La importancia de las vitaminas C y A en Invierno
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La importancia de las vitaminas C y A en Invierno

Por Kiwilimón - Noviembre 2012
El déficit de vitamina C reduce la resistencia a las infecciones, lo que puede comprometer nuestra salud durante días o semanas. Las verduras de la familia de las coles son las más ricas en vitamina C y ácido cítrico, que potencia la acción beneficiosa de esta vitamina. Igualmente, se consideran fuente importante de antioxidantes naturales: antocianinas (color morado), beta-carotenos (color amarillo-anaranjado-rojizo, enmascarado por la clorofila) y compuestos sulfurosos. Por otra parte, nuestro organismo necesita vitamina A para mantener en buen estado la piel y las mucosas (entre ellas, las que recubren el interior de los bronquios) y reducir el riesgo de afecciones respiratorias. La zanahoria es el alimento más abundante en betacaroteno, antioxidante que en el intestino acaba transformándose en vitamina A a medida que el organismo la necesita. Las hojas del nabo, además de su riqueza en folatos, vitamina C y vitamina E, contienen betacarotenos en importante cantidad. Las verduras de hoja de temporada (acelga, espinacas, endivia, borraja) son ricas en folatos y fibra y aportan asimismo beta-carotenos (el color naranja está enmascarado en estas verduras por el pigmento clorofila) y vitamina C (salvo la endibia). Al igual que en el resto de verduras, las hojas más externas son las más vitaminadas. El betacaroteno o provitamina-A no se destruye con el calor, por lo que esta sustancia no se ve disminuida con la cocción de los alimentos. Con un consumo abundante de estas verduras mejoraremos el estado de la mucosa bronquial y aliviaremos la tos. A diferencia de la anterior, la vitamina C es sensible al calor y a la oxidación. De ahí el interés de incluir cada día verduras crudas en forma de ensaladas o ligeramente cocinadas para minimizar las pérdidas de este nutriente en las épocas de Invierno, principalmente.

Recetas de cocina

Te dejamos recetas de cocina recomendadas que incluyen este tipo de vitaminas, y que además son perfectas para preparar en casa y de forma fácil. (es recomendable hacer click en el título de la receta para ver más detalles de preparación de la misma) Souffles Calientes de Naranja y Cointreau. Para los que les encanta cocinar, este souffle de naranja queda buenísimo. Sigan los pasos al pie de la letra y no hay pierde. Gallinitas de Guinea con Naranja. Una muy buena receta para preparar las galllinitas de guinea en el horno con una salsa de jugo de naranja, vino blanco, soya y miel de abeja. Sopa de Zanahoria con Naranja y Estragon. Sopa cremosa de zanahoria preparada con un poco de jugo de naranja y estragón. Baja en grasas y llena de vitaminas A y C. Arroz con Leche con Naranja. El tradicional sabor del arroz con leche, con el toque cítrico de la naranja. Peras Poche con Naranja y Miel. Poché es una técnica para cocinar fruta fresca y volverla en un delicioso postre. Esta receta de peras con naranja ymiel es muy rica y saludable. Sopa de Pastitas con Jitomate y Queso. Esta receta de pastitas con salsa de jitomate y queso es ideal para niños de 7-12 meses. La receta es rica en vitamina C y vitamina E y es muy fácil de comer. Ensalada de Fresas y Pimiento Amarillo. Una saludable ensalada, rica en fibra y vitamina C.  

Para más recetas saludables con vitaminas, haz click aquí.

   
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Aunque Malini Seetharam llegó a México en abril de 2018, su emprendimiento de cocina del norte y del sur de la India comenzó a provocar sonrisas a los citadinos desde mayo. Pero que no se piense que Malini aterrizó en el país siendo una cocinera novata. El sabor súper construido de sus platillos ya lo anuncia. Su camino profesional comenzó varios años antes, en Nueva Delhi, con el servicio personalizado que esta chef hacía posible en la cocina de su propia casa.Malini afirma que, “cocinar y servir siempre ha sido mi interés y un motivo de alegría”. Eso puede sentirse en los curries, en las phulkas y las dosas que ella misma confecciona diariamente, en los chutneys que varían cada día de sabor. “Mi objetivo ha sido el de explorar la armonía entre la cocina mexicana y la india, especialmente en la rica abundancia de especias que ambas utilizan, ya sea en el curry y en las salsas, así como en el popurrí de dulce-picante, picante-dulce”. Las notas especiadas de su cocina son adictivas para un mexicano. Lo dice su servidora quien, al menos una vez por semana, pide uno de los cuatro menús que Malini ofrece bajo pedido, con un día de anticipación. Eso sí: cada vez que me enfrento a sus menús debo investigar en San Google para obtener una imagen, una descripción, que me prevenga del banquete que recibiré vía UBER. La propuesta gastronómica de Malini no se limita a los platillos comodín de la cocina india. Ya saben, los típicos chicken tikka masala –que en realidad es creación inglesa y no india– o las samosas. Sus combinaciones son un viaje, que, sin conocer su país, te hacen imaginar paisajes, atardeceres, recuerdos a un lugar lejano y excitante. “Quiero llevar a mis comensales a una expedición culinaria a través de las delicias regionales de la India y brindarles una perspectiva completamente nueva sobre la amplia gama de opciones disponibles en mi cocina, mostrando también algunos platos tradicionales como dosas, idlis o vadas”. ¿Autenticidad? ¿Cultura comestible? Claro. Todo eso cabe en los tuppers que te llegan a tu casa antes de la hora de la comida.La cocina india puede ser tan golosa y sana como el cinturón mande. Por eso en su menú, Malini propone algunas opciones ligeras o vegetarianas en las que el dal fry o los garbanzos en curry brillan por el elegante balance entre sus especias. Ni quién se acuerde de la carne. “Me gusta también ofrecer una experiencia de comida casera sana y saludable para mis clientes, pero sin comprometer el sabor”. Vegetariano o con pollo, del norte o del sur de la India: el sabor de la cocina de Malini es un bordado preciso y alegre del producto mexicano y las sazones de su tierra.
La gastronomía colombiana es uno de los tesoros más grandes de Latinoamérica y es que nadie puede resistirse a las tradicionales arepas, sancocho, empanadas y todas esas delicias hechas con maíz o arroz. Por eso, en esta ocasión te mostramos algunos platos típicos de Colombia que no podrás resistir. Arepas Al igual que en Venezuela, las arepas son un platillo muy común en tierras colombianas. Las arepas son unas tortitas hechas con harina de maíz y cocinadas a la parrilla; pueden prepararse muy sencillas, desde sólo un poco de mantequilla hasta de carne con queso y más ingredientes. En Cartagena destacan las arepas de huevo, ¿a ti de qué se te antojan? Ajiaco Si de sopas se trata, no podrás resistir el tradicional ajiaco, la cual se prepara con pollo desmenuzado, diferentes tipos de papas, maíz y guasca. No te dejes llevar por su esencia de sopa, ya que más que una entrada principal, el ajiaco cuenta como un platillo completo. Picada Otra joya de la gastronomía colombiana es la picada, un exquisito plato con diferentes cortes de carne que se acompaña con papas, elotes, patacones, aguacate y las siempre presentes arepas. Generalmente se come en reuniones para disfrutar con los amigos. Pargo frito y arroz de coco El pargo frito se trata de un tipo de pescado que se cocina frito, con plátanos machos cortados en rodajas, aplastados y fritos, además de un delicioso arroz dulzón con coco, un clásico de las costas colombianas. Arroz atollado El arroz atollado es un plato delicioso hecho de arroz con pollo, carne de cerdo y res, acompañado de cebolla, papa y pimientos. Es un plato tradicional colombiano que simplemente no te puedes perder. Patarasca La patarasca es un platillo típico del sureste de Colombia, cerca del Amazonas y se trata de un pescado sazonado con azafrán criollo, envuelto en hoja de plátano y cocinado a las brasas. ¡Un verdadero manjar! Sobrebarriga santandereana La sobrebarriga es un corte de carne del lateral del estómago de la res que se hornea con jitomate, ajo y diversos condimentos y se acompaña con papa y yuca, una especie de camote muy rico. Este plato es tradicional de Satander, departamento andinos al nororiente de Colombia. ¿Qué platillo tradicional de Colombia se te antoja más?
Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
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