10 Tips para reducir calorías en la cena de navidad

Por Kiwilimón - December 2014

Con la llegada de la Navidad también suele aparecer unos cuantos kilos extra, debido a es una época de festejos que implican muchas cenas y comidas conmemorativas, por lo que además de moderación, es importante saber cómo reducir calorías a toda esa comida navideña.

 

Saber cómo reducir las calorías de la comida navideña no sólo de gran ayuda para mantenerte en un peso saludable, sino que además podrás disfrutar de comidas más ligeras pero, al mismo tiempo, igual de sabrosas; además, evitarás muchos dolores de estómago y otros trastornos gastrointestinales.

Claves para reducir calorías

 

La moderación es la principal clave para que toda la comida navideña no cause estragos en tu peso, pero además, existen algunos trucos que puedes realizar para restar calorías en tu cena de navidad de tus platillos favoritos sin tener que dejar de disfrutarlos, más aún si eres el o la anfitriona, de acuerdo con la nutrióloga Carmen  Haro, en entrevista con Salud180.

1. Si vas a preparar pollo o pavo, retira la piel antes de cocinarlo. 2. Si tu receta utiliza huevos, cambia cada huevo entero por 2 claras, esto no afectará el sabor de tu receta y ayudarás a disminuir el consumo de colesterol. 3. En tus menús incluye siempre ensaladas, toma en cuenta: 4. Puedes agregarles pollo. Prefiere las versiones cocidas o a la plancha. 5. Agrégales atún o salmón. 6. Puedes utilizar almendras fileteadas o nueces para dar un toque crujiente. 7. Para preparar aderezos, elige las vinagretas a base de limón o naranja. 8. Para preparar sopas, cremas, aderezos o dips para botanas, es mejor emplear yogurt bajo en grasa o crema ácida. 9. Si tus recetas utilizan leche, crema o queso, elige las versiones bajas en grasa, tendrás el mismo sabor con un menor contenido. 10. Al preparar salsas, para sazonarlas usa sartenes de teflón.

Además de estos consejos, la nutrióloga del Instituto de Nutrición y Salud Kellogg´s recomienda que si necesitas freír algún alimento, utilices aceite vegetal y  no reutilizarlo.

En cuanto al consumo de pan, típico en las cenas navideñas, prefiere las versiones a base de cereales de grano entero o sustitúyelo por tostadas horneadas sin sal. Con estas claves para reducir calorías disfrutarás una Navidad deliciosa y saludable.

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Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
Los boricuas son conocidos por degustar de sabores dulces, es por eso que dentro de la cocina puertorriqueña no pueden faltar los postres y dulces típicos. Prepárate para viajar a la isla a través de los mejores postres de la gastronomía de Puerto Rico. Majarete El majarete boricua es un delicioso postre muy parecido al flan, el cual está elaborado con harina de arroz, azúcar, clavo, canela, vainilla, anís estrellado, nuez moscada, hojas de naranja, leche de coco, y leche o crema de coco. Algunas personas lo acompañan con jengibre o bombones. Coquito El coquito, famoso en la gastronomía de Puerto Rico por consumirse en Navidad, es un licor hecho con crema de coco, ron blanco, leche evaporada, leche condensada, canela y vainilla. Puede funcionar como un gran postre pero hay que tener cuidado porque llega a tener gasta 55 grados de alcohol. Tembleque boricua El tembleque es un budín, generalmente hecho de coco, se caracteriza por tener un dulce aroma de canela y una consistencia blanda y cremosa de color blanco. ¡Es ideal para los amantes del coco! Flancocho El flancocho es como el pastel imposible de la gastronomía de Puerto Rico, ya que combina lo mejor del flan con el bizcocho de los pasteles pero sin duda, su sabor, cremosidad y esponjosidad son dignos de presumir. Crema de maizena La cremita de maizena de Puerto Rico es un postre dulce que se prepara en casa para consentir a la familia; generalmente se consume en las mañanas y se hace con leche, maizena, huevo, azúcar y una pizca de sal. ¿Se te figura a algún postre mexicano? ¿Cuántos postres de la gastronomía de Puerto Rico se te antojaron?
Saber cuáles son las grasas buenas que necesita nuestro cuerpo te facilitará mucho las cosas si buscas empezar a comer alimentos que te nutran y mejorar así tu dieta diaria, porque no es lo mismo comer la grasa de un aguacate, que la de unasvpapitas.La grasa dietética, también conocida como ácidos grasos, se puede encontrar en alimentos tanto vegetales como animales. Ciertas grasas se han relacionado con efectos negativos sobre la salud del corazón, pero se ha descubierto que otras ofrecen importantes beneficios para la salud. Así, conocer los diferentes tipos de grasas te ayudará a determinar cuáles evitar y cuáles comer en moderación.¿Cuáles son las grasas buenas que necesita nuestro cuerpo?La grasa es un tipo de nutriente y, al igual que las proteínas y los carbohidratos, son necesarias para el cuerpo, pues de ellas obtiene energía, absorbe vitaminas y protege la salud de su corazón y cerebro. Aunque por mucho tiempo creímos que comer grasa sólo nos aumentaría centímetros de cintura, colesterol y sólo sería mala para la salud, ahora sabemos que no todas las grasas son iguales. Los alimentos y los aceites contienen una mezcla de ácidos grasos, pero el tipo predominante de grasa que contienen es lo que los hace más o menos saludables.Las grasas saludables que necesita nuestro cuerpo son las monoinsaturadas y polinsaturadas. Las primeras son un tipo de grasa útil presentes en varios alimentos y aceites. De acuerdo con las investigaciones, comer alimentos que contienen grasas monoinsaturadas puede mejorar el nivel de colesterol en la sangre y disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular.Las grasas monoinsaturadas se encuentran en frutos secos como las almendras, nueces de la india, cacahuates o nueces; en aceites vegetales como el de oliva; en la crema o mantequilla de cacahuate y de almendras, y en el aguacate, por mencionar algunos.Las otras grasas buenas que necesita el cuerpo son las polinsaturadas, también se conocen como grasas esenciales, porque el cuerpo no puede producirlas y necesita obtenerlas de los alimentos; las fuentes principales de esta grasa son los alimentos y aceites de origen vegetal.Al igual que las monoinsaturadas, las grasas poliinsaturadas pueden disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca al reducir los niveles de colesterol en sangre, según la Asociación Estadounidense del Corazón.Seguro has escuchado sobre los ácidos grasos omega-3, pues estos son un tipo de grasa polinsaturada particularmente beneficioso para el corazón, pues no sólo reducen el riesgo de enfermedad de las arterias coronarias, sino que también ayudan a reducir los niveles de presión arterial y protegen contra la frecuencia cardíaca irregular. Los ácidos grasos omega-3 están en estos alimentos SalmónArenqueSardinasTruchaNuecesSemilla de linoSemillas de chíaAceite de canolaOtro tipo de grasas poliinsaturadas son los ácidos grasos omega-6, que se encuentran en el tofu, en la soya tostada, las nueces, las semillas de girasol, de calabaza, o de sésamo, aceites vegetales (de maíz, de cártamo, de sésamo, o de girasol) o en la margarina.Las grasas trans son aquellas de las que debes restringir el consumo, pues son perjudiciales para la salud, aunque las grasas saturadas no están actualmente relacionadas con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, el punto es que no son tan saludables como las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.Las grasas más saludables son una parte importante de cualquier dieta, pero aun así es crucial moderar su consumo porque todas las grasas tienen un alto contenido de calorías. Así que es una buena idea incorporar alimentos que contengan grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, pero recuerda moderarlas y consumirlas estratégicamente para ayudar a tu corazón y mejorar tu calidad de vida.
La cena navideña es la ocasión ideal para convivir con familia y amigos, compartiendo de los mejores platillos y bebidas pero, ¿te has preguntado cuáles son las bebidas típicas que se sirven en las mesas de los diferentes países latinos? Acompáñanos por este breve viaje para conocer x bebidas tradicionales de América Latina que se toman en Navidad. Cola de mono en Chile La cola de mono es un cóctel preparado con aguardiente, leche, azúcar, café y rajas de canela. Las personas en Chile y Colombia lo disfrutan especialmente después de cenar en Navidad y Año Nuevo, acompañado por un pedazo de pan tradicional. Coquito tico Si eres de los fanáticos de los sabores dulces, entonces el coquito es la bebida ideal para ti. Se trata de una bebida navideña originaria de Puerto Rico y su sabor tan dulce se debe a que está preparada con leche condensada, leche de coco, canela, huevos, extracto de vainilla y ron. ¡Es una bebida cremosa y tropical fría para disfrutar de la Navidad!Ponche navideño mexicano El ponche es una bebida tradicional mexicana que se prepara en Navidad y está hecho con frutas como manzana, caña de azúcar, tamarindo, guayaba, ciruelas pasas y tejocote. Algunas veces puede ir acompañado de “piquete”, un toque de tequila u otra bebida alcohólica. Ponche de crema en Venezuela El ponche de crema es una bebida navideña originaria de Venezuela. Se trata de una fuerte mezcla de alcohol etílico con azúcar, huevos y leche. Muchos lo consideran como un postre con alcohol, así que si estas a dieta, quizás ésta no sea la mejor opción. Limonchelo argentino Después de un buen manjar navideño, en Argentina se acostumbra a hacer sobremesa de la mano de un rico limonchelo o limoncello, un licor casero hecho en base a limón, anís, quinoto o hinojo. ¿Se te antoja? ¿Te atreverías a probar cualquiera de estas 6 bebidas navideñas que se toman en América Latina?
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