10 Papás de película - Los mejores padres en el cine
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10 Papás de película - Los mejores padres en el cine

Por Kiwilimón - Mayo 2018
Este día del padre no podemos dejar de festejar a nuestros papás; ellos que nos acompañaron en la infancia y nos enseñaron a andar en bicicleta o a valernos por nosotros mismos . Es por esto que quisimos recordar a algunos de los mejores padres que han aparecido en el cine; así, te presentamos a los 10 papás de película.

La Vida es Bella (1997)

No podemos decir que esta es una película con final feliz, pero Guido, interpretado por Roberto Benigni, definitivamente es uno de los padres más legendarios de la historia del cine. La forma en que cuida la inocencia de su hijo a través de su estancia en un campo de concentración durante el Holocausto es toda una enseñanza de vida.

En Búsqueda de la Felicidad (2006)

En este largometraje Will Smith interpreta a Chris Gardner, un buen hombre con mala suerte que se encuentra en el momento más difícil de su vida. A través de trabajo duro y fe saca adelante a su hijo para lograr una vida mejor y digna. Sin duda, una de las relaciones padre-hijo que más nos ha pegado en los últimos años.

El Imperio Contraataca (1980)

Siendo honestos, no todas las relaciones padre-hijo son amorosas, a veces las cosas se complican y el famosísimo Darth Vader termina por confesarle a Luke Skywalker que es su hijo biológico. Quien haya visto La Guerra de las Galaxias sabe que esta escena familiar es uno de los ejes de la saga.

El Protegido (2000)

Todo hijo cree que su padre es un súper héroe, por ello, esta película entra en la lista, ya que el personaje interpretado por Bruce Willis realmente es un héroe. Con un mensaje de fuerza y humildad, esta cinta nos recuerda la fuerza de la voluntad del ser humano.

Mi Vida (1993)

Quien no haya derramado lágrimas viendo cómo Bob Jones (Michael Keaton) le deja un legado en video a su hijo que jamás verá crecer, no tiene corazón. Esta película es uno de los más grandes testamentos al amor paternal y a la importancia de las enseñanzas de un padre.

Un Papá Genial (1999)

De ser un embaucador despreocupado, el personaje de Adam Sandler se convierte en uno de los papás más icónicos del cine. Esta peculiar relación de padre e hijo resulta extraña, por decir lo menos, pero al final nos deja una sensación de complicidad, cariño familiar y admiración.

Mrs. Doubtfire (1993)

¿Qué haría un padre por mantenerse en la vida de sus hijos? Cualquier cosa, o al menos eso es lo que nos demuestra Robin Williams en esta comedia . Disfrazado de mujer mayor, y con un toque especial, este padre, negado a resignarse, permanece en la vida de sus hijos sin que ni ellos mismos se enteren.

El Rey León

Si hay una película que define el amor entre padre e hijo es ésta. Tras una de las escenas más trágicas en la historia del cine, Simba se embarca en un viaje emocional en el que debe encontrar a su difunto padre para darse cuenta de que no puede escapar a su destino.

Finding Nemo (2003)

Buscar a través de los 7 mares atu hijo perdido requiere de una gran determinación, y más cuando hay tiburones, corrientes marinas y cazadores de por medio. En una de las mejores cintas animadas de los últimos tiempos, el pez payaso Marlin emprende una búsqueda inigualable para encontrar a su hijo y poder regresar a casa.

John Q (2002)

Un padre haría lo que fuera por cuidar de su hijo, aunque esto incluya un crimen mayor. Aquí, Denzel Washington encarna a un padre desesperado por conseguirle un trasplante de corazón a su hijo. Como su situación económica no es muy buena, él hará lo necesario para que su hijo sobreviva.

Recetas para acompañar tu película:

 
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Explora los mejores tacos de dos de las dos capitales gastronómicas del país: Ciudad de México y Tijuana. Serán lugares que te querrán hacer regresar en cada oportunidad. Taquería Los Picudos, CDMXLa Ciudad de México es sinónimo de taco al pastor y suadero. Para Juan de Dios Garza: “Es difícil encontrar otro taco que represente tanto a la ciudad. Quizás los tacos de guisado en cada esquina. Pero dentro de la diversidad ofrecida en la jungla de concreto, los tacos al carbón merecen su lugar en el Olimpo. Un verdadero espectáculo con parrillas incandescentes alimentadas por carbón, operadas por ojos y manos ágiles. El arte de domar el fuego, cuándo poner y quitar la tortilla, la proteína o el queso. El delicioso olor a humo que lo envuelve todo. Los Picudos, en la colonia Del Valle, es una parada obligada dentro del tour taquero. Aquí se dedican a todo lo que tenga que ver con fuego y humo. Al entrar, a primera vista y en el mero centro: la parrilla, los taqueros y mucho humo. La nariz se saturará con un embriagante olor a carne besado por el fuego. Con asombro verás a los taqueros operar las parrillas que literalmente están descansando sobre las brasas. Uno se parte la cabeza para entender cómo no se les quema algo. Si buscas taqueros platicadores, este no es tu lugar. Los taqueros con mirada estoica practican su oficio con tanta seriedad como los japoneses con el yakitori. ¿Qué pedir? Todo. No es broma ni exageración. Tacos de bistec, cebollitas, volcanes, alambres y más, pero el taco de chuleta y costilla se quedaran impresos en tu cerebro y papilas gustativas. No es una taquería barata (el pago es en efectivo) pero no hay mejor sentimiento que pagar por algo que supera cada una de tus expectativas”. Dirección: Calle Moras 230 y Miguel Laurent, Colonia del Valle, CDMX. Foto: @mexicanfoodpornTacos El Sinaloense, Tijuana Tijuana makes me happy. Es una capital fronteriza cuya identidad se reinventa a diario. En Tijuana siempre hay fiesta en sus cantinas, festivales de música, arte y comida, buena cerveza y lo mejor: una propuesta gastronómica que te permitirá comer excelente los 365 días del año. Desde los lugares clásicos y obligados que son un referente en México y Estados Unidos, hasta los nuevos restaurantes que integran lo mejor de ambos lados de la frontera, en Tijuana tienes garantizado que comerás como un rey. Y si bien, los mariscos, la birria y las tortas de asadas del Wash son un clásico, mi joya de esquina son los Tacos El Sinaloense. Aquí encontrarás los mejores tacos de asada, adobada, tripa y cabeza del norte. Puedes pedirlos en tortilla de maíz o de harina; en vampiros o mulitas, con o sin queso. Cualquier opción te la servirán con una porción abundante de guacamole, cebollitas fritas y más de cinco salsas para acompañar tu antojo de la noche. Es el lugar perfecto para visitar después de la fiesta o simplemente cuando quieras disfrutar un buen taco. Dirección: Calle Alba Roja 12888, TijuanaRecomendación: Fer BalmacedaTacos La Especial, TijuanaUna taquería clásica y favorita de viajeros de todo el mundo son los Tacos La Especial. Arturo Herrera, parrillero tijuanense, nos cuenta que son los mejores tacos de vapor de carne con papa, de chicharrón rojo y de frijoles de Tijuana. “Estos tacos tienen 68 años de haberse instalado en una de las zonas más turísticas de la ciudad. Su principal distintivo son sus guarniciones como zanahoria encurtida y cebollas cambray frescas. Las salsas son una delicia. Para mí el rey es el taco de frijol, pues tiene una receta única en la ciudad. En los años setentas, se acostumbraba ir después de los eventos de la fiesta brava, ¡una faena al paladar!”. Dirección: Avenida Revolución 718, entre la 3a y la 4a, Zona Centro, Tijuana. Horarios: 9 am a 11 pm
Sabemos que en gastronomía de la vista nace el amor, y más si la comida se sirve en un plato hermoso. Desde las cocinas de las abuelas hasta sus exposiciones de piezas artísticas en Zona Maco, son pocos los mexicanos que no conozcan o hayan disfrutado un delicioso platillo en vajillas Anfora. Es una empresa de cerámica mexicana que ha sorteado mil batallas y sigue en pie, engalanando nuestras mesas ¡desde hace cien años!La herencia culinaria de México se ha reinventado a la par de sus vajillas, por eso te contamos algunos secretos de una empresa que ha conquistado el corazón de los mexicanos, en el marco de sus 100 años. Orgullo nacionalAnfora fue una de las tres primeras empresas que llevaron la producción cerámica a una escala masiva en México. Comenzaron en 1920 con una fábrica ubicada a espaldas de la Penitenciaría de Lecumberri, en la Ciudad de México. Durante sus primeras décadas, el gobierno alentaba a los ciudadanos a comer en sus vajillas, ya que destacaban por utilizar pastas nacionales de muy buena calidad, a la altura de cualquier producto de importación. Renombre internacionalPara los años 60, Anfora vestía las mesas no sólo de nuestros hogares, sino de los mejores hoteles y restaurantes de la capital, como el San Ángel Inn, el Centro Gallego, Sanborns y el Danubio. También los atletas de la Villa Olímpica probaron en sus piezas auténticos platillos mexicanos durante las Olimpiadas de 1968, e incluso Marilyn Monroe fue retratada frente un plato Anfora durante su visita a México. Nueva eraEn 1994 la empresa trasladó la fábrica a su ubicación actual en Pachuca, Hidalgo. Los nuevos tiempos requerían una gran celebración y a la inauguración de las nuevas instalaciones asistió el presidente Ernesto Zedillo. Un par de años después llegó un encargo peculiar desde Rosarito, Baja California. Se trataba de una réplica de vajillas antiguas para la taquillera película Titanic, del director James Cameron. A pesar de la entrada a gran escala de cerámica china, Anfora ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su calidad. Hoy nos sigue sorprendiendo con piezas duraderas y diseños que honran la creatividad de las nuevas generaciones. Visita aquí su catálogo, su tienda en línea o sus vajillas en Amazon para engalanar tu hogar.
La tradición de colocar un altar de muertos dicta que, entre otros elementos como velas o incienso, la ofrenda debe llevar la comida y bebida favorita de la persona a quien está dedicada, así que los aguardientes mexicanos no faltan.Existen varios tipos de aguardientes en el mundo, pero los mexicanos sin duda son muy representativos a nivel mundial (sí, estamos hablando del tequila) y aquí te presentamos algunas opciones de aguardientes mexicanos ideales para tu altar.¿Cuáles son los aguardientes mexicanos?El aguardiente es una bebida alcohólica destilada a partir de un fermentado, por ejemplo, de frutas, cereales, granos y hortalizas como el agave. El principio básico del aguardiente es alcohol diluido en agua, de ahí su nombre, que en latín refiere a su baja inflamabilidad, aunque también se cree que se debe a la sensación que provoca.Existen aguardientes simples a los cuales no se les añade nada y cuatro de ellos son muy conocidos: el ron, el brandy, el whisky y el tequila mexicano.Así, el tequila es el aguardiente mexicano más famoso, fermentado y destilado del agave azul, y con denominación de origen en cinco estados del país: Guanajuato, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas y Jalisco.De la misma forma que el tequila, el mezcal es otro aguardiente mexicano, fermentado y destilado del agave, que en los últimos años ha ganado terreno para volverse casi tan relevante como el tequila.A partir del mezcal, hay otros aguardientes que quizá también conozcas. Uno de ellos es el bacanora, originario de Sonora; el sotol, producido en Chihuahua, Durango y Coahuila, y la raicilla, de la Sierra Madre Occidental.En cuanto a aguardientes mexicanos a partir del jugo de la caña de azúcar, tenemos la charanda, típica del estado de Michoacán y cuyo nombre viene del purépecha, que significa tierra colorada, en honor al cerro La Charanda.Todos estos aguardientes son regionales, por lo que no encontrarás bebidas más mexicanas que estas para tu altar de Día de Muertos.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
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