Botanas fáciles de preparar para despedir el año viejo
Navidad

Botanas fáciles de preparar para despedir el año viejo

Por Kiwilimón - Diciembre 2012
Botanas faciles de preparar para despedir el año viejo. Si se te acabaron las ideas o este año quieres ofrecerles a tus invitados unas botanas diferentes y fáciles de preparar, no te compliques la vida y sigue las recetas que hemos elegido especialmente para ti. Son riquísimas, fáciles de preparar y algunas muy económicas. Además, lo increíble de cocinar es que no siempre tienes que seguir la receta, puedes echar a volar tu imaginación y modificarlas de acuerdo a tu gusto y presupuesto. ¡Disfrútalas!   Recetas de cocina (les recomendamos hacer click en el título de la receta para ver más detalles de preparación de la misma)   Bolas de tres quesos. ¡Una deliciosa botana para este fin de semana!

Canastitas de durazno y jocoque. Deliciosa canasta de pan árabe con jocoque y duraznos en almíbar, decora con trozos de durazno y menta. Brochetas de queso y aceitunas. Riquísimas brochetas de queso mozzarella marinado con aceitunas. Tequeños venezolanos. Los tequeños son los páspalos venezolanos más famosos y queridos, son preparados con palitos de queso forrados en masa y fritos al momento de comerlos, son crocantes, muy ricos, sencillos. Bolitas de queso fritas. Riquísimas bolas de queso mozzarella fritas acompañadas de salsa de jitomate. Rollitos de arúgula y jamón serrano. Deliciosos rollitos de jamón serrano rellenos de una ensalada de arúgula. También conocido como sushi de jamón serrano y arúgula. Higos rellenos de queso de cabra con prosciutto. Esta botana es sencilla de preparar y queda deliciosa. Si deseas los puedes poner en la parrilla y servirlos con una ensalada de arúgula con vinagre balsámico y aceite de oliva.

Dátiles rellenos de queso con jamón serrano. Esta rica botana es ideal para un día frio ya que se sirve caliente. Los dátiles están rellenos de queso de cabra y enrollados en jamón serrano. Canapés de blue cheese y nuez. Esta receta de canapés usa pan bimbo para hacer la masa de las tartaletas, es fácil y se ve espectacular! Hojaldre con queso de cabra y piñones. Esta rica botana es muy fácil de preparar. El hojaldre se compra ya hecho en el supermercado y se hornea con queso de cabra, cebollas caramelizadas, mermelada y piñones.  

Si quieres más recetas de canapés para despedir el año viejo, haz click aquí

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La comida venezolana es una fiesta de sabores exóticos, diversas especias e ingredientes deliciosos, resultado de la influencia cultural entre África Occidental, las primeras poblaciones de América y algunos países europeos como Italia, España y Francia. Por eso tienes que conocer estos 7 platillos típicos de la gastronomía de Venezuela. Arepa Las arepas son un antojito clásico en Venezuela y se tratan de unas tortitas con masa de harina de maíz que se pueden rellenar desde cualquier tipo de carne y embutidos hasta frijoles, queso o aguacate. ¡Son deliciosas! Pabellón criollo El pabellón criollo es el plato nacional de Venezuela y es un guisado con carne de res picante desmenuzada sobre arroz caliente, acompañada de frijoles negros. También puede llevar huevos fritos y rebanadas de plátano frito. Tequeños Los tequeños son como la clásica botanita de dedos de queso, pero hechos con masa de harina de trigo frita, rellena de queso gouda, queso blanco o el de tu preferencia. Hallaca La halla es un platillo típico de Venezuela que generalmente se consume en Navidad. Este platillo mitad africano y mitad indígena americano, es un rollo de harina de maíz con plátano, relleno de carne de res, aceitunas, cerdo y alcaparras. Cachapa Las cachapas o arepas de choclo, son unas tortillitas dulces hechas con maíz molido, con queso y papelón, un tipo de azúcar parecido al piloncillo. Generalmente van rellenas de queso. Asado negro Los amantes de la carne amaran el asado negro, un platillo con carne cocida en caldo de caldo de res, sazonado con cebolla, laurel, orégano y zanahorias. ¡Un platillo venezolano imperdible! Bienmesabe Los postres no pueden quedar fuera de la gastronomía venezolana y el bienmesabe es un pastel de coco esponjoso, con capas de crema y merengue que cautivará a cualquiera gracias a su delicioso sabor. ¿Listo para viajar al sur con este rico listado de platillos típicos de Venezuela?
El cine puede sembrarnos ideas sin que siquiera estemos dormidos. Ver Ratatouille, aunque sea una película animada, nos provocó a todos querer saber qué llevaba ese platillo, cómo se hacía y, sobre todo, a qué sabía para tener ese efecto en Anton Ego.Ver películas involucra todos los sentidos y el gusto por supuesto que también se estimula cuando vemos a un personaje comer o tomar una malteada de 5 dólares, por ejemplo. Aquí sólo nombramos 5 platillos que recientemente se quedaron en nuestra cabeza, con la curiosidad de querer probarlos o hacerlos con una receta que tenemos aquí, como la de ratatouille.Pastel de chocolate, en 'Matilda'“¡Bruce, Bruce, Bruce!”, viene a la mente cada que veo pastel de chocolate. El pastel de chocolate de Matilda, el cual Bruce se come completo, animado por todos sus compañeros de escuela, es quizá el más apetitoso que he visto en toda mi vida. Claro que Bruce se lo terminó, ese pastel seguro sabía como se ve en la película: delicioso y a victoria.Chapaguri, en 'Parásitos'La película de Bong Joon-ho nos abrió un panorama a todos, pero no sólo en cuanto a cómo se vive el clasismo en Corea del Sur, sino también uno culinario con esa escena del chapagurie, o JjapaGuri, el plato coreano tradicional que se prepara para el niño cumpleañero, pero que termina comiendo su mamá con muchas ganas. El chapaguri lleva fideos llamados chapaghetti, fideos de ramen, lomo de cerdo en cubos, ajos y aceite de oliva.El ramen, en '#Vivo'Esta es una historia de zombies y aunque podríamos pensar que una película de muertos en vida jamás nos podría antojar comer algo, en #Vivo sucede. Se trata de un ramen empaquetado, pero que el protagonista come con tantas ganas (y, pues, cómo no, si es el fin del mundo), que vas a querer ir por uno cuando la veas.La pizza, en 'Comer, Rezar, Amar'Esa famosa escena de Julia Roberts comiendo pizza resume lo que todos pensamos que sería probar pizza en su país natal: enamorarse como si fuera la primera vez. En general, Comer, Rezar, Amar nos abre el apetito una y otra vez cada que la vemos, pero la pizza se lleva una mención especial.La sopa de Cresson, en 'Las Brujas'Esta quizá no se nos antoja, pero a propósito de que el remake con Anne Hathaway está por estrenarse, vi la película de 1990 y me encantó la escena de la cocina en el hotel. Las brujas están en todas partes y es una la que está preparando la sopa para todo el grupo: la sopa Cresson es una crema de berros, que además es una famosa receta de la chef Julia Child y en la película, es la clave para derrotar a Anjelica Houston.Por ahora, te dejamos con estas ideas sembradas, ya sea para que veas la película o para que busques el platillo en algún restaurante o lo prepares en casa. ¿A ti qué película te hace ‘inception’ para comer?
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
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