de serotonina en el organismo y así reduce el estrés y la migraña. Jugo de moringa Las hojas de moringa son excelentes para agregar a los jugos antioxidantes. Puedes añadir un puñito de hojas de moringa directamente en una mezcla de apio, nopal, piña y espinaca y después licuarlo, o diluir moringa en polvo al jugo verde ya procesado. Ensaladas y guisados con moringa Como mencionamos anteriormente, las hojas de moringa son una hierba muy poderosa que puede complementar tus guisados o ensaladas y hacerlas más saludables. Puedes utilizar hojas de moringa secas como el laurel u otros condimentos, hidratándose en la cocción y aportando un ligero sabor picante. Se llevan especialmente bien en recetas con pollo. Polvo de moringa El polvo es utilizado principalmente por las propiedades curativas de la moringa, pero es un gran complemento para tés, smoothies, cremas y hasta salsas. No abuses del polvo de moringa pues su sabor es bastante concentrado. Aceite de moringa El aceite de moringa se extrae de las semillas y además de ser rico en ácidos insaturados, lo puedes utilizar para enriquecer ensaladas, añadir en guisos y hay quienes lo utilizan hasta para hacer mascarillas en el cabello y la piel. Como puedes darte cuenta, los usos de la moringa son muy diversos así que no dudes en compartirnos cómo es que tú utilizas este maravilloso condimento.
La gastronomía de Colombia es tan vasta y abundante como las riquezas del propio país, cuyo suelo es tan fértil que todo lo que se consume es cultivado en su mismo territorio, tal como la yuca (tubérculo similar al camote), el ñame (planta muy parecida a la papa), el maíz y los plátanos verdes. Si aún no estás familiarizado con los alimentos de la región, es hora de que conozcas la comida típica de Colombia más deliciosa. Los platillos típicos de Colombia son de los más populares en la región latinoamericana gracias a las increíbles combinaciones que se pueden hacer con sus ingredientes, además de que son platillos tan abundantes que no sólo te llenan de sabor, como podrás ver a continuación. Arepa de huevo Las arepas son una herencia de Venezuela de la época precolombina, pero se convirtieron en un plato típico de Colombia, que puedes encontrar en distintas variaciones, frita o en comal, dulces o saladas. Una de las favoritas es la arepa de huevo, la cual consiste en una especie de tortilla de masa de maíz frita, que lleva un huevo crudo en su interior, se sella y se vuelve a freír. Sancocho El sancocho es comida tradicional de Colombia de la región costera del país y se trata de una rica sopa con distintos tipos de carnes como res, pollo, gallina y verduras, condimentos y algunas especias para darle más sabor. ¡Es como un caldo de pollo pero revolucionado! Bandeja Paisa Como lo mencionamos anteriormente, la bandeja paisa es uno de los platos más completos de la comida típica de Colombia y es que trae consigo hasta 10 platillos distintos. En una bandeja paisa podemos encontrar chicharrón frito, frijoles rojos, arroz blanco, tajadas fritas de plátano, huevos fritos, cebolla, tomate, una arepa, aguacate, chorizo, morcillas (embutido de vísceras de cerdo), patacones (rodajas de plátano verde frito), carne molida y costillas. ¿Te atreverías a comer una bandeja tú solo? Tamales colombianos Al igual que México, Colombia cuenta con sus propios tamales que incluso las personas utilizan para desayunar en familia. Los tamales van envueltos en hoja de plátano y se preparan a base de maíz, rellenos de diversas legumbres y carnes. ¿Probarías este plato típico de Colombia o te quedas con la versión mexicana? Mondongo El mondongo es un caldo bastante controversial ya que, al estar hecho con vísceras, papas colombianas y una inmensa cantidad de verduras, muchos lo consideran como un alimento un tanto pesado para comer de una sola sentada, sin embargo, nunca falta en cualquier menú colombiano. Plátano maduro relleno El plátano maduro relleno es uno de los platillos colombianos más comunes para la hora del almuerzo y es que ese toque dulce es irresistible para rellenar con queso crema, arequipe (parecido al dulce de leche) y mantequilla. Aguapanela con queso Por último, te presentamos una de las bebidas más famosas en Colombia: el aguapanela con queso, una bebida que se puede servir helada o como té. El aguapanela es un producto que se obtiene de procesar la caña de azúcar y generalmente se toma caliente, acompañada de queso para mejorar su sabor. Como puedes ver, la comida típica de Colombia es vasta y llena de sabores deliciosos, por eso nos encantaría saber cuál es el platillo que se te antojó más.
Saber cómo descongelar pollo de manera fácil siempre es útil, porque esta es una carne muy popular y fácil de cocinar, conservarla en el congelador es una práctica muy común y quizá no lo sabías, pero hay formas sencillas e higiénicas para descongelarla.Tener en el refrigerador esta carne blanca magra no solo es una opción saludable para las comidas, también es una versátil y se puede preparar de muchas maneras diferentes. Porque una vez que descubres que congelar pollo te ahorra tiempo e incluso quizá dinero, no hay vuelta atrás.Por suerte, hay varios métodos para descongelarlo, lo único que debes tener en cuenta es no descongelar tu pollo dejándolo en el mostrador o sumergiéndolo en agua caliente, ya que esto permitirá que las bacterias se multipliquen rápidamente.1. En el refrigeradorEste método requiere de planificación anticipada, ya que toma al menos un día completo para que el pollo se descongele, pero también es el más seguro y el más recomendado. Para descongelar el pollo con este método, simplemente pasa el pollo del congelador al refrigerador.Mantén el pollo envuelto y en un recipiente, bandeja o plato que evite que los jugos se filtren a otros alimentos.2. Agua fríaEste método es más rápido (alrededor de una hora) que la descongelación en el refrigerador, pero requiere más atención. Primero, tienes que colocar el pollo en una bolsa de plástico que pueda ser cerrada sin peligros de fugas, así evitarás que se introduzcan bacterias en el aire o el entorno circundante al pollo y también que el agua dañe el tejido de la carne. Luego llena un tazón grande con agua fría y sumerge la bolsa que contiene el pollo en el agua. Cambia el agua cada 30 minutos para que continúe descongelándose.El pollo que se descongela por el método de agua fría debe cocinarse inmediatamente, o si se vuelve a congelar, debe cocinarse antes de colocarlo en el congelador.3. En el microondasSi tienes poco tiempo, el microondas es el método más rápido para descongelar pollo. Para descongelar de manera segura el pollo en el microondas, retira cualquier cubierta plástica antes de colocarlo en un plato o recipiente apto para microondas y cubre el plato sin apretarlo. Usa la configuración de descongelación de tu microondas para descongelar en periodos de dos minutos a la vez; verifica la carne y voltéala periódicamente para garantizar una descongelación uniforme. Dependiendo de la potencia del microondas y del tamaño y grosor del pollo, descongelarlo tomará entre siete y ocho minutos, pero si tu microondas no tiene una configuración de descongelamiento, configúralo entre el 20 y el 30 por ciento de su potencia máxima.Una cosa importante para recordar es que el pollo que se descongela en el microondas siempre debe cocinarse inmediatamente después de descongelar.Estos tres métodos son infalibles para descongelar el pollo de manera segura, así que ahora sólo te harán falta ideas para cocinarlo, aquí te dejamos algunas.Trompo de pollo al pastorEnsalada césarPollo adobado con champiñones
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