Top 5 tips para la mejor parrillada

Por Kiwilimón - Junio 2015
Ahora que junio ha llegado y se acerca el día del padre, nos gustaría hablar de uno de los métodos de cocina que más le gustan a papá: la parrilla. Hay muchas formas de cocinar a las brasas, pero también existen algunas reglas cardinales que nadie debe ignorar para obtener los mejores resultados, y es por eso que hoy te dejamos nuestro top 5: tips para la mejor parrillada. También te dejamos cinco deliciosas recetas ideales para preparar a las brasas.

Siempre marina antes

Si vas a utilizar algún marinado asegúrate de dejar tu proteína tomando todo ese sabor al menos desde tres horas antes, e inclusive desde la noche previa a la parrillada. De esta forma tu carne será mucho más rica y, además, tú tendrás más tiempo para pasar con tu familia o invitados el día del evento. Costillitas marinadas: http://www.kiwilimon.com/receta/carnes-y-aves/cerdos/costillas-de-cerdo/costillitas-marinadas-con-balsamico-blanco-de-miel-jengibre

Carbón antes que gas

En medida de lo posible, utiliza parrillas de carbón. No es sólo por hacerlo a la antigua, sino que el mismo carbón es un ingrediente y añade ese sabor a parrillada que a todos nos gusta tanto. Si añades alguna madera como de manzano o cerezo a tu carbón, también agregará un sabor ahumado que se infiltrará dentro de la carne y quedará espectacular. Carne asada argentina: http://www.kiwilimon.com/receta/carnes-y-aves/carne-asada-argentina

Añade sabor

Siempre hay que engrasar la parrilla para asegurarse de que nada se pegará. Te recomendamos tomar media cebolla y agregarle aceite de oliva y hierbas como menta y comino para después limpiar la parrilla con ella. De esta forma nada se quedará pegado y estarás añadiendo sabor a lo que sea que prepares. Prime rib a la pimienta: http://www.kiwilimon.com/receta/carnes-y-aves/prime-rib-a-la-pimienta

No todo es la proteína

Sí, un rico filete o un costillar pueden ser los protagonistas durante una parrillada, pero no olvides que agregar algunas preparaciones vegetales puede darle otra dimensión a tu comida. Trata con maíz tatemado, berenjenas al carbón e incluso cebollitas para darle un rico elemento crujiente a tu parrillada. Elote a la parrilla: http://www.kiwilimon.com/receta/guarniciones/elote-a-la-parrilla

Deja descansar la carne

Ya sea res, pollo o cerdo, si cocinas carne a las brasas debes dejarla reposar por al menos cinco minutos después de que la retiraste del fuego. De esta forma todos los jugos se mantendrán adentro y no se secará tu ingrediente. Si la cortas antes de tiempo perderá todo su sabor. Cowboy jugoso a la parrilla: http://www.kiwilimon.com/receta/carnes-y-aves/res/cow-boy-jugoso-a-la-parrilla   banner_recetas_de_cocina  
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Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
En milli no sólo encontrarás una gran variedad de mazapanes de los sabores más increíbles que puedas imaginar y podrás probar café extraído por método de goteo Chemex, sino que además tendrás la oportunidad de ver y conocer más sobre el comercio justo con sus proveedores y vendedores.Milli es un proyecto creado con el fin de compartir un espacio pequeño pero activo en la colonia Roma, pues ahí productores, vendedores y consumidores tienen la oportunidad de conversar y conocer más en torno a productos como el café, el pan artesanal, sus postres, la comida y sus ingredientes. En este rinconcito de la Roma, tu café se convierte en una plática con un productor de miel que cultiva cactáceas en San Luis Potosí, o una panadera artesanal de Ojo de Agua que hace pan balanceado y especial para dietas veganas. En el tema de café ni hablar, en esta temporada del año tienen café de selección tanto de Oaxaca, Veracruz y Chiapas, y si nunca has probado un café extraído por goteo, es el lugar perfecto para hacerlo.El Café oaxaqueño que ofrecen es de la sierra mixe, con un proceso de lavado que lo hace muy distinto a otros, pero lo más interesante es la historia detrás, pues este café es distribuido por el hijo del productor, que estudia para trompetista en la CDMX, y de esta forma solventa sis estudios.En cuanto a los mazapanes, en milli tienen quizá la más grande variedad en la ciudad, todos elaborados con ingredientes de Pluma de Hidalgo, también en Oaxaca, de sabores que no te imaginas, como mazapanes de chapulín, de amaranto, relleno con crema de avellana y un delicioso mazapán 100% cacao (amargo) que combina de manera perfecta con el café.Y si tienes ganas de probar productos artesanales, también puedes encontrar ropa bordada por diversas comunidades de pueblos originarios y productos de cosmética natural elaborados por una emprendedora que está en contra de la crueldad animal y que próximamente estará organizando talleres sobre cómo hacer tus propios ungüentos.
Las decisiones, o las cargamos o las arrastramos. En el caso de la comida, las decisiones que tomamos sobre qué, cómo y cuándo alimentarnos nos habitan bajo la piel. Le dan forma a nuestro cuerpo físico, aunque al cuerpo mental y al espiritual tampoco pasan desapercibidos. Una comida pesada aletarga las ideas lo mismo que una buena combinación de alimentos da agilidad, claridad y lucidez. Según la sabiduría oriental, el alimento incluso moldea las emociones y determina la forma de procesar lo de fuera y lo de dentro. Al final todo acaba en aquel callejón sin salida que anuncia que sí somos lo que comemos.Si ustedes son como yo y todo el tiempo piensan en comida, a cada instante estarán tomando una decisión. No será ingenua. Mucho menos arbitraria. Algunas veces –la mayor parte– surgirá de una programación añeja: de un juego pavloviano brevísimo entre el estímulo y la reacción. Otras veces, la decisión estará dictada por la necesidad, por la autonomía o la rebeldía hacia el vínculo familiar. La autora Melanie Mühl habla de que hemos aprendido a comer desde el útero materno. La elección será proporcional al tamaño de los lazos que guardamos con mamá, con los ancestros.De ahí que cada dieta sea una biografía con anexos, epílogos, iconografía y tiempo. Las dietas –en el sentido literal– atesoran los ingredientes cotidianos, las recetas y las preparaciones que se convierten en el acervo de las papilas gustativas. Esa biblioteca sápida que guardamos en el cerebro y el corazón es la voz que pide sin chistar “unas enchiladas rojas” –no unas verdes, no una carne en su jugo, no una hamburguesa vegana– en un restaurante. Determina cuál es nuestro pasillo favorito en el súper, el antojo que nos despierta por las noches, lo que ponemos al plato frente a nuestros hijos. Ante tales condicionamientos parecería imposible cambiar de hábitos alimenticios. Sin embargo, la solución es tan simple como anclarse al presente. Esa es la verdadera decisión. Con ella pasamos de ser esclavos de la comida a ser libertarios en conciencia. Sólo basta un diálogo, un aterrizaje sobre las plantas de los pies para saber lo que realmente quiere, necesita y anhela el cuerpo. “Este soy yo. Esto es lo que quiere comer mi cuerpo”. Comer en conciencia nos hace tomar mejores decisiones sobre lo que termina en el plato y la boca. Y como en cualquier otra relación de amor, lo vital es la comunicación: ¿Realmente necesito este pedazo extra de pastel? ¿Ya quedé satisfecho? ¿Se me antoja esa cerveza? Puede que la respuesta sea sí y está bien.A partir de habitar el organismo y escuchar sus necesidades auténticas, la dieta puede ser tan holgada y liviana como queramos, sobre todo si tenemos salud. Y aunque una enfermedad parezca menguar el recorrido, la conciencia sobre el cuerpo nos reconciliará con ese sabio interno que no pide más que apoyo en las buenas y en las malas. Sea cual sea tu caso, en Kiwilimón nos hemos tomado en serio el tema de la salud. Nuestra decisión es comprometernos contigo. Queremos darte las herramientas que te lleven a tomar decisiones de alimentación más conscientes. Queremos acompañarte en los momentos de antojo y en los de conexión con tu organismo; ser parte de tus cenas memorables y de tus mañanas de ayuno; celebrar la saciedad tanto como la dieta; brindar por los platos llenos y por los vacíos. Al final son la misma moneda.La nueva cara de la moneda se llama Kiwi Te cuida. Para esta, nuestra nueva sección en kiwilimon.com, creamos un montón de nuevas recetas y contratamos a un grupo de expertas en diferentes ramas de la nutrición –especialistas en familia, en deporte, en enfermedades crónicas, en dietas restrictivas– que curaron cada dieta, cada porción y cada ingrediente. Le metimos horas hombre y horas corazón al escribir tips y consejos, al confeccionar retos semanales, al programar recetas en las que ahora es posible ver cuántas calorías y valor nutrimental te proporcionan. Nuestro objetivo es que te sientas respaldado; ayudarte en la comunicación con ese ser perfecto que es tu cuerpo y cuidarlo junto a ti cuando así lo decidas. Queremos ayudar a cuidarte, ¿nos dejas?
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