El significado de los rituales Año Nuevo

Por Kiwilimón - Diciembre 2014
  El investigador Bogar Escobar Hernández indicó que alrededor de 80 por ciento de la población lleva a cabo alguno de los diversos rituales de fin de año, por la necesidad de adquirir esperanza. Nuestras amigas de ActitudFem nos comparten esta información.   En entrevista con Notimex, el doctor en antropología social agregó que entre los rituales más destacados y conocidos están, por ejemplo, "las personas que acostumbran barrer o hacer limpieza en sus casas el último día del año, con la intención de alejar malas vibras y mala suerte".   El académico del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara (UdeG) añadió que hay gente que acostumbra "preparar las maletas con ropa, ya que se supone que con ello van a atraer muchos viajes durante el siguiente año".   Comentó que otras personas "compran o regalan prendas íntimas, ropa interior, por ejemplo la de color rojo es para atraer amor y la de color amarillo para el dinero".   Mencionó que hay quienes acostumbran en las 12 campanadas de fin de año "comer una uva por cada campanada para atraer salud, felicidad, dinero, etcétera".   Más que la cuestión descriptiva de estos rituales, lo más relevante es lo que subyace detrás de estas prácticas, ya que esta simbología indica que el ser humano intenta exorcizar sus miedos, y ésta es sólo una forma más de entre muchas otras en que lo intentamos".   Subrayó que sobre todo en contextos de crisis económica, social o espiritual "se reactivan estas prácticas, porque el ser humano vive en incertidumbre, incluso nuestra propia vida es fortuita e incierta".   "Llevamos a cabo rituales a través de los cuales intentamos atraer cosas que deseamos favorables como el dinero, la salud, el amor, etcétera, y exorcizarlas mediante prácticas en las cuales no hay una racionalidad, es básicamente una creencia que forma parte del bagaje cultural y espiritual del ser humano", afirmó.   El especialista manifestó que estas creencias son parte de la naturaleza humana.   Destacó que gran porcentaje de la población lleva a cabo este tipo de rituales, "alrededor de 80 por ciento, ya que pese a estar en siglo XXI el ser humano, sus genes y sus atavismos persisten, la única diferencia es que de este porcentaje a lo mejor habrá gente que lo reconozca más y otros por su nivel social o cultural lo simulan más".   Resaltó que pese a que no se concretan estos deseos la gente mantiene sus creencias en estos rituales, "es como la lotería, sólo uno se saca el premio mayor, y la gran mayoría no obtiene nada, y sin embargo, cada día y cada semana se venden miles de boletos".   Señaló que cuando se realizan estas prácticas, "lo que se hace en realidad es adquirir esperanza, y cuando el ser humano quiere creer algo aunque los demás vean lo contrario él va a seguir su creencia, y va a modificar todas las señales a favor de ella, y va a desechar las que tienden a anular esa creencia".   El ser humano debe tener más confianza en sí mismo, y no desviarse en actos externos o en prácticas con las que básicamente intenta exorcizar sus miedos, que de cierta manera le da cierto nivel de confort, seguridad y esperanza, pero eso sólo habla de una crisis de fortaleza espiritual e intelectual", concluyó. Ver artículo original  
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El ginseng ha sido popular como suplemento alimenticio, pero más allá de las cápsulas, también puedes tomarlo de manera natural, en té por ejemplo, y aprovechar sus beneficios de igual forma.Un poco parecido al jengibre, el ginseng es la raíz de plantas del género Panax, las más cultivadas son el ginseng americano (Panax quinquefolius) y el ginseng asiático (Panax ginseng), caracterizadas típicamente por la presencia de ginsenósidos y gintonina, a los cuales debe sus propiedades medicinales.Para qué sirve el ginsengEl ginseng americano y el asiático varían en su concentración de compuestos activos y sus efectos en el cuerpo, pero se cree que el ginseng americano actúa como un agente relajante, mientras que la variedad asiática tiene un efecto vigorizante.Entre las propiedades del ginseng, podemos mencionar las siguientes:Antioxidante que puede reducir la inflamación. Algunos estudios han demostrado que los extractos de ginseng y los compuestos de ginsenósido podrían inhibir la inflamación y aumentar la capacidad antioxidante de las células. Puede beneficiar la función cerebral. El ginseng podría ayudar a mejorar las funciones cerebrales como la memoria, el comportamiento y el estado de ánimo, pues algunos estudios han mostrado que componentes como los ginsenósidos y el compuesto K, podrían proteger el cerebro contra el daño causado por los radicales libres. Además, otros estudios encontraron efectos positivos sobre la función y el comportamiento del cerebro en personas con enfermedad de Alzheimer.Puede estimular el sistema inmunológico. Algunos estudios que exploran sus efectos sobre el sistema inmunológico se han centrado en pacientes con cáncer sometidos a cirugía o tratamiento de quimioterapia.Aunque varios estudios muestran mejoras en los marcadores del sistema inmunológico en personas con cáncer y se ha estudiado el extracto de ginseng para mejorar el efecto de las vacunas contra enfermedades como la influenza, se necesita más investigación para demostrar su eficacia para aumentar la resistencia a las infecciones en personas sanas.Puede combatir el cansancio y aumentar los niveles de energía. El ginseng puede ayudar a combatir la fatiga y mejorar la actividad física al reducir el daño oxidativo y aumentar la producción de energía en las células.Té de ginsengLa raíz de ginseng se puede consumir de muchas formas, ya sea cruda o cocinada al vapor para ablandarla. La forma más fácil y común es hacer té de ginseng, simplemente agrega agua caliente al ginseng recién cortado y déjelo reposar durante varios minutos; puedes endulzar con miel, si lo deseas.También se puede agregar a recetas de sopas, por ejemplo. En cuanto al extracto, este se puede encontrar en forma de polvo, tableta, cápsula y aceite, y lo más importante es buscar uno estándar que contenga 2 a 3% de ginsenósidos totales y tomarlo antes de las comidas para aumentar la absorción y obtener todos los beneficios.
Los recuerdos son un montón de ladrillos que toman forma de edificación, de castillo de Disney, apenas se les pone unos kilómetros de distancia. En la comida este kilometraje se remonta a la niñez. Los platos que nos marcaron tienen como ambientación un momento de familia, una olla grande y un gesto de cariño dirigido a nosotros. Hay un narrador –mejor si tiene voz de Morgan Freeman–, y por supuesto, una abuela, una madre o alguien con quien pudimos establecer una conexión profunda. Que si aquella comida que recordamos con las vísceras y el corazón sabía rico sólo el universo lo sabe. Aquí es donde la distancia juega su truco. En los platillos entrañables hay algo de engaño que es al mismo tiempo un mantra sanador: sabe a un momento en el que nos sentimos queridos. Nos saben a amor. Nos saben a hogar. La nostalgia parece teñir de sepia y de rosa la memoria y con ello, los sabores y las vivencias pierden su nitidez. Por supuesto, esta emoción tiene la potencia de dejarnos tatuado el nombre de ese platillo que trataremos de replicar, buscar e interpretar en lo que cocinamos, comemos y compartimos. Yo no tengo una receta entrañable y especial. Tengo varias. Está el mole verde de mi abuelita y la sopa de tomate de mi mamá. Pero en el necio ejercicio que es recordar, he descubierto que en el amor a mis platillos favoritos no pesa tanto la complejidad de la receta como el tamaño del recuerdo. El mejor ejemplo que se me ocurre es el sencillo sándwich de frijoles refritos, queso Gouda y chipotle que mi papá asaba cada mañana en una sandwichera para que yo me lo llevara a la escuela. No sonaba la campana del recreo y yo ya me había comido dos de ellos –sí, dos–. El tema es que siempre he gozado de buen apetito y simplemente uno no le alcanzaba a mis ganas. A mi papá le dije una mentira piadosa. Le conté que a mis amigas les gustaba tanto mi sándwich que, mordida a mordida, me dejaban sin comer. La verdad es que yo prefería la culpa al hambre y sinceramente sus sándwiches me sabían a gloria. Él, un padre sumamente protector, comenzó a mandarme dos. Yo simplemente me los devoraba. Si alguien me pedía una mordida, me lo pensaba. Como mi historia, las recetas más especiales tienen la fuerza de hacernos sonreír y evocar cada sabor, cada sensación, como si estuviéramos ahí. Un sabor termina siendo una Polaroid, un puente al pasado y, al mismo tiempo, un gancho que nos conecta al aquí y al ahora. En Kiwilimón queríamos celebrar eso: el hermoso poder que tiene la comida para conectarnos con lo que más queremos. Por eso creamos un concurso, La Receta del Año. Con él queremos conocer las anécdotas detrás de las recetas que amas. Compártenos tu receta favorita y escribe junto a ella el relato de por qué es tan especial para ti. Al final premiaremos las mejores con una hermosa vajilla (con valor de más de 10 mil pesos), para que puedas perpetuar los recuerdos y vivencias. No sólo eso: serás parte de nuestro recetario del año y verás en video tu receta firmada con tu nombre.Para descubrir las bases de este concurso, checa esta nota o este video y si te quedan dudas, escríbenos por favor a chefkiwilimon@gmail.com. Anímate a compartir lo que más te gusta. Estoy segura de que la Receta del Año de Kiwilmón la tienes tú. Sube tu receta y su historia especial con el hashtag #Larecetadelaño desde tu cuenta en Kiwilimón y si aún no tienes, regístrate aquí.
Tomar agua y tomar el sol son dos cosas que no sólo las plantas necesitan para vivir, pues como el meme refiere, nosotros prácticamente somos plantas también, pero con emociones complicadas y, por ejemplo, necesitamos de los rayos ultravioleta (UV) del sol para generar nuestra propia vitamina D, pero cuando no lo hacemos, necesitamos consumir alimentos que la contengan.La vitamina D, conocida como calciferol, es una vitamina liposoluble presente de forma natural en algunos alimentos, pero que también se produce cuando los rayos UV de la luz solar inciden en la piel y desencadenan la síntesis de vitamina D.Entre sus funciones, la vitamina D promueve la absorción de calcio en el intestino, ayuda en el proceso que permite la mineralización ósea normal y previene la contracción involuntaria de los músculos que provoca calambres y espasmos. Cuando no cuentas con suficiente vitamina D, los huesos pueden volverse delgados, quebradizos o deformados, y junto con el calcio, la vitamina D también ayuda a proteger a los adultos mayores de la osteoporosis.¿Qué alimentos contienen vitamina D?Entre las demás funciones de la vitamina D en el cuerpo se incluye la reducción de la inflamación y la modulación de procesos como el crecimiento celular, el metabolismo de la glucosa y la función neuromuscular e inmunitaria, por lo que consumir alimentos ricos en vitamina D ayudará a reforzar tus defensas. Puedes encontrar vitamina D de manera natural en los siguientes alimentos:pescado azul, como salmón, sardinas, arenque y caballa o verdelcarne rojahígadoyemas de huevoalimentos fortificados, como algunos cereales para el desayunoTambién existen suplementos alimenticios con vitamina D, pero para saber si necesitas consumir uno, lo mejor es acudir con un especialista. Procura consumir estos alimentos ricos en vitamina D entre octubre y principios de marzo, pues en esta temporada no obtenemos suficiente vitamina D de la luz solar.De acuerdo con el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS UK), en 2020 es más importante tomar vitamina D, “ya que es posible que este año hayas estado en interiores más de lo habitual”. Según información en su página, debes tomar 10 microgramos de vitamina D al día entre octubre y principios de marzo para mantener sus huesos y músculos sanos.Por otra parte, aunque algunos informes sobre la vitamina D señalan que reduce el riesgo de coronavirus (COVID-19), actualmente no hay suficiente evidencia que respalde la ingesta de vitamina D para prevenir o tratarlo.Para ayudar regular la cantidad de calcio y fosfato en el cuerpo, y mantener los huesos, dientes y músculos sanos, no olvides consumir alimentos que contengan vitamina D y tomar el sol para producirla.Anímate a comer salmón para obtener vitamina D con estas recetas:Tortitas de salmón a la mexicana con salsa de aguacateEnsalada de pasta cremosa con salmónSalmón con salsa dulce y ensalada tropical
Pocos personajes aman la comida tanto como Homero Simpson. ¿Quién como él estaría dispuesto a arriesgar su vida por un bocado de Fugu o por un emparedado gigante? Probablemente sólo él, porque “chocolate, mmm… cola invisible, la rosca prohibida, mmm… lo que sea” es bien recibido para este comelón profesional. Por eso recopilamos algunos de los momentos más emblemáticos de Homero y la comida. Homero y el chile Para el concurso anual de chile con carne de Springfield, Homero hace su entrada triunfal a la feria. Aquí es reconocido como el maestro de maestros, con un estómago a prueba de fuego. Incluso se rumora que su cuchara de degustación la talló él mismo. Tras humillar a Ned Flanders, cuya salsa solo tiene dos alarmas en lugar de las cinco prometidas, llega con el jefe Gorgori quien le tiene preparados los inmisericordes chiles de Quetzalzatenango. En su primer intento, su lengua estalla del picor y es ridiculizado. En su segundo combate, recubre su lengua con cera para comer los chiles más picantes del mundo y alucinar toda una aventura mística guiada por su nahual, el coyote, en busca de su alma gemela. Tenazas, la langostaHomero compra una langosta de ocho dólares con la intención de engordarla y darse un gran festín. Cada día le prepara el desayuno y la consiente con bocadillos. Ya cuando está fuerte y jugosa, lista para ser cocinada, Homero se enternece del nuevo integrante de la familia y decide no comerla. Así disfrutan la vida, entre caminatas en el mar y juegos en el jardín, hasta que Homero al darle un baño caliente la cocina por error. Entre llantos y exclamaciones de placer por su excelente sabor, Homero se come solo a su querida y dulce tenazas.El buffet El Holandés Cocinante promete un buffet de todo lo que puedas comer. Homero emocionado, en lugar de servirse en su plato, se lleva las charolas completas (con todo y baño María). Se come todos los camarones, dos langostas de plástico y sigue engullendo comida hasta el cierre del restaurante. El capitán McCallister, propietario del restaurante, asegura con gran asombro que Homero no es un hombre, sino una auténtica máquina de devorar. Homero desilusionado demanda al lugar y acepta la oferta del capitán de convertirse en la animación del lugar: ¡Pasen a ver el pozo sin fondo, un error de la naturaleza! Amor y amistad, viajes astrales y comidas sin fin son parte de la rutina de este aventurero gastronómico, dispuesto a todo por su amor a la comida.
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