Los tipos de ayuno
Cuaresma

Los tipos de ayuno

Por Kiwilimón - Marzo 2014
Ayunar no sólo se trata de dejar de comer, hay formas y métodos para lograrlo sin desnutrirse y para cumplir diversos objetivos. Es por eso que aquí te platicamos de los tipos de ayuno que hay y sus características.  

Ayunar no es difícil, pero sí que hay que fijarse muy bien en lo que uno come antes de hacerlo, y por supuesto, en lo que se come después para recuperarse. Estas etapas son importantes pues son en las que uno prepara y revitaliza el cuerpo previo y consiguiente al acto. Aquí van las diversas variantes:

Basado en frutas

Consiste en comer solamente frutas frescas, en combinaciones adecuadas, durante todo el tiempo que dure el ayuno. Hay que tomar en cuenta que este no es el método más llamativo para quienes quieran perder peso pues el concentrado de glucosa en la fruta se convierte en azúcar para el cuerpo.

A base de una sola fruta

Esto no quiere decir que debes vivir de manzana o plátano cada día, pero sí que cada comida que hagas puede consistir sólo de una fruta. Es decir, si en un día desayunas naranja, después comes mango y cenas, finalmente, fresas, entonces estarás haciendo un ayuno a base de una sola fruta. Aquí puedes mezclar diferentes tipos como desayunar cítricos y comer o cenar algunas con más fibra o proteína.

De líquidos

Este tipo de ayuno consiste en sólo tomar líquidos como jugos de frutas. De los ayunos parciales este es el más difícil de conseguir pues no hay ingesta sólida pero posee la facultad de surtir poderosos efectos purificadores y curativos en el cuerpo pues aleja las toxinas y rehidrata el organismo.

El ayuno completo

Como su nombre bien lo dice este tipo de ayuno no dicta no comer nada ni tomar nada. Lo único que se puede ingerir es agua pura y sólo en el caso de que se necesita quitar la sed, no como un sustituto de alimento o comida de cualquier tipo.  

Recetas para diferentes tipos de ayuno

 Brochetas de Frutas con Dip de Limón

 Agua de Fresa

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De entre los derivados del maíz, las tostadas cumplen un papel fundamental en la antojería mexicana, y hay estados que le tienen un especial cariño a esta tortilla transformada en una crujiente opción que puede soportar cualquier embate de proteínas, verduras y bastante salsas. En Jalisco hay una vocación por la versión raspada sobre el comal con el metlapil o mano de metate, y aquí te comparto tres destinos donde seguro comerás “unas de verdad”.Tostadería Doña Pachis Como dicen por ahí, “empecemos por el principio”, con la Tostadería Doña Pachis, en Santa Cruz de Bárcena, una localidad a una hora de Guadalajara y muy cerca del Centro Arqueológico Guachimontones. Ahí la cocinera tradicional Francisca Flores Chocoteco, “Pachita” o “Pachis”, elabora personalmente tostadas al estilo sur de Jalisco, pues es originaria de Tuxpan, donde hay una gran tradición tostadera. Justo hace un año esta jalisciense de 72 años pudo emprender por primera vez haciendo lo que domina: tostadas que prepara “arregladitas” con frijoles, carne o cueritos, y bastante verdura, salsa y queso seco. También vende para llevar tostadas empaquetadas, junto a su tejuino que no tiene comparación.Dirección: Calle Lázaro Cárdenas 6, en Santa Cruz de Bárcena, municipio de Ahualulco de Mercado, Jalisco.Horarios: Sábados y domingos, de 10:00 a 17:00 horas. Por la pandemia sugiero buscarlas en el FB de Mujeres del Maíz, grupo al que pertenece.Cocina Doña Lupita López-Granero Como su nombre lo indica, la que manda en la cocina es Lupita, quien heredó a su familia el oficio de la gastronomía en este local enclavado en Sayula, famoso por su cuchillería y sus cajetas. De boca en boca este lugar que abrió en 1972 no pasa desapercibido por locales y forasteros, quienes escuchamos bastante hablar de sus tostadas de salchichón, embutido famoso en la zona, como de las opciones con pierna, pata y lomo. Quiero compartirles que éste es un municipio lleno de grandes cocineras, recuerdo a Felicitas Mercado “La Güera”, quien a sus 91 años seguía cocinando sus famosos sopitos estilo Sayula, o Micaela, quien comenzó con esta preparación en los años 40. Recetas que llegaron para quedarse y que también vende Lupita.Dirección: Calle Daniel Larios 70, Centro Histórico, Sayula, Jalisco.Horarios: Por la pandemia llama al (342)422-0517 para saber sus días y horas de servicio.Tostadas El Pinche ViejoZapotlán El Grande, o para muchos aún Ciudad Guzmán, es otro punto cercano a Guadalajara que se enorgullece por sus famosos personajes, ahí nació por ejemplo Juan José Arreola, José Clemente Orozco y Consuelito Velázquez y, por supuesto, grandes tostaderos como Don Rubén Campos, padre de María del Carmen Campos Montes de Oca, a quien por una anécdota familiar le apodaron “El Pinche Viejo”. Desde hace 17 años su hija Lulú se inspiró en este mote para bautizar su negocio, donde prepara tostadas llenadoras que pueden ir sólo con pata, lomo, cueritos, oreja, panela o combinadas, servidas frente a un plato con picosas salsas que hacen honores al tradicional chile de uña, llamado así pues se elaboraba sin el uso de un cuchillo, es decir, pellizcando los ingredientes que lleva.Dirección: Calle Carlos Villaseñor 127, Constituyentes, Zapotlán El Grande, Jalisco.Horarios: Por la pandemia llama (341)413-7354 para saber sus días y horas de servicio.Por Wendy Pérez, editora gastronómica y fundadora de Mezcal Aguas Mansas.
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
La cocina de Guatemala es tan variada como su cultura, los grupos étnicos que abundan en sus tierras y la diversidad de sus alimentos. Es por eso que debes conocer este listado con sus mejores platillos típicos, sin duda, ¡lo mejor de la gastronomía de Guatemala! Pepián El pepián, un platillo nacido de la fusión entre la cultura maya y española, se trata de un estofado de pollo, carne de cerdo o res, va acompañado de verduras, una salsa espesa y los guatemaltecos generalmente lo comen con arroz y tortillas. Kak’ik Uno de los mejores platos de la gastronomía de Guatemala es, sin duda, el Kak’ik, un exquisito caldo hecho con carne chompipe, o chunto, verduras y diferentes especias y chile que le dan un sabor inigualable. Shucos Los shucos son una de las comidas de Guatemala más conocidas debido a la rapidez con que se preparan. Son muy similares a un hot dog pero llevan 2 tipos diferente de salchicha, col y una deliciosa salsa de aguacate. Chuchitos Así como en México, la gastronomía de Guatemala también cuenta con sus propios tamales de maíz y en el caso de los chuchitos, estos se preparan con una salsa de tomate y abundante queso. Fiambre El fiambre es el platillo emblemático del Día de Todos los Santos y lleva una irresistible mezcla de verduras, caldo de pollo, embutidos y diferentes quesos. Toma algunas semanas prepararlo, pero el resultado es delicioso. Hilachas Las hilachas, similares a la tinga mexicana, son un platillo hecho con carne de res desmenuzada y cocinada a fuego lento con salsa de tomate, papas y zanahorias. También se puede acompañar de arroz y tortillas. ¿Cuál es tu platillo favorito dentro de la gastronomía de Guatemala?
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