Los mejores tés para bajar el colesterol
Te Cuida

Los mejores tés para bajar el colesterol

Por Gretel Morales - Octubre 2021
Los niveles de colesterol alto se han convertido en un problema de salud común entre la población, pues esto se debe al consumo de alimentos poco saludables. Si presentas este padecimiento, además de acudir con un especialista, también deberás modificar tu dieta en incorporar más frutas, verduras, pescado y granos integrales, así como jugos y licuados.

Además de modificar tu alimentación, también puedes empezar a consumir tés para bajar el colesterol, pues diversos estudios científicos recientes han confirmado que efectivamente hay tés que te ayudarán a disminuir los niveles de colesterol de manera natural. Aquí te contamos cuáles son.

¿Qué es el colesterol?

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., el colesterol es una sustancia con consistencia de cera, la cual se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo, ya que es necesario para producir hormonas, vitamina D y otras sustancias que ayudan a la digestión. Sin embargo, si tenemos demasiado colesterol, esto se combina con otras sustancias y se forma una especie de placa, la cual se adhiere a los vasos sanguíneos. Una vez que esto sucede, nuestra salud está en riesgo, pues tenemos más probabilidades de padecer un infarto o un ataque al corazón.

También puedes leer: 5 alimentos para combatir el colesterol malo

¿Cuántos tipos de colesterol hay?

Según los expertos, existen 3 tipos de colesterol:
  • Colesterol bueno (HDL): Este tipo de colesterol es el encargado de transportar el colesterol que se encuentra en otras partes del cuerpo al hígado, en donde se eliminará.
  • Colesterol malo (LDL): Este es conocido como el colesterol malo, pues cuando los niveles son altos, la placa comienza a acumularse en las arterías del corazón.
  • Lipoproteína de muy baja densidad (VLDL): Esta sustancia es la encargada de trasportar los triglicéridos y el colesterol LDL. Cabe mencionar que algunos expertos también lo clasifican como colesterol malo.

¿Qué causa el colesterol alto?

En la mayoría de los casos, un estilo de vida poco sano es la principal causa del colesterol elevado, incluyendo:
  • Dieta poco sana: El consumo excesivo de grasas, lácteos, carne, comida chatarra, chocolate y comida frita aumentará tus niveles de colesterol malo.
  • No hacer ejercicio: Los expertos señalan que el sedentarismo y la falta de ejercicio reducen los niveles de colesterol bueno.
  • Fumar: Es hábito no solo incrementa los niveles de colesterol malo, también reduce los niveles de colesterol bueno.
También puedes leer: Conoce todos los beneficios que el té de jamaica tiene para ti

Tés para bajar el colesterol

Es importante mencionar que no existen remedios mágicos para disminuir los niveles de colesterol, pues esto solo se puede lograr si cambias tu dieta, eliminas la comida chatarra de tu dieta y comienzas a hacer ejercicio, sin embargo, hay ciertos tés que te serán de mucha ayuda, pues tienen grandes beneficios para combatir el colesterol malo y, por ende, para cuidar de tu corazón. A continuación de decimos cuáles son los mejores.

Té verde

Gracias a que el té verde contiene antioxidantes y una sustancia llamada catequina, esta bebida se convierte en el arma perfecta para combatir el colesterol alto, pero en especial el LDL. Por otro lado, el estudio publicado en 2020 también señala que el consumo de este té disminuye los niveles de colesterol malo, pero no los niveles de colesterol bueno o triglicéridos.

Té de jamaica

Además de ser el ingrediente perfecto para preparar aguas frescas, la jamaica también tienes muchos beneficios para la salud. Estudios científicos recientes han encontrado que los antioxidantes son poderosos aliados contra el colesterol. Hasta el momento, las investigaciones señalan que el té de jamaica es el que más contiene antioxidantes.


Té de jengibre

Como seguramente ya sabes, el té de jengibre tienes muchos beneficios para tu salud, por lo que no es de sorprender que también ayude a disminuir los niveles de colesterol. Según una investigación publicada en 2008, el polvo de jengibre tuvo un efecto muy importante en los niveles de colesterol de los participantes. Es por esto que un refrescante té de jengibre es la opción perfecta para empezar el día.

Té de diente de león

Este té es otro gran remedio natural para el colesterol, pues ha sido parte de la medicina tradicional por muchos años. En 2010, un estudio realizado en animales confirmó que el diente de león es benéfico en la lucha contra el colesterol.

Finalmente, recuerda que estos tés son remedios naturales para bajar el colesterol, pero también deben ir acompañador de una buena alimentación, ejercicio y la guía de un especialista.

También puedes leer: Los increíbles beneficios del té de jengibre

Bebidas que debes evitar si tienes colesterol alto

Ahora que ya sabes cuáles son los tés que te ayudarán a bajar el colesterol de manera natural, también es importante que evites consumir el consumo de ciertas bebidas, pues debes recordar que los niveles de colesterol altos pueden afectar tu corazón.

¿Cuáles son las bebidas que debes evitar?

  • Bebidas con crema batida
  • Refresco
  • Bebidas preparadas con leche con alto porcentaje de grasa
  • Bebidas preparadas con helado
  • Bebidas de coco
  • Bebidas que contengan aceite de coco o de palma
Bebidas que debes consumir con moderación:
  • Bebidas energéticas
  • Jugo de frutas
  • Chocolate caliente
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Contrario a lo que Mafalda pensaría, no hay corazón que permanezca frío con un buen tazón de caldo caliente. Mientras que el cuerpo se alimenta con el líquido traslúcido y perfumado lleno de nutrientes, el alma se reconforta. Tal vez por eso haya un libro que se llama Caldo de pollo para el alma y que, a decir verdad, no he leído. Lo que sí he hecho es comer caldos de pollo y sentirme bien después de hacerlo. Los he comido enferma de la panza, del corazón; con un nudo en la garganta o con tos; antes y después de las fiestas; en tardes frías y al calor de la casa de mi abuela. Quizás, en el séptimo día, Dios nos dio los caldos para reposar con ellos, pero sin duda los humanos fuimos quienes perfeccionamos esta receta milenaria. Hay infinidad de formas de hacerlo. Están los que se preparan con huesos de res o tuétano para darle sabor. A mí me gusta prepararlo sencillo, con muslos, pechugas y piernas, pero en cocción lenta. A la olla aviento un trozo de cebolla, unos ajos, tres trozos de apio, poro, una zanahoria. Nunca olvido el bouquet garni que te enseñan a hacer en la escuela de cocina –laurel, salvia, mejorana, orégano y romero, amarrados con hilo blanco para que el pollo no se ponga azul, como en Bridget Jones–. El pollo va adentro con piel, con todo, porque otorga textura y profundidad. Luego a quitar la espuma con una espumadera. Cuando no hay padecimientos nada mejor que los caldos de pollo que pican, los que tienen arroz y garbanzos. Al ruedo hay que llegar con tortillas calientes, más calientes que el caldo mismo. A algunos hay que ponerles x gotas de limón por y gotas de salsa, que van en proporción al amor que se le imprimió al cocinarlo (menos sabor, más gotas). Se experimenta gratitud cuando en el caldo hay un chile chipotle al fondo: provoca a partirlo con la cuchara, aunque los labios se pongan floreados. ¿Lo malo? Cuando en el caldo hay pellejos flotantes. ¿Lo bueno? Cuando el brebaje es prístino, casi cristalino, sin burbujas de grasa, pero con aromas que acarician. El romance del caldo va más allá de la vista. Es, además, sus múltiples beneficios. Según lo que me cuenta Gina Rangel, nutrióloga de Te Cuida, el caldo de pollo posee carbohidratos saludables, grasas buenas y proteínas, por lo que es un plato completo y con todos los nutrientes de una comida integral. Tiene aminoácidos con propiedades antiinflamatorias y que ayudan a prevenir el insomnio. Gracias a su gran cantidad de electrolitos, un tazón de sopa rehidrata inmediatamente. ¡Adiós cerveza del día siguiente! Para que el caldo sea súper nutritivo, Gina recomienda que contenga la mayor cantidad de vegetales posibles, que se prepare con ajo, cebolla, sal de mar y con pollo de libre pastoreo o de alimentación orgánica. “De esta manera estamos garantizando que vamos a tener vitaminas, minerales y los tres macronutrientes incluidos en el caldo”. Lo ideal es que se someta a una cocción lenta de ocho horas, pero eso sí: hay que agregar los vegetales que acompañarán la sopa solo media hora antes de la culminación para no sobre cocinarlos. A Yamilette González, coordinadora de chefs de kiwilimón, le gusta agregar huacal, hígado, molleja, alitas y la carne con más sustancia. Adicionalmente, recomienda no lavar el pollo y cocinarlo a fuego medio bajo, de 2 a 3 horas. Si el fuego es alto, las impurezas se rompen y el caldo se contamina. “Las hierbas de olor varían mucho. Hay personas que prefieren el cilantro. Mi abuelita, por ejemplo, le agregaba hierbabuena: le daba un toque súper fresco y rico. Así, si estabas malito de la panza, te caía mejor”, me relató.  Hay que incluir los huesos en la preparación pues en ellos está la magia: su gelatina es efectiva para el crecimiento del pelo y las uñas, así como para la reducción del dolor en las articulaciones.El caldo es un apacho a todas luces. Gina piensa que “a través de un plato de caldo calientito lleno de nutrientes, le das a las personas un momento de paz, de estar en el aquí y en el ahora, reconfortar en cuerpo y alma, es por eso que, cuando una persona enferma lo primero que pensamos es regalarles un caldo de pollo para que se sientan mejor”. En salud o enfermedad, hay que tomarse el tiempo de disfrutar cuando una casa huele a caldo de pollo, cuando la tapa de la olla tintineante devela que algo rico espera en el tiempo. Su vapor y su sabor tienen el súperpoder de cambiar el sustantivo “casa” por el de “hogar”. ¿Lo preparamos?
El amaranto es un alimento ancestral que se ha consumido en el territorio nacional desde hace miles de años. Hoy en día, es común utilizarlo para preparar las famosas alegrías, así como granola, cereales, obleas, bebidas y muchos otros platillos. De acuerdo con información publicada por el gobierno federal, el amaranto es uno de los cultivos más antiguos de toda Mesoamérica, el cual fue domesticado hace más de 4,000 años. Sus increíbles beneficios han alcanzado gran fama gracias al Dr. Rodolfo Neri, el primer astronauta mexicano, quien incorporó este pseudocereal a la dieta de este gremio, pues es de fácil digestión y contiene muchas vitaminas y minerales. A continuación te contamos más sobre que aporta el amaranto a tu salud.¿El amaranto contiene vitaminas y minerales?Según la Secretaría de Agricultura, el amaranto no es propiamente un cereal, es más bien un pseudocereal, sin embargo, esto no significa que tenga menos propiedades o beneficios que los cereales, al contrario, es rico en: Vitamina AVitamina B, B1, B2 y B3Vitamina CÁcido FólicoCalcioHierroFósforoNiacinaGracias a que contiene todas estas vitaminas y minerales, el amaranto se considera uno de los mejores alimentos. Tan es así, que los expertos indican que el amaranto tiene más proteína que el maíz, arroz y trigo. Es por esto que es una excelente opción para la hora del desayuno, pues tendrás energía por un largo tiempo. También puedes leer: 7 recetas de bebidas y platillos con amaranto deliciosos y saludablesPor otro lado, de acuerdo con información publicada por la Universidad Nacional Autónoma de México, el amaranto es contiene los 9 aminoácidos esenciales para el cuerpo humano: histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano y valina.Beneficios de comer amarantoAdemás de ser ricos en proteína, vitaminas y minerales, el amaranto también tiene muchos beneficios para la salud. Los expertos indican que, durante la digestión, el amaranto obtiene propiedades nutraceúticas, lo que significa que ayuda a prevenir enfermedades tan temidas como la diabetes. Por si fuera poco, este superfood también ayuda a regular la presión arterial, mientras que la Dra. Cristina Mapes Sánchez, curadora de la colección etnobotánica del Jardín Botánico de la UNAM, señala que el amaranto también contiene casi la misma cantidad de hierro, calcio y proteína que la espinaca.Amaranto contra el colesterolAdemás de su rico sabor y versatilidad, el amaranto tiene increíbles beneficios para tu salud. Hoy en día, muchas personas sufren de altos niveles de colesterol debido a una dieta poca sana. Según varios estudios realizados en animales, este superfood mexicano podría ser benéfico para reducir los niveles de colesterol. Estas investigaciones científicas han indicado que el amaranto ayuda a bajar los niveles de colesterol malo, mientras que incrementa los niveles de colesterol bueno. Cabe mencionar que deben efectuarse más estudios para confirmar estos beneficios en humanos. También puedes leer: 10 beneficios de la harina de amaranto que quizás no conocías¿El amaranto ayuda a bajar de peso?El amaranto no solo es rico en nutrientes y proteína, también podría ayudarte a bajar de peso, pues según los expertos, es un alimento rico en fibra y proteína. Asimismo, al ingerir amaranto, este disminuye los niveles de grelina, la hormona responsable de la sensación de hambre. Recuerda que el amaranto también te hará sentir satisfecho por más tiempo, lo que evitará que consumas comida chatarra.Un superfood mexicano rico en antioxidantesEste superfood es tu mejor opción para mantenerte saludable, pues contiene antioxidantes, los cuales son esenciales para combatir los efectos de los radicales libres. Recuerda que estos pueden causar enfermedades como el cáncer, ya que dañan las células. En un estudio realizado en animales, los expertos encontraron que el amaranto incrementa la actividad de los antioxidantes. Y aunque aún deben llevarse a cabo más investigaciones, no cabe duda de que el amaranto es tu mejor opción para cualquier hora del día. También puedes leer: 6 increíbles beneficios de la chía que debes aprovechar yaRecetas con amarantoEstas recetas con amaranto son tu mejor opción para cualquier día de la semana, no te las puedes perder. Licuado de Fresa, Plátano y AmarantoAmaranto con Chocolate y FrambuesasAlegrías de AmarantoGorditas de AmarantoPay de Chocolate y Caramelo con AmarantoEnsalada de Pollo con AmarantoPan de Elote con AmarantoCapirotada con AmarantoTiras de Pollo con Amaranto y Dip de HabaneroPizza con Costra de AmarantoBarritas de Pescado con AmarantoAtún en Costra de Amaranto con Salsa Cremosa de Chile
Es difícil imaginar una cena de Acción de Gracias sin el clásico puré de papa, el popular puré de camote, la deliciosa salsa de arándanos, el tradicional mac & cheese, el icónico pay de calabaza y, por supuesto, el característico pavo al centro de la mesa. Esta escena se repite múltiples veces en series de televisión, películas y anualmente en millones de hogares a lo largo y ancho de los Estados Unidos el cuarto jueves de noviembre. El Thanksgiving Day es tan importante en los Estados Unidos que está catalogado como la fiesta familiar más grande del país, pues moviliza a un número importante de personas que ansían reunirse con familiares o amigos para disfrutar de la tradicional cena de Acción de Gracias. Si bien, expresar el agradecimiento por las buenas cosechas es una actividad muy común en los distintos festivales que se celebran alrededor del mundo, el concepto de la cena del Día de Acción de Gracias se remonta a un festín entre peregrinos ingleses que fundaron la colonia de Plymouth—actualmente Massachusetts—y los indígenas de la tribu de los Wampanoag. Aunque no se sabe la fecha exacta de ese mítico festín, se considera que la primera cena de Día de Acción de Gracias de la historia tuvo lugar en 1621, pues el cronista peregrino Edward Winslow hizo mención de los preparativos previos en una carta: “Ya que aseguramos nuestra cosecha, nuestro gobernador envió a cuatro hombres a cazar aves para que podamos alegrarnos juntos una vez que hemos reunido los frutos de nuestro trabajo. Los cuatro mataron tantas aves en un día que, con un poco de ayuda, duraron para la compañía casi una semana.” Por si fuera poco, Edward Winslow describe más adelante lo que parece ser la primer cena de Acción de Gracias de la que se tiene registro: “En ese momento, entre otras actividades, usamos nuestras armas, muchos de los nativos vinieron con nosotros, y entre ellos estuvo su gran rey Massasoit, con unas noventa personas, a quienes entretuvimos y celebramos durante tres días, y ellos salieron y cazaron cinco venados, que trajeron a la plantación y los concedieron a nuestro gobernador, al capitán y a algunos otros. Y a pesar de que no siempre será tan abundante, por la gracia de Dios, estamos tan lejos de la necesidad que deseamos compartir con ustedes nuestra abundancia”. De acuerdo con distintos historiadores, es poco probable que el pavo fuera el única ave al centro de la mesa en los festines de fin de la cosecha, pues diferentes productos de la cosecha, venados, cisnes, gansos, patos, y otras aves pequeñas también pudieron haber sido parte del menú como lo indica el recuento de Edward Winslow. Con el paso de los años, la tradición de expresar el agradecimiento por las buenas cosechas con un banquete se convirtió en una actividad habitual en Nueva Inglaterra y su popularidad fue tal que en 1863 que el presidente Abraham Lincoln proclamo el Día de Acción de Gracias como feriado nacional anual que se celebra hasta nuestros días.
Contrario a lo que Mafalda pensaría, no hay corazón que permanezca frío con un buen tazón de caldo caliente. Mientras que el cuerpo se alimenta con el líquido traslúcido y perfumado lleno de nutrientes, el alma se reconforta. Tal vez por eso haya un libro que se llama Caldo de pollo para el alma y que, a decir verdad, no he leído. Lo que sí he hecho es comer caldos de pollo y sentirme bien después de hacerlo. Los he comido enferma de la panza, del corazón; con un nudo en la garganta o con tos; antes y después de las fiestas; en tardes frías y al calor de la casa de mi abuela. Quizás, en el séptimo día, Dios nos dio los caldos para reposar con ellos, pero sin duda los humanos fuimos quienes perfeccionamos esta receta milenaria. Hay infinidad de formas de hacerlo. Están los que se preparan con huesos de res o tuétano para darle sabor. A mí me gusta prepararlo sencillo, con muslos, pechugas y piernas, pero en cocción lenta. A la olla aviento un trozo de cebolla, unos ajos, tres trozos de apio, poro, una zanahoria. Nunca olvido el bouquet garni que te enseñan a hacer en la escuela de cocina –laurel, salvia, mejorana, orégano y romero, amarrados con hilo blanco para que el pollo no se ponga azul, como en Bridget Jones–. El pollo va adentro con piel, con todo, porque otorga textura y profundidad. Luego a quitar la espuma con una espumadera. Cuando no hay padecimientos nada mejor que los caldos de pollo que pican, los que tienen arroz y garbanzos. Al ruedo hay que llegar con tortillas calientes, más calientes que el caldo mismo. A algunos hay que ponerles x gotas de limón por y gotas de salsa, que van en proporción al amor que se le imprimió al cocinarlo (menos sabor, más gotas). Se experimenta gratitud cuando en el caldo hay un chile chipotle al fondo: provoca a partirlo con la cuchara, aunque los labios se pongan floreados. ¿Lo malo? Cuando en el caldo hay pellejos flotantes. ¿Lo bueno? Cuando el brebaje es prístino, casi cristalino, sin burbujas de grasa, pero con aromas que acarician. El romance del caldo va más allá de la vista. Es, además, sus múltiples beneficios. Según lo que me cuenta Gina Rangel, nutrióloga de Te Cuida, el caldo de pollo posee carbohidratos saludables, grasas buenas y proteínas, por lo que es un plato completo y con todos los nutrientes de una comida integral. Tiene aminoácidos con propiedades antiinflamatorias y que ayudan a prevenir el insomnio. Gracias a su gran cantidad de electrolitos, un tazón de sopa rehidrata inmediatamente. ¡Adiós cerveza del día siguiente! Para que el caldo sea súper nutritivo, Gina recomienda que contenga la mayor cantidad de vegetales posibles, que se prepare con ajo, cebolla, sal de mar y con pollo de libre pastoreo o de alimentación orgánica. “De esta manera estamos garantizando que vamos a tener vitaminas, minerales y los tres macronutrientes incluidos en el caldo”. Lo ideal es que se someta a una cocción lenta de ocho horas, pero eso sí: hay que agregar los vegetales que acompañarán la sopa solo media hora antes de la culminación para no sobre cocinarlos. A Yamilette González, coordinadora de chefs de kiwilimón, le gusta agregar huacal, hígado, molleja, alitas y la carne con más sustancia. Adicionalmente, recomienda no lavar el pollo y cocinarlo a fuego medio bajo, de 2 a 3 horas. Si el fuego es alto, las impurezas se rompen y el caldo se contamina. “Las hierbas de olor varían mucho. Hay personas que prefieren el cilantro. Mi abuelita, por ejemplo, le agregaba hierbabuena: le daba un toque súper fresco y rico. Así, si estabas malito de la panza, te caía mejor”, me relató.  Hay que incluir los huesos en la preparación pues en ellos está la magia: su gelatina es efectiva para el crecimiento del pelo y las uñas, así como para la reducción del dolor en las articulaciones.El caldo es un apacho a todas luces. Gina piensa que “a través de un plato de caldo calientito lleno de nutrientes, le das a las personas un momento de paz, de estar en el aquí y en el ahora, reconfortar en cuerpo y alma, es por eso que, cuando una persona enferma lo primero que pensamos es regalarles un caldo de pollo para que se sientan mejor”. En salud o enfermedad, hay que tomarse el tiempo de disfrutar cuando una casa huele a caldo de pollo, cuando la tapa de la olla tintineante devela que algo rico espera en el tiempo. Su vapor y su sabor tienen el súperpoder de cambiar el sustantivo “casa” por el de “hogar”. ¿Lo preparamos?
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