Cómo hablar con los niños sobre la Cuaresma

Por Kiwilimón - Febrero 2018
  Hablar con nuestros hijos sobre la Cuaresma significa que primero tenemos que entender la historia y el significado detrás de POR QUÉ se celebra. Dos herramientas que facilitan  el mensaje son los símbolos y la historia. Si entras en la mayoría de las iglesias  durante la Cuaresma, encontrarás que muchos de sus altares están decorados con plantas del desierto y grandes cuencos de agua. Estos elementos simbolizan la experiencia del desierto, cuando los israelitas vagaron en el desierto antes de que se les permitiera ingresar a la Tierra Prometida por 40 años. También simboliza los 40 días que Jesús pasó en el desierto siendo tentado. El agua también es un símbolo importante en estas fiestas. La Cuaresma representa un tiempo en el que los católicos trabajan por una renovación de la fe. Como la Cuaresma es bautismal por naturaleza, es un buen momento para hablar sobre el bautismo con nuestros hijos. Hablando de cómo el agua se vierte sobre sus cabezas o cómo están sumergidos, y cómo este momento simboliza a renacer en una vida acompañado de fe. Usando la historia para mejorar esta visión, comparta con ellos la historia bíblica de cómo Juan el Bautista bautizó a Jesús en el río Jordán.

Practicando la Cuaresma como una Familia

Si su familia celebra el ayuno durante esta temporada, explique a los más pequeños por qué la familia no come carne los viernes (es habitual que solo las personas de entre 18 y 59 años ayunen durante la Cuaresma, aunque algunas familias deciden incluir a todos en el ayuno de carne los viernes o al menos el Viernes Santo). Primero, porque es un acto de abnegación, un pequeño sacrificio destinado a unificar la iglesia sin importar los niveles socioeconómicos. Y durante este periodo del año aquí puedes encontrar información de:  
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Esa mañana callejoneamos por las áridas calles de la capital de Veracruz. El ambiente ya no olía a mar, o sí, pero de lejos. Erik Guerrero y yo esperamos en la mesita de lámina que por mantel llevaba el logo de una cerveza. La promesa eran los mariscos que, según uno de los chefs más importante del puerto y fundador de Nuestra Pesca, no tenían competencia. “Aquí viene hasta Enrique Olvera”, me aseguró. A los quince minutos, salió de la cocina de Ay Apá un tazón de barro grueso y humeante con arroz a la tumbada. A cada meneada de la cuchara salían las papas y los mariscos suspendidos en esa suerte de océano rojo con aromas a epazote. Recuerdo que, tras la quemada de lengua, el caldo me dio información sobre el sabor del mar, sobre la justicia que le hace a sus frutos una buena preparación. Esa no fue la única vez. Esa sensación vino con los cocteles de pulpo que me presentó Jonatán Gómez Luna en Tulum, o las almejas chinas que el chef Nico Mejía nos dio a probar en la laguna de Cuyutlán, Colima. Años antes también lo sentí frente a la Quebrada en Acapulco. No tenía ni cuatro años cuando supe que los mariscos de México son para hacerles un poema en endecasílabas. Los 1,592.77 km2 que mide el litoral mexicano son espacio suficiente para hacer una fiesta interminable de platos regionales que combinan los frutos del mar de formas únicas. El norteño, el costeño o el chilango sabe que una copa bombacha desbordada en camarones o una mesa de plástico con salcitas vinagrosas al centro, son la antesala de un placer reservado para los no novatos, para los que conocen la gastronomía nacional desde sus profundidades.Hay que sentirse plenamente mexicano y en confianza para jugarse la vida en un puesto de mariscos frente al metro en la Ciudad de México –y aún así es probable el hallazgo sea exitoso–. Y si eso sucede en el centro del país, a kilómetros del mar, el viaje por los dos flancos de las costas mexicanas amerita abrocharse los cinturones para luego desabrocharlos.La primera parada sería en Mazatlán, donde hay que pedirse un burrito de marlín tupido en frijoles frente a un chiringuito playero. En Tampico el viaje se hace corto cuando de por medio hay unas jaibas rellenas de Los Curricanes, que pueden llevarse de souvenir en su versión congelada y debidamente guardada en hielerita.Los aguachiles verdes del norte despiertan el sudor y las ganas de apagarlo a fuerza de cheves tan frías como las corrientes de Humboldt mientras que los negros de Yucatán nos cautivan con los sabores cenizos de su recado. ¿Ceviches, alguien? Hay tanta variedad como cocinas tradicionales. Ya saben, no es lo mismo el ceviche de Nayarit que uno de Jalisco o de Guerrero. ¿Un mole rojo con camarones? Hay que tocar base en el istmo oaxaqueño.De ostiones los de Sonora y mejor que tengan queso Parmesano. A Rosarito hay que llegar por las langostas al vapor que luego van fritas y arropadas en tortillas de harina recién hechas. Frijolitos, salcita y mantequilla, ¡pum! Directo al mar, y también al cielo. De ahí por almejas chocolatas a La Paz o por todo tipo de conchas a la Baja: sobre unas suculentas tostadas, a la Guerrerense; sobre platos con toques Baja-Med y técnicas pulcras a Fauna, Deckman’s o Villa Torél. Erik Guerrero dice que lo más rico del Golfo es su pescado, y del Pacífico, mariscos como el camarón, las conchas, el pulpo, el caracol, los calamares y las langostas. Nos invita a aventuramos fuera del puerto para ir por una recompensa única: los mariscos de Doña Tella en Alvarado. Sospecho que le haré caso. Después de su recomendación de Ay apá le creería que la luna es de Veracruz.Si no puedes viajar este año, no importa. La Cuaresma ya inició, y con ella una temporada gastronómica en la que no deben faltar las preparaciones frescas, las recetas picositas ni los mariscos que te van a llevar a las playas mexicanas en un par de ingredientes. ¿Listo para el tour?
La temporada de cuaresma es perfecta para experimentar con platillos del mar y su mejor maridaje siempre será con cerveza. Ésta resaltará los sabores y notas de este tipo de preparaciones, por lo que reunimos una guía de cinco cervezas mexicanas para que le saques jugo a esta rica temporada: Mareta, joya tropicalDe Cervecería La Costa, esta cerveza estilo pale lager presenta increíbles aromas y sabores cítricos y herbales en cada trago. Es una cerveza refrescante con sutiles notas florales que acompañará perfecto tu siguiente mariscada, ya sea en cócteles, aguachiles o ceviches. Sugoi, una cerveza fusión Se trata de una ale clara producida por Monstruo de Agua, la cual tiene en boca un sabor cítrico ligeramente mieloso, seguido de un amargor herbal que termina con notas de jengibre y té de limón. Sugoi es una palabra japonesa que se puede traducir al slang chilango como "chidísimo", pues sus cerveceros quieren reconocer los ingredientes de Asia que usamos en México. Esta cerveza refrescante y fácil de beber combinará magistralmente con una tostada de atún, calamares en su tinta o un taco gobernador. Cerveza Rrëy White, la regia refrescante Producida por Cerveza Rrëy, de Monterrey, es un estilo White, elaborado con cáscara de naranja, cilantro y levadura belga. Tiene notas de miel y cítricos, lo que la hacen la cerveza perfecta para acompañar platillos hechos a base de salmón o bien pescados con salsas ácidas. Polaris, para las tardes de calorEs una pacific pale ale producida por Cervecería Tres Casas. Está elaborada con malta de cebada y trigo, y solamente un tipo de lúpulo que le da un aroma tropical con toques frutales y notas cítricas. Tiene un sabor fresco y cuerpo ligero, ideal para maridar con un buen aguachile de camarón o unas pescadillas. Haka Negui Consup, exótica tribal De la cervecería jalisciense Tiny Bastards en colaboración con cervecería Gardenia, es una cerveza estilo new zealand pilsner. Sus maestros cerveceros la describen como exótica con personalidad tribal, porque su estilo está inspirado en las cervezas Czech Pilsner pero con lúpulos de Nueva Zelanda. Es fresca y fácil de tomar, perfecta para acompañar ensaladas o arroces con mariscos. 
En esta era en la que todo debe llevar la etiqueta de orgánico o entonces algo está mal con nuestros alimentos, comprar vegetales congelados podría traernos un poco de remordimiento, pues no son frescos, ni los pelamos ni cortamos en pedacitos por nosotros mismos.Sin embargo, puede que comprar y cocinar con vegetales congelados no sea tan terrible como podríamos pensar, pues de acuerdo con información de Muy Interesante, hay estudios que demuestran que incluso sin congelar, algunos alimentos pierden nutrientes.Por su parte, los vegetales suelen ser congelados inmediatamente después de ser cosechados, así que retienen la mayoría de sus nutrientes. Algunos estudios incluso han demostrado que ciertos alimentos, como el brócoli o la col rizada, tienen niveles más altos de riboflavina y antioxidantes, respectivamente, cuando están congelados que cuando están frescos.Beneficios de comprar vegetales congeladosTal vez no necesitas convencerte de comprarlos, pero los vegetales congelados no sólo te ahorran tiempo, también te evitan tirar tomates o zanahorias viejas que compraste, nunca usaste y dejaste olvidadas al fondo del cajón de las verduras.Otra ventaja de comprar una bolsita de vegetales congelados es que están disponibles todo el año, incluso si no está en temporada. Sin embargo, es importante saber exactamente qué verduras congeladas compras, porque si bien muchas de ellas no contienen conservantes agregados, algunas pueden perder algo de valor nutricional con la adición de sal, salsas o condimentos que deben ir indicados en el empaque del producto.Por otra parte, la forma en la que los descongelas también es importante. Cuando este proceso se lleva a cabo, hay una “reactivación de los microorganismos y esporas presentes”, además de una “liberación de líquido de exudado”, que puede conllevar a un riesgo de contaminación, dice la doctora Elena Aguilar, para Muy Interesante.Ella refiere que la mejor forma de hacerlo es pasarlos la noche antes al refrigerador, o hacerlo directamente en el microondas, pero tratar de evitar dejarlos descongelarse a temperatura ambiente. Finalmente, aunque los alimentos congelados tienen una vida útil más larga, mantener las verduras en el congelador después de dos años podría reducir potencialmente su valor nutricional. Así que ahora ya tienes un panorama mucho más completo de usar vegetales congelados, sus pros y sus contras.
La hoja santa es uno de los ingredientes más populares dentro de la cocina mexicana, ya que se puede utilizar para preparar tamales, salsas, caldos, pescados y muchos otros guisados tradicionales. Sin embargo, esta maravillosa hierba también tiene algunas propiedades medicinales que la hacen muy valiosa, por lo que debes conocer cuáles son los beneficios del té de hoja santa. ¿Qué es la hoja santa? Para entender los beneficios del té de hoja santa, primero debemos conocer el origen de esta increíble planta. La hoja santa, también conocida como acuyo o hierba santa, es una planta aromática que crece en zonas tropicales y se utiliza mucho en la gastronomía mexicana, especialmente en la cocina oaxaqueña y veracruzana. La hoja santa, cuyas hojas tienen forma de corazón y un fuerte olor penetrante, se destacó como planta medicinal entre diferentes quelites y otras hierbas aromáticas desde la época prehispánica gracias a que los sacerdotes españoles la usaban para tratar diversos malestares. Beneficios del té de hoja santa Los beneficios de la hoja santa han sido comprobados a lo largo del tiempo y la forma más común de consumirla es a través de una infusión. De hecho, la Secretaría de Agricultura afirma que dentro de los usos y beneficios del té de hoja santa, es un excelente aliado contra los siguientes malestares.El té de hoja santa ayuda a disminuir la fiebre.Ayuda a combatir los nervios frente a situaciones complejas.Funciona como relajante natural, por lo que alivia el insomnio.Regula el sistema digestivo y ayuda a mantenerlo sano.Combate el dolor estomacal, estreñimiento y diarrea.Puede aliviar los síntomas de asma y hasta bronquitis.Tiene alto contenido en safrol, un buen aliado para disminuir el dolor de cabeza.Como mencionamos anteriormente, puedes preparar un té de hoja santa al hervir las hojas limpias en un pocillo y exprimir hasta la última gota. De igual manera, las puedes utilizar en licuados o jugos verdes. Recuerda que a pesar de que el té de hoja santa ayuda a aliviar los síntomas de algunas enfermedades respiratorias, éste NO cura el covid-19.Su uso excesivo puede traer efectos contraproducentes para la salud, así que asegúrate de consultar con un experto cuál es la medida recomendable para que puedas aprovechar todos los beneficios del té de hoja santa.
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