¿Cómo decorar tu árbol esta navidad?
Navidad

¿Cómo decorar tu árbol esta navidad?

Por Kiwilimón - Noviembre 2015
Decorar el árbol de navidad en familia es una de las tradiciones más bonitas de las fiestas decembrinas. Muchos tenemos una forma tradicional de hacerlo y la repetimos cada año, pero por qué no innovar un poco y decorar el árbol navideño con elementos nuevos y así darle un giro diferente al protagonista de la casa ésta navidad. Aquí te dejamos algunas ideas que podrían servirte de inspiración. 1.- Con peluches Incluye a los niños y sus juguetes favoritos haciéndolos parte de la celebración 2.- Con origami Puedes hacer cientos de decoraciones con estrella o monitos de papel, así se verá muy original y los niños te pueden ayudar 3.- Dorado Para un árbol muy elegante utiliza sólo luces blancas y esferas doradas y plateadas. 4.- Tejidos Si te gusta tejer o tienes algunos artículos de tela también pueden funcionar como decoración para el árbol navideño. 5.- Invernal Si puedes conseguir esferas azul claro, luces blancas y más esferas doradas entonces tu árbol tendrá un look invernal increíble 6.- De flores Qué tal un árbol 100% hecho de flores. Si puedes usar noche buenas aún mejor. 7.- Todo blanco Otra idea es ahorrarte las esferas y las luces y llenar el árbol de nieve artificial para que vea más natural 8.-Con galletas ¿Un árbol con decoración comestible? Por qué no. 9.-El clásico Si más bien eres de árboles navideños elegantes tal vez éste sea el año del clásico árbol multicolor. Y para acabar te dejamos tres recetas para que crees tus propios arbolitos de navidad con ingredientes caseros: Botana de árbol de navidad Galletas de árbol de navidad Cupcakes de arbolito de Navidad
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Sí, tomar mucha agua ayuda a bajar de peso, pero esto no es tan sencillo como parece, porque sólo por tomar unos vasos más de agua al día no despertarás con kilos menos. Sin embargo, la evidencia científica sí apunta a que hacerlo parte de tu día a día puede tener muchos beneficios.A grandes rasgos, esto funciona porque 60% del cuerpo está compuesto de agua, así que este líquido transparente y sin calorías está implicado en casi todas las funciones corporales, y lo que sugiere la investigación es que cuanto más hidratado estés, más eficientemente trabajará tu cuerpo en sus tareas diarias, y eso incluye quemar grasa corporal. Beneficios de agua tomar cuando quieres bajar de pesoLa ciencia ha mostrado que el agua puede ayudar con la pérdida de peso de diversas formas. Puede suprimir el apetito, estimular el metabolismo y hacer que el ejercicio sea más fácil y eficiente, lo cual podría traducirse en resultados en la báscula.Estos son algunos de los beneficios de tomar agua para bajar de peso:1. El agua puede ayudarte a disminuir de forma natural el apetitoSentir hambre no siempre tiene que ver con que tu cuerpo esté pidiendo comida, de hecho, muchas veces confundimos tener sed con tener hambre. Por esta razón si tomas agua en lugar de comer, podrías disminuir tu apetito.Por otra parte, beber agua puede promover la saciedad porque atraviesa el sistema rápidamente y estira el estómago, lo cual envía un mensaje de plenitud al cerebro. También se ha demostrado que, aunque los resultados son temporales, consumir agua poco antes de comer puede ayudar a disminuir la ingesta de alimentos.2. Beber agua podría ayudar a reducir la ingesta total de calorías líquidasDebido a que el agua no contiene calorías, preferirla en lugar de alternativas con más calorías como jugo, refrescos, té o café endulzados puede reducir tu ingesta total de calorías líquidas. Si eliges agua en lugar del refresco estándar y beberás 250 calorías menos.3. El agua ayuda con el ejercicioEl agua es esencial para el cuerpo durante el ejercicio porque disuelve los minerales que incluyen sodio, potasio y magnesio, llamados electrolitos y los distribuye en el cuerpo, con el fin de que su energía eléctrica desencadene las contracciones musculares necesarias para el movimiento.Además, estar adecuadamente hidratado puede mejorar tus entrenamientos al disminuir la fatiga, lo que puede permitirle hacer ejercicio por más tiempo y quemar más calorías.4. El agua ayuda a eliminar los desechos del cuerpoEl agua facilita la producción de orina, que está compuesta en gran parte por agua, y el movimiento de las heces, ya que el agua mantiene las heces blandas. En otras palabras, cuanto más hidratado estés, más fácil será para tu sistema mover las cosas y es menos probable que sufras de estreñimiento e hinchazón.Finalmente, una de las consultas más constantes de internet es cuántos litros de agua debemos tomar al día, para lo cual ya existe una Jarra del Buen Beber, en la que se indica que debemos tomar de 6 a 8 vasos de agua al día; no obstante, el agua también se encuentra en las frutas y verduras, por ejemplo, así que a menos que seas un deportista, un bebé o una persona con algún padecimiento, tu ingesta de agua debería dictarse por tu sed.En cuanto a bajar de peso, recuerda que en esto hay muchos otros factores implicados, como comportamientos y predisposiciones fisiológicas, pero si tu objetivo es una pérdida de peso moderada a largo plazo, estar hidratado puede ser un buen inicio.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
Para celebrar el Día de Muertos en México, nunca falta el altar que se decora con alimentos, pan de muerto y calaveras de azúcar, elementos indispensables para recordar a los fieles difuntos, pero, ¿alguna vez te has puesto a pensar qué significan las calaveritas de azúcar? Origen de las calaveritas de azúcar Para comprender la importancia de las calaveras de azúcar, debemos recordar que esta tradición se originó en la época prehispánica, donde se percibía a la muerte como la culminación de una etapa de la vida que desembocaba en otro nivel, por lo que utilizaban los cráneos de los sacrificados a los dioses, para adornar el “Tzompantli”, un altar que simbolizaba el paso de lo terrenal a lo espiritual. Significado de las calaveritas en el altar de muertos El Tzompantli era una ofrenda para el dios del inframundo, Mictlatecuhtli, que aseguraba el paso de las personas a otros los niveles una vez que terminaban su ciclo de vida, sin embargo, con la llegada de los españoles y la evangelización, estos rituales fueron prohibidos. Para poder conservar las costumbres, se sustituyeron los cráneos por calaveritas de azúcar y un altar de muertos para honrar y recordar a las personas que ya no se encuentran con nosotros. ¿De qué están hechas las calaveritas de azúcar? Las calaveritas de dulce se elaboran con alfeñique, una mezcla originalmente árabe pero traída a México por los españoles. El alfeñique es una especie de dulce derivado de la caña de azúcar, hecho también con huevo, jugo de limón y una planta llamada chaucle, aunque ahora también podemos encontrar calaveritas de amaranto y chocolate, entre otros ingredientes Las calaveritas de azúcar, entre los aromas del copal, el cempasúchil y las veladoras, adornan y alegran el altar que dará la bienvenida a nuestros fieles difuntos, por eso en esta temporada de Día de Muertos no pueden faltar en casa.
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