Menús económicos para el 15 de septiembre
Fiestas Patrias

Menús económicos para el 15 de septiembre

Por Gretel Morales - Agosto 2021
Ahora que las celebraciones por las fiestas patrias están a la vuelta de la esquina, en Kiwilimón tenemos opciones para todos los bolsillos. En esta ocasión, te decimos cómo preparar un menú económico para dar el grito el 15 de septiembre. Recuerda que económico no es sinónimo de aburrido, pues la gastronomía mexicana tiene muchos platillos que son muy rendidores y deliciosos, perfectos para consentir a tu familia este mes patrio.

Si no quieres gastar mucho dinero el próximo 15 septiembre, lo más recomendable es incluir ingredientes baratos, rendidores y versátiles, tales como frijoles, tortillas, papa, masa de maíz, pollo, nopales y salsas. Así que ya lo sabes, no es necesario gastar una fortuna para disfrutar de deliciosos platillos en compañía de la familia.

Platillos económicos para las fiestas patrias
Para ayudarte a armar un menú económico y práctico, recopilamos las siguientes recetas que seguro le encantarán a todos.

Frijoles Charros
Los frijoles siempre son una gran opción, pues además de ser muy nutritivos y llenadores, son económicos y versátiles. Te recomendamos prepararlos con bastante ajo y cebolla, para darle un rico sabor. Después puedes añadir todo tipo de carnes, aunque la salchicha es una excelente opción, pues es económica.

Tostadas de Tinga de Pollo
La tinga es uno de los guisados mexicanos más rendidores y fáciles de preparar, ya que requiere una buena cantidad de cebolla, lo que también aporta un delicioso sabor. Te recomendamos servir la tinga sobre crujientes tostadas y acompañar con queso rallado, crema, lechuga y tu salsa favorita.

Enchiladas Verdes
Otra gran opción para festejar el 15 de septiembre son las enchiladas verdes, pues la salsa verde, las tortillas y el pollo desmenuzado son ingredientes muy rendidores. Decoras este delicioso platillo con queso rallado, crema ácida y cebolla picada. Puedes acompañar las enchiladas con un sabroso arroz o unos frijoles de la olla.



Pambazos
Los pambazos son un antojito mexicano muy popular en el mes patrio, pues son fáciles y rápidos de preparar. Lo mejor de este platillo es que es económico, pues las teleras, los chiles y las papas son ingredientes accesibles. El guisado de papa con chorizo puede rendir aún más si agregas una buena cantidad de cebolla. No olvides acompañar con queso rallado, crema, lechuga y salsa verde.

Mixiote
Los mixiotes son un excelente ejemplo de un platillo rápido, delicioso y económico, ya que se pueden preparar con muslo o pierna de pollo. Por otro lado, el adobo se prepara con chiles que seguramente ya tienes en tu alacena y entre más nopales agregues, más rendidores serán estos sabrosos mixiotes. Acompaña con arroz, frijoles y tortillas.

Enfrijoladas
Si no quieres gastar mucho y tampoco quieres pasar mucho tiempo en la cocina, prepara enfrijoladas, pues es un platillo muy rendidor gracias a sus principales ingredientes: frijoles y tortillas. Lo mejor de todo es que las puedes rellenar de queso, huevo, papa con chorizo o pollo desmenuzado. Decora con queso rallado, crema y cebolla.

Sopes
La cocina mexicana nos ofrece muchísimas opciones para armar un menú económico muy variado y delicioso para el próximo Día de la Independencia, en este caso, los sopes son el ejemplo perfecto. Un kilo de masa es suficiente para hacer bastantes sopes y los frijoles también son muy baratos. Acompaña estos antojitos con queso rallado, crema y salsa, aunque también puedes añadir algún guisado o pollo desmenuzado.

Tacos de Pollo
Otra opción ideal para consentir a la familia en la celebración patria es esta receta de tacos de pollo, pues son muy fáciles de preparar y muy rendidores, gracias a las tortillas y el pollo desmenuzado. Acompaña estos crujientes tacos con queso rallado, crema, lechuga y la salsa que más te guste.

Todas estas opciones nos demuestran que preparar platillos económicos y deliciosos es posible con un poco de creatividad. ¡Viva México!
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El chocolate caliente siempre es una excelente opción para el desayuno, como merienda o para la hora de la cena, ya que puedes acompañar esta rica bebida con pan, churros, pan dulce o cualquier otro platillo. Sin embargo, esta bebida caliente no solo es deliciosa, también tiene muchos beneficios para la salud. Aquí te decimos todo lo que tienes que saber sobre el chocolate caliente y por qué es una fantástica opción incluirlo en tu dieta. Cabe mencionar que el cacao, el ingrediente fundamental en la producción de chocolate, se originó en México, para luego llegar a todos los rincones del mundo. En la antigüedad, el cacao era tan valioso que se utilizaba como moneda de cambio, pero también para tratar diversas enfermedades. La Procuraduría Federal del Consumidor señala que los olmecas fueron los primeros en cultivar el cacao y usarlo para preparar una bebida que únicamente se consumía en ceremonias, pues se consideraba como un alimento digno de los dioses.Los beneficios de tomar chocolate calienteAunque parezca difícil de creer, el chocolate caliente tiene propiedades benéficas para la salud, las cuales van desde la depresión, el corazón y hasta el cerebro. Aquí te explicamos más sobre las propiedades de esta bebida preparada con cacao.También puedes leer: Bebidas prehispánicas: delicias de maíz y cacaoCacao: Vitaminas y mineralesEl cacao es rico en diversas vitaminas, minerales y nutrientes, los cuales son esenciales para mantener una buena salud:CalcioFibraFósforoHierroMagnesioPotasioVitamina AVitamina BVitamina B2Ya lo sabes, los productos hechos a partir de cacao son una excelente opción para cualquier hora del día, gracias a todos los beneficios que tiene para la salud. Por otro lado, cabe mencionar que no todos los chocolates calientes tendrán estos efectos sobre el cuerpo, ya que deben contener al menos 72% de cacao y no mucha azúcar.Los beneficios de consumir cacaoDe acuerdo con un estudio publicado en 2009, el cacao es rico en polifenoles, un tipo de antioxidantes que ayuda a mejorar los niveles de colesterol, así como a disminuir los niveles de inflamación y la presión arterial. Por si fuera poco, otro estudio indica que la cocoa y el cacao también son ideales para reducir las probabilidades de sufrir un ataque el corazón y cáncer. A continuación te contamos más.Chocolate caliente contra la depresiónEs difícil de creer, pero el cacao mejora los síntomas de la depresión gracias a que el cacao contiene flavanoles, a que ayuda a la generación de serotonina o por contenido de cafeína. Por si fuera poco, un estudio científico publicado en 2004 explica que hay una relación entre el consumo de chocolate y una disminución en el estrés.También puedes leer: 10 recetas de chocolate caliente para el otoñoCocoa para el corazónDebido a su alto contenido de flavanoles y otras sustancias, el chocolate caliente es ideal para bajar los niveles de presión arterial y reducir el riesgo de padecer un ataque al corazón. Por otro lado, el cacao también reduce los niveles de colesterol en la sangre. Ya lo sabes, consumir productos elaborados con cacao es ideal para cuidar tu corazón, sin embargo, es importante que consumas chocolate oscuro y con poca azúcar, pues de lo contrario, no aprovecharás sus muchos beneficios.¿El chocolate caliente es bueno para el cerebro?Además de mejorar tu estado de ánimo y proteger tu corazón, el cacao y el chocolate caliente son excelentes opciones si quieres fortalecer tu cerebro, ya que es un alimento rico en polifenoles, una sustancia química que mejora la función cerebral. Y aunque aún se necesitan más estudios para confirmar el efecto del chocolate sobre diversas enfermedades, todo parece indicar que es un gran aliado para prevenir enfermedades como Parkinson y Alzheimer.También puedes leer: Tipos de chocolate, origen y procesoEl cacao podría prevenir el cáncerComo mencionamos anteriormente, los flavanoles están presentes en el cacao, ¿pero por qué esta sustancia es tan relevante? Porque se le asocia con propiedades para prevenir el cáncer, además, este alimento también es rico en antioxidantes, lo que lo hace ideal para combatir los efectos de los radicales libres.Chocolate para fortalecer tu sistema inmuneGracias a que el cacao es rico en hierro, zinc y selenio, se convierte en un ingrediente esencial para fortalecer tu sistema inmune de manera natural.
Agradecer es uno de los actos más elevados de la existencia. El poder que esconde esta sencilla acción es magia pura: nos conecta con las frecuencias divinas, con el don creador que manifiesta y le da boost a lo que agradecemos. Esto a colación de que estamos a una semana de la celebración más relevante para los norteamericanos, el Thanksgiving (los canadienses también la celebran, pero en otra fecha). Esta fiesta no tiene un día fijo en el calendario, sino que sucede el cuarto jueves de cada noviembre y, aunque conmemora un hecho histórico cuya veracidad sigue generando debates, agradecer es un acto universal y amoroso, cercano a todas las culturas.Según Philip David, hotelero y restaurantero americano residente en México, el Día de Acción de Gracias comenzó en Plymouth, Massachusetts, con los peregrinos llegados de Inglaterra, quienes al haber enfrentado escasez de alimento agradecieron la primera cosecha. Su fruto y la benevolencia de los indios wampanoag asentados en el área hicieron posible la supervivencia en el duro invierno. El Día de Acción de Gracias quedó como una celebración importante en la religión protestante y en la cultura anglosajona en general, pero se convirtió en una fiesta nacional en 1789, por iniciativa de George Washington. “Algo que no se tiene claro es que el Thanksgiving no es una fecha de consumismo –como la Navidad– sino de estar y permanecer en familia. La familia es lo importante en este día”. Es con ella y alrededor de la mesa que desfilan platos como el puré de camote, la ensalada con nueces y arándanos, el pay de nuez o el de manzana. El pavo es imprescindible. Sobre el porqué se celebra con esta proteína existe todo tipo de teorías. El guajolote es originario de Norteamérica y se cree que, con esta ave, otrora salvaje, y con ternera, se celebró en aquella primera ocasión. La familia, la comida y el agradecimiento, ¿acaso hay una mejor celebración?¿Por qué es tan bueno agradecer?Gabriel Ángel, facilitador de sanación cuántica, dice que “cuando agradeces, aumentas tus frecuencias y esto genera cambios celulares positivos en el organismo. Nuestros ancestros estaban conectados a la Tierra. Ellos agradecían todo lo que podían porque entendían que este acto era una especie de retribución al universo, a Dios, a la fuente creadora, por todo lo que recibían”.Mirar en conciencia lo que nos rodea nos hace desmenuzar su magnificencia. Cuando somos capaces de hacerlo, el agradecimiento viene con facilidad y valoramos a las personas con quienes compartimos camino, lo que hacemos, lo que somos, lo que tenemos, los frutos de nuestro trabajo y, claro, las cosechas. Hay un regalo en todo, si sabemos verlo. En esta sintonía muere el miedo a dejar de poseer porque no existen límites en la abundancia del universo. “El sistema divino es un sistema; tiene sus propias reglas, sus propias leyes. En el agradecimiento te conectas con esas leyes, con la divinidad y eso claro que genera resultados: te conviertes en una herramienta de manifestación”, asevera Gabriel Ángel. El agradecimiento que se comparte en la mesa, por ejemplo, como en el Thanksgiving, no se exime de dicho encanto. Gabriel Ángel explica que hay que agradecer el ser y el estar, el cómo llegaron nuestros alimentos a la mesa y por quienes la rodean; por la providencia que generó el momento en una maquinación perfecta. Luego lo que queda es conectarnos con el gozo en cada cucharada, cada bocado.Yo particularmente celebro la conexión que genera el dar gracias con la esperanza, con el aquí y el ahora, con la alegría de vivir. Para Gabriel Ángel, lo importante es ir hacia el corazón y apreciar. "Hay que pagar con amor lo que se recibe: agradecer es una faceta más de la energía del amor". En agradecer estar el recibir: el Día de Acción de Gracias es la oportunidad que tenemos para que, a través de la unión familiar, de la comida rica, de sabernos bendecidos, alegremos nuestro corazón para recibir más. Si ya se te antojó ponerte en la sintonía te dejo un menú delicioso que podrás compartir en familia:Pechuga de pavo con salsa de frutos rojos como plato fuerteRelleno de pavo para acompañarPuré de papa con jamón como guarnición clásicaPay de nuez o cheesecake de calabaza como postre
Contrario a lo que Mafalda pensaría, no hay corazón que permanezca frío con un buen tazón de caldo caliente. Mientras que el cuerpo se alimenta con el líquido traslúcido y perfumado lleno de nutrientes, el alma se reconforta. Tal vez por eso haya un libro que se llama Caldo de pollo para el alma y que, a decir verdad, no he leído. Lo que sí he hecho es comer caldos de pollo y sentirme bien después de hacerlo. Los he comido enferma de la panza, del corazón; con un nudo en la garganta o con tos; antes y después de las fiestas; en tardes frías y al calor de la casa de mi abuela. Quizás, en el séptimo día, Dios nos dio los caldos para reposar con ellos, pero sin duda los humanos fuimos quienes perfeccionamos esta receta milenaria. Hay infinidad de formas de hacerlo. Están los que se preparan con huesos de res o tuétano para darle sabor. A mí me gusta prepararlo sencillo, con muslos, pechugas y piernas, pero en cocción lenta. A la olla aviento un trozo de cebolla, unos ajos, tres trozos de apio, poro, una zanahoria. Nunca olvido el bouquet garni que te enseñan a hacer en la escuela de cocina –laurel, salvia, mejorana, orégano y romero, amarrados con hilo blanco para que el pollo no se ponga azul, como en Bridget Jones–. El pollo va adentro con piel, con todo, porque otorga textura y profundidad. Luego a quitar la espuma con una espumadera. Cuando no hay padecimientos nada mejor que los caldos de pollo que pican, los que tienen arroz y garbanzos. Al ruedo hay que llegar con tortillas calientes, más calientes que el caldo mismo. A algunos hay que ponerles x gotas de limón por y gotas de salsa, que van en proporción al amor que se le imprimió al cocinarlo (menos sabor, más gotas). Se experimenta gratitud cuando en el caldo hay un chile chipotle al fondo: provoca a partirlo con la cuchara, aunque los labios se pongan floreados. ¿Lo malo? Cuando en el caldo hay pellejos flotantes. ¿Lo bueno? Cuando el brebaje es prístino, casi cristalino, sin burbujas de grasa, pero con aromas que acarician. El romance del caldo va más allá de la vista. Es, además, sus múltiples beneficios. Según lo que me cuenta Gina Rangel, nutrióloga de Te Cuida, el caldo de pollo posee carbohidratos saludables, grasas buenas y proteínas, por lo que es un plato completo y con todos los nutrientes de una comida integral. Tiene aminoácidos con propiedades antiinflamatorias y que ayudan a prevenir el insomnio. Gracias a su gran cantidad de electrolitos, un tazón de sopa rehidrata inmediatamente. ¡Adiós cerveza del día siguiente! Para que el caldo sea súper nutritivo, Gina recomienda que contenga la mayor cantidad de vegetales posibles, que se prepare con ajo, cebolla, sal de mar y con pollo de libre pastoreo o de alimentación orgánica. “De esta manera estamos garantizando que vamos a tener vitaminas, minerales y los tres macronutrientes incluidos en el caldo”. Lo ideal es que se someta a una cocción lenta de ocho horas, pero eso sí: hay que agregar los vegetales que acompañarán la sopa solo media hora antes de la culminación para no sobre cocinarlos. A Yamilette González, coordinadora de chefs de kiwilimón, le gusta agregar huacal, hígado, molleja, alitas y la carne con más sustancia. Adicionalmente, recomienda no lavar el pollo y cocinarlo a fuego medio bajo, de 2 a 3 horas. Si el fuego es alto, las impurezas se rompen y el caldo se contamina. “Las hierbas de olor varían mucho. Hay personas que prefieren el cilantro. Mi abuelita, por ejemplo, le agregaba hierbabuena: le daba un toque súper fresco y rico. Así, si estabas malito de la panza, te caía mejor”, me relató.  Hay que incluir los huesos en la preparación pues en ellos está la magia: su gelatina es efectiva para el crecimiento del pelo y las uñas, así como para la reducción del dolor en las articulaciones.El caldo es un apacho a todas luces. Gina piensa que “a través de un plato de caldo calientito lleno de nutrientes, le das a las personas un momento de paz, de estar en el aquí y en el ahora, reconfortar en cuerpo y alma, es por eso que, cuando una persona enferma lo primero que pensamos es regalarles un caldo de pollo para que se sientan mejor”. En salud o enfermedad, hay que tomarse el tiempo de disfrutar cuando una casa huele a caldo de pollo, cuando la tapa de la olla tintineante devela que algo rico espera en el tiempo. Su vapor y su sabor tienen el súperpoder de cambiar el sustantivo “casa” por el de “hogar”. ¿Lo preparamos?
Contrario a lo que Mafalda pensaría, no hay corazón que permanezca frío con un buen tazón de caldo caliente. Mientras que el cuerpo se alimenta con el líquido traslúcido y perfumado lleno de nutrientes, el alma se reconforta. Tal vez por eso haya un libro que se llama Caldo de pollo para el alma y que, a decir verdad, no he leído. Lo que sí he hecho es comer caldos de pollo y sentirme bien después de hacerlo. Los he comido enferma de la panza, del corazón; con un nudo en la garganta o con tos; antes y después de las fiestas; en tardes frías y al calor de la casa de mi abuela. Quizás, en el séptimo día, Dios nos dio los caldos para reposar con ellos, pero sin duda los humanos fuimos quienes perfeccionamos esta receta milenaria. Hay infinidad de formas de hacerlo. Están los que se preparan con huesos de res o tuétano para darle sabor. A mí me gusta prepararlo sencillo, con muslos, pechugas y piernas, pero en cocción lenta. A la olla aviento un trozo de cebolla, unos ajos, tres trozos de apio, poro, una zanahoria. Nunca olvido el bouquet garni que te enseñan a hacer en la escuela de cocina –laurel, salvia, mejorana, orégano y romero, amarrados con hilo blanco para que el pollo no se ponga azul, como en Bridget Jones–. El pollo va adentro con piel, con todo, porque otorga textura y profundidad. Luego a quitar la espuma con una espumadera. Cuando no hay padecimientos nada mejor que los caldos de pollo que pican, los que tienen arroz y garbanzos. Al ruedo hay que llegar con tortillas calientes, más calientes que el caldo mismo. A algunos hay que ponerles x gotas de limón por y gotas de salsa, que van en proporción al amor que se le imprimió al cocinarlo (menos sabor, más gotas). Se experimenta gratitud cuando en el caldo hay un chile chipotle al fondo: provoca a partirlo con la cuchara, aunque los labios se pongan floreados. ¿Lo malo? Cuando en el caldo hay pellejos flotantes. ¿Lo bueno? Cuando el brebaje es prístino, casi cristalino, sin burbujas de grasa, pero con aromas que acarician. El romance del caldo va más allá de la vista. Es, además, sus múltiples beneficios. Según lo que me cuenta Gina Rangel, nutrióloga de Te Cuida, el caldo de pollo posee carbohidratos saludables, grasas buenas y proteínas, por lo que es un plato completo y con todos los nutrientes de una comida integral. Tiene aminoácidos con propiedades antiinflamatorias y que ayudan a prevenir el insomnio. Gracias a su gran cantidad de electrolitos, un tazón de sopa rehidrata inmediatamente. ¡Adiós cerveza del día siguiente! Para que el caldo sea súper nutritivo, Gina recomienda que contenga la mayor cantidad de vegetales posibles, que se prepare con ajo, cebolla, sal de mar y con pollo de libre pastoreo o de alimentación orgánica. “De esta manera estamos garantizando que vamos a tener vitaminas, minerales y los tres macronutrientes incluidos en el caldo”. Lo ideal es que se someta a una cocción lenta de ocho horas, pero eso sí: hay que agregar los vegetales que acompañarán la sopa solo media hora antes de la culminación para no sobre cocinarlos. A Yamilette González, coordinadora de chefs de kiwilimón, le gusta agregar huacal, hígado, molleja, alitas y la carne con más sustancia. Adicionalmente, recomienda no lavar el pollo y cocinarlo a fuego medio bajo, de 2 a 3 horas. Si el fuego es alto, las impurezas se rompen y el caldo se contamina. “Las hierbas de olor varían mucho. Hay personas que prefieren el cilantro. Mi abuelita, por ejemplo, le agregaba hierbabuena: le daba un toque súper fresco y rico. Así, si estabas malito de la panza, te caía mejor”, me relató.  Hay que incluir los huesos en la preparación pues en ellos está la magia: su gelatina es efectiva para el crecimiento del pelo y las uñas, así como para la reducción del dolor en las articulaciones.El caldo es un apacho a todas luces. Gina piensa que “a través de un plato de caldo calientito lleno de nutrientes, le das a las personas un momento de paz, de estar en el aquí y en el ahora, reconfortar en cuerpo y alma, es por eso que, cuando una persona enferma lo primero que pensamos es regalarles un caldo de pollo para que se sientan mejor”. En salud o enfermedad, hay que tomarse el tiempo de disfrutar cuando una casa huele a caldo de pollo, cuando la tapa de la olla tintineante devela que algo rico espera en el tiempo. Su vapor y su sabor tienen el súperpoder de cambiar el sustantivo “casa” por el de “hogar”. ¿Lo preparamos?
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