¿Se puede comer pollo en Cuaresma?
Cuaresma

¿Se puede comer pollo en Cuaresma?

Por Kiwilimón - Marzo 2020
Qué comer en la Cuaresma suele ser una duda que a muchos de nosotros nos pone a pensar, pero la pregunta que nos pone de verdad en jaque es ¿se puede comer pollo en Cuaresma?

La Cuaresma son los 40 días previos a la Pascua y es una temporada importante en el calendario cristiano, en la cual, los creyentes se preparan espiritualmente para la Pascua y siguen el ejemplo que Jesús dio antes de morir, con un ayuno en esos días. 

Así, la Cuaresma es un tiempo de purificación que inicia con el miércoles de ceniza y termina el sábado de resurrección. Aunque el ayuno depende  las creencias de cada persona, la idea de la tradición es hacer una penitencia, por lo que se renuncia a algo, en este caso, algunas comidas.

Mientras que las personas más ortodoxas renuncian a las carnes rojas por cuarenta días, otras sólo practican el ayuno de carnes los viernes de Cuaresma y algunas más deciden dejar la carne sólo el viernes santo, es decir, el último viernes de los cuarenta días.

Pollo en Cuaresma: ¿se puede comer?

La respuesta es sí. Se puede comer pollo en Cuaresma, porque el ayuno es de carnes rojas. Esto tiene su explicación en que, por lo general, las carnes rojas son consideradas un insumo preciado y por eso se renuncia a él, pero también porque dentro de las creencias religiosas, la carne representa el cuerpo de Cristo.

El pollo, junto con otras aves, como el pavo o la gallina, además del pescado y los mariscos, es considerado carne blanca, por lo que comer pollo en cuaresma sí se puede.

Aunque en esta temporada, los platillos estrella suelen ser aquellos sin carne o se aprovecha para cocinar mariscos en este tiempo del año, para evitar aquello que no se debe comer en Cuaresma.

Si no sabes qué cocinar esta Cuaresma 2020, te damos algunas ideas.

Enchiladas mineras de Guanajuato

Son un platillo mexicano sin carne, delicioso y práctico para estos días.



Chile relleno de pescado

Una forma sencilla de comer pescado, acompañado de un chile poblano que no te puede faltar.



Tostadas de atún a la mexicana

Nada más practico que unas tostadas con atún de lata guisado con un poco de jitomate.



Rollitos de pescado rellenos de arroz

Esta es una receta perfecta para incuir a los niños en la cuaresma si la preparas con una salsita de tomate sin chile.




¿Tú comes pollo en cuaresma?

 


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17/03/2020 11:57:49
Excelente y fácil
Nelly Navarro
08/03/2020 17:33:45
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Leonor Mera
08/03/2020 16:11:56
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La Cuaresma va mucho más allá de no comer carne. De hecho, esta temporada que algunos aún guardan como tradición preciada tiene toda una gastronomía típica que no sólo explota los sabores del pescado y los mariscos, sino que también abarca postres típicos.Budines, capirotadas, churros, los sabores dulces abundan en esta Cuaresma, que ha iniciado con el miércoles de ceniza como todos los años, aunque esta vez de manera un poco diferente, debido a las medidas de prevención que deben respetarse durante la pandemia.Estos son algunos de los postres típicos que puedes disfrutar en la Cuaresma, que además son una buena idea para aprovechar el tiempo en casa preparándolos.CapirotadaEste postre consiste en rebanadas de pan fritas cubiertas con una miel de piloncillo, pasitas, nueces, almendras, cacahuates, coco y queso Cotija o añejo espolvoreado. Es originario de México, en específico de los estados del norte del país, como Chihuahua, Colima, Sinaloa, Sonora, Zacatecas, entre otros.En la actualidad, puedes encontrar nuevas versiones igual de deliciosas de este postre, como la capirotada de 3 leches o la de chocolate.Budín de pan duroAsí como la capirotada, el budín se hace con el pan rezagado de la semana y aunque en México es más preparado durante la Navidad, en otros países suele llamarse budín a la capirotada.Pan de PascuaHecho con una masa dulce y acompañado de frutos secos, el pan de Pascua es un postre perfecto para la vigilia. Respecto a su origen, se dice que proviene de Alemania o Italia, y en la actualidad, es popular en otros países, como Chile, donde se sirve durante las fiestas decembrinas.Alas de ángelConocido también como chrusciki o faworki, este postre viene de Polonia y son pequeños buñuelos crujientes y típicos durante el carnaval previo a la Cuaresma, pero también se preparan en Navidad.
El tuétano es considerado un irresistible platillo tradicional dentro de la cocina mexicana, sin embargo, muchos tienen la creencia de que se trata de un alimento poco saludable debido a las grandes cantidades de grasa que posee. Para romper con este mito, a continuación te explicamos las propiedades y beneficios del tuétano. ¿Qué es el tuétano? El tuétano es la médula ósea que se encuentra en el interior de los huesitos de los animales, es decir, el tejido esponjosito y blanquecino formado por osteoblastos, fibroblastos, osteoclastos y adipocitos que se encargan de la formación y desarrollo de células óseas. ¿Cuáles son las propiedades del tuétano? Contrario a lo que muchos piensan, las propiedades del tuétano van más allá de las grasas buenas. De hecho, tiene alto grado en vitaminas y minerales como hierro, fósforo, zinc, magnesio, calcio, vitaminas A, E, D y K, omega 3 y hasta ácidos grasos esenciales (DHA y EPA). Beneficios del tuétano Ahora que conoces las propiedades del tuétano, te sorprenderás con todos los beneficios que puede traer para tu salud. Recuerda que éstos dependerán del animal del que provenga el tuétano.Gracias a sus principales propiedades, el tuétano puede ayudar al desarrollo cerebral y formación cognitiva, ayudando a prevenir demencia, depresión y hasta problemas de la vista.Debido a su alto contenido en omega 3, previene el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares e inflamatorias, además de problemas en la piel.Consumir tuétano podría ayudar a producir glóbulos blancos y así fortalecer el sistema inmunológico.Cada 100 gramos de tuétano, poseen 7 gramos de proteína.Ahora podrás comer tuétano sin culpa, aunque recuerda que nada en exceso es bueno. ¿Conocías ya los beneficios del tuétano?
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
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