Cocina Mexicana: Preparar unos deliciosos Buñuelos

Por Kiwilimón - Julio 2012
Para las fiestas, las ferias, en las reuniones, en los festejos patrios, en cualquier ocasión unos deliciosos buñuelos podrán ser siempre una opción. Su preparación no es difícil y siempre estará en el gusto de todos. Además, los puedes acompañar con un delicioso café o chocolate. Toma nota de esta receta para hacer buñuelos en casa y comparte con tu familia y amigos.

Ingredientes

  • 455 Gramos de Harina de trigo
  • 2 Piezas de Huevo
  • 1/2 Taza de Leche
  • 1 Pizca de Canela
  • 1 Pizca de Nuez moscada
  • 1 Cucharadita de Polvo para hornear
  • Miel de piloncillo para acompañar
  • Azúcar al gusto
  • Aceite vegetal para freir
Para conocer el método de preparación de los buñuelos, haz click aquí
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Seguro conoces el árnica como pomada para cuando tienes dolores por golpes, para bajar la inflamación e incluso para tratar moretones, pero esta hierba medicinal también se puede beber en té de árnica y tiene muchos beneficios.El secreto para que el árnica funcione como desinflamatorio es que contiene helenalina, el elemento activo que no sólo le da el efecto antiinflamatorio, sino también antitumoral. ¿Para qué se toma el té de árnica?El árnica es usada sobre todo en tratamientos homeopáticos para desinflamar, aliviar dolores musculares o dolor de garganta. Además de té de árnica, esta hierba se usa para saborizar bebidas, postres lácteos congelados, dulces, productos horneados, gelatinas y pudines, y también se usa en productos cosméticos, como tónicos para el cabello.Existen varios medicamentos homeopáticos de árnica que se comercializan como un tratamiento eficaz para la osteoartritis, la neuralgia posterior al herpes, la neuropatía diabética, el dolor posquirúrgico, la cicatrización de heridas e incluso el cáncer, pero la evidencia científica que respalde su uso en el tratamiento de cualquier afección médica aún es limitada.El té de árnica se debe tomar muy diluido y sólo se deben usar las hojas, pues la flor tiene un nivel de toxicidad mayor. Para preparar té de árnica, calienta una taza de agua y una vez que hierva, añade una pizca de hojas de árnica, si lo deseas, puedes endulzar con miel o mezclar con otras hierbas, como manzanilla.Los químicos activos en el té de árnica pueden reducir la hinchazón, disminuir el dolor y actuar como antibióticos. Sin embargo, no se recomienda su uso con otros medicamentos o productos a base de hierbas que puedan diluir la sangre, como la aspirina, por ejemplo, pues algunos estudios han evidenciado que estos mismos químicos pueden limitar la capacidad de una persona para formar coágulos de sangre.Se dice también que el té de árnica funciona para prevenir el ardor que causa la gastritis y aliviar dolores y síntomas del resfriado, pero estos beneficios no están respaldados por suficiente investigación científica.Recuerda que si estás tomando árnica como medicamento homeopático, debes informar a tu doctor para que te oriente sobre su uso.
El té de manzanilla no falta en las casas para cuando alguien se siente mal del estómago, mientras que un té jengibre nunca falla para cuando estamos resfriados. No hay duda de que los tés herbales son excelentes remedios caseros.Pero además de estos que son muy comunes, existen otros tés herbales con muchos beneficios que puedes considerar tener en casa, pues pueden ayudarte con síntomas como las náuseas, dolores menstruales, o incluso aliviar la ansiedad, descúbrelos a continuación.Té de mentaEl té de menta es uno de los más utilizados en el mundo y estudios científicos han confirmado los efectos beneficiosos de la menta en el tracto digestivo. En específico, puede ayudar a aliviar la indigestión, las náuseas y el dolor de estómago, por lo tanto, el té de menta es un excelente remedio natural para estos síntomas.Té de equináceaLa equinácea es una planta medicinal cuyo té funciona como un remedio extremadamente popular para prevenir y acortar el resfriado común. La razón que da la evidencia científica es que la equinácea puede ayudar a estimular el sistema inmunológico y por eso podría ayudar al cuerpo a combatir virus o infecciones, además de disminuir la gravedad de los síntomas o incluso prevenirlo. También esta bebida herbal tibia puede ayudar a calmar el dolor de garganta o aclarar la congestión nasal cuando sientes que se acerca un resfriado.Té de rooibos o té rojoEl de rooibos es un té de hierbas que proviene de Sudáfrica, está hecho de las hojas del rooibos o arbusto rojo, por lo que también se conoce como té rojo. Los sudafricanos lo han utilizado históricamente con fines medicinales, pero hay muy poca investigación científica sobre el tema.Sin embargo, un estudio ha demostrado que el té de rooibos puede beneficiar la salud ósea, el cual sugiere que, junto con el té verde y negro, podría estimular las células involucradas en el crecimiento y la densidad ósea, pues reducen los marcadores de inflamación y toxicidad celular. Té de salviaEl té de salvia es bien conocido por sus propiedades medicinales y la investigación científica ha comenzado a respaldar varios de sus beneficios para la salud, especialmente el que está enfocado a la salud del cerebro, pues la salvia es beneficiosa para la función cognitiva, así como potencialmente eficaz contra los efectos de las placas implicadas en la enfermedad de Alzheimer.Además, la salvia también parece proporcionar beneficios cognitivos para adultos sanos, pues varios estudios encontraron mejoras en el estado de ánimo, la función mental y la memoria.Té de pasifloraLas hojas, tallos y flores de la pasiflora se utilizan para hacer té de pasiflora, el cual se usa tradicionalmente para aliviar la ansiedad y mejorar el sueño. Lo mejor de todo es que varios estudios han comenzado a respaldar estos usos. Por ejemplo, un estudio encontró que beber té de pasiflora durante una semana mejoró significativamente los puntajes de calidad del sueño, mientras que dos estudios en humanos encontraron que la pasiflora fue efectiva para reducir la ansiedad. Sin duda, tener estas hierbas en casa será una gran opción para hacer tés medicinales, como remedios caseros para diversas afecciones.
La gastritis es una de las enfermedades más comunes entre los padecimientos del sistema digestivo, pero ¿sabías que además aumenta en diciembre, debido a las comidas navideñas con mayor contenido calórico, irritante y condimentado?De acuerdo con información de la Secretaría de Salud, “las personas pueden subir hasta 5 kilos en temporada navideña y de fin de año”, y quienes ya padecen de enfermedades gastrointestinales, como la gastritis, pueden presentar síntomas más graves.El término gastritis se refiere a cualquier afección que implique inflamación del revestimiento del estómago. Comer ciertos alimentos y evitar otros puede ayudar a las personas a controlar sus síntomas de gastritis, como la indigestión, el dolor abdominal, las náuseas y la sensación de saciedad.Alimentos a evitar cuando tienes gastritisLa dieta es un factor muy importante en la salud digestiva y la salud en general. Llevar una dieta amigable con la gastritis puede ser de gran ayuda para aliviar los síntomas y ayudarlo a sentirse mejor. Así como ya te dijimos qué alimentos evitar cuando tienes colitis, se recomienda evitar los siguientes alimentos irritantes que puedan empeorar la gastritis:alcoholcafétomates y algunas frutas ácidasjugos de frutaalimentos grasoscomida fritabebidas carbonatadascomida picanteLos alimentos con alto contenido de grasa pueden empeorar la inflamación en el revestimiento del estómago. Por otra parte, algunas formas de gastritis son causadas por beber alcohol con demasiada frecuencia o beber demasiado en un periodo corto.Así, en Navidad lo mejor será medirte con las bebidas alcohólicas, con las grasas y con los refrescos; si ya tienes además identificadas ciertas comidas que te provocan o empeoran los síntomas, evítalas también.En cuanto a lo que sí debes comer cuando padeces gastritis, algunos alimentos pueden ayudar a controlarla y disminuir los síntomas, por ejemplo:alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, frutas, verduras y frijolesalimentos bajos en grasa, como pescado, carnes magras y verdurasalimentos con baja acidez, incluidos vegetales y frijolesbebidas no carbonatadasbebidas sin cafeínaRecuerda que además de cuidar tu dieta, consultar con un doctor especialista siempre será lo mejor cuando padeces gastritis o cualquier otra enfermedad.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
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