Tres tipos de pozole para dar el grito
Fiestas Patrias

Tres tipos de pozole para dar el grito

Por Gretel Morales - Julio 2021
El pozole es uno de los platillos más antiguos, deliciosos y nutritivos que la gastronomía mexicana tiene para ofrecer. Por un lado, el pozole es un caldo muy económico y rendidor, por lo que es ideal para servir durante grandes reuniones. Por si fuera poco, también es nutritivo, pues contiene proteína, poca grasa y verduras crudas.

Este platillo, ideal para dar el grito este 15 de septiembre, toma su nombre de la palabra náhuatl “pozolli”, que significa espuma. Según el académico Alfonso de Jesús Jiménez Martínez, todo indica que el pozole fue un plato ceremonial que solo consumían los emperadores o sacerdotes del más alto rango durante ocasiones especiales. Y aunque hoy en día ya no se prepara con carne humana, este platillo se sigue sirviendo en ocasiones especiales.

En Kiwilimón te invitamos a conocer más sobre los platillos que le dan identidad a nuestra gran tradición gastronómica.

¿Qué tan antiguo es el pozole?
El pozole es uno de los platillos más tradicionales de nuestro país, pues era muy popular entre los antiguos aztecas. Este platillo era tan importante para aquella cultura que se servía dentro de contextos rituales específicos, según el arqueólogo Ulises Chávez Jiménez.

Hoy en día, el pozole ya no es parte de rituales de sacrificio, sino más bien un platillo que se prepara en fiestas y todo tipo de celebraciones, tales como el Día de la Independencia. Cada 15 de septiembre, millones de familias mexicanas festejan esta fecha con un delicioso plato de pozole, el cual también es parte del recalentado del día siguiente.



Diferentes tipos de pozole
De acuerdo con la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios, actualmente existen alrededor de 20 recetas de pozole, sin embargo, las principales variedades son tres: pozole rojo, pozole blanco y pozole verde.

Pozole blanco
El pozole blanco es quizá el más popular en la zona centro. Se prepara con carne de cerdo, maíz cacahuazintle, ajo, cebolla y otras especias. Suele acompañarse con tostadas, lechuga, jugo de limón, rábanos, cebolla picada, orégano y chile. Esta receta puede variar dependiendo de cada familia o restaurante, pues la carne de cerdo se puede cambiar por pollo o vegetales.

Pozole rojo
El famoso pozole rojo proviene de Jalisco y Sinaloa, aunque su popularidad ha llegado a muchas partes del país. Este rico pozole rojo se prepara con carne de cerdo, maíz cacahuazintle y una salsa de chiles secos, lo que le da su característico color. Se acompaña con lechuga, cebolla, rábanos, orégano, jugo de limón y tostadas.

Pozole verde
Esta deliciosa versión del pozole se originó en el estado de Guerrero, en donde se le agrega tomate verde, perejil, cilantro, chile y pepita de calabaza. A diferencia del pozole blanco y del pozole rojo, el pozole verde solo se acompaña de cebolla picada, orégano, chile piquín y jugo de limón. Por otro lado, las recetas más tradicionales añaden un huevo al rico pozole, así como chicharrón, aguacate y sardinas. A pesar de que la receta es un poco diferente, ¡las crujientes tostadas no pueden faltar!

Cabe mencionar que la Ciudad de México también tiene su propia versión de pozole verde, la cual se prepara con chile poblano y tomate verde.

¿Cuál de estos deliciosos pozoles vas a preparar el próximo 15 de septiembre?
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Es difícil imaginar una cena de Acción de Gracias sin el clásico puré de papa, el popular puré de camote, la deliciosa salsa de arándanos, el tradicional mac & cheese, el icónico pay de calabaza y, por supuesto, el característico pavo al centro de la mesa. Esta escena se repite múltiples veces en series de televisión, películas y anualmente en millones de hogares a lo largo y ancho de los Estados Unidos el cuarto jueves de noviembre. El Thanksgiving Day es tan importante en los Estados Unidos que está catalogado como la fiesta familiar más grande del país, pues moviliza a un número importante de personas que ansían reunirse con familiares o amigos para disfrutar de la tradicional cena de Acción de Gracias. Si bien, expresar el agradecimiento por las buenas cosechas es una actividad muy común en los distintos festivales que se celebran alrededor del mundo, el concepto de la cena del Día de Acción de Gracias se remonta a un festín entre peregrinos ingleses que fundaron la colonia de Plymouth—actualmente Massachusetts—y los indígenas de la tribu de los Wampanoag. Aunque no se sabe la fecha exacta de ese mítico festín, se considera que la primera cena de Día de Acción de Gracias de la historia tuvo lugar en 1621, pues el cronista peregrino Edward Winslow hizo mención de los preparativos previos en una carta: “Ya que aseguramos nuestra cosecha, nuestro gobernador envió a cuatro hombres a cazar aves para que podamos alegrarnos juntos una vez que hemos reunido los frutos de nuestro trabajo. Los cuatro mataron tantas aves en un día que, con un poco de ayuda, duraron para la compañía casi una semana.” Por si fuera poco, Edward Winslow describe más adelante lo que parece ser la primer cena de Acción de Gracias de la que se tiene registro: “En ese momento, entre otras actividades, usamos nuestras armas, muchos de los nativos vinieron con nosotros, y entre ellos estuvo su gran rey Massasoit, con unas noventa personas, a quienes entretuvimos y celebramos durante tres días, y ellos salieron y cazaron cinco venados, que trajeron a la plantación y los concedieron a nuestro gobernador, al capitán y a algunos otros. Y a pesar de que no siempre será tan abundante, por la gracia de Dios, estamos tan lejos de la necesidad que deseamos compartir con ustedes nuestra abundancia”. De acuerdo con distintos historiadores, es poco probable que el pavo fuera el única ave al centro de la mesa en los festines de fin de la cosecha, pues diferentes productos de la cosecha, venados, cisnes, gansos, patos, y otras aves pequeñas también pudieron haber sido parte del menú como lo indica el recuento de Edward Winslow. Con el paso de los años, la tradición de expresar el agradecimiento por las buenas cosechas con un banquete se convirtió en una actividad habitual en Nueva Inglaterra y su popularidad fue tal que en 1863 que el presidente Abraham Lincoln proclamo el Día de Acción de Gracias como feriado nacional anual que se celebra hasta nuestros días.
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