Los mejores tenis para cada tipo de ejercicio
Salud

Los mejores tenis para cada tipo de ejercicio

Por Kiwilimón - Septiembre 2016
  Para lograr el mejor resultado se necesitan las mejores herramientas, ésta regla aplica a todo, incluso al ejercicio. Cuando corres, haces pesas o incluso gimnasia tu balance y esfuerzo tiene diferentes necesidades que recaen en tus pies, y las zapatillas ideales te ayudan a lograr mejores repeticiones. Hoy te platicamos cuáles son los mejores tenis que te funcionan para cada tipo de ejercicio.

Tenis ligeros de suela delgada

Estos tenis son los mejores para correr distancias cortas. Que no pesen casi nada ayuda a sentirte liberada y sin cargas extras. El problema es que al ser tan delgados de la suela no son buenos para correr largas distancias. Úsalos para correr 5 o 10 k y así podrás ir mejorando tus tiempos.

Tenis de suela gruesa (aire o gel)

Estos tenis, a diferencia de los anteriores, tienen una suela gruesa y suave. Son un poquito más pesados, pero si lo tuyo es correr medios maratones o maratones completos entonces necesitas mucho soporte en la suela para no sufrir dolor o rasguños en tus pies. No los uses para campo traviesa pues no tienen soporte en los tobillos.

Tenis de botín

Si tu elección de ejercicio tiene que ver más con ir de hiking, subir montañas o estar al aire libre entonces no sólo es importante proteger tus suelas, sino también tus tobillos. Al recorrer terrenos disparejos puede que encuentres momentos donde tus tobillos se tuerzan un poco, y tener un respaldo por parte de tus tenis es fundamental para no sufrir un esguince.

Tenis delgados pero resistentes

Cuando empiezas a hacer crossfit o algún otro deporte de resistencia (con pesas) se te recomienda que no uses tenis con suela gruesa, pues tu balance mejora mientras más pegados tienes los pies al suelo. Hay una cierta línea de zapatos deportivos que si bien son muy delgados y cómodos, también son resistentes y protegen tus pies de un ocasional golpe o caída.

Tenis casual

Nunca hay que desestimar el poder de las caminatas. Aún cuando no te levantes al gimnasio cada mañana, es importante mantenerte activa y si esto se traduce en caminar para hacer el súper o cualquier otro deber que tengas, entonces es positivo. Para este tipo de caminata puedes encontrar tenis muy cómodos, con mucho soporte y que te protejan contra la inclemencia del pavimento.
Y para complementar tu ejercicio recuerda en puedes encontrar recetas sanas, ricas y energéticas en nuestro sitio.  
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Los esquites con patas de pollo nunca te van a volver a saber igual cuando conozcas todos los increíbles beneficios que ese controversial ingrediente aporta a tu salud. Contrario a lo que muchos pensaban, las patas contienen propiedades muy buenas, por ejemplo, cada 100 gramos poseen 37% de proteína, imagínate lo demás. ¡Descubre para qué más sirve comer patitas de pollo! El colágeno en las patas de pollo De acuerdo a estudios de la Universidad Nove de Jhulio, de Brasil, las gelatinas producidas a partir de patitas de pollo aportan hasta cuatro veces más colágeno que las gelatinas comerciales. Recuerda que el colágeno es excelente para fortalecer la piel y darle estructura a los huesos. Patitas de pollo para el sistema respiratorio Las patitas de pollo son una gran fuente de cisteína, un importante aminoácido encargado de adelgazar el moco de los pulmones, ayudando así a combatir enfermedades como gripes y resfriados y fortaleciendo el sistema respiratorio. Patitas de pollo para la artritis Las patas de pollo están compuestas por diversos minerales como fósforo, calcio, silicio y azufre que pueden ayudar a combatir la artritis y dolor en las articulaciones. Mejora tu digestión con patas de pollo Si preparas tu caldo de pollo con patas de pollo, éstas ayudarán a generar un caloide hidrofílico, el cual ayuda a retener jugos digestivos que propician un mejor funcionamiento intestinal y por ende, una buena digestión en el cuerpo. ¿Listo para comer y aprovechar todos los beneficios de las patitas de pollo?
En cada niñito Dios de plástico se esconde un futuro ineludible: el de hacer una tanda de tamales de chile, de dulce o de manteca… tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Eso sí. No se admite pagar la manda adquirida en la rosca de Reyes con los de chivo, porque hacerle los tamales de chivo a alguien, según afirma el historiador y escritor José N. Iturriaga, es querer salirse con la suya: “En México tenemos un sinfín de variedades de tamales. Hay de cerdo, de pollo, de pavo, de conejo, de iguana, de camarones como en Sinaloa… de todo menos de chivo. Esos no existen”.Los tamales son quintaesencia de la Candelaria, una fiesta que hace alusión a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, y que fue el momento en el que María y José presentaron a su hijo en el templo. Fue hasta la Edad Media, a partir del siglo V, que “se hacía el encendido de velas o candelas en las capillas como señal de que Jesús es luz. De ahí que exista una virgen con advocación de la candelaria”. Para uno de los tamaleros más famosos de la ciudad, Don Víctor Gumersindo Zárate Cuevas, esta fiesta amerita un cambio de locación. Un día normal, la olla de sus tamales despide los vapores inconfundibles del adobo de cerdo, del verde con pollo y del de queso con rajas en la entrada del Mercado de Granaditas. Pero para la Candelaria, su hijo Víctor Zárate –chef del restaurante Madre Café–, lo llevará hasta un spot de la Roma, en la Ciudad de México, donde el tamalero con más de cuarenta años de oficio podrá vender sus tamales a un público que los considera de culto.Los de Don Víctor son gigantes; sus guisos, jugosos. Pero su mística trasciende a nuestro tamalero favorito. Y es que el tamalli, vocablo náhuatl que significa envuelto, es más que la suma de sus partes: más que la masa de maíz molido, que su relleno dulce o salado o que la hoja que lo cobija todo. El tamal es leyenda, es técnica de origen prehispánico, pero también de Conquista y de productos que, como el cerdo y el pollo, cruzaron el Atlántico. El tamal es signo de vida –es el festín en bodas y bautizos– y de muerte –es pilar en los altares del 2 de noviembre–. Es el manjar de los ricos, el placer de la clase media y el sustento de los pobres. Democrático, variado y único, el tamal es un ecosistema que muta entre la distancia de un pueblo a otro. Según afirma José N. Iturriaga, “A nivel nacional podría haber hasta un millar de ellos”.No hay muchos alimentos con tantas tradiciones, cábalas y rituales. “Algunos de ellos tienen que ver con la Virgen y su pureza”, como cuando las señoras del pueblo dejan de producir tamales en los días de su menstruación porque “se cree que no les van a salir bien o se les van a agriar”, dice Iturriaga. Otro es que con el bote listo y desbordado en pequeños envueltos de maíz es vital persignarse y persignarlos antes de ponerlos ante el fuego. Depende del tamalero. Don Víctor, por ejemplo, recita las frases que su padre y su madre le enseñaron a pronunciar frente a la olla. Adicionalmente le pide a la Virgen que sus tamales tengan la suficiente demanda y que, al comerlos, la gente se vaya contenta. Por último, traza una “V” sobre ellos con ramas de laurel, epazote y naranjo en señal de victoria y de la inicial de su nombre. Sólo después de haber cumplido cada pase mágico esos tamales estarán listos para triunfar.Hay quienes repetidamente hacen la señal de la Santa Cruz sobre la olla o “fabrican una cruz con masa en el exterior del bote”, según me cuenta Iturriaga. Por su parte, Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón, me cuenta que en su pueblo de Oaxaca, esa cruz se dibuja al fondo de la olla con chiles guajillo.Los tamales son lo mismo un trozo de cielo que un producto de la tierra por lo que la física y la química no les pasan de largo. Don Víctor dice que un buen tamal se distingue por la higiene de cada elemento que lo integra y por la selección de cada ingrediente: “Hay que darles amor para ir descubriendo sus secretos”, confiesa.Lo que yo confieso es que no sé si ir a comprarle a Don Víctor o cocinar algunas de las recetas más ricas de tamales que tenemos. Tal vez haga las dos cosas, qué más da. Para asegurarme que valdrá la pena cocinarlos en casa haré todos los consejos que me dieron mi mamá, mi abuela y las chefs de Kiwilimón. “Para tener unos tamales buenísimos utiliza harina de maíz recién molida. Si quieres que te duren más tiempo utiliza agua en lugar de caldo de pollo o res. Si el problema es que te quedan secos, asegúrate que la masa quede húmeda, de una consistencia cremosita y pastosa. Utiliza manteca de cerdo de buena calidad ya que esto le dará mucho sabor a tu tamal.” Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón. “Para esponjar los tamales utiliza el agua de cocción de la cáscara de tomate y el tequesquite. Así me enseño mi abuelo.” Mayte Rueda, chef de Kiwilimón. “El acomodo de los tamales es importante. La mejor forma de hacerlo, si estás empezando, es acomodarlos de manera vertical con la colita hacia arriba, para asegurar que la masa no se te salga. No aprietes demasiado la hoja de tamal para que con el calor y la cocción te queden más esponjositos.” Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón. “Lo más fácil es hacer una bolita de masa de tamal y aplastarla en una tortillera.” Alexandra Romero, chef de Kiwilimón.“Si haces una rosca de tamal báñala por completo con la salsa para que te quede húmeda y picosita.” Marielle Henanine, chef de Kiwilimón.El de mi familia es sencillo: si tienes batidora bate por unos quince minutos. Si lo haces a puño y letra, bate unos veinticinco minutos, y de preferencia –como decía mi abuelita– que el que lo empiece sea el que lo termine para que “no se corte” la masa. Mi mamá prefiere el sabor de la manteca vegetal que les aporta textura y sólo deja de batri hasta que la masa esponje.¿Cuál es tu secreto?Tamal norteñoTamal relleno de chile con quesoTamales de requesón y rajasChile relleno de tamal
Todos nos hemos tomado una tacita de té de manzanilla para cuando estamos indigestos o incluso cuando queremos calmarnos un poco, pues estos dos son los beneficios de la manzanilla más conocidos.La manzanilla es conocida por su efecto calmante sobre el sistema nervioso y también para ayudar a aliviar el malestar digestivo, porque el componente activo de la manzanilla, llamado bisabolol, tiene propiedades antiinflamatorias y relaja el revestimiento del músculo liso del tracto digestivo. Sin embargo, la manzanilla tiene diversos usos que quizá aún desconoces y que puedes aprovechar como remedios caseros para la piel, el cabello o incluso los dientes.Tratamiento refrescante para los ojos¿Sabías que la manzanilla contiene estimuladores de la circulación naturales que pueden ayudar a reducir las ojeras? También puede ayudar con los ojos hinchados, cansados o irritados. Simplemente coloca bolsas de té de manzanilla previamente preparadas y ya frías como compresas en los ojos cuando lo necesites.Enjuague bucalLa manzanilla tiene propiedades antiinflamatorias y puede ayudar a aliviar las úlceras bucales, las aftas o las encías irritadas. Para usarlo como enjuague, prepara una taza de té de manzanilla, deja enfriar y simplemente úsalo como cualquier otro enjuague bucal.Tratamiento para la piel ásperaLa manzanilla es un humectante natural y aporta antioxidantes que llegan a lo más profundo de la piel, donde pueden ayudar a reparar y prevenir el daño de los radicales libres. Para este tratamiento tienes que usar flores de manzanilla fresca, cogollos de lavanda y aceite de coco, entre otros.Aclarador natural de cabelloLa manzanilla es uno de los ingredientes principales utilizados en el cuidado del cabello para iluminar las melenas rubias. De hecho, puedes disfrutar de los beneficios de la manzanilla sin necesidad de comprar productos específicos simplemente guardando la bolsita de té de manzanilla la próxima vez que te prepares una taza. Para usarla en tu cabello, después de lavarte el cabello, moja la bolsita de té y escúrrela por el cabello, déjala actuar unos minutos y luego enjuaga y acondiciona tu cabello como de costumbre. Tratamiento de cicatrices de acnéLa manzanilla se ha utilizado durante siglos para reducir la inflamación de la piel y mejorar la cicatrización de heridas. Para ayudar a reducir la apariencia de las cicatrices del acné puedes usar una compresa de té de manzanilla, pero lo mejor es usar flores de manzanilla secas en lugar de bolsitas de té de manzanilla para esta aplicación, sólo tienes que verter 8 oz de agua hirviendo sobre 1 cucharada de flores de manzanilla secas y dejarlas reposar tapadas durante 5 minutos. Una vez que se enfríen un poco, remoja un paño en el té y colócalo sobre las cicatrices del acné en la cara recién lavada. Deja actuar durante 10-15 minutos y listo.¿Qué otros usos de la manzanilla conoces?
La jericalla es un postre tapatío típico. Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando las monjas del Hospicio Cabañas idearon un postre nutritivo y de sabor llamativo para los niños huérfanos que cuidaban. Elaboraron la receta con leche, canela, azúcar, huevo y vainilla, con un sabor similar al de la natilla española pero de consistencia ligera. Actualmente la jericalla es uno de los postres típicos favoritos de los hogares jaliscienses. Sin embargo, muchos podemos llegar a confundir la jericalla con el flan o el crème brûlée, pues comparten los mismos ingredientes y tienen muchas similitudes en su modo de preparación. Por eso te presentamos las diferencias entre estos postres para que puedas identificar la auténtica jericalla jalisciense. Flan y crème brûlée  El flan es un postre muy popular en México y el mundo. Con una rica tradición histórica, el flan llegó a México tras la conquista con una receta que mezclaba leche, huevo, azúcar, vainilla y un baño de caramelo líquido, mientras que el crème brûlée es un clásico de la repostería francesa que consiste en una crema dulce suave, cuya superficie tiene una fina capa de caramelo crujiente. La jericalla Si bien los tres postres se elaboran con una base de huevo, vainilla, azúcar y leche, se diferencian por su preparación y algunos detalles en el uso de ingredientes. Por ejemplo, el flan usa las yemas y las claras de los huevos; mientras que la jericalla sólo utiliza las yemas de huevo; o bien, el crème brûlée tiene una consistencia de la crema parecida a la de la jericalla, pero su técnica es un poco más elaborada para conseguir la capa crujiente del azúcar quemada, que aporta un contraste de textura.Para preparar la jericalla se hierve la leche con la canela y la vainilla. Por otro lado, se baten las yemas con el azúcar y al final se combina con la leche infusionada, para luego colar y hornear a baño María. Al final, en la superficie casi siempre queda una costra dorada y un poco quemada. La textura se parece al flan, pero es mucho más ligera y untuosa. La jericalla se presenta en el mismo recipiente en el que se hornea, para respetar y mostrar su costra, que tiene una consistencia más sólida y añade profundidad al sabor con ese toque de leche quemada.¡Ya sabes qué postre tienes que probar en tu siguiente parada por la Perla Tapatía! Fotografías: Antonio Flores 
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