Beneficios de escuchar música

Por Kiwilimón - Julio 2014

En tus días pesados, el momento más feliz de tu vida o mientras vas de trayecto a algún lado, no hay más fiel compañero que un soundtrack que te llene de alegría. Más allá de eso la música tiene tan gran poder, que puede ayudarte a prevenir o controlar diferentes problemas de salud. Nuestroas amigos de Salud180 nos comparten ésta información:

Investigadores de la Drexel University apuntan que la música ayuda a reducir la depresión, gracias a un estudio donde pacientes con cáncer que escuchaban o trabajaban con ella experimentaron mejores niveles de presión arterial y estados de ánimo favorecedores.

Baila, canta, siéntete mejor

La música genera beneficios positivos gracias a que actúa directamente sobre el sistema nervioso, que controla la presión arterial, el ritmo cardiaco y la función cerebral; y sobre el sistema límbico, el cual se encarga de regular los sentimientos y emociones.

Dichos impactos se pueden traducir en los siguientes beneficios para la salud, de acuerdo con diferentes investigaciones:

1. Alivia y relaja los vasos sanguíneos. Investigadores de la European Society of Cardiology escuchar música aumenta la producción de óxido nítrico, un gas que ayuda a dilatar los vasos sanguíneos, manteniéndolos saludables y flexibles.

2. Protege la agudeza cerebral. Los resultados de un estudio publicado en la revista Journal of Neurosciencie dan a conocer que entre más años pasan los adultos de mediana y tercera edad tocando instrumentos, sus cerebros responden más rápido a los sonidos del habla.

3. Mantiene la calma. Una investigación de la Ohio State University apunta que las melodías que son familiares y reconfortantes ayudan a bajar los niveles de ansiedad, pero aclaran que esta propiedad no es general de cualquier canción.

4. Enfoque mental. La Northumbria University recomienda escuchar “Las cuatro estaciones” de Vivaldi, porque sus estudios apuntan a que la música puede aumentar el estado de alerta mental de las personas.

5. Contra el dolor de espalda. Investigadores del Austria's General Hospital explican que escuchar ritmos suaves ayuda a que la presión arterial y el ritmo cardiaco sean más lentos, lo que a su vez tranquiliza la respiración y reduce la tensión muscular en la espalda, cuello, hombros y estómago.

Ahora ya lo sabes, no sólo es porque puedes cantarla, sino por las numerosas aportaciones de la música para tu salud que siempre debe acompañarte. Recuerda que para obtener una excelente salud no debes olvidar el ejercicio, una dieta saludable y acudir a revisiones médicas.

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Condiciones Generales del Concurso “Receta Tortitas de chayote en salsa de chile chipotle”- KIWILIMÓN® - JUSTO® CONDICIONES GENERALES DEL CONCURSOEste concurso es presentado por Kiwilimón, S.A.P.I. de C.V. (“Kiwilimón®”) y Justo®1.- Condiciones para participar: Podrán participar todos aquellos usuarios mayores de edad, residentes en los Estados Unidos Mexicanos (México), Ciudad de México y área Metropolitana.   Características del Concurso:El usuario deberá enviar una receta saludable al mail concursos@kiwilimon.com. Participarán aquellos que manden su receta dentro de las fechas 4 de junio al 12 de junio del 2021. Los primeros 10 usuarios que envíen una receta saludable ganarán.  2.- Principios Editoriales: A través del presente concurso, en Kiwilimón® buscamos fomentar:La Honestidad: La receta que compartas debe ser propia.El Respeto y el compañerismo: Kiwilimón® a través de éste y todos sus concursos, busca comunicar a los usuarios entre sí, así como con los administradores de la página, en la búsqueda de un espacio que logre conectar las ideas y creatividad de los usuarios. Por lo anterior, para resguardar dichos principios, Kiwilimón® se reserva el derecho de descalificar del concurso a cualquier usuario que presente conductas contrarias a los buenos usos y los principios de ética señalados en los incisos a) y b) de este punto, a su sola discreción y sin previo aviso. Asimismo, Kiwilimón® se reserva el derecho de descalificar del concurso a todos aquellos participantes que alteren o pretendan alterar o manipular el concurso.3.- Mecánica del concurso: Para participar en el presente concurso:Manda tu receta saludable a concursos@kiwilimon.com del  4 de junio al 12 de junio del 2021, los 10 primeros en enviar su receta y que vivan en Ciudad de México y Área Metropolitana ganarán. Los ganadores se contactaran vía correo electrónico para solicitar su dirección y realizar el envío de una canasta con los productos de Justo® para que puedan tomar la clase en vivo de Kiwilimón a través de Facebook e Instagram el 14 de junio a las 18:00 horas. 4.- Criterios de Selección: Los ganadores serán los primeros 10 usuarios que envíen su receta saludable al mail concursos@kiwilimon.com del  4 de junio al 12 de junio del 2021 y que vivan en Ciudad de México. 5.- Vigencia*: Podrás participar hasta el 12 de junio del 2021. Los ganadores serán notificados vía correo electrónico.  6.- Premio del ganador: Se elegirán 10 ganadores a quienes se les entregará como premio:1 canasta con productos de Justo® que contiene los insumos para realizar la receta Tortitas de chayote en salsa de chipotle (huevo, queso panela, tomillo, laurel, jitomate, cebolla, ajo y chiles), que se transmitirá en vivo el 14 de junio a las 18 horas a través de las cuentas de Facebook e Instagram de Kiwilimón. Se solicitarán los datos personales y domicilio de cada uno de los ganadores a través del correo irais@artillero.mx, quien coordinará el envío por paquetería el 13 y el 14 de junio. Por el momento este concurso se realiza sólo para residentes de la Ciudad de México. 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Cuando de comida mexicana se habla, los antojitos, celosos, acaparan la atención. Los puestos callejeros se abarrotan ante comensales hambrientos, críticos gastronómicos ávidos por la nota y fotógrafos listos para captar las imágenes que terminarán en Netflix. No se escapan los banquetes de los comedores familiares tradicionales, los restaurantes de manteles largos que aparecen en las listas gastronómicas del mundo. Junto a ellos, a la vista de todos, pero bajo el sutil velo de la invisibilidad, están los locales que nos dejan encima los olores de la verdadera cocina mexicana: los de la comida corrida, los de las fonditas.Casi siempre, bajo el nombre propio de una mujer –Doña Mari, Doña Margarita, Doña…– las fonditas rotulan la autoría de aquel o aquella que con un presupuesto fijo dan color a los ingredientes de la canasta básica. Por supuesto, hay excepciones a la regla, como Don Arturo, la fondita que me alimentó por casi siete años mientras trabajaba en Polanco. La comida corrida era diariamente ofrecida por un hombre, Don Rubén, cuyos fideos con crema y su budín de pan servían para amainar las jornadas de todos los publicistas que diariamente buscábamos una dosis del hogar al que pocas veces llegábamos. El planteamiento en las fonditas es básico y por ello, magistral: un pentálogo de paradas culinarias inamovibles que llenan el estómago y la ropa con los humores de las ollas. Aunque el origen es humilde, casi siempre se localizan en las periferias de los mercados, en las zonas populares, en las avenidas con flujo proletario, mayormente alejadas del bullicio turístico.En la comida corrida se sabe que no te irás a ningún lado hasta terminar el menú de pé a pá. “El término corrida es un término español que usamos en México cuando una cosa va detrás de la otra; entonces si una persona habla de corrido es porque dice una cosa y luego otra, y otra más”, comenta el ensayista e historiador gastronómico José N. Iturriaga. Una vez que te instalas, la mesera te servirá una sopa y en seguida, el arroz o la pasta. “En el caso del platillo fuerte te van a preguntar qué quieres porque casi siempre hay opciones”, asegura Iturriaga.La estructura es una institución culinaria que apenas ha cambiado con los años: por un precio que pocas veces rebasa los cien pesos, de la cocina desfilarán una serie de platillos encaminados a saciar el hambre atroz de los estudiantes, del kinestésico trabajador, del ansioso pequeño burgués. Al centro habrá además tortillas o canastas de plástico con bolillo y salsas en cazuelitas. Y es que en la comida corrida todo está dispuesto para reproducir una escena familiar, que se escapa de la gloria celebratoria del sábado o el domingo. “La comida corrida siempre viene con un vaso de aguas frescas que puede ser una limonada o un agua de jamaica, de tamarindo, de sandía, de melón, de alguna fruta de temporada”, comenta Iturriaga. En términos culturales, como todo lo que se cuece en territorio nacional, la comida corrida es fruto del mestizaje. “El primer tiempo es casi siempre una sopa de pasta. Las pastas traídas por los españoles surgen en China algo así como dos siglos antes de la Conquista. Luego, el segundo tiempo, es un arroz que también es de origen chino y que también lo trajeron los españoles. Le pusimos “mexicano” por que tiene un color rojo del jitomate con el que se cocina. El más clásico lleva chicharitos y unos cuadritos de zanahoria.”El platillo fuerte es variable, casi siempre es un guiso y no propiamente un antojito. “No estamos hablando de platillos de mucha elaboración, ya que esos son para ocasiones más festivas. Hablamos de una carnita de puerco en salsa verde con verdolagas, tinga de res con la carnita de la falda de res deshebrada. Cuando llega a haber pescado nos darán algún filetito de mojarra o de esos que compras delgaditos para que rinda mejor”. Eso sí, casi siempre irá empanizado para que sea más llenador.Los que ofrecen opciones fuera del menú casi siempre costarán unos pesos más. Ahí está el huevo o el plátano que decorará en sabor y color al arroz. Y en el fuerte, no falta la reina de la cocina de fondita: la milanesa. “La milanesa debe su nombre a Milán, que hoy es el norte de Italia pero que, en el siglo XIX, era parte del Imperio austrohúngaro. De hecho, las milanesas más famosas del mundo son en Viena, capital de Austria”. El postre irrevocable de la comida corrida es el arroz con leche que casi siempre se cocina con canela. “Toda la canela que se consume en el mundo surge de Ceilán, una isla al sur de Sri Lanka”, completa el licenciado Iturriaga. Pero no falta la gelatina, casi siempre de colores vivos –verdes, naranjas y rojos–, los budines con el pan que se queda de otros días, el pastel de tres leches para los días especiales, como los viernes, en los que la propietaria, si está de buenas, agasajará a sus comensales. La cocina de las fonditas nos hace sentir en casa en pleno ajetreo del día. De la dueña, del encargado, terminamos por hacernos íntimos, conocernos los temperamentos, acostumbrarnos a la experiencia sápida. “Las fonditas resuelven, sobre todo a quienes diario tienen que comer fuera, ya sea que eres un oficinista o estudiante del estrato socio económico de clases medias bajas y de clases de proletarias, y es que en ellas comemos comes como en tu casa”. Hay un tesoro invisible en las ciudades al que le debemos horas periodísticas. Gracias a las sazones de Doña Mari o a Don Rubén o a la doña de nuestra confianza es que se nutren nuestros corazones de una a tres P. M. Sus guisos nos recuerdan que pertenecemos a algo más que a una corporación, que somos seres humanos aún en horario laboral.
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