Platillos de Cuaresma en menos de 20 minutos
Cuaresma

Platillos de Cuaresma en menos de 20 minutos

Por Kiwilimón - Marzo 2013
Ahora podrás disfrutar de todo el sabor con estas increíbles recetas para hacer platillos de cuaresma que podrás preparar en tan solo 20 minutos. Si lo que te falta es tiempo para deleitar a tu familia con buenos platillos, ya no te preocupes, descubre todo lo que tenemos para ti. La Cuaresma no debe ser tiempo de sufrimiento, debe ser tiempo de aprovechar todas las bondades y platillos que tal vez en otros meses no pensaríamos. La carne blanca: el pescado, los mariscos, el pollo, las verduras. Esta temporada es cuando podremos aprovechar nuestra creatividad para preparar deliciosos menús a nuestra familia, o si tienes una reunión, qué mejor que planear un menú en donde no pongas en predicamento a tus invitados. Cómo conservar el pescado fresco Existen tantas opciones de realizar los pescados, te invitamos a nuestra página de recetas Kiwilimón para que descubras todas las recetas que tenemos para Cuaresma y Pascua. Mientras te dejamos estos tips para que cuando decidas cocinar, te quede espectacular!
  • -  Los ojos deben estar brillantes y "saltones", los ojos hundidos indican que no es fresco
  • - El color de su piel debe ser vivo, limpio. Si notas que está opaco, escoge otro pescado
  • - Al tocar el cuerpo del pescado, la carne se debe sentir dura y las aletas tiesas
  • - Confía en tu olfato, el pescado debe tener buen olor, si no es así, no lo compres
Cuando vayas al mercado, si no sabes cuál es el mejor puesto de pescados, observa cuál es le que tiene la mayor cantidad de gente y compra allí. Lo más importante es que no compres pescado con más de tres días de anticipación, lo mejor será si lo compras el mismo día que lo vas a cocinar.   Recetas de cocina (es importante hacer click en el título de la receta para ver más detalles de preparación de la misma) Ensalada de manzana verde y lechuga. Una rica ensalada con lechuga, manzana verde, queso y nuez. El aderezo está hecho a base de aceite de oliva, limón, sal y pimienta. Salchichas con hojaldre. Una rica receta para una fiesta de niños o como una rica y fácil botana. Pescado blanco en salsa de chile chipotle y tamarindo. El pescado combina muy bien con las salsas a base de chiles y de tamarindo. Esta receta es rica y fácil. Recetas de cocina para cuaresma Fondue de chocolate. Uno de los postres mas fáciles que existen, el fondue de chocolate siempre es delicioso con fruta picada y les encanta a los niños! Canapes de salmón. Esta rica y muy sencilla receta se puede utilizar para fiestas, comidas, y eventos. Ensalada de mango Shan. Esta ensalada de mango agridulce es el acompañamiento perfecto para una comida picante. Pasta con camarones. Una rica pasta con camarones y un toque cítrico. Dip de zanahoria con atún y chipotle. Dip de zanahoria con atún y chipotle, rápido y fácil de preparar. Receta de dip de zanahoria Pasta al limón con camarones. Esta rica pasta que lleva jugo de limón, ralladura de limón y rodajas de limón con una base cremosa es deliciosa. El camarón y el limón hacen una muy buena combinación. Deditos de pescado. Un platillo rápido que le gusta a los niños

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AMPARO CRUZ DOMINGUEZ
13/03/2019 11:27:48
muy buenas opciones. ricas y saludables.
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El pozole es ese tradicional platillo mexicano que pocos pueden resistir, hecho a base de maíz cacahuazintle y acompañado con carne de cerdo o pollo. Si este plato es una de tus comidas mexicanas favoritas, a continuación te explicamos todo lo que debes saber si estás aprendiendo a cocinar pozole. El origen del pozoleLa receta del pozole se originó en la época prehispánica, ya que el maíz era una planta sagrada para los aztecas y la utilizaban para celebrar rituales especiales, pero fue gracias a la llegada de los españoles que pudieron combinarlo con carne de puerco. Es así como surge uno de los platillos de especialidad mexicana que no sólo es trascendental para celebrar las fiestas patrias, sino que también sirve para dar identidad a las diferentes regiones de México. Tipos de pozole en MéxicoPozole rojoAunque se dice que el pozole rojo originalmente proviene de Jalisco, es quizás el más consumido en todo el país, ya que está hecho con una combinación de chile ancho y chile guajillo, que se combina con carne de cerdo. ¿No se te hace agua la boca?Pozole blancoPor su parte, el pozole blanco también es uno de los platillos mexicanos favoritos, ya que la receta original viene de Guerrero y se prepara con maíz cacahuazintle seco y carne cabeza de cerdo y carne de res, y en este caso, se condimenta con jugo de limón, sal y se deja variar la sala al gusto de las personas. Pozole verdeGuerrero también es el padre del pozole verde, el cual se prepara a base de pepita de calabaza, tomate verde y epazote. En la mayoría de los casos, esta receta de pozole se acompaña con trozos de chicharrón y aguacate, ¡es una verdadera delicia!Además de conocer nuestras recetas de pozole en el sitio, no te puedes perder nuestra Master Class de Pozole, ya que en Kiwilimón reconocemos a este platillo insignia mexicano y por eso te vamos a compartir 2 recetas en vivo el próximo viernes 11 de septiembre en Facebook a las 4 pm.Aprenderás a preparar un delicioso pozole estilo Jalisco y un sabroso pozole vegetariano con hongos, ¡no te la pierdas!
El 15 de septiembre es una fecha importante para muchos latinos, pues en este día coinciden las celebraciones de independencia de cinco países de América, por lo que es el inicio del Mes de la Herencia Hispana o Hispanic Heritage Month en Estados Unidos.Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua son los países que inician este periodo de honrar la historia hispana, mientras que sólo un día después, es decir, el 16 de septiembre, México celebra su independencia y Chile, el 18 de septiembre.El Mes de la Herencia Hispana ha sido una gran celebración en el país del norte durante más de 40 años, para honrar la historia, la cultura y la influencia de las generaciones pasadas que vinieron de España, México, el Caribe y América Central y del Sur.Así como en México tenemos comidas nacionales, como el pozole, estos cinco países de América Latina también tienen sus platillos típicos y deliciosos, los cuales son una forma de honrar costumbres para los hispanos que viven en Estados Unidos, durante el Mes de Herencia Hispana.Costa Rica y su casadoEl casado es el platillo nacional de Costa Rica y consiste en frijoles, arroz con pimientos rojos en cubitos, cebollas, plátanos fritos, una ensalada de col o repollo con tomate y zanahoria, y una selección de carne que puede ser pollo, pescado, carne de cerdo o de ternera con cebollas asadas. La carne puede ir a la parrilla o salteada, pero nunca frita y a veces, el casado incluye papas fritas o verduras adicionales, como los aguacates.Las pupusas de El SalvadorLa comida más famosa de El Salvador son las pupusas, parecidas a nuestras gorditas, pero las primeras están hechas con harina de maíz o de arroz y van rellenas de queso, chicharrón, frijoles refritos, o loroco, una flor comestible nativa de El Salvador.Honduras tiene un platillo llamado BaleadasLas baleadas son un platillo popular de Honduras que no sólo los locales aman, sino también los extranjeros y es una comida simple, que se vende a precios económicos, la cual consiste en una tortilla de harina de trigo rellena frijoles refritos, mantequilla y queso rallado, aunque también pueden llevar huevo, chorizo, pollo, aguacate o incluso plátano maduro frito.Guatemala y su caldo kak ikEste plato es originario de la región kekchí y se trata de un caldo con carne de pavo, conocida en Guatemala como chunto o chompipe, verduras, especias y mucho chile; se acompaña con arroz o con tamalitos de manteca.En Nicaragua comen Gallo PintoSimilar al casado de Costa Rica, en Nicaragua, uno de los platillos más populares es el Gallo Pinto, que consiste en una mezcla de arroz y frijoles rojos, los cuales se cocinan por separado, para luego freírse juntos con un poco de cebolla, ajo y chiltoma o pimiento.El Mes de la Herencia Hispana o Hispanic Heritage Month inicia el 15 de septiembre y las conmemoraciones se extienden hasta el 15 de octubre. Este periodo es perfecto para reflexionar en la riqueza cultural que los hispanos aportan al mundo, pero sobre todo, en Estados Unidos.
El don de mi abuela era cocinar. Cada domingo religiosamente, casi un centenar de comensales se formaba alrededor de su restaurante en Tlalnepantla para probar la barbacoa. No sé si es cosa del amor, pero no he probado una de mejor sabor que la que preparaba apenas amanecía el sábado y cobijaba entre pencas en el hoyo de piedra hasta el día siguiente. Pero hoy no toca hablar de los secretos de su barbacoa sino de su plato más célebre: el mole verde. Mi abuelo subió a mi abuela a un caballo flaco cuando ella no pasaba de los catorce años. A Celia no le quedó de otra que dejar las muñecas y tomar, en cambio, los sartenes y las ollas. De la bisabuela María heredó talentos como los de percibir el sabor de los guisos usando la nariz y el de usar las cocciones como sazonador. El mole verde vino años después, en su época de oro. Doña Celia, mujer empoderada de seis hijos, hizo prolíficos negocios alrededor de la cocina. Cuando llegaba el día de su cumpleaños, el patio de su rancho se convertía en el lugar más festivo de San Andrés Timilpan. Aún recuerdo la tambora, las mesas con manteles que ella había bordado en punto de cruz, las salsas al centro y las señoras palmeando tortillas ante el inmenso comal. En medio del jolgorio y de nietos jugando a las “traís” salía la gran olla de mole verde. Como en una suerte de milagro, de esa vasija de barro, Doña Celia saciaba a sus seis hijos y a sus familias, a todos sus amigos, a todos sus compadres, a todo el pueblo. El desfile de platos cubiertos por su guiso color verde aceituna comenzaba desde un rincón del patio y corría, a veces, más allá del portón. El mole verde de ella era especial. Nadie lo dudaba. No le ponía pepitas como generalmente se usa en el Estado de México o Hidalgo. El de ella llevaba almendras. Ya saben: moles hay tantos como sazones y a mi abuelita no le gustaban las reglas; su receta es tan única como ella. Eso sí, advierto que le hace falta algo que no se contabiliza en un ingrediente o en un paso del procedimiento. Yo misma la he preparado al pie de la letra junto con mi mamá y mis tías y aunque el resultado es muy bueno, no sabe al “Mole verde de Doña Celia”. Quizá deba esperar otro rato y otra dimensión para probarlo junto a ella como me sabe en el recuerdo.Hoy que escribo esto se me antoja poner una canción de José Alfredo y hacer mis propias combinaciones frente a la olla de barro. Que desde lo lejos mi abuela sepa que la recuerdo y que por el olfato cuántico detecte si mi mole quedó rico. Lo de ella era agasajar a otros aunque no pertenecieran a su familia. Estoy segura de que la pondría feliz que ustedes prepararan su receta o cualquier otra para festejar a sus abuelos. Brindar juntos por el regalo que es su presencia. Poner la tambora, aunque sea en la grabadora, o los boleros o las de Luismi para celebrarles que, sea cual sea su don, el de los abuelos es amar incondicionalmente a sus nietos. Sí, así como Doña Celia.Mole verde estilo fiesta de Doña Celia250 g de ajonjolí100 g de almendras6 pimientas gordas +-10 clavos de olor2 pizcas de comino1 bolillo frito en aceite1 tortilla frita en aceite2 kg de tomate verde manzano, peladoChile verde jalapeño (al gusto, depende del picor que se aguante)1 pollo entero, verduras, hierbas de olor y aguaSalaceiteDesde muy temprano se pone a cocer el pollo junto con unas hojitas aromáticas, un trozo de cebolla y algunas verduras. Una vez listo, se reserva lejos de la ventana. En una olla con poca agua y algo de sal se agregan los tomates. Basta que se pongan ligeramente suaves para sacarlos de la lumbre. En otra olla, hay que poner a calentar bastante aceite y dorar el ajonjolí con las almendras peladas. Una vez listos se retiran y se ponen a freír los chiles. Hay que poner todos los ingredientes a moler junto con las especias y con un poco del caldo de pollo. Los tomates, no. Esos se dejan reservar pacientemente. En seguida, se pone a calentar una gran olla de barro, que de preferencia tenga varios años de uso. Hay que vaciar el mole y no dejar de moverlo ni un segundo para que no se pegue o se queme –de preferencia que sea la misma persona la que lo mueve y que los movimientos vayan en dirección a las manecillas del reloj para que “no se corte”–. Ahora sí se le agrega el tomate ya molido y al final, un poco de caldo, dependiendo de la consistencia que le guste a la familia. Lo último, y haciendo uso de la nariz y del buen gusto, hay que ajustar lo más importante de la receta: la sazón.
La noche le da un toque nostálgico al Centro Histórico de la Ciudad de México. A las calles las iluminan los reflectores de las iglesias y las luces amarillas de los puestos trasnochados. En Bolívar, casi esquina con República del Salvador, hay un fulgor más brillante que los otros. Es el de Los Cocuyos, legado culinario del ombligo de México. “Deme dos campechanos”, le digo a mi taquero, tratando de guardar la línea. De tomar pido agua porque traigo un vasito con vino mexicano para acompañar mis tacos de lengua y longaniza. No es que no me guste el Boing de guayaba, es que el vino potencia bien los sabores de la carne frita, el maíz y la salsa roja –mi favorita– de este puesto con poco más de 50 años. Eso de que el vino sólo va en las mesas elegantes es fantasía. El maridaje le da watts a casi cualquier comida (digo “casi” porque no es fácil encontrar el vino ideal para sopas y caldos o guisos a base de jitomate). El chiste de unir el jugo fermentado de la uva con comida es hacer brillar a ambos; sacar a relucir lo bello de uno con lo sabroso de otro, en un bocado. En general las reglas del maridaje entre los antojitos y el vino mexicano son las básicas. Si no quieres complicaciones, lo mejor es elegir un vino blanco para la garnacha sin carne o con pescado (como los tacos estilo Baja), y vino tinto para lo que tenga carne. Las carnes magras disfrútalas junto a tintos jóvenes y las carnes de sabores concentrados, junto a vinos de mayor complejidad. Si lo que buscas es apaciguar el picor y resaltar el guiso de los platillos condimentados como los chiles en nogada o las enchiladas mineras busca un rosado.Otra regla puede ser la del color. Aunque no lo creas, puedes elegir tu vino en base a los colores de tu antojito. ¿Qué tal unas quesadillas fritas –de queso, al estilo “Todos menos CDMX”– con un vinito blanco? Uy, no se pierdan las rosadas carnitas de cerdo o de atún con un rosé, ni la comida oscura, como el mole, con un tinto. Mi regla favorita sin embargo es la de optar por vinos de la misma región que los platillos. Casi nunca va mal; cada ecosistema biológico y social está conectado. No hay mejor amigo de la pizza o la pasta que los vinos italianos, así como de la garnacha y el antojito, lo son los vinos mexicanos. Pero como dicen: en gustos se rompen géneros.Este quince de septiembre te invito a experimentar, a probar con tus propias reglas. Si te da miedito o simplemente quieres gozar sin curiosear te dejo algunos maridajes ganadores entre vinos mexicanos y antojitos, garnachas y comida callejera. Seguro los vas a disfrutar, siempre y cuando los apliques con medida.Tacos al pastor y Vinaltura roséNada acompaña mejor al taco predilecto de chilangolandia que este rosado elaborado con uvas queretanas de tempranillo y syrah. Destacarás el sabor de la carne especiada sin perder acidez ni estructura.Barbacoa dominical y Norte 32 etiqueta blancaLa carne de borrego hecha al hoyo por largas horas merece un acompañamiento con acidez y una estructura que no se pierda tras el fuerte sabor del cordero. Este 100% cabernet le irá al hilo. Taco de chile relleno y Arrebato tintoMe gusta lo que hacen uvas como la syrah, la petit syrah y el cabernet con lo picante del chile. Eso sí, que venga relleno de carne molida para que el vino no sobresalga demasiado.Tacos de lengua y Ala rotaPicadita o entera, los tacos de lengua son textura y sabor asegurados. Junto a esta mezcla expresiva y especiada de cabernet y petit syrah, se convierten en un manjar. Tostadas de tinga de pollo y ForzaEl hit número uno de los quinces de septiembre merece estar bien acompañado. Esta mezcla de merlot y cabernet sauvignon de la bodega Concierto Enológico no opacará su sutil encanto. Huarache de bistec en salsa y Montefiori Cabernet MontepulcianoLa res, la salsa y el maíz ya son una combinación ganadora. Y si además se le añade este cabernet montepulciano ligero y de buena acidez, todos los elementos resaltarán.Pambazos y EntrelíneasLa malbec, la nebbiolo y la syrah de terruños hidrocálidos le dan soporte a la grasa del pan y al chorizo. ¡El resultado será el mejor pambazo que te has comido! Tacos de costillita y Plata .925El carbón es el ingrediente esencial de los tacos de costilla. Junto con la salsa y el limón cantarán al mismo son que los tostados de este tempranillo, grenache y syrah de la familia Plata Chavarría.Cochinita pibil y El Cielo SeleneEl plato insignia de la cocina yucateca se caracteriza por los sabores especiados y cítricos; destácalos con la frutalidad y frescura de este vino rosado hecho con grenache y syrah.
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