Los beneficios del ayuno
Cuaresma

Los beneficios del ayuno

Por Kiwilimón - Marzo 2014
Con la época de cuaresma muchos siguen la tradición de saltarse algunas comidas y hasta de ayunar días enteros. Muchos piensan que esto podría ser malo, cuando en realidad, trae más beneficios que problemas. Te presentamos los beneficios del ayuno

 

  Se han investigado tanto a personas que ayunan religiosamente como aquellas personalidades que lo hacen por razones políticas y estos son algunos de los mucho beneficios que se han descubierto: - Los ayunadores gozan de mayor lucidez mental, ánimo y capacidad de trabajo después de no haber comido de tres días a una semana y haber realimentado apropiadamente.   - También se han conocido casos en los que el sujeto en ayuno consigue mayor defensa ante infecciones y epidemias por lo que se hace más resistente a enfermedades recurrentes como la gripa.   - También se sabe que personas en ayuno consiguen la curación de alguna condición previa considerada crónica, como asma, alergias, artritis, e hipertensión.   - En el sur de Francia y algunas ciudades de Londres hay clínicas donde se practica el ayuno controlado como método de virilidad pues el rejuvenecimiento del cuerpo que conlleva no comer de 7 a 10 días ha demostrado una mejora en la vida sexual de las parejas.   - Ayunar es uno de los métodos de purificación corporal más antiguos que existen. Los grandes maestros del yoga coinciden en que privarse de comida por algunos días clarifica el organismo y nos devuelve vitalidad.   - Cuando se ayuna se permiten líquidos como agua y té verde por lo que el resultado para el cuerpo es hidratación y energía sin la pesadez de la comida.   - Se ha comprobado que después de ayunar tu cuerpo produce asco hacia algún tipo de alimentos y este es un mensaje de ti, para ti mismo, sobre qué tipo de comidas tu cuerpo desea rechazar para estar saludable.     Recuerda que ayunar puede traerte muchos beneficios y cambiar tu estilo de vida, sólo recuerda hacerlo con cuidado, poco a poco, y si es posible, con la ayuda de un nutriólogo que te recomiende suplementos y métodos para sacarle el mejor resultado.    

Recetas de Cuaresma

 

 Botana de Cuaresma

 

 Platillos sin Carne

   

"¿Sabías de estos beneficios del ayuno?"

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¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
Convivir con un niño significa pasar horas de actividad sin descanso. Los pequeños siempre suelen estar llenos de energía, hasta que notas que un día se despierta y no es el mismo. Como mamá, muchas veces notas que algo sucede e intuyes que podría enfermarse, pero aún no del todo, así que conocer las señales que manda el sistema inmunológico podrían ser útiles para saberlo con certeza.Así como podemos saber que algo va mal si los pequeños amanecen decaídos, también podemos fijarnos en otros indicios que nos alerten sobre el estado de su sistema inmune, pues los niños menores de tres años tienen una respuesta inmune menor, lo cual los hace más susceptibles a virus y bacterias.Pero no te preocupes, porque con cada respuesta inmune que tus hijos tienen a los gérmenes, fortalecen su sistema inmunológico y su cuerpo podrá reaccionar para combatir con éxito una enfermedad. Presta atención a estas alertas si notas que está un poco decaído o no quiere comer y prevé si su sistema inmunitario está comprometido.1. Está somnolientoUn niño cansado no es necesariamente una señal de alerta, pero si tu hijo sólo quiere estar en el sofá y no hacer nada más, y no es por haberse quedado despierto hasta tarde la noche anterior, esto podría ser una señal de que su sistema inmunológico está luchando contra algo.2. Está apagadoComo mamá, conoces bien a tu hijo y sabes cuánta pila tiene durante el día, es por eso que cuando está apático, irritable o simplemente inquieto y molesto, es posible que esté enfermándose.3. Parece que tiene fiebreLa fiebre es una respuesta a las infecciones que indica que el cuerpo está haciendo algo para combatirlas. Muchas veces, no son para preocuparse, pero si tu hijo tiene menos de 2 años y tiene fiebre de 38° o más, acude con el médico lo antes posible.4. No tiene hambreUn sistema inmunitario comprometido podría afectar el apetito de un niño, según la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana. Pero no te asustes si se salta una o dos comidas, lo importante es que tu hijo tome muchos líquidos. Finalmente, su apetito volverá.5. Tiene una erupción en la pielUna erupción cutánea que no es atribuible a una alergia podría ser un signo de una infección viral, de acuerdo con Medical News Today. La forma en que se trata la erupción dependerá de la causa, pero si dura más de una semana, se propaga rápidamente y está lastimando a su hijo, lo mejor es buscar atención médica.6. Tiene problemas estomacalesUn problema del sistema inmunológico puede afectar el estómago de un niño y podría presentar síntomas como cólicos o diarrea si su sistema inmunológico tiene alguna deficiencia. Si has notado esto, asegúrate de mantener a tu hijo hidratado y consulta a su doctor.Si bien es casi inevitable que los niños enfermen, hay formas de ayudarlos a fortalecer su sistema inmunológico. Una dieta constante y saludable que incluya nutrientes como vitaminas, minerales, proteínas y carbohidratos buenos es básica para el crecimiento de un niño y un sistema inmune fuerte.Y por irónico que parezca, la exposición adecuada a los gérmenes también puede ayudar a que tu hijo se mantenga más saludable. Entonces, sólo recuerda que con cada resfriado, el sistema de tu pequeño se volverá más fuerte y saludable.Come muchas frutas y verduras que contengan los nutrientes que necesitas con estas recetas:Sopa de papa con rajasTortitas de brócoli con queso panelaEnsalada de garbanzos3 bowls de frutas
Ambas se usan para hacer postres y tienen presentaciones muy similares, por lo que no es raro encontrarnos frente al estante del súper sin saber bien cuál necesitamos para nuestra receta. ¿Será que si llevo leche condensada funcione igual que la leche evaporada? Diferenciar estos tipos de leche no es complicado, pero sí puede ser confuso.La leche evaporada y la leche condensada son diferentes en varios aspectos, aunque en algunos casos, sí podrían ser intercambiables. Lo que tienen en común es que a ambas se les reduce en casi 60 por ciento su contenido de agua.Por su parte, la principal diferencia entre la leche evaporada y la leche condensada es el contenido de azúcar; a la leche condensada se le agrega mucha azúcar, mientras que a la leche evaporada no.¿Cuál es la leche condensada? La leche condensada es una forma de leche concentrada, pues se le ha eliminado aproximadamente 60 por ciento del contenido de agua y después, se le agrega alrededor de 40 a 45 por ciento de azúcar antes de enlatar. Tiene una consistencia espesa, un color caramelo y un sabor muy dulce.La leche condensada se usa comúnmente en repostería y postres, como los vasitos de gelatina con crema que dan en las fiestas para niños, pasteles, pudines, helados, y como edulcorante en café y té.¿Cuál es la leche evaporada?Como lo indica su nombre, la leche evaporada se produce calentando la leche hasta que se haya evaporado aproximadamente 60 por ciento del agua que contiene. Luego se homogeniza, empaqueta y esteriliza. Esta es una leche densa, cremosa y muy concentrada que se puede enlatar y almacenar durante varios meses. Tiene un sabor ligeramente caramelizado y un color más oscuro que la leche normal.Puede haber leche evaporada descremada, baja en grasa y entera, y este tipo de leche se usa en platos que buscan una textura cremosa, pero no necesariamente añadir un toque dulce, por lo que se usa tanto en recetas dulces como saladas, por ejemplo, la horchata lleva eche evaporada para hacerla más cremosita o las salsa blancas en la comida la suelen llevar también.En resumen, la leche condensada es básicamente leche evaporada, pero endulzada con azúcar, mientras que la leche evaporada no contiene azúcar añadida y es una leche muy concentrada.Por último, si te preguntas si puedes usar leche evaporada en lugar de leche condensada, la respuesta es no, porque la leche condensada contiene azúcar, así que no puede sustituir directamente a la leche evaporada, especialmente en recetas saladas.La próxima vez que te encuentres confundido en el súper, piensa en si tu receta es dulce o salada y fíjate en las presentaciones, seguro que reconocerás algunas de las características que te contamos aquí.Recetas clásicas con leche evaporada y leche condensada:Arroz con lechePastel de tres lechesTrufas de leche condensadaCrema de camarón
La moringa es una de las plantas más consumidas en México y es que además de su rico sabor como especia, resulta que también tiene numerosos beneficios para la vida diaria. Por eso, si aún no tienes este importante elemento en tu cocina, es necesario que conozcas los usos más comunes de la moringa. La planta de moringa es proveniente de Asia y destaca por su alto contenido nutrimental, tal como explica el doctor Mark Olson, del Instituto de Biología de la UNAM, quien detalla que las hojas de moringa poseen altas cantidades de proteínas, antioxidantes, vitamina A, vitamina C y como si eso fuera poco, tiene efectos antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios, por eso no debe sorprenderte para todo lo que lo usan las personas. Té de moringa El té o infusión de moringa es uno de los remedios más eficaces contra para aliviar el dolor crónico en articulaciones, malestares estomacales, dolores de cabeza y fiebre. También ayuda a equilibrar los niveles de serotonina en el organismo y así reduce el estrés y la migraña. Jugo de moringa Las hojas de moringa son excelentes para agregar a los jugos antioxidantes. Puedes añadir un puñito de hojas de moringa directamente en una mezcla de apio, nopal, piña y espinaca y después licuarlo, o diluir moringa en polvo al jugo verde ya procesado. Ensaladas y guisados con moringa Como mencionamos anteriormente, las hojas de moringa son una hierba muy poderosa que puede complementar tus guisados o ensaladas y hacerlas más saludables. Puedes utilizar hojas de moringa secas como el laurel u otros condimentos, hidratándose en la cocción y aportando un ligero sabor picante. Se llevan especialmente bien en recetas con pollo. Polvo de moringa El polvo es utilizado principalmente por las propiedades curativas de la moringa, pero es un gran complemento para tés, smoothies, cremas y hasta salsas. No abuses del polvo de moringa pues su sabor es bastante concentrado. Aceite de moringa El aceite de moringa se extrae de las semillas y además de ser rico en ácidos insaturados, lo puedes utilizar para enriquecer ensaladas, añadir en guisos y hay quienes lo utilizan hasta para hacer mascarillas en el cabello y la piel. Como puedes darte cuenta, los usos de la moringa son muy diversos así que no dudes en compartirnos cómo es que tú utilizas este maravilloso condimento.
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