¿Qué dulces repartir en Halloween?

Por Kiwilimón - Octubre 2014

Cuando no sentimos tristes buscamos un “estimulante” que nos levante el ánimo, el cuerpo lo pide. Pero para no afectar nuestro organismo siempre es mejor elegir dulces que no dañan la salud y por el contrario la benefician.

Sobre esta necesidad, Ludwig Johson, especialista en nutrición y autor del libro “Pare la diabetes en 14 días”, explica que los bajos niveles de serotonina pueden ser la explicación.

La serotonina es uno de los “mensajeros alegres” del cerebro. El cuerpo lo produce naturalmente, cuando sus niveles son bajos, el dulce es un buen substituto: un “dulcito” en la boca y en seguida te sientes mejor”.

Tus ideales

No tienes que sentir culpa por consumir dulces o restringirte, lo mejor es que eligas aquellos que además de ricos proporcionen beneficios a tu salud. Por ello te compartimos las siguientes opciones.

1. Chocolate amargo. Además de ser un delicioso postre que tiene diferentes presentaciones, John Finley, autor de un estudio de la Louisiana State University, explica que cuando los componentes del chocolate son absorbidos por el cuerpo, disminuyen la inflamación del tejido cardiovascular y reducen el riesgo de infarto a largo plazo.

2. Bombones. Su suave textura puede hacer más que deleitar el paladar, de acuerdo con Jeffrey Linder, internista del Brigham and Women’s Hospital en Boston, explica que este dulce ayuda a sentir bienestar a una garganta hinchada y con dolor, porque propicia la salivación.

3. Manzana enchilada. Una combinación dulce-picosa que para muchos es irresistible, pero además benéfica, la University of Maryland Medical Center señala que el alto contenido de vitamina C de la manzana promueve la resistencia del organismo frente a los agentes infecciosos.

4. Chicharrones sin harina. Las frituras siempre son mencionadas dentro de los antojos, por lo que éstos son una opción saludable. Además información de The Living Gluten Free Answer afirma que el gluten, presente en la harina, es difícil de digerir y causa diarreas e inflamación en el intestino.

5. Galletas libres de gluten. No tienes que olvidarte de su sabor, al elegirlas estarás eliminando los riegos de consumir esta proteína sobre todo si padeces enfermedad celíaca (intolerancia al gluten).

Arthur Agatston, director médico de Baptist Health South Florida, indica que quienes padecen esta enfermedad son tan sensibles que una pequeña cantidad puede enfermarlos gravemente.

6. Alegrías. El amaranto tiene como propiedad ayudar a mejorar la salud del hígado, disminuir los factores que crean daño hepático. También se piensa que tiene factores que previenen la formación de tumores y reduce los niveles de colesterol, de acuerdo con Jorge Soriano, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Estos dulces que no dañan la salud te harán sentir feliz a cada bocado, y lo mejor es que siempre puedes variar en tu día a día. ¡Disfrútalos! 

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Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
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