Todo lo que debes saber sobre el chile en nogada
Fiestas Patrias

Todo lo que debes saber sobre el chile en nogada

Por Kiwilimón - Agosto 2016
Sin duda existe el debate sobre cuál es el platillo bandera de la gastronomía mexicana, algunos votan por el mole y otros por los tacos, pero sin duda un contendiente a vencer es el chile en nogada. Este platillo tricolor representa la misma bandera mexicana y además pertenece y se cocina a una época del año en la que la que celebramos nuestra independencia. Por si fuera poco su historia también está ligada a la libertad de nuestra patria y es por ésta y muchas razones más que hoy te contamos todo lo que debes saber sobre el chile en nogada. Historia El chile en nogada fue creado en Puebla por monjas agustinas del convento de Santa Mónica como un homenaje a Agustín de Iturbide cuando volvía de firmar en Córdoba, Veracruz, la independencia de México. La primera vez que se sirvió este platillo en la historia fue el 28 de agosto de 1821. Hubo un esfuerzo extra no sólo para que fuera delicioso, sino también para que incluyera todos los colores de la bandera que utilizó el ejército trigarante durante sus batallas ya que, esa misma fecha, era el cumpleaños de Iturbide. Ahora, este platillo fue innovador por dos ingredientes: el perejil y la granada, ya que de hecho, se había pedido el “chile en salsa de nuez” para Iturbide. Las monjas obedecieron y siguieron la receta, pero cambiaron los colores y presentación y el resto es historia. Lo que pocos saben es que esta receta representaba valentía para Iturbide, él  tenía miedo de ser envenenado,y su muestra de valor fue comer un platillo con un relleno incierto, como lo es el chile en nogada. Ahora, en cuanto a los ingredientes que lleva el relleno, hoy en día se ajustan al paladar del chef o comensal, pero en aquella época había reglas bastante estrictas sobre qué productos se debían usar, no más, no menos:
  • Manzana panochera
  • Pera de San Juan
  • Durazno criollo
  • Piñones rosas
  • Acitrón
  • El chile debía estar capeado
Ahora, un dato interesante es que el ingrediente principal, además del chile, es la nogada, hecha a base de nuez de castilla, traída de España. Puede parecer un punto obvio, pero la realidad es que representa una mezcla de lo europeo con lo mexicano y aunque el platillo rinda tributo a la independencia y la patria es en realidad una receta criolla hecha con lo mejor de las dos naciones que formaron México desde la conquista. Receta Ten en mente que preparar chiles en nogada es una tarea de tiempo y amor, así como el mole, es un platillo que amerita su tiempo. Esto no quiere decir que sea difícil, sino que sale mejor cuando se hace con un poco de calma y empeño. Aquí te dejamos la típica receta de chiles en nogada para que la disfrutes con amigos y en familia todo el mes, y en especial, este 15 de septiembre.  
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De las cosas que más extraño de la vieja normalidad, la experiencia de comer en un restaurante está definitivamente en el top 3. Aunque pueda pedir comida a domicilio y seguir disfrutando de mis platillos favoritos, algo hace falta.Por fortuna, ha llegado a México una plataforma que realmente trae a casa la experiencia de comer en un restaurante, más allá de solo la comida. Su nombre es Take a Restaurant y con ella puedes reservar una experiencia exclusiva de una manera fácil y personalizada, para tener la oportunidad de disfrutar de tu restaurante favorito en casa.Con este servicio puedes elegir en casa una selección de 18 exclusivos restaurantes que ofrecen una buena parte de la interesante escena gastronómica citadina, con nombres consolidados como Mikel Alonso (Grupo Biko) o Gabriela Ruíz (Carmela y Sal), hasta propuestas más atrevidas como la cocina fusión de Norma Listman y Saqib Keval (Masala y Maíz).Take a Restaurant te permite reservar a través de la web www.takearestaurant.com tu restaurante favorito, escoger una opción de menú y prepararte para que tu casa se convierta en ese restaurante tan deseado. Una vez que reservas, Take a Restaurant se encarga de coordinar todos los detalles para garantizar que cada servicio sea inolvidable. Esto significa que el equipo llega una hora antes con todo lo necesario para transformar tu casa en su restaurante; luego, tienes el servicio del personal como si estuvieras ahí, y finalmente, ellos recogen todo y dejan tu cocina impecable.Esta plataforma viene de España, en la que está disponible en Madrid y Barcelona, donde las reservas más constantes son para grupos de entre 6 y 10 personas, que buscan reunirse tranquilamente con sus amigos o familiares y poder hacer un plan diferente y disfrutar de la sobremesa sin prisa, pero también parejas que celebran ocasiones especiales.Ciudad de México es la primera ubicación internacional de Take a Restaurant, así que vale la pena probar este nuevo servicio, que promete hacernos sentir fuera de casa, sin necesidad de salir de ella.
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Cocinar con guía, ya sea por medio de un video o leyendo una receta, no sólo es una forma de asegurarte de que la comida quedará deliciosa, sino de relajarte un momento y concentrarte de lleno en lo que tus manos están haciendo, por eso mismo, tener las manos libres es importantísimo.Ya antes nos han presentado asistentes del hogar que con sólo pedirles que te busquen una receta, en menos de un minuto están ya recitándola para ti, sin embargo, la tecnología no para de innovar y mejorar, así que ahora no sólo podrías tener a ese asistente de voz, además tendrás una pantalla inteligente.Nest Hub, de Google, reúne todo lo que necesitas en un solo dispositivo, con el cual tienes al alcance de tu mano las herramientas de trabajo, de entretenimiento y personales de tu día a día. Con una pantalla compacta de 7 pulgadas, los comandos de voz seguirán siendo tus mejores amigos, pero ahora con la ayuda visual.Ya sea que lo requieras en la sala o en la cocina, con las funciones nuevas del Google Nest Hub podrás realizar todo tipo de actividades con tu familia, además controlar los dispositivos de tu hogar desde un solo lugar, o sincronizar Google Calendar, consultar Google Maps, o lo mejor, ¡ver nuestros videos de recetas en YouTube!Además, cuenta con una app, llamada Google Home, con la que podrás revisar que todo esté bien incluso cuando no estás en casa, pues con ella tienes la oportunidad de manejar más de 10 mil dispositivos domésticos inteligentes con los cuales es compatible.Sácale provecho a todo el tiempo que estamos pasando en casa y cocina con las manos completamente libres nuestras mejores recetas de panes, cheesecakes, pollo y comida mexicana que se te antoje con la ayuda de Google Nest Hub.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
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