Árboles de Navidad Artificiales y su historia

Por Kiwilimón - Noviembre 2014

Cuando los árboles de Navidad artificiales y brillantes fueron manufacturados en los últimos años de la década de los 1950, su atractivo no era que eran reusables, amigables con el ambiente y fáciles de almacenar, sino que eran brillantes, de la era del espacio, y chic. Millones fueron producidos entre 1958 y 1969 en Nueva York, Pensilvania, Wisconsin y otras partes, con sus mayores modelos, que llegaban a una altura de más de dos metros, vendiéndose a unos 25 dólares. Con el tiempo, los árboles pasaron gradualmente de moda y fueron relegados a los áticos, sótanos y a los montones de basura. Nuestras amigas de ActitudFem nos comparten la historia de los árboles artificiales.

Los árboles de aluminio no fueron los únicos sustitutos de los omnipresentes pinos naturales. Arboles de plumas fueron populares durante décadas, y otros árboles encantadores fueron elaborados de madera, que incluían ramas talladas. Y he visto bastantes árboles antiguos hechos de flecos de papel pegado a espigas de madera.

Ahora parece que los árboles artificiales son el total furor de nuevo. Son en efecto una adorable alternativa de los pinos frescos naturales, como una sensible respuesta a las preocupaciones ambientalistas. No es necesario cortar ningún árbol. Ningún árbol tiene que ser botado o reciclado.

Personalmente, siempre he preferido los árboles de aluminio, de plumas o de papel. Me he deleitado encontrando más de ellos al paso de los años en tiendas de antigüedades (encontré una veta madre en Portland, Maine), así como nuevas interpretaciones de ejemplares antiguos en tiendas como ABC Carpet & Home en la Ciudad de Nueva York. En lugar de costar $25, esos árboles, viejos y nuevos, pueden venderse por centenares de dólares. Y también los árboles naturales de Navidad cultivados, que duran sólo unas cuantas semanas, pueden ser igual de costosos.

He arreglado algunos árboles alrededor de la casa. De hecho, incluso los salones están engalanados con brillantes árboles. Arreglarlos es simple, pero dejar mullidas y derechas las ramas, que han sido estibadas en cajas o pequeños toneles, toma su tiempo. Aún así, esa inicial acicalada realmente mejora la apariencia final.

Una vez que los árboles están regordetes, cuelgo los adornos y trato de hacer de cada árbol una presentación de color o coordinación dentro del espacio en que se encuentra. Los árboles de aluminio se ven grandiosos con esferas y guirnaldas de uno o dos colores. Los árboles de plumas permiten un poquito de mayor diversidad y pueden tener centenares de adornos si se arreglan con cuidado. Los nuevos árboles brillantes con ramas complejas se ven mejor con un tema y de tonos únicos.

Nunca he puesto luces en esos árboles. Por mis indagaciones entiendo que nunca se intentó que fueran iluminados con hilos de luces sino con una rueda que rota en la base del árbol, iluminada y que refleja colores. No he encontrado esas ruedas, pero no creo que mis árboles hermosamente decorados necesiten un embellecimiento adicional.

Este año, estaré usando árboles de bronce en mi comedor, con relumbrones de plata y adornos rojos antiguos. En la sala, planeo arreglar árboles de plata. Los árboles serán adornados con ornamentos verdes y turquesa, y guirnaldas de cuentas que he coleccionado. En mi cuarto de aves, quiero usar el árbol grande de aluminio verdeazul que encontré en Maine. Estará cubierto con adornos dorados y guirnaldas de brocadillo doradas.

A nuestro editor de colecciones, Fritz Karch, también le gusta que los árboles artificiales no tiene puntas, no necesitan agua diariamente, y son reusables y versátiles. Me recordó que los árboles vienen en muchos colores, incluyendo blanco, dorado, azul, verde, rosa, rojo y bronce. Le obsequié unos blancos a Susan Magrino, mi publicista, quien los coloca en un espacio modernista con amueblado claro Heywood-Wakefield. Mi hija, Alexis, adora los raros árboles rosa en sus habitaciones contemporáneas. Kevin Sharkey, nuestro director de decoración, también adora los árboles color de rosa y llena sus ramas con cientos de ornatos plateados y de cristal.

Siempre usaré esos árboles, y estoy de acuerdo con ese estribillo de ventas de un catálogo de Sears de 1960: “Sea que usted decore con bolas azules o rojas... o use el árbol sin adornos, éste exquisito árbol será la comidilla de su vecindad. Aluminio con un gran realce le da un brillo deslumbrante. Es realmente durable (y) contra-incendios... Usted puede usarlo año tras año.”

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La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
La comida tailandesa tiene sabor picante, pero no sólo por el uso de chile, sino que ese toque picante también es gracias al uso constante de especias como el jengibre, y condimentos como el curry, por ejemplo.La mezcla de sabores ácidos, salados, dulces y picantes en la gastronomía tailandesa suele deberse al uso de ingredientes como leche de coco, ajo, chiles picantes, hierba de limón y la salsa de soya. La estrella de este tipo de comida es el arroz, usado en muchos platillos de la comida tailandesa.En cuanto a las carnes que usan al cocinar, el pollo y la carne de cerdo son las más comunes, pero los platillos con camarones abundan y es parte de una de las versiones del Pad Thai, el platillo más popular no sólo en las calles de Tailandia, sino en el mundo.Pad ThaiEl pad thai consiste en un guiso de tallarines salteados con pollo o camarones o también tofu, el cual lleva salsa de pescado, soya, huevo, limón, chile y azúcar. Si tienes la fortuna de viajar al país, seguro encontrarás este platillo en los puestos callejeros tan populares, pero si no, puedes probar hacerlo en casa con nuestra receta de pad thai de camarón.Sopa Thai Tom Yum GoongEsta sopa es picante, así que seguramente como buen mexicano, te va a gustar, aunque tenemos que advertirte que no tendrá el mismo sabor picante al que estás acostumbrado, porque recuerda que la comida tailandesa mezcla dulzor, acidez, sal y picante. La sopa lleva camarones, chile, limón y setas, y va muy acorde con los días lluviosos en el país.Tam ThaiSom Tam es una ensalada muy característica de la gastronomía tailandesa, hecha con papaya verde tailandesa, que no es más que una papaya normal antes de madurar, así que su sabor no es dulce aún, acompañada de limón y chile, que en otras versiones no tan tradicionales, como la Tam Thai, puede llevar camarones secos. Puede ir acompañado de arroz, pollo frito o asado y pinchitos de cerdo.Esperamos que tengas la maravillosa oportunidad de probar estos platillos o tal vez al menos cocinar en casa al estilo thai alguna de nuestras recetas que te dejamos a continuación.Sopa thai con noodles de calabazaPad ThaiSopa tai de tallarines
Buscar desayunos nuevos sin huevo puede parecer una gran hazaña, pero en realidad hay un sinfín de opciones saludables que podemos elegir, por ejemplo, la que te presentamos aquí, aunque aún no sepas qué es el muesli.Típicamente elaborado con avena, nueces, frutas y semillas, el muesli es una gran fuente de fibra, vitaminas, minerales y proteína, por lo que es bueno para el desayuno, aunque también tiene otros usos, como en snacks y postres.Qué es el muesliEl muesli es una mezcla de cereales, frutos secos y semillas, y la diferencia entre el muesli y la granola es que el primero se come crudo, sin cocerse, mientras que la granola se hornea, además de que se le añaden endulzantes como miel.Así, el muesli no se hornea y se puede servir frío o caliente. Por otra parte, aunque comer avena para el desayuno es algo que ya los antiguos griegos hacían, la idea de comer cereales fríos es relativamente nueva, por eso el muesli como la granola son desayunos modernos, que fueron popularizados por médicos que promovían la salud alternativa en el siglo XIX.Ya que contiene una variedad de grupos alimenticios, es bueno para el desayuno por muchas razones y a continuación te listamos algunos de sus beneficios del muesli:Contiene fibra que ayuda a mejorar tu digestión.Ayuda a reducir el colesterol malo y mantiene tu corazón sano.Te da energía durante el día.Es una buena fuente de vitaminas, minerales como hierro, antioxidantes, proteína y ácidos grasos omega-3.El muesli puede comerse mezclado con yogurt y frutas, o con leches vegetales como de almendras, soya o coco, por ejemplo. Además de bueno, es un desayuno sencillo y práctico, pues no implica cocinar y existen muchas mezclas de muesli ya empaquetadas en los supermercados, sólo tienes que asegurarte de elegir la correcta, que no tenga azúcares añadidos.
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