Cómo hacer un gel antibacterial de manera segura
Salud

Cómo hacer un gel antibacterial de manera segura

Por Eloísa Carmona - Julio 2020
Desde que el virus COVID 19 llegó a México, las medidas de prevención no han cambiado: lavarse las manos constantemente y si no es posible, usar gel antibacterial con al menos 70% de alcohol.

Con esto, el gel antibacterial, junto con las toallitas y los aerosoles desinfectantes comenzaron a escasear de las tiendas y los supermercados, por lo que muchas personas comenzaron a buscar la forma de hacerlos en versión casera, como con los cubrebocas.

Ahora, con el fin de hacer accesible la forma más segura de cómo hacer gel antibacterial casero, el Instituto Mexicano del Seguro Social lanzó un video tutorial para elaborarlo de manera sencilla a través de sus redes sociales.

Para hacerlo, necesitarás lo siguientes ingrdientes, que puedes conseguir en una droguería o farmacia:
  • Tazón de vidrio de 1 litro
  • Recipiente chico de vidrio
  • Colador de malla fina
  • Agitador de globo
  • Cuchara
  • 1 vaso medidor
  • Frasco de 100 ml para guardarlo
  • ¾ cucharadita de carbopol
  • 90 mililitros de alcohol etílico de 72 grados
  • ¼ de cucharadita de glicerina pura
  • ¼ de cucharadita de trietanolamina
Para hacerlo, en el recipiente chico de vidrio, cierne el carbopol con el colador para eliminar todos los grumos, ayúdate con la cuchara para pulverizarlo bien. Después pasa en carbopol al tazón de 1 litro y mézclalo ahí con el alcohol y agítalo fuertemente con el globo.

Mientras remueves la mezcla suavemente con el globo, añade la cantidad indicada de glicerina, es importante que no dejes de mover, pero suavemente.

Una vez que se haya disuelto por completo el carbopol, agrega la trietanolamina poco a poco, sin excederte y agitando suavemente con el globo, en este momento la mezcla tomará la consistencia de gel. Si sientes que el gel es demasiado espeso, puede añadir un poco más de alcohol para lograr la consistencia deseada.

Listo, sólo tienes que pasar tu gel al frasco de 100 ml y ya estará perfecto para usarse. No olvides que a pesar de que el gel es un gran aliado para combatir el virus, el lavado de manos es primordial. Si tienes dudas sobre síntomas del coronavirus COVID19 o sobre las medidas de prevención, recuerda que puedes consultarlos aquí.



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inés ecija
09/07/2020 07:41:06
me servo mucho gracias
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Que me perdonen los oaxaqueños y los yucatecos pero la CDMX es el caldero de la comida popular del país. Nadie puede negar que los chilaquiles, las quesadillas con y sin queso, los tlacoyos y las tortas tienen su templo sagrado en Chilangolandia. Y aún así, a diferencia de otros estados con comida típica de alta estima, la capital no brilla por su cocina regional tanto como por la popular. O si no, ¿cuántas veces se han cruzado con unas míticas enchiladas defeñas, un tradicional mole tepitense o un adobo cuauhtemense? De ahí que el caldo tlalpeño sea de esos estandartes a los cuales haya que aferrarse como niño héroe. El caldo tlalpeño –de Tlalpan– es insignia estatal. En ese entonces, cuando se originó el caldo, Tlalpan no era parte del DF; formaba parte de los pueblos aledaños que orbitaban la gran capital como planetas heliocéntricos. Los fines de semana era común visitar aquellos rumbos para echarse una o dos copitas en una cantina o, si ya se venía de la fiesta y lo que se quería era salir de ella, había de todo para curarla. Una de las teorías del origen de este caldo tiene como nombre propio a Doña Pachita. Ella tenía su puesto de comida junto al tranvía que llegaba hasta el poblado. De entre los platillos que vendía para los usuarios del tren, ninguno como su caldo. Cucharada a cucharada el caldo de Tlalpan se fue haciendo famoso por su sabor y por sus efectos revigorizantes. El resto es historia. Esa infusión picosita y abundante resulta mejor que cualquier entramado de electrolitos: es un elixir para recuperar las fuerzas del alma y las del cuerpo deshidratado. De recetas de caldos tlalpeños no paramos. Ya saben: todo mundo le mete su cuchara y sus reglas. Titita, la queridísima chef detrás del restaurante El Bajío, recomienda prepararlo sin atajos para que quede mejor: “Hay que hacerlo todo el tiempo con el pollo, abundante agua, buenas verduras y mucha paciencia”. Zahie Téllez, la chef experta en los platos de cuchara mexicanos, revela que “el secreto es licuarle las hojas de hierbabuena y de cilantro una vez que rompe el hervor para aportarle una nota herbal al caldo”. Para Pepe Salinas, el chef a cargo del Balcón del Zócalo, “el caldo debe quedar con una claridad súper rica, potente en sabor y en picante, pero siempre claro. Para lograrlo hay que hidratar bien los chiles en vinagre y pasarlos por un ligero tostado”. Él los muele con suficiente agua; fríe en manteca esa base de chiles con especias, ajo y cebolla y los retira de la lumbre hasta que haga ojitos la grasa. Al final lo cuela todo. Al lado de él mi consejo carece de gran ciencia. Me gusta saltear la verdura cortada en trozos medianos en suficiente mantequilla infusionada con laurel –o ghee–. Sólo hasta que el pollo está casi listo las incorporo al caldo. Esto hace que las verduras no se sobrecuezan, se vean bonitas en el emplatado y conserven todas sus propiedades. Si les quedaron dudas, la chef Zahie Téllez nos comparte su receta de caldo tlalpeño. No sé ustedes, pero estos días de suéteres tejidos y calcetines de lana se antoja atravesarlos con un tazón de barro en la mano. Caldo Tlalpeño de Zahie2 pechugas de pollo cocidas y deshebradas1½ litros de caldo de pollo en el que se cocieron las pechugas1 taza de garbanzos cocidos250 g de zanahorias en cubos pequeños y cocidos½ cebolla picada para freír ½ cebolla picada para servir encima del caldo350 g de jitomate asado2 dientes de ajoAceite para freír1 rama de epazote¼ de taza de hojas de cilantro¼ de taza de hojas de hierbabuena2 chiles chipotles adobadosaguacate al gustoSal y pimientaEn una olla calienta un poquito del aceite e incorpora el ajo, la cebolla y el jitomate. Déjalo ahí unos 5 minutos. Cuando queden sofritos, licúalos con un poco del caldo y reserva. El caldo restante agrégalo a una olla y calienta a fuego medio. Una vez que rompa el hervor, agrega la rama de epazote. Toma un poquito de este caldo y licúa en él la hierbabuena y el cilantro y vuelve a agregarlo al caldo. Incorpora los garbanzos cocidos para que se empiecen a sazonar, y también los chiles chipotles. Incorpora las verduras ya cocidas, sólo unos minutos, para tomen el saborcito del chile. Para servir agrega el pollo deshebrado, la cebollita picada y el aguacate al gusto –que siempre nos gusta mucho–.
La Navidad es una época llena de tradición y buenos deseos; desde la celebración en sí, la comida, las decoraciones y hasta los intercambios, eso es parte de las razones por las que esta temporada nos hace tan felices, claro, además de los regalos.Y cuando de regalos se trata, a veces lo más simple y tradicional es justo el detalle perfecto con el que puedes agradecer a alguien su amistad, apoyo en el trabajo o simplemente mostrar aprecio hacia esa persona especial.¿En qué consiste una canasta navideña?Una canasta de Navidad es un regalo típico que contiene pequeños alimentos no perecederos, en particular los favoritos de temporada como pastel de frutas, chocolate, nueces, mermeladas, galletas, miel, carnes ahumadas o secas y queso. Algunas pueden contener té, café o cacao e incluso pueden traer una taza y un platillo con temáticas de temporada. Pero también hay canastas de lujo con artículos de alta gama, como botellas de vino y otros licores. La tradición de la canasta navideña probablemente viene de brindarle una comida especial a aquellas personas que de otro modo no tendrían una cena memorable para la ocasión, o para personas aisladas que no pueden reunirse con sus familias en Navidad.Encuéntrala aquíEs justo esa historia que tienen las canastas lo que las hace ideales para la realidad en la que vivimos hoy, porque este año más que nunca podemos consentir a cada integrante de la familia, amigos o compañeros de trabajo con quienes no podemos estar cerca. Si quieres celebrar la temporada con ellos, pero a distancia, te recomendamos regalar canastas navideñas con los mejores productos gourmet, vinos y licores como las que están disponibles en Liverpool.Entre las opciones que vas encontrar podrás elegir la mejor canasta que incluya todo lo que tus seres queridos necesitan para celebrar durante el invierno, como una variedad de ginebras y vodkas, así como Bailey’s y productos para preparar aperitivos, o incluso cenas completas, como pastas o mejillones.Encuéntrala aquíSi la persona a la que quieres agasajar con una canasta es amante del vino, también hay deliciosas opciones que contienen vinos de uvas fáciles de maridar, hasta tequilas, whisky o brandy con galletas listas para untar patés, salsas o botanas, sin dejar de lado el toque dulce con mermeladas, café orgánico o té.Además, las canastas de regalo no tienen por qué sentirse como detalles impersonales que alguien más preparó, pues muchas de las marcas en el mercado tienen opciones únicas, por ejemplo, este año puedes encontrar  canastas saludables y veganas, que tienen granolas orgánicas, jengibre molido, galletas sin azúcar y almendras.Encuéntrala aquíAsí es que, si esta Navidad por la situación que vivimos no puedes estar cerca de las personas que más quieres, las canastas de regalo serán una excelente alternativa para demostrar tu afecto de una forma personal y cercana, como si hubieran sido hechos a la medida para esa persona especial en tu vida, y tú por supuesto te lucirás con un regalo delicioso.Encuentra las mejores canastas navideñas en Liverpool.com.mx y pídelas con entrega a domicilio o usa el servicio Click & Collect para recogerlas en los módulos especiales, o bien adquiérelas directamente en tu tienda más cercana con la tranquilidad de que comprarás en un lugar que cumple con todas las medidas de seguridad. Consiente a los tuyos de una manera diferente pero siempre llena de cariño para pasar felices fiestas.  
Las propiedades de la guayaba son tan numerosas que se ha convertido en la fruta favorita de la temporada, especialmente por sus grandes cualidades antioxidantes, antiinflamatorias, analgésicas, astringentes y antisépticas. ¡Conoce y aprovecha todos los beneficios de la guayaba! La guayaba como antioxidante Gracias a su alto contenido de vitamina C (las guayabas tienen hasta 7 veces más que las naranjas) y vitamina A, E y D12 la guayaba funcionaría como un poderoso antioxidante que ayuda a combatir los radicales libres que dañan el organismo. Comer guayaba para mejorar la vista Como mencionamos anteriormente, la guayaba posee grandes cantidades de vitamina A, la cual es de gran utilidad para prevenir el deterioro de la vista y combatir enfermedades como cataratas o degeneración macular. Guayabas para combatir el colesterol Otro de los grandes beneficios de las guayabas, de acuerdo a estudios recientes, es que gracias al componente pectina, un tipo de fibra hidrosoluble, ayudarían a desechar el colesterol malo más fácilmente y mejoran el funcionamiento intestinal. Come guayabas para cuidar tu estómago Derivado de sus propiedades astringentes, antiespasmódicas y antimicrobianas, así como el alto contenido de taninos, las guayabas podrían disminuir diarrea, dolor abdominal y estreñimiento. Las guayabas cuidarían tu corazón Dentro de las propiedades de las guayabas encontramos también que contienen ácido arjunolico, un componente utilizado para tratar la arritmia cardíaca, la coagulación y para disminuir la presión arterial. Guayabas para la piel Las guayabas son ricas en licopeno, un antioxidante que cuida la salud de la piel y ayuda a prevenir el envejecimiento de las células. ¿Qué otras razones para empezar a consumir esta deliciosa fruta? Son ideales para comer como colación, en ensaladas, ponche y postres y no te cansarás de aprovechar todos sus beneficios.
Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
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