Receta de Cuaresma: Pescado Empapelado con Tomates y Aceitunas
Cuaresma

Receta de Cuaresma: Pescado Empapelado con Tomates y Aceitunas

Por Kiwilimón - Febrero 2013
Para esta Cuaresma queremos darte algunos consejos de recetas que podrán servirte para preparar platillos deliciosos para tu familia. En esta ocasión tenemos para ti la receta de cuaresma de Pescado Empapelado con Tomates y Aceitunas, la cual podrás ver cómo se prepara en el siguiente video, además de que para conocer los detalles de ingredientes, método de preparación, así como comprar los productos que se requieren podrás hacer click en la siguiente liga y tener más detalles. Click aquí para más detalles  

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Cómo bajar la panza rápido es uno de los consejos más buscados por las personas, especialmente cuando se acerca el verano y todos quieren lucir un espectacular cuerpo de playa. Antes que nada, queremos recordarte que cualquier tipo de cuerpo es un cuerpo apto para presumirse en traje de baño, pero si aún así te sientes un poco inseguro, sin duda te serán de ayuda estos 5 trucos infalibles para bajar la pancita. 1. Reduce el consumo de azúcares añadidas Quizás este sea uno de los trucos más difíciles para bajar la panza, pero de acuerdo a Harvard Health Publications, explican que el exceso de azúcar puede provocar acumulación de grasa en el abdomen y por ello es mejor alimentos que contengan azúcar añadido, también conocido como fructuosa. Recuerda que la fructuosa se encuentra principalmente en refrescos, jugos envasados y aunque nos duela admitirlo, pan. 2. Aumenta el consumo de proteínas Las proteínas son un alimento clave tanto en la pérdida de peso como en el proceso de conseguir un abdomen plano, ya que ayudan a controlar el apetito y la saciedad, evitando que caigas en antojitos poco saludables. De igual forma te ayudan a acelerar el metabolismo, así que no dudes en aumentar tu ingesta de pollo, pescado, leguminosas y semillas. 3. Haz ejercicio Lamentamos informarte que no hay fórmula mágica para bajar la pancita sin involucrar un poco de ejercicio en la rutina diaria. El cardio de intensidad moderada es una gran forma de empezar a moverte, ya que favorece la pérdida de grasa visceral y conforme te vayas sintiendo listo, puedes agregar ejercicios de fuerza como funcional, cargar peso o lo que más te motive a seguir trabajando por esa pancita plana. 4. Toma agua Un consejo común de los nutriólogos a sus pacientes es que tomen al menos 2 litros de agua el día, esto ayuda a reducir la retención de líquidos que muchas veces inflaman el abdomen y nos hacen lucir más rellenitos de esa parte del cuerpo. También es importante que reduzcas tu consumo de sal, tanto el que le añades a tu comida como el que ingieres de algunos alimentos procesados que ya lo incluyen. 5. Aumenta el consumo de fibra La fibra es un poderoso aliado para quienes buscan bajar la panza porque como explica un estudio de la Universidad de Medicina de Wake Forest, comer 10 gramos de fibra al día reduce en 3.7% la posibilidad de ganar grasa visceral. ¡Con 10 gramos de manzana, frijoles, avena, chía o nueces podrás hacer una gran diferencia en tu cintura! ¿Conoces algunos otros consejos efectivos para bajar la panza?
Tortilla, relleno, salsa. Tres posibilidades que, con cierta dosis de creatividad, se vuelven infinitas. Una trilogía sencilla, justa en cada una de sus partes. Un número ecuménico sin aristas en el que nada sobra, en el que todo huele y sabe a armonía. Este gran portador del número tres –según la numerología, sinónimo de paz y estabilidad–, las enchiladas mexicanas, es uno de los platillos que han sabido colarse al día a día de los hogares. Las “enchiladas mexicanas” son cultura: son desde el antojito de puesto, la comida formal cuando se hornean, o el desayuno de los trasnochados. Las enchiladas son sustantivo, son adjetivo, porque ya saben, los mexicanos cuando nos enojamos, nos enchilamos. En el caso del alimento, la enchilada mexicana debe su nombre a la tortilla, ya sea que se remojó en salsa y se frío, o se le aplicó el sistema a la inversa. Si la tortilla va primeramente frita en aceite, hay que cuidar que la temperatura y la cantidad de la grasa sea suficiente para no entiesarla. Si va revolcada en salsa y luego frita, hay que tener buen tino para no convertirla en chilaquiles. Y es que la enchilada debe ir doblada. Es su promesa de marca, su sine qua non. No puede ir enrollada como unas flautas ni simplemente doblada; es símbolo de egoísmo si sólo lleva unas gotas de salsa; de tacos, si lleva la salsa por dentro; de chilaquiles, si va fragmentada. La enchilada debe ser suave, blandita; no sólo cocida al comal, para que penetre la salsa en su crispida superficie. El origen se remonta al calendario precolombino. El Códice Florentino hablaba de las chillapitzalli, unas tortillas enrolladas que se condimentaban con chile. De hecho, existía un oficio, el de la tlailacatzoa, en el que la cocinera se convertía en experta de doblar tortillas. Tras la Conquista se incorporaron a la receta decenas de ingredientes como el caldo de pollo en las salsas o las proteínas como el pollo y el cerdo. Como tal, “la tortilla enchilada” apareció por primera vez en el gran recetario de 1831, El cocinero mexicano.Las recetas fueron variando regionalmente. Ahora los dedos de las manos nos faltan para enumerarlas. Las variaciones tienen que ver con los chiles que se incorporan a la salsa. Aunque claro, en los rellenos y los ingredientes que las coronan están las acepciones; el diablo, dirían algunos. En algunos mercados como en Veracruz, el relleno va por fuera. En otros casos, la variedad está en la masa a la que se le incluye chile cascabel, como en el caso de las potosinas. Hay una enchilada mexicana para cada ocasión, para cada presupuesto. No faltan las de mole y guajolote para las ocasiones especiales, ni las frugales que se dejan ver cuando en el refrigerador hay más cervezas que ingredientes; tortilla, huevo y salsa de chipotle bastan para prepararlas. La versatilidad y capacidad de adaptación a lo que hay es un homenaje al saber hacer de cada estado, al de cada pueblo, al de cada familia. Estas son algunas de nuestras favoritas.Enchiladas mineras de GuanajuatoUn platillo de época virreinal. Se les llama mineras por ser la labor primordial del estado; las enchiladas van rellenas con queso ranchero y van coronadas por una mezcla de verduras –papa, zanahoria y lechuga–. Que a nadie se le escape el detalle mágico del tocado: chile y cebollitas encurtidas.Enchiladas queretanasSon bastante similares a las mineras, sin embargo, estas no llevan encurtidos. La tortilla va igualmente frita en la salsa para lograr esa sensación adobada y pueden ir rellenas de pollo o de huevo. Enchiladas suizas Más mexicanas que el mole, las enchiladas suizas toman su nombre por el gratín de queso que las cubre al exterior. Generalmente van rellenas con pollo y en la composición de la salsa se incorpora un agente lácteo como la crema. Esto las hace ligeramente dulces, suficientemente perfectas.Enchiladas suizas rojasSe elaboran de forma similar a las verdes, pero con la adición de jitomate al hervido de salsa. En las suizas, se vale hacerse de la vista gorda con lo de “deben ir dobladas” pues, para que se amolden orgánicamente y consigan esa corteza doradita en el horno, se enrollan y se ponen al refractario.Enchiladas de mole verde¿Dos best sellers nacionales en un mismo plato? El buen karma se hace realidad cuando un mole verde es lo enchiloso de unas sencillas tortillas de maíz. Digno de cualquier celebración –boda, quinceaños, semáforo amarillo, promoción 2X1 en tu súper favorito– estas enchiladas son una fiesta de pepita con final picosito.Enchiladas enacahuatadasEn México incluimos los cacahuates también en las salsas como la macha o en algunos moles oaxaqueños. Esta salsa espesa, balanceada en acidez y tersa es la cobija que toda tortilla quisiera llevar. Enchiladas de chile poblanoEn el mundo de las enchiladas verdes, tenemos unas de pantones más claros que no proceden del tomatillo, sino de una crema elaborada a partir de chile poblano y queso, queso doble crema, crema o bien, todas las anteriores. Pueden ir rellenas de pollo o de un salteado de setas para completar la experiencia vegetal. 
Tortilla, relleno, salsa. Tres posibilidades que, con cierta dosis de creatividad, se vuelven infinitas. Una trilogía sencilla, justa en cada una de sus partes. Un número ecuménico sin aristas en el que nada sobra, en el que todo huele y sabe a armonía. Este gran portador del número tres –según la numerología, sinónimo de paz y estabilidad–, las enchiladas mexicanas, es uno de los platillos que han sabido colarse al día a día de los hogares. Las “enchiladas mexicanas” son cultura: son desde el antojito de puesto, la comida formal cuando se hornean, o el desayuno de los trasnochados. Las enchiladas son sustantivo, son adjetivo, porque ya saben, los mexicanos cuando nos enojamos, nos enchilamos. En el caso del alimento, la enchilada mexicana debe su nombre a la tortilla, ya sea que se remojó en salsa y se frío, o se le aplicó el sistema a la inversa. Si la tortilla va primeramente frita en aceite, hay que cuidar que la temperatura y la cantidad de la grasa sea suficiente para no entiesarla. Si va revolcada en salsa y luego frita, hay que tener buen tino para no convertirla en chilaquiles. Y es que la enchilada debe ir doblada. Es su promesa de marca, su sine qua non. No puede ir enrollada como unas flautas ni simplemente doblada; es símbolo de egoísmo si sólo lleva unas gotas de salsa; de tacos, si lleva la salsa por dentro; de chilaquiles, si va fragmentada. La enchilada debe ser suave, blandita; no sólo cocida al comal, para que penetre la salsa en su crispida superficie. El origen se remonta al calendario precolombino. El Códice Florentino hablaba de las chillapitzalli, unas tortillas enrolladas que se condimentaban con chile. De hecho, existía un oficio, el de la tlailacatzoa, en el que la cocinera se convertía en experta de doblar tortillas. Tras la Conquista se incorporaron a la receta decenas de ingredientes como el caldo de pollo en las salsas o las proteínas como el pollo y el cerdo. Como tal, “la tortilla enchilada” apareció por primera vez en el gran recetario de 1831, El cocinero mexicano.Las recetas fueron variando regionalmente. Ahora los dedos de las manos nos faltan para enumerarlas. Las variaciones tienen que ver con los chiles que se incorporan a la salsa. Aunque claro, en los rellenos y los ingredientes que las coronan están las acepciones; el diablo, dirían algunos. En algunos mercados como en Veracruz, el relleno va por fuera. En otros casos, la variedad está en la masa a la que se le incluye chile cascabel, como en el caso de las potosinas. Hay una enchilada mexicana para cada ocasión, para cada presupuesto. No faltan las de mole y guajolote para las ocasiones especiales, ni las frugales que se dejan ver cuando en el refrigerador hay más cervezas que ingredientes; tortilla, huevo y salsa de chipotle bastan para prepararlas. La versatilidad y capacidad de adaptación a lo que hay es un homenaje al saber hacer de cada estado, al de cada pueblo, al de cada familia. Estas son algunas de nuestras favoritas.Enchiladas mineras de GuanajuatoUn platillo de época virreinal. Se les llama mineras por ser la labor primordial del estado; las enchiladas van rellenas con queso ranchero y van coronadas por una mezcla de verduras –papa, zanahoria y lechuga–. Que a nadie se le escape el detalle mágico del tocado: chile y cebollitas encurtidas.Enchiladas queretanasSon bastante similares a las mineras, sin embargo, estas no llevan encurtidos. La tortilla va igualmente frita en la salsa para lograr esa sensación adobada y pueden ir rellenas de pollo o de huevo. Enchiladas suizas Más mexicanas que el mole, las enchiladas suizas toman su nombre por el gratín de queso que las cubre al exterior. Generalmente van rellenas con pollo y en la composición de la salsa se incorpora un agente lácteo como la crema. Esto las hace ligeramente dulces, suficientemente perfectas.Enchiladas suizas rojasSe elaboran de forma similar a las verdes, pero con la adición de jitomate al hervido de salsa. En las suizas, se vale hacerse de la vista gorda con lo de “deben ir dobladas” pues, para que se amolden orgánicamente y consigan esa corteza doradita en el horno, se enrollan y se ponen al refractario.Enchiladas de mole verde¿Dos best sellers nacionales en un mismo plato? El buen karma se hace realidad cuando un mole verde es lo enchiloso de unas sencillas tortillas de maíz. Digno de cualquier celebración –boda, quinceaños, semáforo amarillo, promoción 2X1 en tu súper favorito– estas enchiladas son una fiesta de pepita con final picosito.Enchiladas enacahuatadasEn México incluimos los cacahuates también en las salsas como la macha o en algunos moles oaxaqueños. Esta salsa espesa, balanceada en acidez y tersa es la cobija que toda tortilla quisiera llevar. Enchiladas de chile poblanoEn el mundo de las enchiladas verdes, tenemos unas de pantones más claros que no proceden del tomatillo, sino de una crema elaborada a partir de chile poblano y queso, queso doble crema, crema o bien, todas las anteriores. Pueden ir rellenas de pollo o de un salteado de setas para completar la experiencia vegetal. 
El precio del gas va cada día en aumento y si eres de los que se preocupan por su economía, entonces esto te interesa. Aprende cómo puedes aligerar tus gastos mensuales con estos consejos sencillos consejos sobre cómo ahorrar gas en la cocina. 1. Limpia tu estufa correctamente Además de ser imprescindible para la higiene y tu salud, limpiar correctamente la estufa te ayudará a asegurarte de que los quemadores estén libres de obstrucciones, especialmente de grasa acumulada y hollín. Cuando estos se tapan, se produce una mala combustión y esto ocasiona un mayor gasto energético de gas, así que asegúrate de limpiar bien los quemadores de tu estufa. 2. Utiliza ollas y sartenes de acero Procura utilizar ollas y sartenes que estén hechos de acero inoxidable, ya que este material es un excelente conductor de calor y te ayudará a usar menos gas al cocinar, a diferencia del barro y el hierro. Recuerda limpiar bien estos utensilios, ya que además de alargar su tiempo de vida, ayudarán a calentar más rápido tu comida. 3. Tapa las ollas No olvides tapar las ollas cuando estés cocinando tus alimentos, pues te ayudará a tener una cocción más rápida, concentrar mejor los sabores y aromas de la preparación, y por supuesto, ahorrarás mayor cantidad de gas. 4. Mantén un buen nivel de temperatura Puedes iniciar la cocción de tus alimentos con fuego alto e irlo bajando conforme avance tu proceso de cocina. De hecho, es recomendable apagar la lumbre cuando tus alimentos estén casi cocinados y así dejar que se terminen de preparar con el calor restante. 5. Prepara los ingredientes antes de cocinar Muchas veces desperdiciamos gas al dejar la estufa prendida mientras esperamos que los alimentos se terminen de descongelar o mientras los lavamos, picamos y pelamos. Olvídate de esa vieja costumbre y mejor haz todos esos pasos primero para que cuando calientes tus ollas y sartenes, sólo sea cosa de cocer, mezclar y sazonar sin perder más tiempo y energías. 6. Cocina en grandes cantidades Otro consejo infalible para ahorrar gas es cocinar en tandas grandes, ya que si preparas los guisados de toda la semana o toda tu comida del día, puedes recalentarla rápidamente sin tener que volver a utilizar tanto gas. 7. Utiliza ollas a presión Piérdele el miedo a la olla de presión y aprovecha todos sus beneficios para cocinar tus alimentos, pues ésta cocina los alimentos mucho más rápido y ahorra hasta un 50% de gas. 8. Regula el uso del horno Cuando utilices el horno de tu estufa, procura abrirlo lo menos posible. Cada vez que se abre el horno aunque sea por unos segundos, se pierde un 20% de calor y esto genera un mayor gasto de gas. ¿Ya aprendiste cómo ahorrar gas en la cocina?
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