Bebidas energéticas, ¿saludables o dañinas?
Salud

Bebidas energéticas, ¿saludables o dañinas?

Por Kiwilimón - Enero 2016
Hoy en día vivimos una vida movida, a veces estresante y un plus que nos ayuda a mantenernos alerta es una buena bebida energética. Lo que sigue en debate es qué tan buenas son para nosotros esas bombas de energía que además vienen con algunos otros ingredientes que podría no ser exactamente saludables para nosotros. Hoy te decimos si aquellas bebidas son buenas para ti o no. 1. Mezclar bebidas energéticas con alcohol representa un riesgo para la salud, es un hecho. Mientras las bebidas activan el ritmo cardiaco el alcohol lo deprime y esto puede causar descompensación en el cuerpo. 2. La bebida energética promedio tiene una cantidad de cafeína que equivale a 4 tazas de café cargado. Sobra decir que estos es malo para el sistema cardiovascular y nervioso. 3. Una dieta balanceada y 8 horas de sueño por noche dan más energía, comprobado, que cualquier bebida energética en el mercado. 4. Las bebidas energéticas podrían ser adictivas, no en la medida que el alcohol u otras drogas recreativas, pero si producen una adicción física después del uso continuo. 5. Si usas una de estas bebidas para activarte y hacer ejercicio nunca pases de 250 mg al día, de lo contrario puedes sufrir de insomnio crónico. 6. Si consumes de estas bebidas trata que sea sin azúcar pues las que no son light contienen entre 30 y 50 gramos de azúcar por lata, que combinada con la cafeína pueden provocar una fuerte subida de peso. 7. Algunas bebidas energéticas venden la idea de que tienen productos saludables como el ginseng, pero en todo caso la cantidad de estos ingredientes que tienen es mínima y no hace una diferencia. Es simplemente un truco publicitario. Para obtener energía naturalmente te recomendamos las siguientes bebidas 100% sanas y 100% libres de daño:
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
La carne es, para muchos, una fiesta en el plato: es sinónimo de un día especial o simplemente, el ingrediente infaltable en nuestros amados tacos. Por eso cuando tres plantas empacadoras de carne cerraron sus puertas en Estados Unidos y casi al mismo tiempo un almacén trasnacional del mismo país limitó la compra de carne a unas cuantas piezas por familia, las especulaciones tanto en Estados Unidos como en México comenzaron a saltar. ¿Habrá carne suficiente para todos? ¿Nos quedaremos sin carne? Las preguntas se respiraban en el aire. Pensar si habrá suficiente carne para la cuarentena podría poner nerviosos a la mayoría. El COVID-19 ha afectado directamente a industrias como la cervecera o la restaurantera; la de la carne y embutidos tampoco ha quedado exenta. A principios de abril la línea de producción de tres enormes fábricas norteamericanas dio positivo de COVID-19 por lo que se tuvieron que suspender labores en ellas indefinidamente. A este hecho se le sumó que almacenes como Costco, en Estados Unidos, limitaron la venta de piezas de filete por familia y claro, como era de esperarse, los costos comenzaron a subir. El tema se volvió tan relevante que incluso Donald Trump pidió al Departamento de Justicia que se mantuvieran los precios de la res. Para terminar, en México –sí, todavía hay más– se suscitó un enorme incendio en la planta procesadora de carne de cerdo de Kekén, en Yucatán. Carlos Ramayo Navarrete, presidente de la Asociación Ganadera Local de Porcicultores, aseguró que el abastecimiento estaba bajo control.Para comprobarlo entrevisté a Germán Navarrete, chef ejecutivo de U.S. Meat en México, quien me confirmó que “muchos restaurantes están trabajando sólo con delivery, por lo que los productores tienen suficiente carne: el suministro está asegurado”. Además, parece que el tema se terminará de resolver con el paso de las semanas, pues dos de las plantas norteamericanas cerradas ya están retomando su producción al menos lentamente, según me contó.Otra buena noticia es que hoy en nuestro país la carne de cerdo es más barata que en meses anteriores y esto a nuestros bolsillos y antojos los deja respirar un poco. Podemos comprar cerdo o, en el tiempo que nos queda de encierro, aventurarnos a lo nuevo. Probar trozos de carne novedosos y económicos que, con buenas cocciones y recetas deliciosas, resulten en un descubrimiento que queramos conservar aun para tiempos postcovid. ¿Por qué no cocinar cola de res, espinazo de cerdo o pulpa de res? Son deliciosos y –nuestra palabra favorita de la temporada– baratos. Te aseguro que en ellos encontrarás ese apapacho que, a estas alturas del confinamiento, no está de más regalarle a tu familia. Aquí te comparto algunas recetas con algunos cortes a prueba de supermercados con alza de precios y a prueba de niños que no quieren comer: espinazo de cerdo en pasilla, esquites con tuétano, brisket de cerdo glaseada, pierna de cerdo en pipián rojo. Cuéntame cómo te quedan.
Puede que no seas una experta en repostería, pero aunque ya hayas horneado antes, a veces el resultado te deja preguntándote ¿¡que diablos estoy haciendo mal y por qué me quedan duras las galletas?!A pesar de tener una receta muy sencilla, las galletas suelen ser uno de los alimentos que más complicados nos resultan a la hora de hacerlos, porque en su paso a paso, necesitamos encontrar el equilibrio perfecto para que no queden demasiado gruesas, o demasiado pastelosas o muy duras.Para sabe qué salió mal con tus galletas, tienes que fijarte en varias cosas, por ejemplo, la consistencia de las galletas o de la masa antes de hornearlas. Así, entre los errores más comunes al hacer galletas se encuentra no agregar suficiente harina o usar demasiada; usar una cantidad mayor de huevos o incluso de azúcar… Y más que enlistamos a continuación:Usar polvo de hornear en lugar de bicarbonato de sodioMezclar todos los ingredientes al mismo tiempo en lugar de seguir las instrucciones paso a pasoAgregar huevos extraOlvidar los huevos por completoEmbutir la harina y usar demasiadaNo usar suficiente harinaBatir en exceso la masaUsando demasiada mantequillaNo usar suficiente mantequillaNo usar suficiente azúcar¿Por qué me quedan duras las galletas?Cuando horneas galletas y te quedan duras, lo más seguro es que hayas caído en dos de los errores más comunes: te faltó mantequilla o no usaste suficiente harina.Algunas galletas son crujientes y de consistencia más dura, pero otras, como las de chispas de chocolate o avena, pueden ser suaves o crujientes. El secreto para lograr una textura esponjosa en lugar de una textura delgada y crujiente está en la humedad.Por ejemplo, formar las galletas en montículos altos en lugar de aplanarlas con la palma de la mano y cocinarlas por un minuto o dos ayudará a retener densidad y las hará más suaves. Para agregar más humedad a la masa, puedes hacerlo en forma de mantequilla adicional, yemas de huevo o azúcar morena, esto hará queden aún más suaves.Para hacer las galletas más suaves, puedes agregar de 2 a 4 cucharadas de mantequilla ablandada, o 1/4 taza de azúcar a la masa.Cuando usas poca harina, las galletas salen planas, marrones, crujientes, frágiles y grasientas; además, se cocinan mucho más rápido.El resultado son galletas duras y frágiles, igual que cuando usas mantequilla demasiado suave o ligeramente derretida a la masa también puede dar como resultado galletas planas. La solución fácil es agregar más harina a la masa, poco a poco, hasta que la mezcla se pegue bien a la batidora.Prueba con estas pequeñas modificaciones en tus recetas de galletas, porque sólo a prueba y error encontrarás la forma perfecta de hacer galletas que no te queden duras.
Para este momento, es posible que hayas padecido insomnio y no sólo tú, sino tu familia y amigos, porque guardar distancia encerrados en casa significó muchos cambios en nuestras rutinas, además de que estar atravesando una pandemia mundial añade mucho estrés al tema.Y es que no dormir no sólo te tendrá cansado y somnoliento al día siguiente, sino que una buena noche de descanso es primordial para mantener las defensas de tu sistema inmunológico arriba. Esto se explica porque el sueño es un regulador importante del sistema inmune, ya que durante este momento se llevan a cabo las funciones necesarias para mantener su equilibrio. Por lo tanto, además de lavarte las manos constantemente, usar cubrebocas cuando sales y todos los demás comportamientos de higiene recomendados para prevenir la enfermedad, dormir bien debería ser otra forma de protegerte contra el coronavirus covid-19.Es por eso que te dejamos estos consejos útiles para ayudarte a relajar y descansar bien, incluso durante estos momentos estresantes e inciertos.1. Sigue una rutinaComo resultado directo de esta pandemia, muchas personas han sufrido un cambio radical en su vida cotidiana. Hacer malabares con el trabajo y la familia, o estar a la expectativa de la economía no es nada fácil.Pero sin importar cómo te haya afectado esto, mantener una rutina regular te ayudará a dormir bien y, por ejemplo, si estás trabajando desde casa, levántate a la misma hora que lo harías para ir a la oficina y vístete. Puede que solo vayas a la habitación de al lado o a la sala, pero tener la misma sensación de rutina y normalidad te ayudará a sentirte menos perturbado.2. Evita las siestasParece que trabajar en casa implica que tu cama te llame a sus brazos con mucha frecuencia, pero tomar siestas excesivas podría hacerte sentir más somnoliento durante el día, y esto a su vez puede alterar o interrumpir una rutina de sueño regular.Tener una rutina de sueño normal debería ayudar a sobrellevar todo el día, así que en lugar de dormir una siesta, usa tu rutina saludable para levantarte temprano, comenzar a hacer las cosas y dormirte a buena hora.3. Ejercítate un pocoEl ejercicio debe ser parte de nuestra vida diaria, con o sin pandemia, porque no sólo es importante para dormir, sino para muchas otras funciones del cuerpo.Aunque el distanciamiento social y las órdenes de quedarse en casa nos han limitado un poco, hay muchas maneras de hacer ejercicio de manera efectiva sin salir de su hogar.El ejercicio está relacionado con el sueño por razones fisiopatológicas, es decir, nos hace sentir más cansados y también nos brinda una sensación de logro beneficiosa para antes de acostarse. Sin embargo, lo mejor es no hacer ejercicio pocas horas antes de acostarse, porque la estimulación del esfuerzo físico hará que sea más difícil conciliar el sueño.4. Ten cuidad con tu consumo de noticiasClaro que tenemos que estar enterados de lo que pasa en este momento tan relevante, pero consumir constantemente un ciclo de noticias de pandemia las 24 horas del día, los 7 días de la semana, probablemente aumente la ansiedad y, en consecuencia, afecte tu sueño.Presta atención y limita cuántas veces al día revisas el teléfono y durante cuánto tiempo lees las noticias relacionadas con la pandemia y de ser posible, no las consumas antes de acostarte.5. Limita tu exposición a la luz azulMirar una pantalla todo el día no es útil cuando llega la hora de intentar dormir, así que justo una hora antes de hacerlo, intente desconectarte y no veas televisión y no estés en el teléfono. Lo mejor es leer un libro o escuchar música como entretenimiento antes de acostarse.6. Evita el consumo excesivo de alcoholAunque el vino, la cerveza o algún coctel se ha vuelto un gran aliado para sobrellevar estos días y nos pueda ayudar a sentirnos relajados para dormir, en realidad cuando bebemos en exceso no tenemos un sueño reparador.Por otra parte, el alcohol tampoco es un mecanismo saludable para lidiar con el estrés y la ansiedad, así que mejor intenta algo como un té o tisana para la hora de dormir.No dejes de seguir las recomendaciones de salud y con suerte, pronto estaremos abrazando a nuestros seres queridos y regresando a las rutinas diarias en las que sí salíamos de casa.Aprovecha estas cenas ligeras para que conciliar el sueño no sea complicado:Tostadas de tinga de zanahoriaTacos de coliflor al pastorSetas al pibil
De entre las enfermedades crónicas, el hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica es una de las más comunes y entre 20 y 30 por ciento de la población mundial lo padece.Hay varios factores para que una persona desarrolle esta enfermedad, entre ellos, algunos de carácter genético, pero también ambientales, sociales y de comportamiento, en especial, alimenticio, por lo que llevar una alimentación adecuada y congruente con las necesidades de cada persona es esencial.¿Qué es hígado graso?Es una afección que ocurre cuando la acumulación excesiva de grasa en el hígado provoca inflamación, lo que puede desarrollar cicatriz por la inflamación constante (conocido como fibrosis) y, finalmente, provocar daño hepático crónico o cirrosis.Aunque con frecuencia las personas quieren saber los síntomas de hígado graso, este padecimiento tiene una progresión asintomática, “solo algunos con estatohepatitis no alcohólica pueden presentar fatiga, malestar general y dolor abdominal “vago” en cuadrante superior derecho”, de acuerdo con la Secretaría de Salud. Por otra parte, según la Organización para Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), la obesidad es considerada uno de los principales factores de riesgo de esta enfermedad. Además de la diabetes, los niveles excesivamente elevados de colesterol o grasas en la sangre (dislipidemia), el síndrome metabólico (es decir, el conjunto de presión arterial elevada, azúcar en la sangre elevada, exceso de grasa corporal en la cintura y niveles anormales de colesterol) y la etnia, pues estudios han mostrado que los hispanos y japoneses padecen más de hígado graso.Dieta para el hígado grasoCuando una persona es diagnosticada con hígado graso, el tratamiento no farmacológico con frecuencia indica una modificación en el estilo de vida, por ejemplo, eliminar el consumo de alcohol, bajar de peso y una dieta hipocalórica sola o en conjunto con incremento en la actividad física, claro, todo guiado por profesionales de la salud, como un nutriólogo.La dieta hipocalórica consiste en controlar la ingesta de calorías, pues cuando consumimos más calorías de las que necesitamos, estas se almacenan como tejido graso o adiposo.Por ejemplo, en esta dieta se suele reducir la ingesta diaria de alimentos que aportan hidratos de carbono complejos, como el arroz, la pasta o el pan y preferir el consumo de hortalizas, carnes magras (aquellas que contiene poca grasa, como la pechuga de pollo), pescados, frutas y huevo, todos ellos cocinados de formas saludables, como a la plancha o al vapor.Este tipo de dieta no elimina el consumo de ningún tipo de nutriente, sino que simplemente indica su ingesta en una cantidad mínima. Trata de llevar una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, proteínas y carbohidratos, pero baja en grasas, azúcar y sal; comer porciones más pequeñas de alimentos también puede ayudarte con este propósito.Recuerda que esta enfermedad sólo puede ser diagnosticada por una médico y que una dieta siempre debe ser guiada por un nutriólogo, pues debe ir adapatada a tus necesidades.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD