Síntomas de que eres intolerante a la lactosa sin saberlo

Por Kiwilimón - Octubre 2015
Hay algunas alergias y aflicciones que  pueden pasar desapercibidas, pero que de verdad sí afectan nuestro estilo de vida. Por ejemplo hay muchas personas que no deberían comer gluten, pero no se dan cuenta, y lo mismo pasa con la lactosa. Es tan típica en la gastronomía que la consumimos casi a diario, pero eso no quiere decir que no sea para algunos. Aquí te decimos en qué fijarte para saber si deberías cortar los productos lácteos de tu dieta. Recuerda que los síntomas ocurren entre media hora y dos horas después de haber consumido lactosa, y que no porque una vez te haga daño quiere decir que seas intolerante. Por el otro lado, si te sientes mal cada vez que consumes leche, helado, yogurt u otro producto similar entonces es posible que la lactosa no sea lo tuyo. Síntomas:
  • Hinchazón severa del estómago y dolor intestinal
  • Dolor y calambres en el bajo abdomen
  • Si sientes retumbes o gorgoteos en el estómago es señal de que tu sistema digestivo está teniendo problemas
  • Gas
  • Diarrea en más de dos ocasiones por semana
  • Vómito
Ahora, todos estos síntomas son comunes y pueden deberse a otras cosas, pero debes fijarte en la respuesta de tu cuerpo tras ingerir lácteos para saber si eso es lo que lo está causando. Por supuesto, hay sustitutos excelentes si no quieres dejar de tomar leche y ese tipo de productos y aquí te dejamos algunas recetas para que te des una idea de cómo reemplazar los lácteos y seguir con tu vida como si nada:  
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No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
Tener plantas naturales en tu casa tiene muchos beneficios: funcionan como purificador de aire, nos regalan un agradable aroma, ayudan a mejorar el estado de ánimo, reducen la estática… Además, son bonitas, accesibles y sirven también para sazonar y para realizar remedios naturales.Hay todo tipo de plantas, de sol, de sombra, pequeñas, frondosas, que necesitan mucha agua y otras que requieren muy poca. Lo importante es que a la hora de adquirir alguna, preguntes por sus necesidades y sus especificaciones para que tengan una larga y saludable vida. En la cocina, además de llenar de vida y dar un hermoso toque, las plantas pueden ser nuestras aliadas a la hora de cocinar, si se trata de plantas aromáticas. Las plantas aromáticas son muy económicas y fáciles de conseguir, crecen bien en interiores y no requieren de mucha luz ni cuidados excesivos para sobrevivir; además, si las incluyes en tus platillos agregarán vitaminas y minerales, ayudarán a la digestión y contribuirán a la desinflamación. Estas son algunas de las plantas que te recomendamos tener a la mano en tu cocina:Perejil. El perejil es una planta muy versátil que siempre le dará un toque especial a tus platilos, es ideal para todo tipo de salsas y también como acompañante en tus jugos verdes. Entre sus propiedades está la de desinfectante intestinal.Albahaca. La albaca hará tu comida italiana deliciosa, pues excelente para las salsas de tomate y sopas de verduras. Es un excelente tónico para la digestión y ayuda con la inflamación.Orégano. No sólo es bueno para darle sabor al pozole, el orégano es uno de los condimentos que más se usa sobre todo en carnes y ensaladas. Y si hablamos de sus propiedades medicinales, es excelente para tratar tos y problemas bronquiales.Menta. ¿A quién no se le antoja un delicioso té después de comer? Además del té, la menta es excelente en postres como helados y ensaladas de frutas. La menta refresca el aliento, controla las náuseas y es un gran digestivo. Laurel. Es muy buena para sazonar carnes y pescados, y darle sabor a los escabeches, salsas y adobos. Además, entre sus cualidades medicinales está la de facilitar la digestión, reducción de gases, diurética y es muy buena también para abrir el apetito. Con estas recomendaciones podrás no sólo decorar tu cocina, sino que hasta tener tu propio huerto.
El desperdicio de alimentos es una situación grave en el mundo y no sólo es muy triste que todos los días, toneladas de alimentos terminen en la basura, sino que además, hacemos un daño directo a los bolsillos. Para evitar que la comida termine por ser desechada, te damos algunos pasos sencillos para ser más consciente y poder aprovechar mejor nuestros recursos.Todo empieza desde las comprasEl primer paso, y quizá el más importante, es que planees correctamente las compras. Antes de hacer tu lista para el súper, revisa lo que tienes en el refrigerador. A veces hay tesoros en el fondo del cajón de las verduras que se pueden convertir en una deliciosa sopa antes de que pase demasiado tiempo. Aprovecha ese jamón de la semana pasada para unas croquetas y si te sobró demasiado, piensa comprar un poco menos la siguiente vez.Te recomendamos intentar esta receta de Croquetas de Papa con Jamón Nada de distraccionesRecuerda, si vas de compras con hambre o sed, pondrás en tu carrito mucho más de lo que necesitas. Apégate a tu lista y a la planeación que hayas hecho para la semana. Una vez que llegas a casa, empaca y almacena todo correctamente y así tendrá más vida de anaquel.Aprovecha los ingredientesMuchas veces al preparar una receta, usamos sólo una parte de las frutas y verduras que compramos. Por ejemplo, con el apio: si usas los tallos para una ensalada, aprovecha las hojas en una sopa y la parte blanca de la base para dar más sabor a tu caldo. También puedes hacerlo con los tallos de los champiñones o los tallos gruesos del brócoli, que hacen una rica sopa o ensalada. Los plátanos que ya están muy negritos son perfectos para hacer panqué o agregarlos a la masa de hotcakes. Si no tienes tiempo de prepararlo pronto o no tienes suficiente cantidad, no te preocupes, congélalos hasta que estés lista.Si tienes pedacitos de diferentes quesos, es el momento de hacer una salsa deliciosa para tu pasta favorita. Y en la alacena, revisa mensualmente las fechas de latas y salsas, y úsalas en tiempo.Cuida las porcionesPara evitar tener desperdicios, es mucho mejor servir porciones pequeñas y si alguien quiere más, entonces que se sirva después. Si sobra comida, recuerda enfriarla rápido y conservarla adecuadamente para que dure más tiempo.Administra inteligentemente las sobrasCon frecuencia, nuestro refrigerador se convierte en un paso previo al basurero por tener cantidades pequeñas de sobras que no se aprovechan. Si preparaste comida de más, recuerda conservar lo que quede en recipientes adecuados, siempre marcando el contenido y la fecha de empaque, para que estés consciente de cuándo debes consumirlo.Por otra parte, también puedes darle nueva vida a las sobras. Por ejemplo, si hubo pollo al horno, deshebra el sobrante para unos taquitos; las verduras cocidas picadas se pueden mezclar con pasta fría y vinagreta, o con atún y mayonesa para una ensalada; los frijoles refritos con salsa de jitomate y caldo toman un nuevo aire en una sopa. O simplemente fríe ese arroz blanco con verduras picadas, cubitos de carne o camarón, y salsa de soya para una cena oriental ligera... Usa tu imaginación y dales giros distintos a esos recipientes con sobras. Al final de mes, se sentirá la mejora en tu cartera.
Aunque a muchos los sorprenda, los regímenes alimenticios altos en grasa son populares entre los nutriólogos y muchas personas quienes quieren mantenerse en línea.  Pero, atención, no estamos hablando de cualquier tipo de grasa, sino de aquellas que se conocen como monoinsaturadas y poliinsaturadas. Conoce los beneficios de llevar una alimentación rica en grasas buenas. 1. Disminuye el nivel del colesterol LDL.  Las grasas poliinsaturadas tienen la capacidad de disminuir el colesterol malo en el cuerpo. Es por eso que las frutas como los Aguacates de México son un buen sustituto para productos altos en grasas saturadas, ya que al consumirlas también añaden beneficios al organismo, como el control de la presión arterial.   2. Comer grasa te hace quemar grasa. Técnicamente la falta de carbohidratos en tu cuerpo impulsa a tu metabolismo a utilizar la grasa como energía. Pero mantente atento al tipo de grasas que estás comiendo: elige fuentes naturales como los Aguacates de México que también contienen fibra que te ayuda a mantenerte satisfecho por mayor tiempo. 3. Las grasas buenas ayudan a absorber mejor los nutrientes. Las grasas buenas, como las de los Aguacates de México, ayudan al cuerpo a absorber las vitaminas liposolubles como la A, D, K y la E. De esta manera, el organismo aprovecha mejor los alimentos sin que esto se refleje en un aumento de los niveles de colesterol malo.  4. Disminuye la presión sanguínea. Cuando los Aguacates de México (ricos en grasas buenas) se usan en lugar de otro tipo de grasas, pueden ser parte del plan de alimentación DASH, el cual puede ayudar a reducir la presión sanguínea enfocándose en una dieta con alimentos que reducen niveles de sodio y que son altos en magnesio, calcio y potasio.  Los Aguacates de México son una buena fuente de potasio que ayuda a combatir los efectos dañinos del sodio en la presión arterial. Un tercio de aguacate mediano contiene 250 mg. de potasio (equivalente al 6% del consumo diario) en tan solo 50 gramos de aguacate.  5. Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Reemplazar grasas saturadas con grasas insaturadas está relacionado con un menor riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular. En el caso de los aguacates, el 75% de su grasa es insaturada.   Disfruta de los beneficios de las grasas buenas incluyendo en tu dieta alimentos ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, como los Aguacates de México.   
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