Recetas Recomendadas para la Época de Pascua
Cuaresma

Recetas Recomendadas para la Época de Pascua

Por Kiwilimón - Febrero 2013
La pascua es un término religioso para designar a la máxima celebración de las religiones judía y cristiana. Para este festejo muchas recetas surgen como parte de la tradición de todos los años. Así, les dejamos algunas recetas para considerar y festejar junto con sus familiares y amigos. Galletas de Huevitos de PascuaPrepara con tus niños estas galletas de mantequilla con betún de colores para Pascua ¡Sera fácil y divertido. Pastel de PascuaUna receta típica del pastel de pascua tradicional de Italia. Pastelitos para PascuaUna muy rica receta para hacer pastelitos para el día de pascua que puede ser una divertida actividad para toda la familia. Huevos de Chocolate para PascuaEn esta pascua que mejor que hacer tus propios huevos de chocolate. Esta puede ser una actividad muy divertida a realizar con niños. Galletitas de PascuaRicas galletas con M&M's. Cupcakes con Pasto y Huevitos de PascuaEstos ricos cupcakes de vainilla llevan un betún de merengue en forma de pasto con unos huevitos de dulce encima. Los puedes preparar con otros dulces como gomitas en forma de gusanitos. Son ideales para una fiesta de niños.  
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El sabor latino no puede faltar en las semanas más importantes del Supertazón. Hoy se celebran las finales de conferencia y, el próximo 7 de febrero, el Super Bowl LV. No sólo se trata del evento deportivo más importante de Estados Unidos, sino el momento en el que podremos compartir la emoción del siguiente touchdown con alrededor de 100 millones de personas alrededor del mundo. Por eso les presentamos esta rica selección de 10 botanas latinas que no pueden faltar en tu tardes de playoffs y del Super Bowl LV, para darle mucho sabor al centro de tu mesa. Súper tazón de guacamoleEsta botana mexicana cada año es la estrella del Super Bowl. Tan sólo en Estados Unidos se venden alrededor de 100,000 toneladas de aguacate en las primeras semanas del año, que corresponden a las finales de la NFL. En 2020, se rompió el récord y productores mexicanos enviaron 120 mil toneladas a Estados Unidos de aguacate. Para preparar tu súper tazón de guacamole, para dos personas, sólo necesitarás: 2 aguacates, 1/2 cebolla picada, 2 limones, cilantro fresco al gusto, 1 jitomate picado, 1 chile verde picado, sal y totopos. Mezcla y machaca el aguacate con el jugo del limón, la cebolla y el jitomate. Agrega el cilantro y el chile picado. Sazona con sal al gusto y acompaña con tus totopos. ¡Así de fácil! Si quieres darle un twist a tu botana, prepara este dip de pollo búfalo con guacamole o este guacamole con esquites. Empanadas de carne: touchdown de sabor Junto con el asado, las empanadas criollas con carne son típicas de Argentina.También son un platillo popular de todos los países de habla hispana como Chile, Colombia, Bolivia y Ecuador. Esta masa de pan u hojaldre, horneado o frito, y relleno de carne cocinada con ajo, cebolla, pimienta, aceituna y jitomates es una receta sencilla y una comida completa para tus tardes de partido. Lo mejor es que también la podrás rellenar de queso, verduras y mariscos. Aquí te compartimos la receta de las típicas empanadas argentinas.Para antojos con maíz, las pupusas debes probarLas pupusas son un platillo tradicional de El Salvador, elaborado con harina de maíz que puede ir relleno de frijoles, queso o chicharrón. La palabra pupusa viene del idioma pipil y significa tortilla grande rellena o abultada; su sabor es inigualable, sobre todo si la acompañas con salsa roja y encurtido de vegetales. Serán tu botana estrella si te animas a prepararlas. Picadas uruguayas: un centro de mesa ganadorSi no quieres cocinar, una excelente opción es montar una picada al estilo de Uruguay. Se trata de una tabla de quesos y carnes frías con una selección goleadora para el paladar: salami, queso, aceitunas, papas fritas y nachos; o bien jamón rebanado, maní salado, longaniza y tomates secos confitados. Acompaña tu picada con una cerveza bien fría para disfrutar en grande los cuatro tiempos. Recuerda que donde comen dos, pican cuatro. Tequeños peruanosPara seguir con el piqueo, como llaman a la botana en Perú, los tequeños peruanos son también ganadores. Se trata de rollos de masa wontón fritos y rellenos con queso fresco, jamón o salchicha. Acompaña este piqueo con salsa de ají con rocoto o con su versión de guacamole, el cual se prepara licuando aguacate con limón, sal, pimienta, ají, cebolla, ajo y cilantro. Nachos con carne: el clásico infalible Los nachos son otra de las botanas favoritas de la temporada. Su combinación es perfecta: carne, queso, frijoles y queso. Cuatro ingredientes para disfrutar cualquier campeonato y reunión. Aquí te compartimos la receta clásica de nachos con queso y chili con carne. Jalapeños rellenos para un partido picositoSi buscas un platillo nuevo, fresco y con mucho sabor, prueba con este chile jalapeño relleno de queso. Estos chiles van gratinados con una mezcla de queso y un poco de tocino, son fáciles de hacer y muy mexicanos. Pan de queso brasileño Si eres amante del pan, prueba este clásico de la cocina brasileña. Elaborado a base de harina de yuca o mandioca y queso semicurado (que puedes reemplazar por gruyere o parmesano) es suave y delicioso. ¡Prueba aquí nuestra receta! No olvides comerlo recién salido del horno. Pepitos venezolanos Los pepitos venezolanos son una excelente opción de comida rápida y deliciosa. Se trata de pan canilla (similar a la baguette) que puedes rellenar con carne de res, pollo o bien hacerlo mixto y acompañarlo con lechuga, zanahoria, aguacate, tomate y cebolla. Los pepitos son similares a las tortas mexicanas, su diferencia, además del pan, es que llevan como topping una abundante cantidad del queso rallado de tu preferencia. Molcajetes al centro Para clausurar nuestras recomendaciones, te recomendamos un clásico de la comida mexicana. Un molcajete que podrás poner al centro de tu mesa y hacer feliz a todos en casa, porque es perfecto para compartir. Puedes prepararlo con diferentes cortes de carne o pollo, o bien animarte a cocinar este rico y picosito Molcajete de Mariscos.¡Buen provecho y que gane el mejor!
En cada niñito Dios de plástico se esconde un futuro ineludible: el de hacer una tanda de tamales de chile, de dulce o de manteca… tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Eso sí. No se admite pagar la manda adquirida en la rosca de Reyes con los de chivo, porque hacerle los tamales de chivo a alguien, según afirma el historiador y escritor José N. Iturriaga, es querer salirse con la suya: “En México tenemos un sinfín de variedades de tamales. Hay de cerdo, de pollo, de pavo, de conejo, de iguana, de camarones como en Sinaloa… de todo menos de chivo. Esos no existen”.Los tamales son quintaesencia de la Candelaria, una fiesta que hace alusión a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, y que fue el momento en el que María y José presentaron a su hijo en el templo. Fue hasta la Edad Media, a partir del siglo V, que “se hacía el encendido de velas o candelas en las capillas como señal de que Jesús es luz. De ahí que exista una virgen con advocación de la candelaria”. Para uno de los tamaleros más famosos de la ciudad, Don Víctor Gumersindo Zárate Cuevas, esta fiesta amerita un cambio de locación. Un día normal, la olla de sus tamales despide los vapores inconfundibles del adobo de cerdo, del verde con pollo y del de queso con rajas en la entrada del Mercado de Granaditas. Pero para la Candelaria, su hijo Víctor Zárate –chef del restaurante Madre Café–, lo llevará hasta un spot de la Roma, en la Ciudad de México, donde el tamalero con más de cuarenta años de oficio podrá vender sus tamales a un público que los considera de culto.Los de Don Víctor son gigantes; sus guisos, jugosos. Pero su mística trasciende a nuestro tamalero favorito. Y es que el tamalli, vocablo náhuatl que significa envuelto, es más que la suma de sus partes: más que la masa de maíz molido, que su relleno dulce o salado o que la hoja que lo cobija todo. El tamal es leyenda, es técnica de origen prehispánico, pero también de Conquista y de productos que, como el cerdo y el pollo, cruzaron el Atlántico. El tamal es signo de vida –es el festín en bodas y bautizos– y de muerte –es pilar en los altares del 2 de noviembre–. Es el manjar de los ricos, el placer de la clase media y el sustento de los pobres. Democrático, variado y único, el tamal es un ecosistema que muta entre la distancia de un pueblo a otro. Según afirma José N. Iturriaga, “A nivel nacional podría haber hasta un millar de ellos”.No hay muchos alimentos con tantas tradiciones, cábalas y rituales. “Algunos de ellos tienen que ver con la Virgen y su pureza”, como cuando las señoras del pueblo dejan de producir tamales en los días de su menstruación porque “se cree que no les van a salir bien o se les van a agriar”, dice Iturriaga. Otro es que con el bote listo y desbordado en pequeños envueltos de maíz es vital persignarse y persignarlos antes de ponerlos ante el fuego. Depende del tamalero. Don Víctor, por ejemplo, recita las frases que su padre y su madre le enseñaron a pronunciar frente a la olla. Adicionalmente le pide a la Virgen que sus tamales tengan la suficiente demanda y que, al comerlos, la gente se vaya contenta. Por último, traza una “V” sobre ellos con ramas de laurel, epazote y naranjo en señal de victoria y de la inicial de su nombre. Sólo después de haber cumplido cada pase mágico esos tamales estarán listos para triunfar.Hay quienes repetidamente hacen la señal de la Santa Cruz sobre la olla o “fabrican una cruz con masa en el exterior del bote”, según me cuenta Iturriaga. Por su parte, Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón, me cuenta que en su pueblo de Oaxaca, esa cruz se dibuja al fondo de la olla con chiles guajillo.Los tamales son lo mismo un trozo de cielo que un producto de la tierra por lo que la física y la química no les pasan de largo. Don Víctor dice que un buen tamal se distingue por la higiene de cada elemento que lo integra y por la selección de cada ingrediente: “Hay que darles amor para ir descubriendo sus secretos”, confiesa.Lo que yo confieso es que no sé si ir a comprarle a Don Víctor o cocinar algunas de las recetas más ricas de tamales que tenemos. Tal vez haga las dos cosas, qué más da. Para asegurarme que valdrá la pena cocinarlos en casa haré todos los consejos que me dieron mi mamá, mi abuela y las chefs de Kiwilimón. “Para tener unos tamales buenísimos utiliza harina de maíz recién molida. Si quieres que te duren más tiempo utiliza agua en lugar de caldo de pollo o res. Si el problema es que te quedan secos, asegúrate que la masa quede húmeda, de una consistencia cremosita y pastosa. Utiliza manteca de cerdo de buena calidad ya que esto le dará mucho sabor a tu tamal.” Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón. “Para esponjar los tamales utiliza el agua de cocción de la cáscara de tomate y el tequesquite. Así me enseño mi abuelo.” Mayte Rueda, chef de Kiwilimón. “El acomodo de los tamales es importante. La mejor forma de hacerlo, si estás empezando, es acomodarlos de manera vertical con la colita hacia arriba, para asegurar que la masa no se te salga. No aprietes demasiado la hoja de tamal para que con el calor y la cocción te queden más esponjositos.” Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón. “Lo más fácil es hacer una bolita de masa de tamal y aplastarla en una tortillera.” Alexandra Romero, chef de Kiwilimón.“Si haces una rosca de tamal báñala por completo con la salsa para que te quede húmeda y picosita.” Marielle Henanine, chef de Kiwilimón.El de mi familia es sencillo: si tienes batidora bate por unos quince minutos. Si lo haces a puño y letra, bate unos veinticinco minutos, y de preferencia –como decía mi abuelita– que el que lo empiece sea el que lo termine para que “no se corte” la masa. Mi mamá prefiere el sabor de la manteca vegetal que les aporta textura y sólo deja de batri hasta que la masa esponje.¿Cuál es tu secreto?Tamal norteñoTamal relleno de chile con quesoTamales de requesón y rajasChile relleno de tamal
La hoja santa es uno de los ingredientes más populares dentro de la cocina mexicana, ya que se puede utilizar para preparar tamales, salsas, caldos, pescados y muchos otros guisados tradicionales. Sin embargo, esta maravillosa hierba también tiene algunas propiedades medicinales que la hacen muy valiosa, por lo que debes conocer cuáles son los beneficios del té de hoja santa. ¿Qué es la hoja santa? Para entender los beneficios del té de hoja santa, primero debemos conocer el origen de esta increíble planta. La hoja santa, también conocida como acuyo o hierba santa, es una planta aromática que crece en zonas tropicales y se utiliza mucho en la gastronomía mexicana, especialmente en la cocina oaxaqueña y veracruzana. La hoja santa, cuyas hojas tienen forma de corazón y un fuerte olor penetrante, se destacó como planta medicinal entre diferentes quelites y otras hierbas aromáticas desde la época prehispánica gracias a que los sacerdotes españoles la usaban para tratar diversos malestares. Beneficios del té de hoja santa Los beneficios de la hoja santa han sido comprobados a lo largo del tiempo y la forma más común de consumirla es a través de una infusión. De hecho, la Secretaría de Agricultura afirma que dentro de los usos y beneficios del té de hoja santa, es un excelente aliado contra los siguientes malestares.El té de hoja santa ayuda a disminuir la fiebre.Ayuda a combatir los nervios frente a situaciones complejas.Funciona como relajante natural, por lo que alivia el insomnio.Regula el sistema digestivo y ayuda a mantenerlo sano.Combate el dolor estomacal, estreñimiento y diarrea.Puede aliviar los síntomas de asma y hasta bronquitis.Tiene alto contenido en safrol, un buen aliado para disminuir el dolor de cabeza.Como mencionamos anteriormente, puedes preparar un té de hoja santa al hervir las hojas limpias en un pocillo y exprimir hasta la última gota. De igual manera, las puedes utilizar en licuados o jugos verdes. Recuerda que a pesar de que el té de hoja santa ayuda a aliviar los síntomas de algunas enfermedades respiratorias, éste NO cura el covid-19.Su uso excesivo puede traer efectos contraproducentes para la salud, así que asegúrate de consultar con un experto cuál es la medida recomendable para que puedas aprovechar todos los beneficios del té de hoja santa.
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
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