Prepara tus calaveras de azúcar con estas recetas maravillosas
Halloween y Día de Muertos

Prepara tus calaveras de azúcar con estas recetas maravillosas

Por Kiwilimón - Octubre 2017
Las calaveras de azúcar forman parte de la tradición mexicana de rendir tributo a nuestros difuntos. Son una tradición que lleva muchos años de historia y que al día de hoy sigue vigente generación tras generación. Ante ello, hemos recopilado algunas recetas para preparar calaveritas de azúcar (y otros ingredientes) de forma fácil en casa.

Calaveritas de amaranto con chocolate

Sorprende a tu familia con estas ricas calaveritas de amaranto con chocolate este día de muertos. Son el dulce perfecto, rico y colorido. Lo mejor de todo es que las puedes hacer con anticipación.

Calaveritas de amaranto

¿Te gusta el amaranto? Estas calaveritas son una opción diferente a las tradicionales de azúcar para honrar a los difuntos con un toque muy mexicano.

Calaveritas de chocolate blanco

Las calaveritas llegaron para adornar el altar de muertos en estas fechas. Prepara esta receta de calaveritas de chocolate blanco, un postre que les gusta a los chicos y grandes.

Calaveritas de chocolate

Las calaveritas de chocolate llegaron para adornar tu altar de muertos, deliciosas calaveritas para preparar en este día.

Calaveritas de chocolate obscuro

Típico postre mexicano para celebrar este día de muertos, las calaveritas de chocolate obscuro son el elemento principal para adornar el altar de muertos.

Galletas de calaveritas

Prepara con tus niños estas galletas de mantequilla con betún de colores para el Día de Muertos ¡Sera fácil y divertido!   ¿Cuál es tu receta de calaverita favorita? Para conocer más recetas haz clic aquí.      
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El pozole es ese tradicional platillo mexicano que pocos pueden resistir, hecho a base de maíz cacahuazintle y acompañado con carne de cerdo o pollo. Si este plato es una de tus comidas mexicanas favoritas, a continuación te explicamos todo lo que debes saber si estás aprendiendo a cocinar pozole. El origen del pozoleLa receta del pozole se originó en la época prehispánica, ya que el maíz era una planta sagrada para los aztecas y la utilizaban para celebrar rituales especiales, pero fue gracias a la llegada de los españoles que pudieron combinarlo con carne de puerco. Es así como surge uno de los platillos de especialidad mexicana que no sólo es trascendental para celebrar las fiestas patrias, sino que también sirve para dar identidad a las diferentes regiones de México. Tipos de pozole en MéxicoPozole rojoAunque se dice que el pozole rojo originalmente proviene de Jalisco, es quizás el más consumido en todo el país, ya que está hecho con una combinación de chile ancho y chile guajillo, que se combina con carne de cerdo. ¿No se te hace agua la boca?Pozole blancoPor su parte, el pozole blanco también es uno de los platillos mexicanos favoritos, ya que la receta original viene de Guerrero y se prepara con maíz cacahuazintle seco y carne cabeza de cerdo y carne de res, y en este caso, se condimenta con jugo de limón, sal y se deja variar la sala al gusto de las personas. Pozole verdeGuerrero también es el padre del pozole verde, el cual se prepara a base de pepita de calabaza, tomate verde y epazote. En la mayoría de los casos, esta receta de pozole se acompaña con trozos de chicharrón y aguacate, ¡es una verdadera delicia!Además de conocer nuestras recetas de pozole en el sitio, no te puedes perder nuestra Master Class de Pozole, ya que en Kiwilimón reconocemos a este platillo insignia mexicano y por eso te vamos a compartir 2 recetas en vivo el próximo viernes 11 de septiembre en Facebook a las 4 pm.Aprenderás a preparar un delicioso pozole estilo Jalisco y un sabroso pozole vegetariano con hongos, ¡no te la pierdas!
Tener remedios naturales para cualquier cosa es una de las mejores prácticas que puedes tener y mejor aún cuando se trata de una mascarilla para la piel con ingredientes naturales que iluminarán tu rostro.La avena es uno de los ingredientes con más beneficios para tu piel, pues no sólo es segura para usarse en el rostro, sino que tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que ayudan con la piel seca y la piel grasosa.Por su parte, el arroz está cargado de propiedades antienvejecimiento y varios agentes absorbentes de aceite. Además, es una excelente fuente de vitamina B que ayuda en la producción de nuevas células, ayuda a suavizar y reafirmar la piel, así como a cerrar los poros, y la mejor parte es que es muy fácil de usar.Para usarlos como remedio natural para la piel, puedes usar cada uno por separado en tu rutina de limpieza. Primero del arroz puedes usar tanto la harina de arroz como el agua de arroz. El agua de arroz sirve como tónico fácil y puedes usar el agua que sale del arroz cuando lo enjuagas o hervir arroz, esperar a que se enfríe y entonces usar esa agua. Para usar el agua del enjuague, lava el arroz como lo haces normalmente, pero no uses el agua de ese primer enjuague. Agregue agua otra vez y mezcla suavemente, deja reposar el arroz por unos 20 minutos y usa esa agua en tu rostro.Puedes usar el agua de arroz tanto para lavarte la cara con ella, como aplicada con algodones humedecidos en ella, luego presionarlo suavemente por toda tu cara y simplemente dejarla absorber.Mascarilla de avena y harina de arrozPara esta mascarilla fácil se hace con avena, harina de arroz, leche y miel. La avena ayuda a eliminar las células muertas de la piel y para prepararla necesitas 1 cucharada de harina de arroz, 1 cucharadita de avena, 1 cucharadita de leche y 1 cucharadita de miel. Mezcla todo hasta formar una pasta espesa, entonces aplícala en todo el rostro y dejar actuar durante unos 10 minutos, luego enjuaga con agua fría. Puedes usar esta mascarilla casera dos veces por semana para obtener mejores resultados.Ambos remedios son muy fáciles de hacer y sencillos de usar, y dejarán tu piel limpia y radiante de manera natural.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
¿Cuáles son los bocados perfectos que siempre recuerdas? Ese sabor que al viajar empiezas a extrañar. En México, por ejemplo, es común extrañar la tortilla. En lo personal, mi primera parada, al regresar de un largo viaje, es por unos ricos tacos. La comida es parte de nuestra identidad. Nos enorgullece, nos reconforta y sobre todo nos vuelca a una memoria colectiva llena de antojos típicos de nuestra cultura. Latinoamérica es reconocida por su forma de compartir la mesa, por diferentes platillos que han conquistado al mundo entero y que hoy ya pueden encontrarse en otras geografías pero nada será como el sabor de casa y de nuestra tierra. Por ello, platicamos con diferentes personas de Latinoamérica para que nos compartieran las garnachas o antojitos típicos de su país que son sus consentidos, ¡descúbrelos!Tortas fritas de UruguayMaría del Rosario Canale Ramírez, originaria de Montevideo, Uruguay, declara que sus favoritos son las tortas fritas. Estas pelotitas típicas de los mercados y las ferias que se elaboran con harina de trigo, grasa y sal, algunas veces coronadas con azúcar. Las tortas fritas se suelen consumir en Uruguay a cualquier hora, pero algo distintivo para María es que se disfrutan más en los días de lluvia. “Tenemos el dicho de que si llueve, el día es para tortas fritas y las preparamos en casa como por obligación”. Además, son muy populares en las playas, donde puedes encontrar carritos que te las fríen al momento y en las canchas de fútbol. Se dice que llegaron a Uruguay en el siglo XIX, cuando los alemanes las introdujeron y los gauchos uruguayos preparaban la masa con agua de lluvia. También hay historias de que llegaron con los españoles. Lo importante, más allá de su origen, es que si estás en Uruguay y llueve, una tortita frita y un maté has de probar.Arepas de Venezuela Adriana Olivero y Leysi Rodríguez nacieron en Caracas, Venezuela. Hoy radican en la Ciudad de México, pero no pasa un día sin que recuerden con cariño las arepas. Éstas se desayunan, comen y cenan. Se comen con las manos y son populares las 24 horas en Caracas, pues hay restaurantes de arepas que se mantienen abiertos toda la noche. Estas tortas están hechas a base de harina y se rellenan con múltiples sabores. Las más populares son la Reina Pepiada (rellena de ensalada de pollo, aguacate, cilantro y mayonesa); la Pelua (con carne deshebrada y queso amarillo rallado), la Tatira (con queso gouda) y la Sifrina (que va con pollo aunque su nombre significa fresa). Una de sus favoritas es la Rueda de Camarón, que es una arepa gigante. Se acompañan con guasaca, salsa venezolana similar al guacamole sólo que más salsoso, con perejil, cebolla y aceite. Sea cual sea la arepa que pruebes, la recomendación es disfrutarla con jugo fresco de maracuyá, que en Venezuela conocen como parchita. Yuquitas de Perú Álvaro Vásquez, cocinero de origen limeño, es un aventurero gastronómico por naturaleza. Él recomienda probar los ceviches (plato insignia del Perú), los anticuchos (brochetas de corazón de res que venden en algunos restaurantes y afuera de los mercados o en las paradas de los autobuses por las noches), el choclo (maíz) con queso y las papas con quesos de la Sierra. Una de sus consentidas es la yuquita rellena, muy popular en Lima y en las ciudades de la serranía, que también son una masa pero con yuca, que encuentras en puestos y ante tus ojos avientan a freír y te dan en una bolsita de papel.En Latinoamérica amamos comer bien y la masa nos representa. ¡Compártenos cuáles son tus antojitos favoritos!
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