Tips para lavar la boca de tu hijo

Por Kiwilimón - Febrero 2016
Logra que tu pequeño aprenda que el cepillado es algo que debe hacer todos los días, desde que aparecen sus primeros dientecitos. Ten paciencia, cualquier hábito, es algo que se aprende sólo con  la práctica, y claro con ayuda de sus papás. ¡Toma nota de estos tips!
  1. Elige un cepillo de dientes para niños con cerdas suaves o un dedal si tu hijo es muy pequeño. Busca cepillos con cabezas pequeñas y que indiquen en el empaque para que edad son recomendables.
  1. Ponle al cepillo/dedal una pequeña capa gel dental sin flúor, como la de Colgate My First, la cual está diseñada para bebés de 6 a 24 meses. Es un gel transparente, sin conservadores, fácil de aplicar y que si tu hijo lo ingiere, no le causaría problemas.
  1. Abre cuidadosamente su boquita con el mismo cepillo/dedal y comienza a limpiar los dientes traseros y luego sigue con los delanteros. Recuerda que los dientes de abajo se cepillan de abajo hacia arriba y los dientes superiores de arriba hacia abajo.
  1. Aprovecha para echar un vistazo a su boca y ver si otros dientes ya están saliendo.
  1. Limpia las encías con mucho cuidado. Si te da miedo lastimarlo con el cepillo/dedal, usa un pedacito de gaza húmeda y usa tu dedo para pasarla sobre las encías.
  1. Puedes cantarle una canción mientras cepillas sus dientes para que no lo vea como algo extraño o se resista la limpieza.
  1. Llama su atención para que te mire cuando tú también te cepillas. Incluso si tu hijo ya es un poco más grande, enséñale a escupir la pasta de su boca al lavabo. Pueden lavarse juntos los dientes frente al espejo y ya está listo para usar la línea Colgate Smiles.
  1. No olvides enjuagar y secar bien el cepillo de tus hijos para que no se acumulen las bacterias. Y cuando veas que las cerdas están desgastadas, cambíalo.
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A veces puede más una taquiza que un ferviente amor, como señala Chava Flores. Así que si amas a papá y quieres consentirlo en grande, no dejes pasar la oportunidad de celebrarlo con los reyes de la comida mexicana: los tacos. El amor también cabe en una tortilla, por lo que si quieres lucirte este Día del Padre, prepárale una taquiza con sus tacos y salsas favoritos; pueden incluso cocinar o hacer las compras juntos para disfrutar la experiencia de principio a fin. Aquí te compartimos los tacos favoritos de Kiwilimón para consentir a papá en su día: Tacos de cecina ¿Quién no ama los tacos de cecina? Son fáciles de preparar y con un sabor inigualable. Esta carne de res salada y secada al sol o mediante un ahumado es un clásico de diferentes partes de México. Te recomendamos cocinarla a la plancha y prepararla al estilo morelense con crema y una generosa porción de aguacate. Ahora que si en verdad quieres brillar en la cocina, prepara estos tacos de cecina con tortillas azules hechas por ti mismo. ¡Todos los amarán! Tacos de mixiote Esta receta te tomará más tiempo pero te quedará exactamente como la de tus tacos favoritos del mercado. El mixiote, u oblea de maguey, es un platillo típico de Hidalgo, el Estado de México y Tlaxcala. Aunque cada estado tiene sus variantes particulares, incluso en el tipo de carne que utilizan (pollo, conejo, chivo o carnero), la regla es que los mixiotes son marinados con una mezcla de chiles y especias que hacen cada bocado memorable. Aquí te compartimos el paso a paso para prepararle a papá unos tacos de mixiote de cordero. ¡No te arrepentirás!Tacos al pastor Si tu papá es de los que siempre empieza con dos y termina con seis u ocho taquitos al pastor con todo, no puedes dejar de prepararle esta increíble corona de tacos al pastor, excelente para compartir con toda la familia. Es una receta sencilla, en la que te decimos cómo marinar la carne al pastor, a base de chiles, achiote, jugo de piña y algunas especias. Un dato curioso de los tacos al pastor es que el asador vertical, donde lo preparan, es un instrumento de origen asiático, en donde cocinan carne de cordero aderezada con diversos condimentos. Este asador llegó a México, específicamente a Puebla, en la década de 1930 donde tuvieron un éxito rotundo y se fueron haciendo variantes de la receta original. Tacos de barbacoa A los fanáticos de este platillo, una barbacoa de res casera debes prepararles. El arte de cocinar en hoyo de tierra u horno y con pencas de maguey es todo un ritual que lleva su tiempo, pero existen métodos en olla exprés o vaporera que te permitirán prepararla de forma más fácil y rápida, sin sacrificar el sabor. La barbacoa es un guiso tradicional de Hidalgo, Puebla, Querétaro, Guanajuato, Estado de México, Michoacán, Morelos y otros lugares donde prevalecía el pulque, que se prepara con un método ancestral de hornos subterráneos. Tacos de cochinita pibilOtro platillo que se cocina bajo tierra y que forma parte de la tradición ancestral maya es la cochinita pibil. Se prepara con carne de lechón o cerdo condimentada en recado rojo y otros ingredientes, originalmente se horneaba en pib de donde viene su nombre y que aún se usa en la península de Yucatán, de donde es uno de los platillos típicos más representativos. Aquí te decimos cómo hacer una cochinita pibil en horno.Este Día del Padre anímate a consentir a papá, como aconseja el gran Chava: con tres cervezas bien heladas y seis machitos pa'cabar… 
Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. Un brioche suave y suficientemente mantequilloso –hay que ser conservadores en las cantidades de nuestra amiga láctea para evitar opacar el sabor de la carne– logra mandar una hamburguesa al infierno de lo común y corriente o al cielo de los elegidos. Joan Bagur, panadero y fundador de Sal y Dulce Artesanos, resume que el pan ideal es un pan estilo brioche de mantequilla con una consistencia que logre sostener el jugo de la carne. Eso sí, que tampoco sea demasiado grueso porque podría esconder el sabor del medallón. “La mantequilla con la que se hace el pan debe ser de calidad para que no nos deje un mal retro gusto”, completa.  Hablemos de la carne. Si partimos de que el origen de la receta podría ser el de las tribus mongolas y turcas del siglo XIV en la que picaban la carne para hacerla si quiera comestible, este ingrediente en versión machacado o molido es irremplazable. Vamos. Si lo quitamos, mejor llamémosle sándwich, bocata, entrepán, torta, emparedado. La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
Bienvenido al mercado que no duerme, aquel que nos espera con el aroma de las flores bajo el destello de la luz blanca neón y los diablitos con prisa retacados de huacales de fruta que van y vienen entre los pasillos. Es el paraíso de quien está en búsqueda de las más fragantes rosas y gardenias, es el abecé de quien quiere ser la próxima señora de las plantas.  Aunque la historia del mercado Jamaica tal cual lo conocemos en la actualidad data de los años 50, la actividad mercantil en este punto comenzó en la época prehispánica. Las embarcaciones que venían de Xochimilco y Tláhuac hacían una parada aquí antes de llegar a Tenochtitlán a vender en el tianguis. Los comerciantes, llamados pochtecas, surcaban el canal de agua que actualmente es Calzada la Viga, un camino que curiosamente conecta con otros dos mercados maravillosos: Sonora, famoso por las hierbas, los animales exóticos y la brujería, y La Merced.  El diseño del primer mercado fue un proyecto de tres arquitectos de renombre: Félix Candela, Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares, quienes también diseñaron mercados en las alcaldías Coyoacán, Azcapotzalco y Anáhuac. De Candela te podrás acordar porque él construyó el Palacio de los Deportes y de Ramírez Vázquez, porque él estuvo a cargo del diseño del Estadio Azteca y el Museo Nacional de Antropología. Desafortunadamente con el temblor del 85 la construcción se vino abajo y no quedaron rastros de tan interesante propuesta.  En tu próxima visita a Jamaica, esto es lo que debes de probar: 1.- Taco de carnitas En la sección de comida, busca el local de Doña Paty. Su especialidad son los tacos de carnitas acompañados de tepache. Dentro de su oferta están los de lengua, un manjar que va bien con la salsa verde de la casa. Abren a partir de las 11 de la mañana.  2.- Merengues Si escuchas el grito clásico “hay merengues”, no pierdas la oportunidad de probar uno. Están hechos con pulque, un ingrediente que le aporta una acidez especial al bocadito azucarado. Son pequeños y frágiles, por lo que si no eres muy dado a lo dulce, es la medida perfecta. Acompañados de un café son deliciosos.  3.- Huevos de rancho Es común que a las afueras del mercado o en el interior estén las señoras a nivel de piso con sus canastos de verdura de traspatio, huevos y pinole. Son la mejor opción para quien esté en la búsqueda de huevo fresco. Puede que también traigan frutas (duraznos, higos o manzanas), frijoles tiernos y chayotes.  4.- Acociles En el estacionamiento del mercado pegado a la avenida Morelos, afuera de la sección de cestería, hay un puesto de charales capeados y sin capear, chapulines, semillas para botanear y acociles. Puedes pedir una bolsita para ir comiendo, la cual preparan con limón, sal y salsa. O bien, pedirlos para llevar a casa y prepararlos en tacos con un poco de cilantro, cebolla picada y salsa.  5.- Esquites En el último pasillo de las flores, hay una isla de ollas humeantes con maíz, el cual dependerá de la temporada lo que encuentres, puede ser amarillo, azul o cacahuacintle. El sabor se lo da el epazote y el pericón. En cuanto a gustos hay para todos: naturales, con chile habanero, al comal, en chileatole, con champiñones y hasta con doritos.  Como verás, este lugar es motivo de fiesta, siempre encontrarás algo rico para comer o para llevar a casa. Aquí te compartimos una receta memorable de los antojos del mercado de Jamaica:  Esquites con salsa machaPara 5 personas Ingredientes Para los elotes: 5 mazorcas de elote tierno desgranadas. 2 l de agua 1 rama de epazote 1 rama de pipicha 1 cda. de mantequilla 2 cdtas .de sal de grano Para la salsa macha: ½ taza de aceite vegetal 1 diente de ajo finamente picado ¼ de cebolla finamente picada ⅓ de taza de chile guajillo despepitados y desvenados ⅓ taza de chile morita despepitados y desvenados ⅓ taza de chile de árbol despepitados y desvenados ⅓ de  taza de cacahuate Sal al gusto Para las guarniciones: 4 cdtas. de mayonesa 2 limones 4 cdas. de queso blanco rallado  ProcedimientosPara los elotes. En una olla profunda coloca los granos de elote con el agua y las hierbas. Cuece a fuego medio. Cuenta de 15 a 20 minutos en cuanto comience el primer hervor. Rectifica que los granos estén suaves y cocidos. Agrega mantequilla y sal.  Para la salsa macha. Calienta el aceite a fuego muy bajito. Fríe los chiles de poco en poco para que no se quemen. Fríe los cacahuates, el ajo, la cebolla y retirar. En un procesador de alimentos, pica todo procurando que la textura sea gruesa. Finaliza con sal al gusto. Reserva.  Para servir. En un vaso o taza, agrega los elotes, después la mayonesa y el queso. Exprime medio limón y finaliza con la salsa macha.  Mercado Jamaica Guillermo Prieto 45, Jamaica, Venustiano Carranza, 15800, Ciudad de México.
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