Tips y recetas para Halloween

Por Kiwilimón - Octubre 2014
fiesta de halloween Estas últimas semanas te hemos recomendado algunas recetas terroríficas para el día de brujas, pero ahora que ha llegado el día queremos que estés preparada. Hay algunos tips de disfraces que nos gustaría compartir contigo más un par más de recetas que serán el éxito de la fiesta. Ha llegado el 31 de octubre y estos son nuestros tips y recomendaciones para Halloween. Cómo hacer fantasmas flotantes. Si vas a decorar tu casa para esta festividad no pueden faltar un par de fantasmas flotantes por la casa. La buena noticias es que son bastante fáciles de hacer y puedes lograrlo con cosas que ya tienes en tu casa. Con apenas seis fáciles pasos tendrás los mejores fantasmas en el interior de tu hogar. Ver detalles de receta aquí. Botana de queso para Halloween. Como los adultos también nos disfrazamos y nos da hambre te dejamos esta receta perfecta para los más grandes. Es una botana sencilla de queso con galletas, es cremosa y con sabor fuerte, perfecta para botanear al inicio de la fiesta. Puedes añadir jalapeño si te gusta el picante. Ver detalles de receta aquí. 10 tips para evitar comer demasiados dulces en Halloween. Este tip puede aplicar a los más pequeños, aunque los adultos también podrían tenerlo en cuenta. En esta fecha los dulces y los chocolates están en todos lados y en cantidades masivas. Con estos nueve fáciles consejos podrás bajar la consumición de tus niños y también la tuya en este festejo tan divertido pero tan tentador al mismo tiempo. Ver detalles de receta aquí. Cómo hacer una trenza de Elsa de Frozen. Hay que afrontarlo, muchas niñas querrán disfrazarse del famoso personaje de Disney en esas festividades. La verdad es que no es un disfraz difícil, pero algo de lo más importante es el peinado. Hoy te dejamos los pasos definitivos para lograr la trenza de Elsa y hacer a tu hija feliz con su disfraz. Ver detalles de receta aquí. Cómo hacer sangre falsa. Es Halloween y la sangre no puede faltar, al menos la sangre falsa. Con apenas cinco ingredientes puedes lograr una sangre artificial, y dulce, en solo unos minutos. Puedes servir perfecto para decorar adornos y disfraces y además es comestible por lo que no hay ningún problema de que los pequeños jueguen con ella. Ver detalles de receta aquí. halloween
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Si eres amante del terror y misterio, vive una deliciosa y macabra experiencia con el increíble menú que te ofrece Lovecraft Café, el Kiwifav de la semana a cargo de nuestra coordinadora de marketing, Pamela Montaño. Lovecraft Café es una cafetería temática para los amantes del talentoso escritor de terror H.P. Lovecraft, donde podrán encontrar platillos deliciosos, postres en forma de calavera, corazón y partes del cuerpo, así como bebidas terroríficas que no podrán resistir.Al llegar a Lovecraft Café podrás encontrar unos grandes tentáculos abrazando una taza de café, siluetas de gatos y un techo oscuro, todo inspirado en la literatura de terror creada por H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe y Clive Barkets, entre otros, que te harán sentir que estás dentro de tu novela de terror favorita.Además de sus postres temáticos, como el clásico cráneo de chocolate o el almoahdón de plumas, en honor al famoso cuento de Horacio de Quiroga, podrás encontrar una gran variedad de cervezas artesanales, chapatas, snacks, sodas italianas y, por supuesto, café. ¡Seguro su personal te orientará a elegir la mejor opción para ti!En Lovecraft Café puedes llevar a tus peques, pues no tienen problema en recibir niños y además, podrás encontrar libros, juegos de mesa, muñecos y actividades que te acercarán más a la literatura oscura.Deja que el terror estimule tu imaginación, hambre y sed y visítalos de jueves a domingo en Lorenzo Bouturini esquina Calle 1325, en el centro de la Ciudad de México.
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
Las decisiones, o las cargamos o las arrastramos. En el caso de la comida, las decisiones que tomamos sobre qué, cómo y cuándo alimentarnos nos habitan bajo la piel. Le dan forma a nuestro cuerpo físico, aunque al cuerpo mental y al espiritual tampoco pasan desapercibidos. Una comida pesada aletarga las ideas lo mismo que una buena combinación de alimentos da agilidad, claridad y lucidez. Según la sabiduría oriental, el alimento incluso moldea las emociones y determina la forma de procesar lo de fuera y lo de dentro. Al final todo acaba en aquel callejón sin salida que anuncia que sí somos lo que comemos.Si ustedes son como yo y todo el tiempo piensan en comida, a cada instante estarán tomando una decisión. No será ingenua. Mucho menos arbitraria. Algunas veces –la mayor parte– surgirá de una programación añeja: de un juego pavloviano brevísimo entre el estímulo y la reacción. Otras veces, la decisión estará dictada por la necesidad, por la autonomía o la rebeldía hacia el vínculo familiar. La autora Melanie Mühl habla de que hemos aprendido a comer desde el útero materno. La elección será proporcional al tamaño de los lazos que guardamos con mamá, con los ancestros.De ahí que cada dieta sea una biografía con anexos, epílogos, iconografía y tiempo. Las dietas –en el sentido literal– atesoran los ingredientes cotidianos, las recetas y las preparaciones que se convierten en el acervo de las papilas gustativas. Esa biblioteca sápida que guardamos en el cerebro y el corazón es la voz que pide sin chistar “unas enchiladas rojas” –no unas verdes, no una carne en su jugo, no una hamburguesa vegana– en un restaurante. Determina cuál es nuestro pasillo favorito en el súper, el antojo que nos despierta por las noches, lo que ponemos al plato frente a nuestros hijos. Ante tales condicionamientos parecería imposible cambiar de hábitos alimenticios. Sin embargo, la solución es tan simple como anclarse al presente. Esa es la verdadera decisión. Con ella pasamos de ser esclavos de la comida a ser libertarios en conciencia. Sólo basta un diálogo, un aterrizaje sobre las plantas de los pies para saber lo que realmente quiere, necesita y anhela el cuerpo. “Este soy yo. Esto es lo que quiere comer mi cuerpo”. Comer en conciencia nos hace tomar mejores decisiones sobre lo que termina en el plato y la boca. Y como en cualquier otra relación de amor, lo vital es la comunicación: ¿Realmente necesito este pedazo extra de pastel? ¿Ya quedé satisfecho? ¿Se me antoja esa cerveza? Puede que la respuesta sea sí y está bien.A partir de habitar el organismo y escuchar sus necesidades auténticas, la dieta puede ser tan holgada y liviana como queramos, sobre todo si tenemos salud. Y aunque una enfermedad parezca menguar el recorrido, la conciencia sobre el cuerpo nos reconciliará con ese sabio interno que no pide más que apoyo en las buenas y en las malas. Sea cual sea tu caso, en Kiwilimón nos hemos tomado en serio el tema de la salud. Nuestra decisión es comprometernos contigo. Queremos darte las herramientas que te lleven a tomar decisiones de alimentación más conscientes. Queremos acompañarte en los momentos de antojo y en los de conexión con tu organismo; ser parte de tus cenas memorables y de tus mañanas de ayuno; celebrar la saciedad tanto como la dieta; brindar por los platos llenos y por los vacíos. Al final son la misma moneda.La nueva cara de la moneda se llama Kiwi Te cuida. Para esta, nuestra nueva sección en kiwilimon.com, creamos un montón de nuevas recetas y contratamos a un grupo de expertas en diferentes ramas de la nutrición –especialistas en familia, en deporte, en enfermedades crónicas, en dietas restrictivas– que curaron cada dieta, cada porción y cada ingrediente. Le metimos horas hombre y horas corazón al escribir tips y consejos, al confeccionar retos semanales, al programar recetas en las que ahora es posible ver cuántas calorías y valor nutrimental te proporcionan. Nuestro objetivo es que te sientas respaldado; ayudarte en la comunicación con ese ser perfecto que es tu cuerpo y cuidarlo junto a ti cuando así lo decidas. Queremos ayudar a cuidarte, ¿nos dejas?
El romero es una hierba muy común y de fácil acceso que tiene hojas verdes y delgadas en forma de aguja, con un olor profundo y penetrante. Y aunque su uso es más común en la cocina, el romero también tiene varios usos y beneficios para el cabello.Esta maravillosa hierba ofrece fuertes efectos antimicrobianos, antiinflamatorios y antisépticos. También es eficaz contra la candida albicans, un tipo de levadura que causa la caspa, por lo que funciona como remedio casero útil para tratar la caspa, la comezón y la irritación del cuero cabelludo.Entre los beneficios del romero en el cabello, podemos contar que estimula y mejora la circulación en el cuero cabelludo –lo que favorece el crecimiento del cabello–, aumenta su brillo, alivia el cuero cabelludo irritado o seco, además de que limpia suavemente el cabello.De hecho, suele usarse como una infusión para refrescar el cabello dentro del método curly o después de hacer ejercicio, pues es una manera sencilla de mantenerlo limpio e hidratado. Para preparar infusión del romero para el cabello, sólo necesitas hervirlo y si lo deseas, puedes combinarlo con aceites esenciales, como el de argán o de lavanda.Si usas romero fresco, sólo necesitas 2 cucharadas de hojas y si utilizas hojas secas, entonces sólo 1 cucharada. Pon a hervir 2 tazas de agua y añade las hojas de romero, déjalas reposar durante 15 a 30 minutos y luego cuela las hojas. Tu infusión de romero está lista.Puedes transferirla a una botella con aspersor y guardarla para rociarla sobre tu cabello cuando quieras refrescarlo, después de hacer ejercicio, por ejemplo, o usarla como enjuague después de lavarlo. Sólo aplica directamente sobre tus raíces y da un ligero masajear a tu cuero cabelludo. No necesitas enjuagarlo después.Esta infusión puede rendir para al menos 2 a 4 aplicaciones, dependiendo del largo de tu cabello y puedes guardarla en el refrigerador sin ningún problema y se mantendrá en buen estado hasta por dos semanas.
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