No Subas de Peso en Semana Santa

Por Kiwilimón - Abril 2012
Toma buena nota de estos consejos y evitarás, sin esfuerzo y sin dejar de disfrutar, que tu salud y tu figura se resientan en vacaciones. No se trata de pasar todas las vacaciones pensando en las calorías ni pasando hambre, sino de buscar el equilibrio y compensar. Toma buena nota de estos consejos y evitarás, sin esfuerzo y sin dejar de disfrutar, que tu salud y tu figura se resientan en vacaciones:
  1. Intenta comer de forma saludable. Sabemos que estamos de vacaciones y que “un día es un día”, pero aunque sea difícil controlarse, cabe recordar que también hay platos saludables en las cartas de los restaurantes.
  2. No comas como si fuera a acabarse el mundo. A veces porque no sabemos como son las raciones de los restaurantes o porque simplemente tenemos apetito, nos pasamos pidiendo comida y luego nos vemos obligados a terminarlo todo. Es mejor ser comedidos y si tenemos más hambre estamos a tiempo de pedir algo más.
  3. Compensar. Si sabemos que vamos a hacer una comida copiosa, podemos alternar con una cena ligera o viceversa.
  4. No te saltes comidas. Hay que hacer cinco comidas al día y es preferible compensarlas entre sí antes que saltárselas, porque de esta forma, conseguimos el efecto contrario: nuestro cuerpo se vuelve ahorrativo porque no sabe cuánto tiempo pasará hasta que vuelva a recibir comida.
  5. ¡Actívate! Todos sabemos que el aburrimiento nos abre el apetito y cuando estamos toda una mañana tumbados al sol en la playa tenemos mucha hambre. Por eso, conviene tener algo de actividad, si estamos en la playa podemos disfrutar de un paseo, nadar, jugar a las palas, etc, en lugar de permanecer en la toalla.
  6. Come abundante fruta. Sobre todo a media mañana y en la merienda y sin prescindir de la piel. También es un buen truco tomar una pieza de fruta y un vaso de agua antes de comer, para no llegar con demasiado apetito a la mesa.
  7. Bebe agua. Empieza el calor, nos movemos de un sitio a otro para conocer la ciudad y nuestro cuerpo se deshidrata, por lo que debemos ir siempre acompañados de una botella de agua y beber frecuentemente.
  8. Apuesta por los alimentos depurativos. Infusiones, espárragos, alcachofas o calabazas, te ayudarán a evitar la temida retención de líquidos y a depurar tu organismo.
  9. Aprovecha para moverte. Estamos de vacaciones y no tenemos estrés ni prisas, así que ¿por qué no ir a los sitios caminando o subir las escaleras en lugar de usar el elevador?
  10. Relájate. Parece que este punto es una obviedad porque estamos de vacaciones, pero muchas personas sienten ansiedad porque no están trabajando o porque en breve tienen que volver a la rutina, y la ansiedad provoca un apetito desmesurado, especialmente por alimentos dulces. Así que ¡a desconectar y disfrutar de los días libres!
Recetas de cocina Aún estando de vacaciones puedes darte el lujo de cocinar algo sencillo y nutritivo para ti y tus familiares o amigos. Toma nota de estas recetas recomendadas. Arroz Salvaje con Verduras Un rico arroz salvaje con verduras y frutas deshidratadas. Papitas Cambray a la mantequilla Cómo guarnición es una excelente opción! Fácil, rápido y sencillo. Guacamole Guacamole cremoso para taquitos de carne asada. Camarones a la Diabla Esta receta es muy sencilla y fácil de hacer. Ensalada de Atún en Aguacate Deliciosa ensalada de atún dentro de un aguacate. Muy buena receta para cuaresma.
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Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
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La temporada de Cuaresma inicia este año del 17 de febrero al sábado 3 de abril y se trata de un importante periodo para la iglesia católica, el cual se inaugura con el miércoles de ceniza y termina con el domingo de resurrección. Durante esta temporada la dieta de los feligreses cambia ligeramente y por eso te explicamos qué es lo que no se debe comer en Cuaresma. ¿Qué es la Cuaresma? Tal como explica la Agencia Católica de Informaciones (ACI Prensa), la Cuaresma es una festividad que se originó en el siglo IV y su objetivo es reflexionar acerca de los 40 días que Jesús pasó en el desierto antes del Viacrusis así como también darles una oportunidad a las personas para arrepentirse de sus pecados y modificar sus errores a través de su acercamiento con Jesús al prepararse para recibir la Pascua.¿Qué es lo que no se debe comer en Cuaresma? Durante este proceso, se deben hacer algunos “sacrificios” que representan el apoyo y la empatía a lo que padeció Jesús en el desierto, por eso existe una pequeña lista de alimentos prohibidos que no deben consumirse durante la temporada de Cuaresma, los cuales te mostramos a continuación.Carne rojaChorizoTocinoJamón y otros embutidosMientras existen personas que evitan las carnes rojas únicamente durante los viernes de Cuaresma, también hay quienes no las consumen durante los 40 días de la temporada. Esto se debe a que la carne roja representa los pecados y excesos de la vida mundana, aunque algunos también lo consideran el Cuerpo de Cristo, por lo que sería una falta de respeto tomarlo. ¿Qué alimentos sí se pueden comer en Cuaresma? Si eres un amante de las carnes rojas y esta temporada es complicada para ti, no te preocupes pues hay un montón de alimentos deliciosos y nutritivos que con los que puedes reemplazar tu ingrediente favorito, tal como:PolloPavoPescadoSoyaMariscosVerdurasTambién te dejamos unas cuantas recetas que podrían ayudarte a sobrellevar la falta de carne roja durante esta temporada de Cuaresma.Tacos de pescado rebozados al pastor Salmón al pibil Deliciosos ejotes a la mexicana ¿Ya conocías qué alimentos no se deben comer en Cuaresma?
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