Qué es la enfermedad celíaca

Por Kiwilimón - Julio 2014
  La enfermedad celíaca es una enfermedad del sistema inmunológico; debido a ella quien la padece no puede consumir gluten porque éste afecta el intestino delgado.
El gluten es una glicoproteína que se encuentra en la semilla de muchos cereales combinada con almidón. Representa un 80% de las proteínas del trigo y está presente en muchos de nuestros alimentos diarios; y aunque no representa un peligro inminente ni inmediato, sí provoca que algunos nutrientes, por ejemplo vitaminas, no se absorban adecuadamente, lo que puede provocar desnutrición y avitaminosis.
Para que conozcas más sobre esta afectación, aquí te dejamos datos sobre qué es la enfermedad celíaca y algunas recetas sin gluten.

Qué es la enfermedad celiaca:

- Cerca de un 2% de la población mundial sufre de enfermedad celiaca. - La enfermedad celíaca afecta a hombres y mujeres por igual. - Se sabe que más del 80% de las personas que sufren esta condición no llevan una dieta apropiada y están mal diagnosticados. - A la larga, esta enfermedad podría causar infertilidad, baja densidad ósea, o desórdenes neurológicos. - No existen curas contra la enfermedad celíaca, la más cercana es una dieta libre de gluten para evitar los síntomas. - Hoy en día la mayoría de los supermercados ofrecen productos libres de gluten: pan, galletas, pasteles, pastas, etc. - La forma más certera de saber si se sufre de esta enfermedad es ir al médico y hacerse pruebas. Es recomendable para no confundir los síntomas con alguna otra condición. - Se puede ser diagnosticado como celiaco desde niño, aunque los síntomas más claros se manifiestan en la pubertad. - Algunos síntomas de esta enfermedad son el estreñimiento, los dolores de cabeza crónicos y padecimientos intestinales frecuentes. - El universo de alimentos sin gluten es vasto, empezar una dieta sin este compuesto no es tan difícil como parece y de hecho puede ampliar tu espectro gastronómico.
Granos con gluten Granos sin gluten
Trigo Trigo sarraceno
Espelta Maíz dulce
Centeno Amaranto
Cebada Maíz
Avena Arroz
Triticale Quinoa
  Aquí te dejamos algunas recetas libres de gluten para que las prepares saludablemente en casa:

Pastel de chocolate sin gluten Receta de Pastel de Chocolate sin Gluten con Macarrones

Tostadas sin gluten Receta de Gluten Free Tostada Postre de tapioca y coco Receta de Pudin de Coco de Tapioca

 

Encuentra otras deliciosas alternativas de recetas sin gluten en Kiwilimón.com

 
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La pasta es uno de los platillos favoritos de muchos porque es sencilla y tiene muchas combinaciones. Su preparación puede tomarte sólo 30 minutos, aunque si se trata de una pasta clásica, como de la que hoy te vamos a contar, tal vez necesites buscar cómo se hace el espagueti a la boloñesa.El espagueti a la boloñesa es en realidad un derivado del ragù, una salsa italiana a base de carne, y la característica del ragù a la boloñesa es que lleva tomate y se prepara con pastas gruesas, como tallarines, tortellini o ñoquis, y nunca con espaguetis, pues las pastas gruesas sostienen mejor la carne.El ragù alla bolognese, o salsa boloñesa, es solo una de las muchas formas en que se puede preparar una salsa de carne, llamada ragù, en Italia, es decir, este es un término general que se utiliza para indicar cualquier salsa de carne cocinada a fuego lento durante muchas horas. Cada ragù se compone de numerosos ingredientes, que varían según cada región, de ahí que “alla Bolognese” signifique que pertenece al estilo de la ciudad de Bolonia.Historia, ingredientes y receta italianaSegún Livio Cerini, uno de los más grandes escritores de libros de cocina italianos del siglo XX, la base de este apetitoso estilo de preparar salsas con carne se la debemos a los romanos, sin embargo, el término ragù viene de la palabra francesa ragôuter, un verbo que puede traducirse en como “agregar sabor a algo”. El ragú deriva del periodo de la invasión romana, pues los galos reelaboraron la receta romana, transformándola en el ragú, muy similar a las salsas que conocemos hoy.Inicialmente, las salsas ragú eran una especie de guiso que se comía como plato principal, pero luego comenzaron a comerse untadas sobre pan tostado, y todos estos primeros platos de ragú se hicieron sin tomates, ya que los tomates no llegaron a Europa hasta el siglo XVI, por supuesto, desde el Nuevo Mundo y gracias a Hernán Cortés y los conquistadores.Se cree que el nacimiento de la receta original de Ragù alla Bolognese se remonta a finales del siglo XVIII, cuando Alberto Alvisi, el chef del Cardial de Imola, cocinó la primera auténtica salsa de carne a base de tomate, que se sirvió con un plato de pasta de macarrones.A principios del siglo XIX, las recetas de ragú a base de tomate comienzan a aparecer en algunos libros de cocina de la región de Emilia-Romagna. En esta época era un plato que, por lo general, estaba reservado para fiestas u ocasiones especiales.Fue hasta 1982 que la receta oficial fue registrada por Academia Italiana de Cocina en la Cámara de Comercio de Bolonia. En ella se encuentran el tocino y la leche entre los ingredientes habituales. Pero ya sea que ahora le pongas leche a tu boloñesa o no, sin tomates, nos referiríamos a estas salsas simplemente como ragú. Así que los tomates son uno de los ingredientes característicos del espagueti a la boloñesa.En la actualidad, existen muchas formas de hacer espagueti a la boloñesa, por ejemplo, vegano o en presentación de lasaña, ¿cuál es tu favorito?
Los vinos de postre son el secreto mejor guardado del vino. Tienen una personalidad única y métodos muy particulares de elaboración. Conoce los tres vinos de postre y sus características: Ice Wine Es un vino hecho de uva congelada con una fuerte concentración de azúcar. La técnica para conseguir esta uva consiste en dejarla sobre madurar y cosecharla hasta que se produce la primera helada. Cuando la uva se hiela, el agua se expande y rompe su hollejo. Así, se pierde más agua y el azúcar está más concentrada.Los vinos de hielo son de una extraordinaria riqueza aromática gracias a su concentración y tiene una acidez fuera de lo común. Son frescos, de cuerpo medio alto, con final largo y persistente. La sommelier Tere Delgado recomienda tomarlos entre los 8 y los 10ºC, preferentemente jóvenes y acompañarlos con helados, mousses y cheesecakes, en la parte dulce, así como con quesos añejos de sabores intensos. Son vinos caros debido a su proceso de elaboración, se necesitan de 4 a 5 veces más uvas que para un vino normal y son de vendimia manual.Botrytis Cinerea Es un hongo que le da a los vegetales, flores y frutas, pero que en la uva resulta en algo beneficioso para el vino. Este hongo lo que hace es intensificar el dulzor de la uva al deshidratarlas. Su mosto es más viscoso y dulce, con un toque de cera de miel de abeja y jengibre.Cosecha tardíaSon vinos dulces que se producen dejando la uva durante más tiempo en la planta para que se comience a deshidratar y de esta forma quede concentrada su azúcar.Estos vinos tienen tanta cantidad de azúcar que las levaduras utilizadas durante su fermentación no logran transformarla toda en alcohol.Generalmente para su producción suelen usarse uvas blancas, sin embargo también puede realizarse con las tintas. Son mucho más espesos que los vinos blancos comunes. Su color es casi siempre de un intenso tono dorado. Sus aromas, si bien dependen de cada cepa, tienden a lo floral y lo frutal.Generalmente los vinos de cosecha tardía son un poco más costosos que los otros vinos dulces, esto es porque se necesita más cantidad de uva para producir un litro de vino. Aproximadamente lo que eran 1,000 kg de uva en su momento ideal de cosecha se reducen 550 kg después de la sobre maduración, los cuales después del prensado solo producen 300 litros de vino dulce. Estos son mucho más espesos que cualquier vino común.Fuente: Tere Delgado, sommelier de Vinos y Maz Club 
Las decisiones, o las cargamos o las arrastramos. En el caso de la comida, las decisiones que tomamos sobre qué, cómo y cuándo alimentarnos nos habitan bajo la piel. Le dan forma a nuestro cuerpo físico, aunque al cuerpo mental y al espiritual tampoco pasan desapercibidos. Una comida pesada aletarga las ideas lo mismo que una buena combinación de alimentos da agilidad, claridad y lucidez. Según la sabiduría oriental, el alimento incluso moldea las emociones y determina la forma de procesar lo de fuera y lo de dentro. Al final todo acaba en aquel callejón sin salida que anuncia que sí somos lo que comemos.Si ustedes son como yo y todo el tiempo piensan en comida, a cada instante estarán tomando una decisión. No será ingenua. Mucho menos arbitraria. Algunas veces –la mayor parte– surgirá de una programación añeja: de un juego pavloviano brevísimo entre el estímulo y la reacción. Otras veces, la decisión estará dictada por la necesidad, por la autonomía o la rebeldía hacia el vínculo familiar. La autora Melanie Mühl habla de que hemos aprendido a comer desde el útero materno. La elección será proporcional al tamaño de los lazos que guardamos con mamá, con los ancestros.De ahí que cada dieta sea una biografía con anexos, epílogos, iconografía y tiempo. Las dietas –en el sentido literal– atesoran los ingredientes cotidianos, las recetas y las preparaciones que se convierten en el acervo de las papilas gustativas. Esa biblioteca sápida que guardamos en el cerebro y el corazón es la voz que pide sin chistar “unas enchiladas rojas” –no unas verdes, no una carne en su jugo, no una hamburguesa vegana– en un restaurante. Determina cuál es nuestro pasillo favorito en el súper, el antojo que nos despierta por las noches, lo que ponemos al plato frente a nuestros hijos. Ante tales condicionamientos parecería imposible cambiar de hábitos alimenticios. Sin embargo, la solución es tan simple como anclarse al presente. Esa es la verdadera decisión. Con ella pasamos de ser esclavos de la comida a ser libertarios en conciencia. Sólo basta un diálogo, un aterrizaje sobre las plantas de los pies para saber lo que realmente quiere, necesita y anhela el cuerpo. “Este soy yo. Esto es lo que quiere comer mi cuerpo”. Comer en conciencia nos hace tomar mejores decisiones sobre lo que termina en el plato y la boca. Y como en cualquier otra relación de amor, lo vital es la comunicación: ¿Realmente necesito este pedazo extra de pastel? ¿Ya quedé satisfecho? ¿Se me antoja esa cerveza? Puede que la respuesta sea sí y está bien.A partir de habitar el organismo y escuchar sus necesidades auténticas, la dieta puede ser tan holgada y liviana como queramos, sobre todo si tenemos salud. Y aunque una enfermedad parezca menguar el recorrido, la conciencia sobre el cuerpo nos reconciliará con ese sabio interno que no pide más que apoyo en las buenas y en las malas. Sea cual sea tu caso, en Kiwilimón nos hemos tomado en serio el tema de la salud. Nuestra decisión es comprometernos contigo. Queremos darte las herramientas que te lleven a tomar decisiones de alimentación más conscientes. Queremos acompañarte en los momentos de antojo y en los de conexión con tu organismo; ser parte de tus cenas memorables y de tus mañanas de ayuno; celebrar la saciedad tanto como la dieta; brindar por los platos llenos y por los vacíos. Al final son la misma moneda.La nueva cara de la moneda se llama Kiwi Te cuida. Para esta, nuestra nueva sección en kiwilimon.com, creamos un montón de nuevas recetas y contratamos a un grupo de expertas en diferentes ramas de la nutrición –especialistas en familia, en deporte, en enfermedades crónicas, en dietas restrictivas– que curaron cada dieta, cada porción y cada ingrediente. Le metimos horas hombre y horas corazón al escribir tips y consejos, al confeccionar retos semanales, al programar recetas en las que ahora es posible ver cuántas calorías y valor nutrimental te proporcionan. Nuestro objetivo es que te sientas respaldado; ayudarte en la comunicación con ese ser perfecto que es tu cuerpo y cuidarlo junto a ti cuando así lo decidas. Queremos ayudar a cuidarte, ¿nos dejas?
Los champiñones, setas, portobellos y shitakes son algunos de nuestros hongos favoritos, ya que podemos disfrutar de su sabor en sopas, pizzas, ensaladas y demás guisos que nos dejan relamiéndonos los bigotes, pero resulta que éstos y especialmente los champiñones, tienen muchas propiedades que le hacen bien a nuestra salud. Así que para disfrutarlos más, ¡conoce todos los beneficios de comer champiñones! Propiedades de los champiñones Los champiñones son alimentos altos en nutrientes como selenio, vitamina D, potasio, sodio y fibra, sin mencionar que también funcionan perfectamente como antioxidantes. Es por eso que tienen múltiples beneficios para la salud, como te mostramos a continuación. Beneficios de comer champiñones Fortalecen el sistema inmunológico Gracias a su alto contenido en selenio, los champiñones favorecen la producción de células T asesinas, un tipo de glóbulo blanco que se encargan de atacar cierto tipo de virus en el cuerpo. Así que si quieres un buen ejército que resguarde tu salud, no dejes de consumir champiñones. Estimulan el funcionamiento del sistema digestivo Los champiñones son una gran fuente de fibra, gracias a lo cual favorecen el funcionamiento del sistema digestivo y provocan una gran sensación de saciedad, por lo que si estás a dieta, ahora tienes una gran excusa para comerlos. Son antioxidantes El selenio de los champiñones es lo que los convierte en fuertes antioxidantes, gracias a lo cual combaten los radicales libres que dañan las células, ayudando a combatir las infecciones y proteger la piel del envejecimiento prematuro. Mejoran el funcionamiento del sistema nervioso De igual manera, los champiñones contienen vitamina B3, también conocida como niacina, la cual estimula las funciones enzimáticas del cuerpo que producen estrógeno y testosterona, hormonas que ayudan a mejorar el funcionamiento del sistema nervioso. Después de conocer todos los beneficios de los champiñones, ¿estás listo para añadirlos a tu dieta y cuidar de tu organismo?
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