Recetas de Halloween
Halloween y Día de Muertos

Recetas de Halloween

Por Kiwilimón - September 2012
La Noche de brujas o Halloween (como se le conoce en varias partes del mundo) o Día de Muertos (como se le conoce en algunas regiones del Continente Americano) está por llegar. El mes de Noviembre (días 1 y 2) se viste de colores obscuros y representaciones dedicadas a los muertos. Podremos ver por las calles deambular gente con vestimentas alusivas, desde las más sencillas y chistosas hasta las más tétricas. Son fechas en las que se hace honor a quienes han partido y se busca recordarles y que además dan paso a la elaboración de recetas de cocina curiosas, creativas, y deliciosas. Por ello será importante ir planeando qué platillos podremos considerar para esas fechas de "terror" y deleitar a nuestros amigos o familiares. Aquí hemos realizado una lista de las recetas más adecuadas para la Noche de Halloween. Tomen nota. (es muy importante que para conocer el método de preparación de las recetas hagan click en el titulo de las mismas) Galletas de Halloween. Estas ricas galletas de azúcar tienen un glaseado para decorarlas para halloween. Estan muy ricas y no son muy difíciles de hacer. Brownies para Halloween. La clásica receta de brownies para festejar halloween con los niños. Cupcakes de Telarañas. Deliciosos cupcakes de vainilla decorados para halloween. Galletas de Chispas de Chocolate Halloween. Estas galletas con chispas de chocolate cafes y naranjas son un rico postre para Halloween. Galletas de Dedos de Bruja. Ricas galletas de mantequilla y azúcar hechas en forma de dedos y decoradas con uñas postisas para Halloween o una fiesta de disfraces. Merengues de Huesos. Esta receta es muy fácil y queda padrísima para una fiesta de halloween o día de los muertos. El secreto esta en como haces la forma de los huesitos. Paletas de Chocolate Halloween. Estas ricas paletas de chocolate son muy fáciles de hacer solo es necesario comprar los moldes para las figuras. Bebida Halloween. Un rico coctel que lleva midori, vodka y jugo de manzana.  

Para ver más recetas de halloween, haz click aquí.

   
Califica esta receta
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
Consumir alimentos que fortalecen tu sistema inmunológico es súper necesario; ahora más que nunca, necesitamos estar fuertes para combatir cualquier tipo de virus, ya que como afirman los especialistas del Departamento de Nutrición de la Universidad de Barcelona, ingerir alimentos para subir las defensas del cuerpo será benéfico en el organismo y formará barreras que pueden evitar el contagio o minimizar las consecuencias de algunas enfermedades. Esto podría parecer abrumador en un principio, ya que las listas de frutas y verduras que refuerzan el sistema inmune suelen ser bastante amplias y es complicado encontrar una dieta para aumentar las defensas que se adecúe a nuestra rutina, por ello, a continuación te presentamos dos menús para fortalecer tu sistema inmunológico y disfrutar de platillos saludables, deliciosos y fáciles de hacer. Primera opción para fortalecer tu sistema inmunológico Smoothie de manzana con jengibre y granolaLa manzana es una gran fuente de vitamina C y A y combinada con el jengibre, que posee propiedades expectorantes, antitusivas, antiinflamatorias y antibióticas, ayudan a combatir los resfriados y gripes comunes. ¡Es una excelente opción para iniciar el día! Rollo de pescado relleno de arrozEl arroz es un alimento alto en minerales y vitamina D y el pescado, por su parte, te aportará vitaminas, proteínas y Omega 3, de modo que, según explica la doctora en nutrición Laura I. Arranz, de la Universidad de Barcelona, estarás mezclando los elementos básicos en un poderoso cóctel de salud. Tortitas de champiñones con queso Estas tortitas de champiñones con queso son una buena alternativa para cenar saludablemente, ya que los champiñones contienen betaglucanos, carbohidratos que estimulan la producción de glóbulos blancos, que atacan los virus, de acuerdo a un estudio de la European Journal of Applied Physicology. Segunda opción para fortalecer tu sistema inmunológico Bowl antioxidante de frutasEl instituto Hoffman-La Roche Inc. indica que los frutos rojos contienen grandes cantidades de vitamina A y son una poderosa fuente de antioxidantes, por lo tanto, ayudan a mantener una buena salud en todos los sistemas del cuerpo, especialmente el inmunológico y el digestivo. No te pierdas este bowl antioxidante, su sabor es ideal para desayunar. Carne molida de res a la mexicana“La carne está repleta de hierro y zinc, dos nutrientes que te ayudan a protegerte contra las infecciones bacterianas, los virus y los parásitos”, explica la nutrióloga Joan Salge Blake. Por eso, este delicioso plato de carne molida a la mexicana es el guisado ideal para subir las defensas y disfrutar de un sabor inigualable. Ensalada de pollo y almendras  Una cena deliciosa y nutritiva es, sin duda, esta ensalada de pollo y almendras, las cuales son un gran refuerzo inmunitario gracias a su alto contenido en vitamina E. Además las estarás consumiendo acompañadas de pollo, conocido por ser una excelente proteína. ¡Una forma ganadora de cerrar el día y cuidar tu sistema! Prueba estas dos opciones de menús saludables y perfectos para fortalecer tu sistema inmunológico y cuéntanos qué te parecieron.
De entre las enfermedades crónicas, el hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica es una de las más comunes y entre 20 y 30 por ciento de la población mundial lo padece.Hay varios factores para que una persona desarrolle esta enfermedad, entre ellos, algunos de carácter genético, pero también ambientales, sociales y de comportamiento, en especial, alimenticio, por lo que llevar una alimentación adecuada y congruente con las necesidades de cada persona es esencial.¿Qué es hígado graso?Es una afección que ocurre cuando la acumulación excesiva de grasa en el hígado provoca inflamación, lo que puede desarrollar cicatriz por la inflamación constante (conocido como fibrosis) y, finalmente, provocar daño hepático crónico o cirrosis.Aunque con frecuencia las personas quieren saber los síntomas de hígado graso, este padecimiento tiene una progresión asintomática, “solo algunos con estatohepatitis no alcohólica pueden presentar fatiga, malestar general y dolor abdominal “vago” en cuadrante superior derecho”, de acuerdo con la Secretaría de Salud. Por otra parte, según la Organización para Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), la obesidad es considerada uno de los principales factores de riesgo de esta enfermedad. Además de la diabetes, los niveles excesivamente elevados de colesterol o grasas en la sangre (dislipidemia), el síndrome metabólico (es decir, el conjunto de presión arterial elevada, azúcar en la sangre elevada, exceso de grasa corporal en la cintura y niveles anormales de colesterol) y la etnia, pues estudios han mostrado que los hispanos y japoneses padecen más de hígado graso.Dieta para el hígado grasoCuando una persona es diagnosticada con hígado graso, el tratamiento no farmacológico con frecuencia indica una modificación en el estilo de vida, por ejemplo, eliminar el consumo de alcohol, bajar de peso y una dieta hipocalórica sola o en conjunto con incremento en la actividad física, claro, todo guiado por profesionales de la salud, como un nutriólogo.La dieta hipocalórica consiste en controlar la ingesta de calorías, pues cuando consumimos más calorías de las que necesitamos, estas se almacenan como tejido graso o adiposo.Por ejemplo, en esta dieta se suele reducir la ingesta diaria de alimentos que aportan hidratos de carbono complejos, como el arroz, la pasta o el pan y preferir el consumo de hortalizas, carnes magras (aquellas que contiene poca grasa, como la pechuga de pollo), pescados, frutas y huevo, todos ellos cocinados de formas saludables, como a la plancha o al vapor.Este tipo de dieta no elimina el consumo de ningún tipo de nutriente, sino que simplemente indica su ingesta en una cantidad mínima. Trata de llevar una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, proteínas y carbohidratos, pero baja en grasas, azúcar y sal; comer porciones más pequeñas de alimentos también puede ayudarte con este propósito.Recuerda que esta enfermedad sólo puede ser diagnosticada por una médico y que una dieta siempre debe ser guiada por un nutriólogo, pues debe ir adapatada a tus necesidades.
La manzanilla es una de las hierbas más populares para aliviar males comunes, no por nada las abuelitas nos recomienden tomar té de manzanilla cada que no podemos dormir o cuando nos duele el estómago. Pero más allá de las creencias y costumbres, a continuación, te explicamos con lujo de detalles para qué sirve el té de manzanilla. La flor de manzanilla tiene numerosas propiedades medicinales debido a que está compuesta por terpenoides, flavonoides y otros aceites volátiles que, de acuerdo a un estudio publicado por el National Center for Biotechnology Information (NCBI), funcionan como antiinfamatorio, activo antibacteriano y relajante. Beneficios del té de manzanilla Es bueno para controlar la ansiedad y si lo tomas por las noches, te ayudará a relajarte y a conciliar el sueño, según estudios de la University of Maryland Medical Center (UMMC).El té de manzanilla con anís es muy efectivo para aminorar los cólicos menstruales y dolores de estómago debido a sus propiedades antiespasmódicas.Recientemente la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprobó su uso medicinal y es utilizado para como complemento para tratar y cicatrizar las heridas.Otra de las propiedades de la manzanilla es la antiinflamatoria, debido a que contiene apigenina, luteolina y bisabolol, los cuales relajan los vasos sanguíneos y las fibras musculares lisas, reduciendo el dolor articular, como explica la UK’s University of Nottingham Medical School.También alivia los síntomas de la gripe, de hecho, algunas personas inhalan vaporizaciones de té de manzanilla para tratar afecciones respiratorias como el asma y la bronquitis. Puedes tomar té de manzanilla con limón para agregar un poco de vitamina C.Otra investigación de la American Chemical Society demostró que ayuda a prevenir las complicaciones de la diabetes, incluyendo la pérdida de la visión, el daño nervioso y en los riñones.Gracias a sus propiedades antibacterianas, protege los dientes y las encías de enfermedades bucales, otorgando a las personas que lo beben una mejor salud bucal.¿Cómo preparar té de manzanilla? Puedes preparar una infusión de manzanilla poniendo a calentar un manojo fresco de la planta en agua hirviendo durante 10 o 15 minutos o simplemente comprando un paquete de bolsitas de té y y agregando agua caliente en tu taza favorita. Lo ideal es tomarlo sin azúcar pero puedes tomar té de manzanilla con miel para endulzarlo un poco. Asegúrate de no ser alérgico a la flor de manzanilla y consulta a tu médico ante cualquier malestar puesto que, a pesar de ser un muy buen remedio casero, el té de manzanilla no es propiamente un medicamento.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD