Deliciosas Recetas con Salmón

Por Kiwilimón - February 2012
Los salmones y truchas del Atlántico y del Viejo Mundo (el género Salmo) son peces marinos y de agua dulce de la familia de los salmónidos distribuidos por los océanos y mares de casi todo el mundo excepto el Océano Pacífico, con algunas especies que sólo viven en agua dulce en Europa y Asia.1 Su nombre procede del latín salmo, que es como llamaban en la antigua Roma a estos peces. Genéticamente son parientes cercanos de los salmones y truchas del Pacífico, del género Oncorhynchus, y tienen una anatomía similar, aunque el análisis de ADN mitocondrial ha mostrado que ambos géneros son diferentes. (Fuente: Wikipedia) El salmón es un pescado totalmente delicioso por su sabor, textura; además de que se puede cocinar de diferentes formas. Aquí les dejamos una serie de recetas con salmón para que tome en cuenta y hagan en casa. Tomen nota. Tortitas de Papa con Salmón Ahumado Ideal para el platillo principal de un brunch. Blinis con Hueva de Salmón Ricos canapes hechos con una base de huevo y harina con crema y hueva de salmón. Bolitas de Arroz con Salmón Estas bolitas de arroz con salmón quedan deliciosas como botana para cuando te quieras lucir. Salmón en Salsa de Vino Blanco Este platillo aunque es facil de preparar es suficientemente elegante para servirlo en una cena elegante. Frittata de Espárragos y Salmón Ahumado Las frittatas son perfectas para un desayuno de mucha gente o una comida de domingo. Es fácil de cocinar y muy nutritiva. Salmón Asado con Salsa de Pepino y Limón Un rico salmón a la parilla con una salsa fresca de pepino, menta, jengibre, chile y jugo de limón. Hamburgesas de Salmón con Salsa Tártara Ricas hamburgesas de salmón con echallot, alcaparras y mostaza acompañadas de una rica salsa tártara.
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En cada niñito Dios de plástico se esconde un futuro ineludible: el de hacer una tanda de tamales de chile, de dulce o de manteca… tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Eso sí. No se admite pagar la manda adquirida en la rosca de Reyes con los de chivo, porque hacerle los tamales de chivo a alguien, según afirma el historiador y escritor José N. Iturriaga, es querer salirse con la suya: “En México tenemos un sinfín de variedades de tamales. Hay de cerdo, de pollo, de pavo, de conejo, de iguana, de camarones como en Sinaloa… de todo menos de chivo. Esos no existen”.Los tamales son quintaesencia de la Candelaria, una fiesta que hace alusión a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, y que fue el momento en el que María y José presentaron a su hijo en el templo. Fue hasta la Edad Media, a partir del siglo V, que “se hacía el encendido de velas o candelas en las capillas como señal de que Jesús es luz. De ahí que exista una virgen con advocación de la candelaria”. Para uno de los tamaleros más famosos de la ciudad, Don Víctor Gumersindo Zárate Cuevas, esta fiesta amerita un cambio de locación. Un día normal, la olla de sus tamales despide los vapores inconfundibles del adobo de cerdo, del verde con pollo y del de queso con rajas en la entrada del Mercado de Granaditas. Pero para la Candelaria, su hijo Víctor Zárate –chef del restaurante Madre Café–, lo llevará hasta un spot de la Roma, en la Ciudad de México, donde el tamalero con más de cuarenta años de oficio podrá vender sus tamales a un público que los considera de culto.Los de Don Víctor son gigantes; sus guisos, jugosos. Pero su mística trasciende a nuestro tamalero favorito. Y es que el tamalli, vocablo náhuatl que significa envuelto, es más que la suma de sus partes: más que la masa de maíz molido, que su relleno dulce o salado o que la hoja que lo cobija todo. El tamal es leyenda, es técnica de origen prehispánico, pero también de Conquista y de productos que, como el cerdo y el pollo, cruzaron el Atlántico. El tamal es signo de vida –es el festín en bodas y bautizos– y de muerte –es pilar en los altares del 2 de noviembre–. Es el manjar de los ricos, el placer de la clase media y el sustento de los pobres. Democrático, variado y único, el tamal es un ecosistema que muta entre la distancia de un pueblo a otro. Según afirma José N. Iturriaga, “A nivel nacional podría haber hasta un millar de ellos”.No hay muchos alimentos con tantas tradiciones, cábalas y rituales. “Algunos de ellos tienen que ver con la Virgen y su pureza”, como cuando las señoras del pueblo dejan de producir tamales en los días de su menstruación porque “se cree que no les van a salir bien o se les van a agriar”, dice Iturriaga. Otro es que con el bote listo y desbordado en pequeños envueltos de maíz es vital persignarse y persignarlos antes de ponerlos ante el fuego. Depende del tamalero. Don Víctor, por ejemplo, recita las frases que su padre y su madre le enseñaron a pronunciar frente a la olla. Adicionalmente le pide a la Virgen que sus tamales tengan la suficiente demanda y que, al comerlos, la gente se vaya contenta. Por último, traza una “V” sobre ellos con ramas de laurel, epazote y naranjo en señal de victoria y de la inicial de su nombre. Sólo después de haber cumplido cada pase mágico esos tamales estarán listos para triunfar.Hay quienes repetidamente hacen la señal de la Santa Cruz sobre la olla o “fabrican una cruz con masa en el exterior del bote”, según me cuenta Iturriaga. Por su parte, Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón, me cuenta que en su pueblo de Oaxaca, esa cruz se dibuja al fondo de la olla con chiles guajillo.Los tamales son lo mismo un trozo de cielo que un producto de la tierra por lo que la física y la química no les pasan de largo. Don Víctor dice que un buen tamal se distingue por la higiene de cada elemento que lo integra y por la selección de cada ingrediente: “Hay que darles amor para ir descubriendo sus secretos”, confiesa.Lo que yo confieso es que no sé si ir a comprarle a Don Víctor o cocinar algunas de las recetas más ricas de tamales que tenemos. Tal vez haga las dos cosas, qué más da. Para asegurarme que valdrá la pena cocinarlos en casa haré todos los consejos que me dieron mi mamá, mi abuela y las chefs de Kiwilimón. “Para tener unos tamales buenísimos utiliza harina de maíz recién molida. Si quieres que te duren más tiempo utiliza agua en lugar de caldo de pollo o res. Si el problema es que te quedan secos, asegúrate que la masa quede húmeda, de una consistencia cremosita y pastosa. Utiliza manteca de cerdo de buena calidad ya que esto le dará mucho sabor a tu tamal.” Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón. “Para esponjar los tamales utiliza el agua de cocción de la cáscara de tomate y el tequesquite. Así me enseño mi abuelo.” Mayte Rueda, chef de Kiwilimón. “El acomodo de los tamales es importante. La mejor forma de hacerlo, si estás empezando, es acomodarlos de manera vertical con la colita hacia arriba, para asegurar que la masa no se te salga. No aprietes demasiado la hoja de tamal para que con el calor y la cocción te queden más esponjositos.” Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón. “Lo más fácil es hacer una bolita de masa de tamal y aplastarla en una tortillera.” Alexandra Romero, chef de Kiwilimón.“Si haces una rosca de tamal báñala por completo con la salsa para que te quede húmeda y picosita.” Marielle Henanine, chef de Kiwilimón.El de mi familia es sencillo: si tienes batidora bate por unos quince minutos. Si lo haces a puño y letra, bate unos veinticinco minutos, y de preferencia –como decía mi abuelita– que el que lo empiece sea el que lo termine para que “no se corte” la masa. Mi mamá prefiere el sabor de la manteca vegetal que les aporta textura y sólo deja de batri hasta que la masa esponje.¿Cuál es tu secreto?Tamal norteñoTamal relleno de chile con quesoTamales de requesón y rajasChile relleno de tamal
El ceviche es uno de los platillos más representativos de la Cuaresma y aprovechando la temporada, en esta ocasión te presentamos el Kiwifav de la semana, elegido por nuestra Chef Alexandra Romero, quien nos recomienda el restaurante de especialidad Casa Ceviche. Cassa Ceviche presenta un nuevo concepto dentro del corazón de Playa del Carmen, en Quintana Roo, al ofrecer un amplio menú con las mejores delicias de la comida peruana y, por supuesto, su platillo más emblemático, el ceviche. El restaurante lo lidera el Chef José Luis Chávez, quien además se ha encargado de establecer alianzas con productores y pesqueros locales, para ofrecer los productos más frescos del lugar y favorecer el comercio justo en la comunidad. Adentrándonos más específicamente en su menú, Alexandra nos recomienda uno de los platos tradicionales de Cassa Ceviche: el ceviche maya, una fusión de las gastronomías peruana y mexicana, con un toque de la cocina prehispánica, el cual está elaborado con ajíes importados desde Perú, leche de tigre, juliana de cebolla morada, mousse de camote, maíz crocante y maíz cocido, una verdadera explosión de sabores. Dentro de su inigualable menú, también destaca la coctelería, especialmente el Quetzal, un trago elaborado con agua de pepino y albahaca, mezcal, Controy, concentrado de Jamaica y cardamomo. Posee un sabor es fresco y novedoso, ¡ideal para disfrutar de una noche en el caribe! Además de un menú con sabores exquisitos, Cassa Ceviche destaca por sus detalles y excelente servicio, pues tanto dueños como empleados te harán sentir como en casa. ¡No olvides pasar por Cassa Ceviche en tu próxima visita a Playa del Carmen!
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
Todos nos hemos tomado una tacita de té de manzanilla para cuando estamos indigestos o incluso cuando queremos calmarnos un poco, pues estos dos son los beneficios de la manzanilla más conocidos.La manzanilla es conocida por su efecto calmante sobre el sistema nervioso y también para ayudar a aliviar el malestar digestivo, porque el componente activo de la manzanilla, llamado bisabolol, tiene propiedades antiinflamatorias y relaja el revestimiento del músculo liso del tracto digestivo. Sin embargo, la manzanilla tiene diversos usos que quizá aún desconoces y que puedes aprovechar como remedios caseros para la piel, el cabello o incluso los dientes.Tratamiento refrescante para los ojos¿Sabías que la manzanilla contiene estimuladores de la circulación naturales que pueden ayudar a reducir las ojeras? También puede ayudar con los ojos hinchados, cansados o irritados. Simplemente coloca bolsas de té de manzanilla previamente preparadas y ya frías como compresas en los ojos cuando lo necesites.Enjuague bucalLa manzanilla tiene propiedades antiinflamatorias y puede ayudar a aliviar las úlceras bucales, las aftas o las encías irritadas. Para usarlo como enjuague, prepara una taza de té de manzanilla, deja enfriar y simplemente úsalo como cualquier otro enjuague bucal.Tratamiento para la piel ásperaLa manzanilla es un humectante natural y aporta antioxidantes que llegan a lo más profundo de la piel, donde pueden ayudar a reparar y prevenir el daño de los radicales libres. Para este tratamiento tienes que usar flores de manzanilla fresca, cogollos de lavanda y aceite de coco, entre otros.Aclarador natural de cabelloLa manzanilla es uno de los ingredientes principales utilizados en el cuidado del cabello para iluminar las melenas rubias. De hecho, puedes disfrutar de los beneficios de la manzanilla sin necesidad de comprar productos específicos simplemente guardando la bolsita de té de manzanilla la próxima vez que te prepares una taza. Para usarla en tu cabello, después de lavarte el cabello, moja la bolsita de té y escúrrela por el cabello, déjala actuar unos minutos y luego enjuaga y acondiciona tu cabello como de costumbre. Tratamiento de cicatrices de acnéLa manzanilla se ha utilizado durante siglos para reducir la inflamación de la piel y mejorar la cicatrización de heridas. Para ayudar a reducir la apariencia de las cicatrices del acné puedes usar una compresa de té de manzanilla, pero lo mejor es usar flores de manzanilla secas en lugar de bolsitas de té de manzanilla para esta aplicación, sólo tienes que verter 8 oz de agua hirviendo sobre 1 cucharada de flores de manzanilla secas y dejarlas reposar tapadas durante 5 minutos. Una vez que se enfríen un poco, remoja un paño en el té y colócalo sobre las cicatrices del acné en la cara recién lavada. Deja actuar durante 10-15 minutos y listo.¿Qué otros usos de la manzanilla conoces?
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