No sabías que esto le pasa a tu cuerpo cuando te ejercitas con música
Salud

No sabías que esto le pasa a tu cuerpo cuando te ejercitas con música

Por Kiwilimón - Junio 2016
Gracias a las nuevas tecnologías, es cada vez más común ver gente corriendo o haciendo ejercicio acompañados de sus audífonos. Aunque la costumbre de ejercitarse con música no es algo nuevo, es probable que desconozcas uno de sus principales efectos. RecomendamosConoce todos los beneficios de escuchar música. En un estudio llevado a cabo por científicos británicos, se evaluó el desempeño y capacidad de 12 jóvenes mientras escuchaban música. Al inicio de la investigación, se les pidió que montarán bicicletas estacionarias a un ritmo que les fuera lo suficientemente cómodo para mantenerlo durante 30 minutos. RecomendamosMejora tu rutina de ejercicios con estos consejos. Después, cada uno realizó tres pruebas acompañados de música. En una de las pruebas, las canciones se reprodujeron a su tempo normal y, durante las otras dos, el ritmo de la música aumentó o disminuyó en 10%. RecomendamosEstos alimentos te ayudarán a rendir más durante el ejercicio. Los resultados de la investigación demostraron que el desempeño general se ve afectado por el tempo de la música. Cuando las canciones habían sido manipuladas y eran más lentas, el pedaleo también se ralentizó y su ritmo cardiaco disminuyó. En cambio, cuando el tempo las canciones había sido acelerado, los hombres recorrieron más millas en el mismo tiempo y su ritmo cardiaco aumentó. RecomendamosDescubre los 5 mejores ejercicios para quemar grasa. A pesar de mejorar considerablemente su desempeño, cuando los hombres escucharon música con un tempo más acelerado, su percepción del esfuerzo aumentó 2.4%. Esto significa que la música no facilitó el ejercicio, sino que los motivó a esforzarse más. Recomendamos¿Sabías que sudar mucho no significa que estés quemando muchas colarías? Conoce otros mitos sobre el ejercicio. La próxima vez que vayas a salir a correr o que vayas al gimnasio, escoge tu lista de canciones favoritas y prepárate para sudar. Seguramente notarás el esfuerzo y tal vez, al terminar, te sientas agotada, pero te será mucho más sencillo esforzarte escuchando tu música favorita.
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Cuando hacemos ejercicio, lo que comemos se convierte en una parte importantísima para lograr nuestros objetivos. De hecho, se ha comprobado que lo que comemos antes y después de hacer ejercicio influye directamente en el entrenamiento y en los resultados. Qué comer antes de hacer ejercicio es tan importante como qué comer después: se trata de obtener y recuperar la energía y los nutrientes que utilizamos, y la alimentación previa al ejercicio físico es la más importante, ya que de ahí tomamos el combustible que necesitamos.Aunque lo mejor es consultar a un especialista en nutrición, para que te arme un plan de acuerdo con tu edad, fisionomía, ritmo de vida, tipo de entrenamiento y objetivo, aquí encontrarás recomendaciones de lo que puedes comer previo y posterior a hacer ejercicio. ¿Qué comer antes de entrenar?Lo que recomiendan los expertos es comer alimentos ricos en carbohidratos, pues estos te ayudarán a tener energía y a mejorar el rendimiento y la resistencia. Procura que estos alimentos sean bajos en grasa y azúcares, y moderados en proteínas, por ejemplo:Un plátano, pues tiene potasio, que te será de gran utilidad a la hora de hacer alguna actividad física, además de que regulará el agua en tu organismo.Tomar agua suena simple pero no lo es. El agua, además de hidratar y mantener la temperatura de tu cuerpo, es importante para evitar calambres y desmayos por la pérdida de electrolitos.La avena es uno de los mejores alimentos que puedes comer antes de hacer ejercicio, pues tiene fibra, potasio y otros micronutrientes que funcionan para mantener el nivel de tus electrolitos. Además, contiene calcio y fósforo, que actúan en tus músculos cuando estás trabajando y hasta en la recuperación. ¿Qué comer después de entrenar?Lo más seguro es que después de hacer ejercicio salgas con mucha hambre, pero es importante que resistas la tentación, evites comer cualquier cosa y mejor tomes decisiones inteligentes en cuanto a qué comer para favorecer la recuperación.Estos son algunos de los alimentos que puedes comer:El huevo es un alimento muy saludable para después de completar una exigente rutina de ejercicio, ya que tiene un alto contenido en proteínas, vitaminas y minerales. Comer un puñado de frutos secos como almendras, nueces o pasas al terminar de hacer ejercicio es idóneo para restaurar energías. Además de sus beneficios nutricionales, están recomendados como alimentos para bajar el colesterol y ayudan a regular la presión sanguínea.Comer proteína, como pollo a la plancha o una lata de atún, te ayudará a obtener lo necesario para la reconstrucción muscular una vez terminado el ejercicio. Recuerda que la alimentación es igual o más importante que el ejercicio para cumplir tus propósitos, y aquí tienes una pequeña guía de lo que puedes consumir para hacer más efectiva tu rutina de ejercicios.
La comida es uno de los negocios más redituables en el mundo, pues no sólo todos los seres humanos necesitamos alimentarnos para mantenernos con vida, sino que probablemente sea una de las cosas en las que más gastamos.Así que poner un negocio de comida no es una idea loca y si lo estabas considerando, pero no sabes ni por dónde empezar, estas son algunas de las cosas básicas que debes saber antes de empezar y tomar en cuenta, como inversión, lugar, tipo de comida.ConceptoEn nuestro país existe una enorme variedad de negocios de comida enfocados a diferentes sectores socioeconómicos, por lo que debes saber a qué tipo de público enfocarás tu negocio.Si te gusta la comida mexicana, no tienes que limitarte a un solo platillo, para que de esa forma los clientes tengan una gran variedad para escoger su alimento, al igual que en las bebidas.La importancia de definir un concepto es con el fin determinar tu inversión, aunque esta no es exacta, ya que los insumos varían en sus costos, por ejemplo, en negocios con comidas extranjeras la materia prima suelen ser de exportación.CostosUna vez que tengas establecido el tipo de negocio que tendrás, debes establecer los costos, los cuales se dividen en fijos y variados.Los costos fijos serán los gastos que realizarás y los cuales no cambiarán, por un tiempo, tales como la renta del local o sueldo de los empleados. Así sabrás cuánto dinero corresponde a esos gastos y cuánto te corresponde a ti.Los gastos variables son aquellos que dependen de las ganancias o pérdidas de tu negocio. Por ejemplo, si vendes tacos, el costo del kilo de bistec es de 160 pesos aproximadamente, mientras que el de tortilla es de 13 pesos y contiene alrededor de 35 pieza, por lo que más o menos saldrían 20 tacos en los que utilizarías entre 50 y 80 gramos de carne y dos tortillas, dependiendo del gusto del comensal.A estos gastos debes agregar platos, servilletas, además de los ingredientes para salsas, guacamole u otros ingredientes como papas, frijoles o nopales para complementar el plato fuerte, por lo que busca comprar los insumos al por mayor.PublicidadLo primero que debes hacer es darte a conocer, por lo que podrías reducir los costos o realizar promociones, todo aquello que te ayude a publicitar tu negocio. Una vez que seas sólido, podrás aumentar los costos.Recuerda que la comida es un negocio redituable pero muy competitivo, así que tienes que tener una buena planeación y, sobre todo, un gran sabor acompañado de calidad y buenos precios.
Comer no es sinónimo de nutrirnos. Sí, quizá pienses que estás bien alimentado porque comes varias veces al día, pero cabe la posibilidad de que estés malnutrido y no lo sepas.Cuando escuchas la palabra malnutrición, seguramente se te vienen a la mente imágenes de niños en estado de emaciación, donde los huesos son visibles en la piel, es por esto que frecuentemente se nos olvida lo que malnutrición significa.¿Qué es la malnutrición?De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la malnutrición es tanto las carencias como “los excesos o los desequilibrios de la ingesta de nutrientes de una persona”, y abarca dos tipos de afecciones.La desnutrición, la cual abarca el retraso del crecimiento en cuanto a estatura; la emaciación que es el peso menor al que corresponde a la estatura o la edad, y falta de vitaminas y minerales importantes.El segundo es el sobrepeso y la obesidad. Esto se enfoca en todas las enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación, como cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, diabetes y cáncer. A grandes rasgos, el término malnutrición se refiere a comer muy poco, comer mucho, combinar incorrectamente los alimentos, ingerir alimentos con poco valor nutricional o alimentos contaminados.Otro de los pensamientos errados sobre la malnutrición es que se cree que el hambre es un problema que afecta a países tercermundistas, mientras que la obesidad, a países de primer mundo; sin embargo, debes saber que esto es un problema global, que nos afecta a todos.Y no sólo eso, según datos de la OMS, una de cada tres personas sufre algún tipo de malnutrición. Es más común de lo que crees ver a personas con diferentes formas de malnutrición convivir en el mismo país, en la misma comunidad y, a veces, hasta en la misma familia. El problema es tan grave que los gobiernos, así como la Organización Mundial de la Salud y Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, están realizando acciones en conjunto para erradicar la malnutrición. En casa, podemos prevenir esta afección organizando nuestras comidas y haciendo mejor selección de los alimentos que vamos a consumir. Y a nivel comunidad, puedes aportar al trabajo de fundaciones y asociaciones dedicadas a ayudar a niños de escasos recursos a tener una alimentación balanceada, como Dibujando un mañana o Comer y Crecer, y contribuir a que se desarrollen sanos y tengan un mejor futuro.
Últimamente escuchamos noticias catastróficas, que nos hacen angustiarnos y no sabemos ni cómo empezar a cuidar el medio ambiente. Uno de los asuntos más problemáticos es el tema de la basura. Según la BBC, a nivel mundial se producen más de 2.100 millones de toneladas de desechos cada año, lo que podría llenar más de 800 mil albercas olímpicas.Es urgente que hagamos algo radical y definitivo al respecto. ¿Has escuchado sobre el Zero Waste?En el movimiento Zero Waste (Residuos Cero), el objetivo es reducir al máximo los residuos y la basura que generamos todos los días. Así, el fin del zero waste no sólo es reducir el impacto ambiental, sino que además busca que la gente viva con menos cosas materiales y llevar una vida más rica en momentos y experiencias, que nos hacen sentir lo verdaderamente importante.Para empezar a ser parte del Zero Waste es importante que tengas en mente estos puntos:Rechazar lo que no necesitamos. Se trata de cambiar hábitos diarios y de forma mecánica, por ejemplo: al ir al súper y en lugar de usar las bolsas de plástico, lleva tus bolsas reutilizables; elige productos que vengan en envases de vidrio para que puedas usarlos con otro propósito; descarta artículos que tengan envolturas innecesarias; siempre prefiere vidrio, cartón o papel en lugar de plástico. Antes de consumir algo, piensa dos veces si realmente lo necesitas y si es algo que a largo plazo vas a usar en repetidas ocasiones; si no es así, prescinde de ello. Reducir lo que necesitamos. Hay productos básicos de la cocina, baño o higiene personal con los que simplemente no podríamos vivir; sin embargo, podemos sustituir los artículos tradicionales que ya conocemos para evitar los desechos. Hoy en día existen muchas alternativas zero waste, por ejemplo, podrías empezar sustituyendo productos de higiene como la pasta de dientes comercial por pastillas masticables de pasta dental, fabricar tu propio desodorante con bicarbonato, sustituir toallas y tampones por una copa menstrual que te va a durar aproximadamente 10 años, usar un rastrillo de acero con navajas intercambiables, usar shampoo, acondicionador y hasta crema corporal sólidas y sin empaque de plástico. Admás, cargar siempre con un termo para tomar agua y evitar a toda costa comprar agua embotellada, también tener a la mano un recipiente para comprar comida en la calle y un juego de cubiertos para evitar los desechables. No es necesario que gastes de más para tener estos artículos, basta con que busques en tu casa utensilios que te puedan servir para este propósito. Reciclar aquello que no podemos rechazar, reducir o reutilizar. Sobre todas las cosas, se trata de reducir el consumo de plástico, en especial el de un solo uso. Por ejemplo, si decides comprar un frasco de mayonesa, en lugar de una botella de plástico que terminaría en la basura, puedes usar el frasco para poner semillas o alimentos que compres a granel, o puedes hacer manualidades con él. El cartón en el que vienen los huevos puede servir como recipiente para germinar plantas, o para mejorar la acústica de un cuarto; mientras que los cartoncitos del papel de baño los puedes usar para hacer actividades manuales con tus hijos, las latas de chocolate o leche en polvo también las puedes usar para almacenar productos. El punto es seguirle dando uso a las cosas y así evitar crear desechos. Compostar, descomponer. En un nivel más avanzado de Zero Waste, podemos crear una composta para descomponer restos orgánicos y productos biodegradables para convertirlos de nuevo en materia prima. El movimiento Zero Waste es una manera de vivir de manera más consciente, simplificando la vida, practicando el desapego a lo material, vivir con menos e invertir dinero y tiempo en lo que verdaderamente importa. Y lo más importante, estás contrarrestando el impacto de tus decisiones, creando conciencia para ayudar al planeta a detener el daño ambiental y realizando acciones concretas que permitan sumar.
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