Este aceite produce toxinas cancerígenas ¡Seguro lo usas todos los días!

Por Kiwilimón - Septiembre 2016
En el mercado existen muchos tipos de aceites. Aunque los más populares siguen siendo el aceite de oliva, de maíz y de soya, hay muchos otros que sirven más o menos para lo mismo. Si te pones a pensar en los usos que le das al aceite (freír, dorar, saltear, etc.) todos los aceites funcionan más o menos igual, ¿no? La realidad es que algunos son más dañinos que otros, entre ellos el aceite de canola. Este producto se obtiene de la colza, una especie de nabo de cuya semilla se extrae el aceite. Tal vez creas que usas muy poco aceite en la preparación de tus alimentos y que eso no puede afectar tu salud, pero eso no es cierto. A continuación, te explicamos algunas de las razones por las que debes de dejar de cocinar con aceite de canola:
  • Contrario a otros productos más naturales, el aceite de colza pasa por muchas etapas, lo que afecta su valor nutritivo.
  • Como su proceso de elaboración incluye una etapa de hidrogenación, esto lo convierte en un riesgo para la salud, ya que incrementa el índice de cáncer.
  • Puede parecer extraño, pero el aceite de canola es uno de los principales ingredientes en los pesticidas libres de químicos. (¿Sigues creyendo que es buena idea cocinar con este tipo de aceite?).
  • Más del 90% del aceite de canola se produce a partir de cultivos modificados genéticamente.
Ahora que ya conoces un poco más acerca del aceite de canola, ¿te gustaría hacer algunas modificaciones en tu dieta diaria?

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México es un país con vocación pesquera. Tiene 11 mil 122 kilómetros de litorales, 6 mil 500 km2 de aguas interiores y un total de 68 puertos. Actualmente, el volumen de producción pesquera es de 2.1 millones de toneladas, que se traducen en un valor de producción nacional equivalente a 38 mil millones de pesos. De esta manera, el sector pesquero y acuícola en México genera más de 300 mil empleos directos y 2 millones de empleos indirectos. El 25% de la producción nacional pesquera y acuícola está certificada como sustentable, lo que coloca a México a la cabeza de América Latina en esta materia y en el número 12 a nivel mundial. Además, existen más de 54 normas oficiales mexicanas relacionadas con la pesca responsable, la inocuidad, la sanidad y el medio ambiente.México tiene vocación pesquera, reglamentación y una comunidad bien consolidada y organizada alrededor de nuestros litorales, sin embargo, nuestro consumo de productos pesqueros está por debajo del promedio mundial, entre 13 y 14 kilos per cápita por año. Esta temporada de Cuaresma, que va del 17 de febrero al 3 de abril, consumamos pescados y mariscos mexicanos. Conozcamos las especies de nuestras aguas, sus vedas, las cooperativas o empresas que trabajan de forma responsable y promovamos la #PescaConFuturo en México. Las principales especies de pescados y mariscos producidas en el país son la sardina, el camarón, la mojarra, el pulpo, la anchoveta y el atún, pero tenemos 589 especies comerciales en México. Como afirma Luis Bourillón, Vicepresidente de sustentabilidad de COMEPESCA, “si queremos tener un futuro para el planeta debemos preocuparnos no sólo de los valores nutricionales, sino de cómo tener este sector vivo en los siguientes años. Es esencial cumplir en la pesca con las tallas, vedas, los volúmenes que se pueden capturar, y que el consumidor tenga información real, validada por entidades independientes, que les indique si la especie es sustentable o está en vías de obtener la certificación”. Por ello, también es de vital importancia la cultura del ecoetiquetado entre los consumidores mexicanos, para saber los productos que han sido obtenidos a través de prácticas responsables. Lo mejor de consumir pescados y mariscos es que constituyen una fuente rica de nutrientes, que nos permiten fortalecer al sistema inmunológico con proteínas, minerales, vitaminas y grasas. ¡Esta Cuaresma no lo pienses más y consume pescados y mariscos mexicanos! Fuente: Consejo Mexicano de Promoción de los Productos Pesqueros y Acuícolas (Comepesca)
Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
La linaza tiene muchos beneficios nutricionales, pues además de vitaminas y minerales, contiene   fibra dietética (particularmente fibra soluble) y lignano fitoquímico, por lo que se considera una gran aliada contra el estreñimiento, pero además de eso, la linaza sirve para el pelo también.Ricas en vitamina E, vitaminas B, proteínas y omega-3, las semillas de linaza ayudan a nutrir los folículos y hacen que las hebras de cabello sean suaves y sedosas, además de que pueden ayudarte para el crecimiento de un cabello más grueso. Este gel de linaza es muy popular entre las personas que siguen el método curly hair y para las personas de pelo rizado, funciona muy bien para marcar los rizos y evitar el frizz, además de que este gel es un producto natural que no deja acumulación de residuos en el cabello y estimula su crecimiento.Cómo hacer gel de linaza para el peloEste gel de linaza se puede guardar en el refrigerador, para que se conserve bien. Además de los ingredientes básicos que te dejamos a continuación, puedes añadirle romero, café, canela o Jamaica:¼ de taza de semillas de linaza2 tazas de agua1 cucharada de jugo de limónPrimero tienes que poner a hervir a fuego medio-alto el agua con las semillas, hasta que el líquido se comience a espesar; entonces agrega el jugo de limón y mezcla perfectamente. Retira del fuego y deja enfriar. Una vez frío, cuela el gel dentro de un recipiente con tapa, de preferencia de vidrio y listo. Además de usarlo para peinar el cabello, este gel también lo puedes usar como tratamiento tópico para el cuero cabelludo, para estimular el crecimiento del cabello.Imagen tomada del grupo Rizos latinos, en FacebookTambién puedes usar aceite de semilla de linaza para estimular el crecimiento de tu pelo, sólo tienes que calentar 2 cucharadas de aceite de linaza en un bowl durante unos segundos, hasta que esté ligeramente tibio y masajearlo en tu cuero cabelludo durante unos 15 minutos. Luego aplícalo a lo largo de tu cabello, envuélvelo con una toalla caliente (puedes calentar la toalla en el horno, sumergirla en agua caliente o usar una secadora de pelo para hacerlo) y espera 30 minutos.Después sólo tienes que lavar tu cabello con un shampoo suave y de preferencia, sin sulfatos, y tu melena quedará suave y acondicionado para crecer fuerte, puedes repetir este tratamiento2 a 3 veces a la semana para notar los resultados.¿Has usado estos remedios caseros para hacer crecer el pelo o conoces otros? Cuéntanos en los comentarios.
Las cáscaras de plátano contienen nutrientes que son esenciales para la salud de las plantas en macetas. Por ejemplo, a medida que se descomponen, las cáscaras de plátano agregan potasio, así como pequeñas cantidades de nitrógeno, fósforo y magnesio al suelo, de manera similar a un fertilizante de liberación lenta. Es así como las cáscaras de plátano puede ser fertilizantes completos para tus plantas.Así, los plátanos, que son bien conocidos por su contenido de potasio con muchos beneficios para el cuerpo humano, también lo contienen en las cáscaras, que proporcionan nutrientes esenciales a las plantas cuando las cáscaras comienzan a descomponerse. Existen varias formas de usar cáscaras de plátano para las plantas en macetas. La forma más fácil es simplemente colocar las cáscaras sobre la tierra a unos 5 centímetros del tallo de la planta. Pero también puedes iniciar la fertilización con nuevas plantas colocando cáscaras de plátano en el fondo de la maceta, a medida que agrega la planta a la maceta.Además, cortar las cáscaras en trozos de 1 pulgada facilita la mezcla con la tierra de la maceta. Si ya haces abono, añade cáscaras de plátano a la mezcla para aumentar el contenido de potasio. Por otro lado, hacer puré de las cáscaras con agua es un excelente fertilizante líquido para verter en las macetas.Beneficios de las cáscaras de plátano en las plantasYa que la cáscara de plátano es rica en potasio, este mineral ayuda a promover el vigor general de la planta, desarrollar resistencia a plagas y enfermedades, desarrollar frutos, regular alrededor de 50 enzimas en una planta, crear turgencia, es decir, la fuerza de la planta (o la verticalidad de los tallos y el grosor de las paredes celulares).Todo esto es extremadamente importante para plantas como los helechos cuernos de ciervo o de alce, que literalmente cuelgan de los troncos de los árboles en la naturaleza, y vegetales verticales como cebolletas, puerros y cultivos frutales.Por su parte, también aportan fósforo, el cual influye fuertemente en la fructificación y la floración, es esencial para un buen crecimiento de raíces y brotes, ayuda con la polinización y es muy importante en la germinación y viabilidad de las semillas.Por último, las cáscaras de plátano también incluyen calcio, el mineral más importante del suelo, es el ingrediente de las paredes celulares que se ocupa del desarrollo de las raíces y de los puntos del tallo en crecimiento, además de que ayuda a “abrir” el suelo para permitir más oxígeno.Con papeles tan importantes que desempeñar, estos macronutrientes son vitales para la salud y el bienestar de las plantas. Sin embargo, las plantas también necesitan muchos otros nutrientes, que puedes conseguir en un fertilizante orgánico equilibrado de liberación lenta con oligoelementos vitales en forma de polvo fino o gránulos que se disuelven rápidamente y se vuelven disponibles para las plantas. Eso significa que pueden ser absorbidos por microbios en el suelo y pelos finos de las raíces de las plantas.Estos fertilizantes orgánicos pueden rociarse directamente sobre el suelo, excavarse ligeramente o rociarse en la cuenca del follaje en medio de plantas como los helechos.
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