¿Para qué sirve el orégano?
Salud

¿Para qué sirve el orégano?

Por Adriana Sánchez - Agosto 2020
Los beneficios del orégano son mucho más importantes que sólo darle sabor al pozole o condimentar tu pizza. Porque sí, esta maravillosa plantita combina a la perfección con carne, quesos y otros alimentos, pero sus componentes tienen numerosos beneficios para la salud, así que por eso es importante conocer para qué sirve el orégano en la salud.

De acuerdo al libro especializado en plantas y hierbas, Fitoterapia: vademecum de prescripción, de los autores Alejandro Arteche y Juan Ignacio Güenechea, el orégano es alto en vitaminas, hierro, magnesio y calcio, de modo que es un excelente remedio para combatir algunos males comunes que te explicamos a continuación.



El orégano es un gran antiinflamatorio

El orégano tiene un componente conocido como beta-cariofilina (E-BCP), que, según científicos de la Universidad de Bonn en Alemania, funciona como un poderoso antinflamatorio y antiespasmódico, lo que lo convierte en el aliado perfecto que podría combatir los cólicos menstruales, dolores musculares, abdominales y en algunos casos hasta la migraña.

Cuida tu sistema digestivo con orégano

El té de orégano sirve también para cuidar tu aparato digestivo, ya que ayuda a aliviar la hinchazón abdominal, previene la formación de gases y los espasmos gastrointestinales. Además, propicia la estimulación de jugos gástricos y el apetito.

El orégano como agente antibacteriano

Otro de los beneficios del orégano es que, gracias a la gran cantidad de ácidos fenólicos y flavonoides, funciona como un excelente antimicrobiano. De hecho, en aceite esencial, el orégano podría ayudar a combatir bacterias que causan infecciones estomacales y en la piel, como indican estudios de Universidad Nacional Federico Villarreal del Perú.

Trata malestares en la garganta con orégano

Gracias a sus efectos analgésicos y antisépticos, el orégano funciona también como resolutivo para aliviar algunos síntomas de los resfriados y catarros. Si presentas algún malestar en la garganta, el té de orégano bien podría ayudarte a sentirte mejor.

Ahora que conoces los beneficios del orégano y sabes que funciona como planta medicinal, asegúrate de tener un poco en tu alacena.
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Ricos en antioxidantes y en sabor, la piña y la alcachofa son dos ingredientes que se han popularizado por su consumo mezclados en un té, y que tienen beneficios para la salud como ayudar a la digestión, entre otros.No existen evidencias científicas de que el té de alcachofa y piña sirva para bajar de peso, pero sí puede ser una bebida para acompañar tus comidas, que se puede tomar caliente o fría, para refrescarte.La piña es una fruta llena de nutrientes, antioxidantes y otros compuestos útiles, como enzimas que pueden combatir la inflamación y las enfermedades, entre sus beneficios se incluye ayudar a la digestión, aumentar la inmunidad y acelerar la recuperación de una cirugía, por ejemplo.Por su parte, la alcachofa tiene beneficios como niveles más bajos de azúcar en sangre y una mejor digestión, salud del corazón y salud del hígado.Té de piña y alcachofa para la digestiónTanto las alcachofas como la piña son una gran fuente de fibra, por lo que el té puede ayudar a mantener el sistema digestivo saludable al promover bacterias intestinales amigables, reducir el riesgo de ciertos cánceres intestinales y aliviar el estreñimiento y la diarrea.Las alcachofas contienen inulina, un tipo de fibra que actúa como prebiótico, mientras que el extracto de alcachofa también puede aliviar los síntomas de indigestión, como hinchazón, náuseas y acidez estomacal, y la cinarina, un compuesto natural de las alcachofas, puede causar efectos positivos al estimular la producción de bilis, acelerar el movimiento intestinal y mejorar la digestión de ciertas grasas.Las piñas contienen un grupo de enzimas digestivas conocidas como bromelina, útiles para las personas con insuficiencia pancreática, una afección en la que el páncreas no puede producir suficientes enzimas digestivas. La mayor parte de la bromelina se encuentra en la piel de la piña, por lo que hacer el té con esta y hojas de alcachofa será la forma más provechosa de prepararlo y beneficiarte de estas propiedades digestivas del té de piña con alcachofa.
Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
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