Hábitos de una rutina matutina saludable
Salud

Hábitos de una rutina matutina saludable

Por Kiwilimón - Diciembre 2015
Uno define su día de la manera en que lo empieza. Hay una gran diferencia en tu jornada si desayunas bien o no, si haces ejercicio o no, si tomas tiempo para relajarte antes del trabajo o no, etc. Hoy te decimos algunas de las características más importantes que una rutina mañanera debe tener para que te deje lista para el resto del día con buena vibra, salud y energía. Estirarse Apenas al despertar levanta un brazo y estíralo todo hasta los dedos, después mueve la muñeca en círculos y al finalmente estira todo el brazo. Repite con el otro y luego los dedos de los pies, tobillos y piernas. Termina estirando el cuello y la espalda. Puedes hacer esto tanto en la cama como levantada, la idea es que calentarás tus músculos, te relajarás y ayudarás a tu flujo sanguíneo a correr mejor y llevar oxígeno a todo tu cuerpo. También te compartimos recetas ligeras para tu desayuno. Smoothie verde Toma agua Un vaso de agua simple o con unas gotas de limón es esencial en principio para hidratarte después de toda la noche sin líquidos. También ayuda a poner en marcha tu sistema digestivo y además limpia tu organismo para prepararte para el desayuno. De esta manera lubricas tu sistema digestivo y te sientes mucho mejor a la hora de comer. Yogurt con moras
Escucha música y relájate Está comprobado que mucho del estrés que vivimos en el día a día viene de que nos levantamos simplemente para correr hacia la oficina. Hay que tomarse 15 o 20 minutos al levantarse para escuchar un poco de música y pensar en nuestro día. La Universidad de Illinois dice que si haces esto, especialmente con música clásica, tu proceso creativo mejora durante el día y así te hace mejor en tu trabajo. Avena con manzana y miel
Haz ejercicio La mejor manera de empezar la mañana es acelerando tu ritmo cardiaco para que todo tu cuerpo se llene de endorfinas, la hormona que te da el buen humor. No tienes que ir al gimnasio si no quieres pero media hora de caminar, correr, bicicleta o cualquier otra actividad cardiovascular es perfecta para empezar el día con el pie derecho. Crepas de huevo estrellado y jamón
Comparte tiempo con quien amas Tomarte unos minutos para despertar y estar con tu pareja o tus hijos sin estar corriendo, simplemente platicando y desayunando puede ser la diferencia en tu día. Esta actividad ha sido probada como un excelente relajante y des-estresante por la Universidad de California pues no sólo te permite empezar el día de buen humor sino que tu cuerpo reacciona positivamente en un nivel químico a compartir tiempo con tu familia antes de ir a hacer tus deberes. Licuado de plátano con amaranto  
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¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
Estamos seguros de que las reuniones para partir rosca o comer tamales son el mejor pretexto para aplazar unos días más el propósito de comer más balanceado, pero ya que te vas a dar el gusto, ten cuidado con tu ingesta de grasa, condimentos fuertes, postres con demasiada azúcar y bebidas alcohólicas.Este tipo de alimentos no sólo te harán recuperar las calorías y provocarán que subas de peso, también te pueden ocasionar pesadez y acidez estomacal, así como aumento de colesterol, ya que tu aparato digestivo procesa los alimentos poco saludables con mayor dificultad. El primer paso para evitar estos malestares es controlar la manera y la cantidad de alimentos que consumes, sobre todo los embutidos, frituras, patés, postres, salsas y las bebidas alcohólicas, pero en caso de que se te haya ido la mano, aquí te mostraremos algunas formas para evitar esta pesadez, así como algunos remedios caseros confiables para regular tu aparato digestivo.Cuando te sientes en la mesa, cuida las cantidades que comerás y trata de no repetir las porciones, pues en la noche es cuando tu aparato digestivo trabaja de forma más lenta. Te aconsejamos de que tu primer platillo sea una ensalada o verduras, pues ayudarán a controlar tus deseos de comer; además de que muchas de ellas facilitarán la digestión.De igual forma debes evitar situaciones de estrés, enojo y discusiones durante la cena, pues esto alterará tu sistema digestivo y hará que los ácidos gástricos aceleren su trabajo y comenzarás a sentir acidez.Si ya sientes malestar, puedes prepararte un té, ya sea de manzanilla, anís, semillas de hinojo o de cilantro, infusiones de romero, de boldo de jengibre o de alcachofa. Estas plantas ayudan a desinflamar el estómago y ayudan al hígado a digerir, sobre todo comidas ricas en grasa.Un vaso de agua de limón con jengibre rallado o en polvo aliviará la acidez y pesadez; de igual forma podrás tomar una cucharadita de vinagre de manzana disuelta en agua.Si ingeriste una gran cantidad de proteínas de origen animal como res, pescado, pollo, o cerdo, te recomendamos comer piña, papaya o plátano macho con yogurt, pues contienen enzimas que ayudan a desinflamar la mucosa gástrica, además de actuar como un antiácido natural. En caso de que no tengas a la mano alguna de estas frutas o las hierbas para realizarte un té, puedes partir un limón, agregarle una cucharadita de bicarbonato y esto ayudará a desinflamar. Deberás tener cuidado, ya que este remedio podría ocasionarte acidez.Ojalá que estos consejos sean de ayuda para poder disfrutar de la cena sin remordimientos ni malestares.
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